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libre albedrío

La Septuagésima Semana de Daniel (2a parte): Universos de consciencia: Energía kármica, implantes

Universos de consciencia: Energía kármica, implantesUniversos de consciencia: Energía kármica, implantes y autoconocimiento en camino hacia la ascensión. Implantes/candados. La cancelación de la energía kármica. El fractal · El Monte de las Tentaciones.
2006: Un año de cosecha multidimensional que nos impulsa a unificar los distintos planos en los que nuestra energía vibra. Esto solo será posible en Conciencia Crística.

Tengamos presente la Ley Hermética de Correspondencia y apliquémosla para inferir la relación entre distintos universos de consciencia. Cada uno de los cuerpos inferiores que reconoce la metafísica tradicional determina un universo de consciencia: físico, etérico, emocional y mental.

Desde la tercera dimensión, el plano físico o 3D, este hecho resulta más fácil de percibir. Nos vemos de una forma en el plano físico, sentimos de otra en el emocional y pensamos de otra en el mental. Incluso podemos contradecirnos. Lo que percibimos con nuestros ojos, nuestra emoción o nuestra mente nos vibra bien o mal en el plano etérico. Esa vibración puede coincidir o diferir de lo que vemos, sentimos o pensamos.

Esto ocurre porque nuestros universos no están unificados. Cada uno es uno en sí mismo y no reconoce a los otros universos como partes del Uno. El velo de la ilusión fortalece la división y la separación del Uno, que se traducen en soledad, miedo y percepción de lo distinto… Todos los universos pueden ser unificados solo en Conciencia Crística.

Este hecho se repite en los universos kármicos o realidades paralelas a la nuestra en ascenso. Se hallan en proceso de integrarse a la vibración del próximo estado de conciencia ascendido. Es el Universo de la Shekinah, de la Paloma o del Espíritu Santo.

La simplificación anterior de nuestros cuerpos inferiores y los estados de consciencia no ascendidos tiene únicamente fines didácticos. Somos cocreadores con el Padre. Nos hizo a su imagen y semejanza. Esto significa que, si el Padre es un creador de universos, nosotros también lo somos.

Pero estamos escindidos del Universo Padre por la caída dentro de la frecuencia del Universo del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Este crea la ilusión de separación y la repolarización en opiniones y divisiones propias de la mente, la emoción y lo físico. Por eso, no nos es posible darnos cuenta de nuestro poder, que reside en el Uno. La Oscuridad lo sabe y ha utilizado nuestra energía en el miedo, la culpa y la duda.

Lo podemos repetir una y otra vez sin lograr dar el tono que nos reconecte. Para que ello sea posible, debemos poder entregar al Padre nuestras creaciones/hijos, tal como Él se lo pidió a Abraham.

Debemos entregar al Padre nuestras creaciones/hijos, tanto visibles como no visibles… Pero ¿cómo entregamos lo que ni siquiera vemos? Son fetos no natos de nuestras creaciones pasadas que no vieron la Luz. O, si lo hicieron, murieron al tiempo sin llegar a dar frutos. Y, si los dieron, solo lo hicieron por poco tiempo.

Tengamos certeza de que el Padre tiene mucho para darnos en abundancia. Sin embargo, eso no ve la luz en este espacio-tiempo porque intensas barreras bloquean el camino de la manifestación. Son barreras generadas por nuestra propia basura energética 4D. También puede ser aquella que kármicamente aceptamos de otros, ligados a nosotros en ciclos kármicos abiertos.

Ahora bien, la pregunta que sobreviene es: ¿cómo soltar lo que no vemos, pese a que nosotros mismos lo hemos creado? Pues soltando lo que vemos.

¿Y qué nos muestra el mundo visible? Personas con quienes nos relacionamos, vínculos adictivos, creaciones/hijos que se manifiestan en un arte visible, una empresa o una profesión. Su buena o mala suerte es la manifestación externa de nuestra cosecha interna.

Hoy en día existen muchas técnicas para trabajar esto en 4D. Pero ¿por qué, al poco tiempo, todo se reinicia como si nada se hubiera hecho?

Los implantes/candados y los umbrales de consciencia

Trataré de explicarlo. Nosotros somos luz con distintos grados de alcance, limitados por formas geométricas que la reflejan, produciendo colores perceptibles y sonidos. Esa luz que somos es reflejo de la Luz de Nuestro Creador. Toda la simiente crística la posee. Muchos han desistido de sostener la luz y, por libre albedrío multidimensional, la han apagado.

Somos luz atrapada en universos de consciencia de creaciones inferiores, en una cárcel de geometría no ascendida. Tal como les ocurrió a Eva y a Adán Kadmón al ingresar en el Universo de Consciencia del Árbol del Bien y del Mal. ¿Acaso no somos su “descendencia”?

Nuestro destino será el de nuestros padres hasta que nos liberemos de la cárcel energética de la caída. Para ello, debemos trascender el universo de consciencia en el que estamos atrapados por materia, por karma, y avanzar al próximo estado de consciencia.

Pese a todo, aun muchas veces ignorándolo, somos portadores de la imagen y semejanza del Padre y mantenemos nuestro poder cocreador de universos. Esta capacidad fue negada a quienes, por libre albedrío, renunciaron a ella. Muchas veces los llamamos ángeles de luz, simplemente porque nunca les vimos la cara…

O bien maestros, o les damos todos los títulos que otorga la Tierra no ascendida. Esto ocurre por falta de comprensión de realidades más amplias. Son realidades que exceden aquello que nuestros sentidos perciben y que transformamos en creencias.

Esa geometría no ascendida tiene implantes/candados, por así llamarlos. Son implantes de limitación espiritual que unen formas geométricas de manera fija y determinan un menor ingreso de luz. Estos candados nos mantienen aislados y cierran una puerta, un umbral de consciencia que nos es vedado.

Los más 3D o densos son los que mantienen a la persona creyendo en la ilusión del plano físico. Sin embargo, hay implantes/candados entre todos los cuerpos espirituales. Ellos limitan el ingreso de la Luz Verdadera hasta que la Ascensión se produzca. Las partidas abruptas de este plano, “sin aviso”, como las que ocurren mediante una enfermedad fulminante, un accidente fatal, etc.

Cada uno de nosotros tiene un tiempo para ayudar a romper el implante/candado por libre albedrío. Las crisis que el karma produce dentro del núcleo de almas al que uno pertenece por contrato pueden tensar el candado hasta romperlo por acumulación de una creciente de energía 4D negativa. En ese momento, la energía de luz ingresa abruptamente para equilibrar.

Esto, en 3D, sobrepasa la estrategia El Muro que la persona creó para no ver. Puede plasmarse en un divorcio, una pérdida de bienes o una pérdida familiar, entre otras situaciones.

Desde esta perspectiva, la crisis se produce al alcanzar el equilibrio energético en 4D. ¿Cómo es eso de que una crisis sea equilibrio? Pues resulta que toda la oscuridad cocreada por el grupo de almas involucrado en el conflicto presiona sobre el implante/candado hasta romperlo. Entonces, la energía de Luz del otro lado del candado irrumpe y atrae energía 4D positiva para equilibrar.

En 3D solo se ve el caos: aquello que precipitó de la cocreación no visible en 4D. Esta es la mayor oportunidad de encontrar a Dios. Tal como se decía en las Ciencias Sagradas antiguas: cuando se equilibran el yin y el yang, lo positivo y lo negativo, la Divinidad llega. Es la Trinidad.

La ruptura del implante/candado exige encontrar la trascendencia y resignificar el aprendizaje en Dios.
Otros atravesarán la crisis y alcanzarán un estado más expandido de conciencia.

Suele ocurrir que, después de lo que en 3D llamamos “un susto”, la persona retome su vida como si nada hubiera ocurrido. Entonces dará una vuelta más al Laberinto.
Debes comprender que el propósito de esto continuará hasta que la energía multidimensional 4D vuelva a concentrarse para intentar una nueva apertura del implante/candado.

Este intento de romper el implante/candado puede realizarse por libre albedrío. Ocurre cuando la persona siente que le llegó el momento de soltar aquello que la detiene y no comprende. Eso realizan las técnicas transpersonales. Son una segunda oportunidad para revisar contratos del alma.

Sin embargo, no pueden, en sí mismas, romper el implante/candado que sella el umbral, porque este no es 4D como la técnica. Desde esta perspectiva, eso solo ocurrirá por la irrupción de la Luz Verdadera. Es la sanación superior que trae la apertura del duodécimo chakra, con la cascada de Amor Incondicional.

El fractal y la cancelación de la energía kármica

Somos cocreadores de universos como el Padre. Nuestro acto volitivo, el deseo, crea formas geométricas cuya unidad es el fractal. Lo hace a semejanza del acto de creación del universo por nuestro Padre.

Estas formas, constituidas por unidades geométricas de energía, se repiten en el Eterno Presente y generan series, cadenas de ellas. Viajan por el flujo esférico del Shri Yantra, por las polaridades yin y yang. Dicho de otra forma, viajan por las ramas del Árbol del Bien y del Mal. Buscan el equilibrio entre las polaridades en el Camino del Medio, hasta que termine el ciclo de este tránsito que atravesamos.

Las maravillosas técnicas transpersonales o similares desintegran la energía 4D de nuestras creaciones/hijos amorfas en la 4D negativa. Estas creaciones llenan nuestra realidad e impiden el acceso a todo lo bueno y mejor que el Padre tiene para darnos. Las técnicas reducen esa energía a su unidad: el fractal. En este lenguaje simbólico, el fractal tiene forma y límite, pero su propagación es infinita.

La energía solo se desintegró en unidades de consciencia, que permanecen esperando la Ascensión. Esta llegará mediante el Oficio de Cristo de un humano que manifieste los dones del Espíritu Santo, o bien al final del ciclo.

También pueden esperar un tiempo más hasta que un “dios menor”, un hombre cocreador, retome esa energía fractal/unidad. Y le ordene volver a unirse en una creación inferior, dentro del rango de vibración en el que él se halle.

Por eso es que el karma parece no terminar de limpiarse nunca… Una y otra vez, las técnicas liberan las infinitas cadenas de fractales que forman creaciones/hijos no ascendidas. Las reducen a infinitos fractales/unidades o material primigenio puro, que los alquimistas llamaron vitriol.

Este puede no tener una forma concreta. Sin embargo, solo requiere una orden de un humano o dios cocreador que vibre en su grado de consciencia para cocrear un nuevo universo caído.

Usamos este poder cuando simplemente respondemos a un “gracias” diciendo “de nada” o “no hay por qué”, tal como decimos en Argentina. Y con esa frase, producto de la cultura, cancelamos gracias del Padre porque ponemos el “no” como respuesta. Así interpreto espiritualmente el poder de nuestras palabras. ¡Cuánto más haremos cuando, sin medirlas, decimos con facilidad “que se muera…”!

Para que el vitriol ascienda, se requiere el equilibrio de los elementos en la estrella pentagonal y haber superado las tentaciones. Estas son las que invierten la estrella y su poder, dejándolos en manos de las energías planetarias no ascendidas.

El Monte de las Tentaciones y el equilibrio de los elementos

Por afinidad, la energía liberada regresará hacia quien la desintegró para que la ascienda. Pero la puerta al próximo umbral de consciencia aún está cerrada por el candado.

Cuando la persona ha trabajado sobre sí misma el perdón y la liberación, tiene la presencia de su Alma y de Dios en ella. Pero necesita fortalecer esa presencia con la fe necesaria para disolver el implante/candado y atravesar el umbral. De otro modo, permanecerá vibrando en la estrella pentagonal durante ese trance. Allí verá cuáles de sus elementos en desequilibrio la tiran más.

Si la Misericordia y la Clemencia Divinas la alcanzan, superará la traba y habrá ganado una batalla en la lucha interna/externa. Esto la fortalecerá para su misión, tal como al Cristo. Ganará cada vez más equilibrio en sus elementos: tierra, agua, fuego, aire y quintaesencia. Ese equilibrio en la estrella pentagonal le atraerá la presencia de la Divinidad.

Si no lo logra, la estrella se invertirá y cocreará nuevamente oscuridad. Es la tentación de Cristo en el Monte de las Tentaciones.

Esa tentación es aquella a la que estaremos sometidos durante todo este año calendario 2006. Nos sostendrán la fe y el pedido de misericordia y de clemencia divinas para navegar en los mares de la 4D planetaria sin hundirnos. Hasta que nuestra fe sea tal que nos permita caminar sobre las aguas.

Que todas nuestras creaciones viajen siempre, guiadas por el viento del Espíritu en los mares planetarios de la 4D.

Que el Espíritu nos guíe Siempre.
Con Amor Incondicional.
En la Gracia Siempre.
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ascensión planetaria, Blog, Ciencias Sagradas, Profecías de Brinda Mair · Etiquetas: contratos del alma, estrella pentagonal, fractal, libre albedrío

Septuagésima Semana de Daniel (1a parte): Tiempos finales y regreso al Edén

Tiempos finales y regreso al Edén. Septuagésima Semana de DanielSeptuagésima Semana de Daniel: Tiempos finales, balance multidimensional y regreso al Edén en una reflexión sobre el Alma Colectiva y karma.

Las profecías, los tiempos finales, el Juicio Final. Nos aproximamos al cierre de ciclo que las profecías mayas anuncian. Antes de todo cierre debe haber un balance. Este será un año de balance multidimensional.

¿Qué significa? Pues que las buenas y malas acciones de uno y otro lado del tiempo buscarán un vórtice de energía para equilibrarse. La forma de equilibrarlo es el Oficio de Cristo y la manifestación de los dones del Espíritu Santo. Ello nos permitirá ascender la energía no procesada de uno y otro lado del tiempo.

¿Por qué la energía multidimensional no procesada viene hacia el aquí y el ahora? Porque la energía de este espacio-tiempo atrae a nuestros Yo multidimensionales a fusionarse aquí. Voy a explicarlo de la forma más sencilla que me sea posible.

El cerebro 3D y la actualización de sus estructuras

Somos seres multidimensionales. Vivimos conscientes de una realidad tridimensional (3D), física, porque nuestro cerebro, que es tierra y también tridimensional, así lo reconoce.

Usando el paralelo de la informática, nuestro cerebro 3D es como una de las primeras computadoras que trabajaban únicamente con D-O-S. Puede realizar funciones básicas, tal como una máquina de escribir. Pero no serviría, ni por casualidad, para conectarse a Internet.

Así es nuestro cerebro en 3D: una computadora maravillosa, pero obsoleta según para qué se la quiera utilizar. Por sí misma, no reconoce enlaces con otras dimensiones. Para obtenerlos, debe romper las estructuras que la condicionan hacia la 3D.

Algo semejante hacemos cuando actualizamos una PC. Valoramos si podemos cambiar algunas piezas para mejorarla o si nos conviene comprar una nueva…

De igual forma, nuestra Alma Colectiva, la de todos nuestros Yo multidimensionales, valora la diferencia entre karma y darma de nuestro ser multidimensional. Sopesa si esa diferencia «justifica» solamente una «actualización menor», cambiando algunas «piezas».

Se trata de poner algunos implantes más modernos. Estos serán útiles para el ser que ha transmutado en gran parte su nivel de consciencia. En caso contrario, valora si aprovechará mejor la transición planetaria mediante un recambio total de la energía. Esto supone la desintegración de lo que ya no sirve y lo mantiene anclado a la 3D: los cuerpos inferiores.

La transmutación y el Alma Colectiva

¿Cómo es que un ser transmuta? Pues cuando quema enlaces cuartodimensionales del miedo. Esto le da flexibilidad y capacidad para movilizar sus formas geométricas. Le permitirá absorber progresivamente mayores caudales de Luz Verdadera, porque su carcasa, su gabinete informático, se volverá más luminoso y flexible.

¿Su estructura no le permite esto? ¿No tiene la fe del tamaño de un grano de mostaza requerida para mover montañas? Pues deberá entregar su materia.

Ahora bien, el Alma, para sopesar esto, no mira solo este espacio-tiempo, sino la multidimensionalidad. Esto lo hace a través del Alma Colectiva.

El Alma Colectiva es la que tiene consciencia de mi «vida grande» multidimensional. De todas «mis vidas» en el Experimento Terra de esta última rueda kármica. De este último ciclo de 13.000 años que ya termina en forma lineal. Los mayas lo dejaron escrito tan bien —increíblemente bien—, con un conocimiento que no era de esta Tierra.

Pero nuestro cerebro 3D ve «esas vidas» como «vidas pasadas» o «vidas futuras». Está tan acostumbrado al tiempo lineal, al antes y al después…

¡Pobre cerebro 3D! Vieja cajita de CPU pasada de moda. Necesita transmutar, recibir nuevos implantes de luz y abandonar los viejos implantes de limitación que frenan su expansión de consciencia. Si no lo hace, se vuelve loco tratando de razonar: «¿Cómo esas vidas, que es tan lógico que sean pasadas y futuras, ocurrirán todas al mismo tiempo?».

La enfermedad en esta interpretación espiritual

Las imágenes de energía, implantes y mutación que siguen pertenecen a esta interpretación espiritual. No constituyen una explicación médica de las enfermedades ni sustituyen su diagnóstico o tratamiento.

«¡Alto, alto! —dice—. ¡Mi cerebro 3D estalla! Mi cabeza arde, mi estómago se revuelve y mi vista se nubla…».

Y se justifica: «Habré comido algo que me hizo mal… Me habré intoxicado». Y, sin saber, dice una gran verdad. No como la comprende… En esta lectura espiritual, esa «intoxicación» representa el ingreso inconsciente de nueva información en su estructura electrónica. La imagen de la mutación de su ADN expresa aquí esa transformación.

Su cuerpo estaría rechazando el mutar… Y aparece la enfermedad: el cáncer, enfermedades raras… Dentro de este lenguaje simbólico, su vieja carcasa no estaría resistiendo la nueva información.

¿Y si el tema era kármico? En los años del planeta lento, anteriores a 1999, ya había activado por aprendizaje ciertos chips. Relojes biológicos existentes en su cuerpo etérico, según esta interpretación. Su información se asociaba aquí con enfermedades consideradas kármicas, tales como el cáncer, el enfisema o la psoriasis.

Atribuyó su desaparición a un simple «¡Gracias a Dios!». Pero no siguió trabajando en ese sentido y volvió a las viejas costumbres que lo llevaron a esa crisis. O, peor aún, desde esta mirada espiritual: «Gracias al médico que me salvó… Y me curé…». Y ni siquiera tuvo en cuenta a Dios.

Ahora no se explica el regreso de la enfermedad que había remitido totalmente en su momento. Y se dice: «No comprendo por qué… Luego de tantos años…».

El tiempo para aprender a amar

Lo que ocurre es que nuestro ser inferior no se da cuenta de que lo único que tenemos en este plano es tiempo. Tiempo para aprender a amar lo distinto, amar lo que nos odia y soltar lo que decimos amar. Y para darnos cuenta de que, como nuestro Padre, somos cocreadores de nuestra realidad.

Ni una hoja cae de un árbol, ni un cabello cae de nuestra cabeza, sin una realidad por correspondencia en los Universos de Luz.

Hasta 2005, el ser inferior aún pudo darse el lujo de decir: «No… Esto no es para mí». O bien mantenerse totalmente al margen, sin siquiera cuestionarse sobre lo energético-espiritual. O conformarse con el cumplimiento de un dogma de cualquier religión ortodoxa que le proporcionara su inserción sociocultural.

Pero este año 2006, año de cosecha, no será posible.

Ya en esta última parte de 2005 no está siendo posible para muchos. La enfermedad propia o de seres cercanos, o el equilibrio del karma, lo tocará para que empiece a prestar atención. Atención a aquello que nunca miró. Lo vivirá como injusticia en este espacio-tiempo, pero, desde esta interpretación, será Justicia Divina multidimensional al fin.

Como es lógico, la primera etapa del descubrimiento energético es la repolarización. Dios aparecerá tal vez en su vida, pero para odiarlo porque le sobrevino la enfermedad. O porque se llevó «injustamente», desde la 3D, a quien amaba y era tan bueno o inocente.

Las torres del miedo y el crisol

Si avanza rápido en los procesos internos, tal vez, solo tal vez, avance al próximo nivel que lo conducirá al equilibrio. Deberá entonces darse cuenta de que, desde esta mirada espiritual, la muerte no existe, la injusticia no existe, la enfermedad no existe. Que solo se trata de estados de consciencia limitantes por incapacidad de ascensión de la energía.

Que solo se trata de energía cuartodimensional atrapada: emociones y pensamientos negativos, producto de creencias. Que esas creencias son torres formadas por ladrillos de miedos. Y que los aspectos socioculturales en los que estamos insertos les dan su forma.

Que quien está muriendo es crisol. Ya sea mi propio cuerpo o el del otro amado, a través de la enfermedad. O quien murió enfermo, por accidente o por muerte dolosa.

El crisol deja de serlo por libre albedrío cuando puede soltar las estructuras del miedo que consumen su materia. Porque el Espíritu irrumpe en él y él no puede soltar a sus enemigos internos. Entonces, el fuego purificador, tal como en la caída de Jericó, lo consume. Consume su materia.

Si comprende y suelta a sus enemigos internos, tal vez continúe en este plano, si sus paredes, su cuerpo físico, aún quedan en pie. Tal vez tenga una nueva oportunidad de religarse. De volverse a unir con la esencia espiritual de quien verdaderamente Es, pero que en la ilusión había olvidado.

La elección y la balanza multidimensional

Este año 2006, año de cosecha, el ser inferior ya no tiene el atributo de elección. No porque alguien nos haya retirado el Libre Albedrío de poder elegir. En absoluto. Todo lo contrario: no puede elegir porque, sin darse cuenta, ya eligió.

Siguió a su miedo y a las elecciones de su Ego/Niño Interior. Entregó el poder de su realidad al próximo nivel del Juego del Karma: a su Alma. Y esta, al Alma Colectiva, que entrega al Juicio del Karma la balanza multidimensional.

El pesaje de las acciones buenas y malas de todas las vidas, de todos los tiempos. De las realidades multidimensionales en las que nuestra energía existe.

Los egipcios hablaron de esto y lo escribieron en los muros de sus pirámides: el pesaje de las almas en el salón del Juicio. Hablaron también sobre él todas las religiones, pero utilizando distintas imágenes.

Nuestra Alma no mira nuestros intereses mezquinos de la 3D y la 4D, espaciotemporales, que llamamos posesiones de la Tierra, familia, etcétera. Mira la multidimensionalidad y su posibilidad de regreso al Edén perdido si se mantiene en el Camino del Medio. Sabe que, si pierde la oportunidad, permanecerá en los Universos kármicos, escindida de toda oportunidad de regresar al Universo Padre.

El regreso al Edén y el Séptimo Día

La puerta para el regreso de la simiente adámica estará abierta hasta el final de este ciclo. Luego se cerrará y el Árbol del Bien y del Mal desaparecerá del Edén.

Será entonces el Séptimo Día de la Creación, la Era de Acuario. Ha llegado el momento en que Dios Padre descansará porque su Creación estará terminada. Y el Hijo Pródigo estará de regreso a casa.

Que el Espíritu nos ilumine y nos guíe para vivir en la Gracia Siempre.
Con amor incondicional.
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ascensión planetaria, Blog, Ciencias Sagradas · Etiquetas: Alma Colectiva, Era de Acuario, karma, libre albedrío

El juego del karma y la multidimensionalidad (3a parte)

El juego del karma y la multidimensionalidad (3a parte)El juego del karma y la multidimensionalidad: aprendizajes kármicos, contratos y emociones que se repiten. Aprende cómo liberarlos con amor. Esta rueda del tiempo multidimensional nos invita a comprender lo que vivimos desde otra perspectiva.

Desde la mirada espiritual que desarrollo aquí, el karma es una rueda del tiempo multidimensional. En ella estamos atrapados por una condensación de la energía 4D en la materia propia del planeta. Nuestro cuerpo físico es una diferenciación biológica que, según esta interpretación, se produce por una densificación de la energía 4D. Así se recrea la ilusión de separación de la Fuente de Amor Divino Dios.

Al Experimento Terra llegan determinadas cantidades de energía para experimentar la dualidad a nivel planetario. Pero vinimos a sutilizarlo. Nuestro desafío es encontrar el camino de regreso, superar la dualidad materia-espíritu y manifestar el Adán Kadmon o Cuerpo de Luz. Y recordar así que somos energía pura, eternos e inmortales, atrapados en la ilusión de la 3D. El objetivo es incorporar la materia física a la égida del Padre.

En cada espacio-tiempo, en la célula de tiempo presente, esta energía se manifiesta tomando distintas formas en la imagen externa 3D. Estos son nuestros yoes multidimensionales.

Nuestra energía 4D es única y está formada por la energía de los pensamientos y la de las emociones. La energía de los pensamientos es propia de cada yo multidimensional. Responde a la personalidad, la máscara del Ser, y al aprendizaje que le corresponde en cada espacio-tiempo-vida.

Estos aprendizajes varían en cada espacio-tiempo. Así, cada yo multidimensional toma una fisonomía propia, producto de su experiencia, que se manifiesta a través de la personalidad.

Nuestra Alma mantuvo siempre el contacto con la 5D y el Plano Azul Original. Este es la huella energética que nuestra esencia divina dejó grabada en el éter. Por eso, sabe cómo salir del juego de la ilusión de la 3D.

Sin embargo, los errores cometidos por nuestra desconexión con el espíritu y nuestras elecciones basadas en el Ego la han lastimado. Ella debe ser sanada. Aun así, no perdió el contacto con los Reinos Superiores y conoce el camino para salir del juego con éxito.

La energía 4D está representada, dentro de este enfoque psicológico y multidimensional, por el Ego/Niño Interior. Él se manifiesta a través de nuestro cuerpo físico y está ligado a la energía de nuestros miedos.

La energía 4D fluctúa de uno a otro lado del velo de la ilusión de la 3D. Según este modelo, se concentra donde hay mayor evolución, por gradiente de concentración. Ver Juego del Karma 2.ª parte.

Por lo tanto, todos los aprendizajes kármicos de ciclos abiertos están presentes en lo que consideramos nuestra última encarnación. Es decir, nuestro espacio-tiempo-vida en el planeta Tierra, en 3D.

Los aprendizajes que cumplimos en cada nivel del juego son los que estudió la Metafísica como patrones mentales (P. M.). Son comunes a toda la humanidad.

La energía 4D proveniente de las emociones y los pensamientos negativos de nuestros yoes multidimensionales es muy densa. Por eso, dificulta la conexión con el espíritu y los Seres de Luz Íntegra de la 5D.

Dentro de esta interpretación, algunas prácticas pueden ayudar a desplazar esa energía: una peregrinación, la salmodia o un trabajo consciente de limpieza energética 4D. También hay personas que refieren una apertura espiritual durante una crisis emocional. Esto no significa que el sufrimiento o la enfermedad sean necesarios para conectar con Dios.

Cuando el Ser logra esa conexión, puede experimentar una especie de muerte simbólica a su identificación exclusiva con lo físico. Esta transformación también puede surgir por elección y trabajo consciente.

Desde esta perspectiva, ese es el motivo por el cual los decretos funcionan para algunos y para otros no. Mueven una parte de la energía 4D, la mental, pero no necesariamente la emocional.

Para que el patrón mental se repolarice, deben movilizarse los distintos cuerpos: pensando, sintiendo y siendo. Por ejemplo: «Pienso: Yo Soy Amor»; «Siento: Yo Soy Amor»; «Yo Soy Amor». Lo saco del corazón, no solamente de la mente.

Si no se movilizan estas tres frecuencias inferiores, el decreto no funciona como uno quisiera. Esto se relaciona con lo hablado sobre los implantes neutrales.

El objetivo del juego del karma y la multidimensionalidad

El objetivo del juego es sutilizar la materia elevando su frecuencia y traer a la manifestación el Cielo en la Tierra.

Hay situaciones que se repiten en nuestra vida de forma cíclica. A medida que pasan los años, nos preguntamos qué ocurre con nosotros. ¿Por qué nos encaminamos siempre hacia el mismo callejón?

La explicación que propongo es que no buscamos solamente personas, objetos o lugares. Buscamos energías que nos proporcionen aprendizajes para completar el esquema incompleto en la pentadimensionalidad abierta. Ver «El karma y la pentadimensionalidad abierta«, Juego del Karma, 2.ª parte.

El velo del karma hace que no veamos claramente tras lo aparente, tras la máscara. Solo cuando la energía queda al descubierto nos preguntamos cómo generamos esa situación nuevamente.

Nuestra Alma nos facilita recrear una y otra vez el aprendizaje kármico. El propósito es que alguna vez despertemos y lo superemos, positivizándolo.

La cancelación de contratos álmicos depende de los desplazamientos de la energía multidimensional. El movimiento de la energía nos dará la clave para hallar la armonía y evitar que vuelva a polarizarse negativamente.

A veces pensamos que nos liberamos de un peso, pero no resolvemos nuestra energía 4D vinculada a él. Podemos vender algo o separarnos de quien nos produce dolor sin elaborar lo vivido ni liberar ese vínculo emocional.

Desde esta lectura, así activamos otro contrato con algo aparentemente distinto, pero energéticamente semejante y de mayor intensidad. Por eso, los aprendizajes y las situaciones se reiteran, acrecentando su dificultad.

Amar y liberar no exige permanecer en una relación dañina ni aceptar el maltrato. Podemos tomar distancia y, al mismo tiempo, trabajar lo que esa experiencia dejó en nosotros.

En esta concepción, el infierno se entiende como un estado de conciencia que nos encadena a determinadas realidades. Cada uno vive en su propio cielo o en su propio infierno según la realidad que crea.

Cuando tomamos conciencia de que nuestro mundo es una ilusión, comenzamos a observarlo de otra manera. Si esa ilusión responde y se mueve según nuestra intención, podemos modificar nuestra participación en lo que vivimos.

Somos seres multidimensionales. Coexistimos, según este enfoque, en distintas dimensiones simultáneamente.

Todas las realidades en las que se manifiesta mi ser multidimensional interactúan, activando contratos álmicos. Mi libre albedrío interviene en cómo respondo: aprendiendo, amando, comprendiendo y liberándome, o recreando situaciones semejantes.

En este último caso, cambian las apariencias, pero se reúnen las mismas energías. No hemos logrado transmutar la energía 4D de dolor, miedo o culpa.

La humanidad ha recurrido muchas veces al dolor como herramienta de aprendizaje. Sin embargo, también podemos aprender abrazando la Luz y cancelando un contrato. No necesitamos buscar el sufrimiento para evolucionar.

Cancelar un contrato es morir a un estado de conciencia para nacer a otro. En cierta forma, negarnos a cancelar un contrato álmico es resistirnos a esa muerte simbólica.

Por eso, consideraremos distintas estrategias como parte del juego. Nos ayudarán a aclarar cómo se mueven las energías en nuestra vida y se desarrollarán en otros textos de esta serie.

Cuando las piezas se reúnen a uno y otro lado del velo

Cuando las piezas están completas a uno y otro lado del velo, el juego comienza.

Recordemos que, en este modelo, los seres humanos somos viajeros del tiempo-espacio en 4D, atrapados en una célula de tiempo. Ver «Los humanos viajeros del tiempo espacio«, Juego del Karma, 4.ª parte.

Por esta cualidad, somos capaces de viajar cuartodimensionalmente. Cuando las energías se completan a ambos lados del velo de la ilusión, el reloj del tiempo se adecua. Así, los distintos espacios-tiempo quedan sincrónicos en la pentadimensionalidad.

Desde esta perspectiva, algunas personas necesitan viajar a otros países para acomodar su energía espacio-tiempo. Allí las espera un aprendizaje relacionado con ese lugar.

Cuando actúan ese aprendizaje, recuperan en 3D la energía faltante en la 4D. Pensemos en alguien cuyo campo energético contiene la energía del éxito, pero a quien multidimensionalmente le falta la energía de un lugar. Al desplazarse hasta allí y recuperarla, podría precipitar, es decir, manifestar, ese éxito.

Hay distintas formas de recuperar la energía de los lugares, con diferentes grados de penetración energética.

Tomemos como ejemplo a una persona que necesita recuperar la energía de un país en 3D para activar un aprendizaje pentadimensional. Esa energía está presente en la pentadimensionalidad abierta. Entonces, podría surgir la oportunidad de viajar a ese país.

Otra forma de compensar la energía de un lugar sería mediante un objeto que ingrese en su casa. ¡Ojo con el feng shui! Dentro de esta lectura, puede ser un gran activador de energías multidimensionales.

Ese objeto podría ser un cuadro, un adorno característico de aquel lugar o incluso su música. También podría recuperarse esa energía mediante el contacto con alguien que viva en otro país, por ejemplo, a través de Internet.

Dicho contacto reuniría la pieza, la energía, que faltaba.

¿Se dan cuenta del alcance que tiene esto? ¿Y de lo que implica que estemos interrelacionándonos en todo el mundo? Abruma el solo hecho de pensarlo.

Desde esta mirada, los ciclos kármicos se aceleran porque recuperamos energías faltantes de otros lugares. Incluso al conectarnos mediante un chat o una videoconferencia.

Cuando las piezas están reunidas, actúo el mismo drama multidimensional en las cinco dimensiones abiertas. Una vez que ingresan al juego todas las energías 4D involucradas y quedan compensadas, se fusionan.

El objetivo es la Ascensión: la positivización energética de los aprendizajes.

¿Cómo se asciende en la Tierra? Mediante un cambio de conciencia que conlleva una muerte simbólica. En el lenguaje espiritual de esta enseñanza también se contempla la muerte física, aunque no es necesario morir para transformar nuestra conciencia.

¿Cuál es la ventaja de la cancelación kármica multidimensional? Según este enfoque, podemos trabajar la cancelación de contratos álmicos en el espacio-tiempo-vida donde tenemos mayor evolución.

Al hacerlo, liberamos energía 4D negativa atrapada en otros espacios-tiempo-vida. Esto favorecería nuestra experiencia en el presente, donde podemos comprender el proceso y participar conscientemente en él.

Además, tenemos la oportunidad de abrir nuestros corazones al Amor Incondicional. La elevación de la frecuencia planetaria nos ayuda y, sobre todo, ¡aún estamos vivos!

Supongamos que, durante una experiencia interior, percibimos que morimos de determinada manera en otro espacio-tiempo-vida. Dentro de este modelo, no importa su ubicación en el tiempo lineal, pasado o futuro.

Como viajeros multidimensionales del tiempo-espacio, podríamos explorar distintos momentos de esa experiencia. Podemos representarnos un momento anterior o posterior a esa muerte, según lo que deseemos comprender.

Por lo general, estas experiencias aparecen de manera inconsciente. Cuando las abordamos conscientemente, las interpretamos como oportunidades para trabajar el karma multidimensional. Esto no equivale a modificar hechos históricos ni demuestra que esas imágenes correspondan a acontecimientos verificables.

Experiencias de consulta desde la mirada multidimensional

En nuestros campos energéticos está activa, según esta enseñanza, la pentadimensionalidad abierta. Podemos percibir imágenes que interpretamos como otros espacios-tiempo. En las consultas suelo ver una de esas experiencias, aunque pueden aparecer más.

Voy a compartir algunos ejemplos. Las imágenes y asociaciones que relato pertenecen a mi interpretación espiritual de aquellas consultas. No constituyen diagnósticos ni establecen la causa de una enfermedad.

Sandra tenía 15 años y experimentaba miedo por unas visiones que la asustaban después de la muerte de su hermano en un accidente. En mi lectura multidimensional aparecía la imagen de una puerta interdimensional abierta inconscientemente.

La asocié con una experiencia de haber quedado atrapada en el Astral durante un período entre vidas. Interpreté que el miedo representado en aquella imagen se expresaba en su aquí y ahora.

Estas experiencias también requieren evaluación profesional, especialmente cuando provocan temor, alteran la vida cotidiana o aparecen después de una pérdida.

Adriana tenía 22 años. Desde los 17, después de separarse de su novio, presentaba episodios depresivos con intentos de suicidio. Se repetían cada septiembre.

En mi interpretación multidimensional aparecía un espacio-tiempo-vida donde ella se dejaba «morir de amor»: dejaba de alimentarse y moría. Asociaba aquella imagen con la dificultad de centrar su cuerpo emocional en el presente.

Lo expresaba como un retrasar el reloj del tiempo, sincronizándolo con aquella experiencia. Esta era una lectura espiritual de su sufrimiento, no una explicación clínica de la depresión.

La depresión y los intentos de suicidio requieren atención profesional. El acompañamiento espiritual puede complementar esa atención, pero nunca sustituirla ni retrasarla.

También atendí a Mirta, una joven soltera de 28 años que consultaba por problemas afectivos. Durante el trabajo energético percibí la imagen de un bebé atravesado, con los pies junto a la zona del colon transverso.

Le pregunté si sentía dolor en ese lugar. Me respondió que le habían diagnosticado colon irritable.

Cuando le pregunté si había estado embarazada, comenzó a llorar. Ella estaba convencida de que sí, aunque los médicos le habían hablado de un embarazo psicológico.

En mi lectura apareció un embarazo fuera del matrimonio, con un bebé que moría atravesado en el vientre. También percibí a su madre en aquella escena y asocié ambas experiencias con el rechazo al embarazo.

En la imagen de ese otro espacio-tiempo, ella moría; en su vida presente, estaba enferma. Esta asociación pertenece al relato de la consulta y no demuestra una relación causal entre ambas experiencias.

Otro caso fue el de Luis, de 35 años. Durante la lectura de su campo energético percibí unas piernas deformadas y una espalda con deformidad.

Interpreté aquella imagen como un espacio-tiempo-vida en el que tenía una talla muy baja. En su presente, trabajábamos la autovaloración y sus dificultades para iniciar relaciones afectivas. Caminaba encorvado, con los hombros hacia delante, y tenía problemas en los pies.

También conocí a Silvia, de 38 años, madre de un alumno de la escuela. Tenía un diagnóstico de esquizofrenia y recibía tratamiento médico.

La esquizofrenia puede incluir delirios, alucinaciones, alteraciones del pensamiento y dificultades para desenvolverse en la vida cotidiana. No existe evidencia de que sea un castigo kármico ni una consecuencia de acciones realizadas en otras vidas.

Desde mi lenguaje espiritual, interpretaba su experiencia como una dificultad para estabilizarse en este espacio-tiempo. Esa imagen no permite explicar el trastorno ni valorar los efectos de los tratamientos.

Por eso, no corresponde atribuir a los medicamentos o a la terapia electroconvulsiva una desconexión del espíritu. Tampoco presentar el acompañamiento energético como una alternativa al tratamiento de salud mental.

La entrevista buscaba explorar un posible acompañamiento espiritual. En estos casos, cualquier apoyo complementario debe respetar las indicaciones del equipo tratante y la voluntad de la persona.

En la formulación original de esta enseñanza utilicé la expresión «cárcel del Alma» para describir un sufrimiento que parecía encerrar a la persona. Esa metáfora no debe convertirse en una explicación de la esquizofrenia ni en un juicio sobre quien la padece.

Otro caso fue el de Claudia, de 14 años. Su madre la llevó a consulta porque interpretaba sus episodios de trance y gritos como una influencia diabólica.

Durante mi lectura espiritual no percibí lo que interpretara como un pacto con una entidad. La imagen que surgió fue la de un umbral abierto inconscientemente al bajo astral.

Esta interpretación no confirmaba la existencia de una entidad ni permitía descartar causas médicas o psicológicas. Ante episodios semejantes, especialmente en una menor, es necesaria una evaluación profesional.

Al comenzar el trabajo multidimensional, percibí los cuerpos de iluminación divina como inestables, con movimientos ondulatorios. Repetí el trabajo y observé cambios en mi percepción, aunque la imagen de inestabilidad persistía.

Lo expresaba como un campo holográfico que no retenía la energía. En ese contexto interior surgió la expresión «psiquismo débil», atribuida por mí al Elemental del Cuerpo. Era parte de mi experiencia espiritual, no una valoración clínica de la joven.

Pedí asistencia e ingresé, desde esa práctica, en lo que interpreto como su multidimensionalidad. Las imágenes eran vertiginosas, nítidas y vívidas.

Aparecieron distintas escenas: un cuerpo atado con sogas, una persona con chaleco de fuerza y una boa constrictora que la oprimía. Por último, percibí una tabla que caía como una tapa y arena sobre ella. Lo interpreté como un entierro en vida en una tumba del desierto, en Egipto.

Asocié aquellas imágenes con un ciclo kármico abierto y con experiencias de miedo extremo. Esta interpretación simbólica no demuestra que tales acontecimientos hubieran ocurrido ni explica clínicamente sus episodios.

Dentro de mi práctica espiritual, trabajaba con la imagen de reforzar la membrana energética entre espacios-tiempo. Utilizaba terapia floral y bioenergía para acompañar el regreso de la atención al presente, a su hoy.

También guiaba a la persona para que pudiera perdonarse, perdonar y liberar lo que vivía como energía atrapada en su ser multidimensional. Estas prácticas no sustituyen los tratamientos médicos o psicológicos.

En algunas consultas, el acompañamiento se desarrolló en hasta cuatro sesiones. Esto describe la duración de aquellas experiencias y no constituye un plazo de curación ni una garantía de resultados.

El propósito espiritual era alinear las energías con la Fuente de Amor Divino Dios y trabajar lo que interpretábamos como bloqueos. Cualquier mejoría percibida debe distinguirse de una evaluación clínica y no permite asegurar la desaparición de síntomas.

Después, la persona podía optar por aprender a entrar en contacto con sus frecuencias internas, Alma y Ego/Niño Interior. Así buscaba participar conscientemente en la liberación de sus vivencias emocionales, sin reemplazar la atención profesional que necesitara.

Por qué parece que volvemos a comenzar

Desde la Metafísica siempre dijimos que éramos como cebollas. En determinado momento lográbamos sanar, perdonarnos y liberar. Sin embargo, pasado un tiempo, parecía que debíamos recomenzar el trabajo.

Era como si una nueva capa de la cebolla surgiera ante nosotros. Pues, desde esta enseñanza, no somos cebollas. Somos únicos cuartodimensionalmente.

Cuando hacemos una técnica de perdón, desplazamos la energía 4D de nuestro emocional que nos bloquea en esta célula de tiempo. Pero, si no la cancelamos transversalmente, en 5D, 4D y 3D, vuelve a activarse después de un tiempo de respiro.

Cuando logramos despejar un sector de la energía 4D negativa, se produce un momentum. En ese momento sería posible la conexión con la 5D.

Puede que allí reúna suficiente fuerza para no decaer y continuar trabajando la energía que llega desde la multidimensionalidad. Sin embargo, dentro del juego olvidamos muchas veces una de sus premisas: nuestros pensamientos participan en la creación de nuestra realidad.

Muchas veces nuestro ser se confunde cuando no vibra en función del espíritu. Busca desesperadamente paz en el exterior cuando no logra encontrarla en su interior.

Desde esta perspectiva, la inquietud y la zozobra de su vida en 3D expresan también algo de su mundo interno. Busca manifestar abundancia de todo lo bueno, mientras en su interior vive la escasez.

Esto no significa que todas las dificultades externas sean responsabilidad de quien las padece. Aquí estamos observando la participación de nuestras vivencias internas, no negando las circunstancias sociales o materiales.

Cuando uno busca positivizarse cocreando, por ejemplo, al estilo Kryon, también necesita observar sus miedos y culpas. En esta enseñanza, esa energía kármica proviene de la multidimensionalidad en 4D y nuestro Niño Interior tiene acceso a ella.

Si no la trabajamos, tarde o temprano ocurren hechos que nos ayudan a ver lo que quisimos ocultar, incluso de nosotros mismos. Y cada vez parece ocurrir más temprano, gracias a Dios.

La realidad de consenso y nuestros miedos

Supongamos que mi cocreación genera un 95 % de energía 4D positiva. El miedo que escondo, nacido de la duda sobre mi merecimiento, representa el 5 % restante.

Utilizo estos porcentajes como un ejemplo ilustrativo, no como una medición de la energía.

En lo que llamamos «realidad de consenso» se reúnen los miedos de los seres humanos que comparten nuestra célula de tiempo presente. Según este modelo, mi pequeño porcentaje de miedo podría potenciarse al entrar en contacto con ella.

La expresión «realidad de consenso» describe aquí la influencia de una energía colectiva de la que intentamos apartarnos. Aunque busquemos otra forma de vivir, seguimos en contacto con ella y podemos sentirnos arrastrados por sus temores.

El Maestro Jesús también estuvo expuesto a los temores de quienes lo rodeaban. Cuando anunció su pasión, Pedro lo llevó aparte y trató de disuadirlo. Jesús rechazó aquella intervención y le señaló que estaba pensando desde una perspectiva humana.

En mi lectura espiritual, Pedro expresa la energía del miedo y Jesús evita dejarse arrastrar por ella. Es una interpretación del pasaje de Mateo 16:21-23. También pueden consultarse Marcos 8:31-33 y Lucas 9:22 para los anuncios de la pasión.

Si Jesús hubiera cedido a las intenciones de Pedro, no habría cumplido su misión como la conocemos. Miren cuán importante es no dejarse arrastrar por la realidad de consenso.

Nosotros no somos Jesús, pero aspiramos a ejercer su Oficio. Por eso, necesitamos aprender a reconocer esa influencia.

Esto se ve claramente con el tema de la abundancia. Cuando una persona quiere apartarse de una realidad de escasez, necesita perseverancia para confiar en la Divina Providencia.

Lo que ve y escucha de los demás puede afectarla, especialmente si proviene de su entorno inmediato o de los medios de comunicación. No se trata de ignorar la realidad, sino de observar cómo responde interiormente a ella.

Cuando no lo logra, siente que la realidad de consenso la arrastra. La 3D le pesa porque queda atrapada en lo que esta enseñanza llama su apariencia ilusoria.

Volvamos al ejemplo inicial. Si permitimos que esa frecuencia alimente nuestros temores, aquel 5 % puede ocupar cada vez más espacio en nuestra experiencia. La comparación con un 100 % expresa esa sensación de quedar completamente dominados por el miedo.

Cuando pedimos que algo se manifieste en nuestra vida y no ocurre, esta enseñanza propone observar también nuestra multidimensionalidad. Podría haber una pentadimensionalidad abierta en esa frecuencia, asociada con la culpa o el miedo a recibir lo que pedimos.

Por ejemplo, aquí pido dinero para vivir y tener las cosas que necesito. Es algo que podría pedir cualquier persona.

Sin embargo, del otro lado del velo, la frecuencia del dinero puede aparecer vinculada con un gran derroche que ocasionó dolor. También podría relacionarse con votos de pobreza.

Dentro de este modelo, ambas experiencias generan culpa o miedo a tener. Esa energía 4D sería común a mis yoes multidimensionales y podría activarse con mi intención, afectando mi espacio-tiempo presente.

Supongamos que comienzo a cocrear y logro mover parcialmente mi realidad 3D. Si doy entrada al miedo colectivo, interpreto que también abro el umbral a mi pentadimensionalidad abierta en 4D.

Entonces concluyo que la cocreación no funciona. Pero esta no sería la única variable posible: hay tantas situaciones como historias de vida. Cada caso es individual.

El miedo kármico a cumplir la misión

La situación anterior también puede ilustrar el miedo a cumplir la misión. Según esta enseñanza, la misión que venimos a desarrollar suele incluir aprendizajes kármicos.

En algunas lecturas aparecen imágenes de persecución o muerte relacionadas con aquello que ahora deseamos realizar. Nuestra Alma y nuestro Ego/Niño Interior conocerían esas experiencias, mientras nuestro Yo-Personalidad las ignora.

Por nuestra desconexión con el espíritu, nos preguntamos: «¿Qué estoy haciendo mal?». Nuestro Ego/Niño Interior guarda, dentro de este modelo, el conocimiento de nuestras emociones multidimensionales, nuestros miedos y nuestras culpas.

Cuando intentamos desarrollar lo que sentimos como nuestra misión y nada sale bien, parece que todo llega a cuentagotas. Interpreto ese bloqueo como una resistencia del Ego/Niño Interior.

En el texto original asociaba también esa resistencia con la enfermedad. Sin embargo, una enfermedad no permite concluir que alguien esté bloqueando su misión ni sustituye la necesidad de un diagnóstico.

Suelo expresarlo así: «No nos dejan morir de hambre, pero tampoco accedemos al alcance esperado para quien supuestamente realiza su misión». A esta experiencia la llamo miedo kármico a cumplir la misión.

El trabajo propuesto consiste en localizar ese miedo y explorar las imágenes interiores que lo acompañan. En el lenguaje de esta enseñanza, buscamos recuperar la energía del otro lado del velo e integrarla a la Luz, aquí y ahora.

Este trabajo se diferencia, en mi enfoque, de las regresiones a vidas pasadas. Lo importante es que la persona participe conscientemente en su proceso.

Si alguien me conduce por una experiencia sin que yo pueda integrarla emocionalmente, podría quedarme solo con una explicación mental. Esa explicación puede darme un alivio transitorio o servirme para justificar lo que siento, sin transformar mi manera de vivirlo.

Por eso, aquí distingo el movimiento de la energía 4D mental, la emocional y la conexión con la 5D. Son conceptos propios de esta práctica espiritual. No equivalen a una evaluación de la psicoterapia o de la atención psiquiátrica.

Las posesiones, el apego y la cancelación de contratos álmicos

Dentro de este enfoque, nuestras posesiones en 3D son manifestaciones de energía 4D.

Pensemos en una casa propia, construida según nuestros gustos y los sueños de una familia. Materializa años de sacrificio, quizá sin salidas ni vacaciones para poder pagarla. Además, alberga sueños y expectativas.

Pero me separé. Aquellos sueños ya no están y su lugar lo ocupa el dolor. Ahora quiero venderla.

Puede haber una parte de mí que siga reteniéndola porque no he aceptado lo sucedido. Más allá de las condiciones concretas de la venta, necesito reconocer ese vínculo emocional.

En mi lectura energética, esa casa queda asociada con una energía 4D emocional que necesita movilizarse. Si no la elaboro, podría llevar el mismo conflicto a otro lugar que inicialmente me parezca maravilloso.

Así describo la activación de otro contrato con una energía semejante o más intensa. El propósito del aprendizaje sería que esta vez no evadiera lo que mi Alma grabó en el Plano Azul Original.

¿Por qué digo semejante o más intensa? En el lenguaje del texto original, hablaba de una energía igual, duplicada o incluso quintuplicada por la pentadimensionalidad abierta.

Estas expresiones representan la intensidad con la que podemos experimentar una repetición. No son cantidades energéticas que podamos medir.

Desde esta mirada, evadí el aprendizaje anterior, consciente o inconscientemente. No pude perdonarme por haberme equivocado ni perdonar al otro. Tampoco pude amar incondicionalmente y liberar el dolor.

¿Qué ocurre con la casa que dejé? Dentro de esta interpretación kármica, podría ocuparla alguien con un aprendizaje semejante al que yo viví allí.

Esa persona lo atravesará según su libre albedrío. Podrá positivizarlo o recorrer su Alfa y Omega en aquel lugar de la mejor forma que encuentre.

Supongamos ahora que la casa es una herencia de un ser querido. Para mí representa su cariño, sus deseos y sus aspiraciones. Tiene toda la energía emocional del recuerdo.

Sin embargo, digo que quiero venderla porque necesito el dinero. Ese deseo corresponde, en este ejemplo, a la energía 4D mental.

La pregunta clave sería: «Si tuviera tanto dinero como una persona millonaria, ¿la vendería?». Si la respuesta es no, necesito reconocer su alto valor emocional.

Entonces puedo comprender mejor mi contradicción. Una parte de mí necesita vender y otra teme perder lo que la casa representa.

Si no elaboro ese vínculo, la venta podría acompañarse de culpa. Incluso podría interpretar dificultades posteriores como un autocastigo por haberla vendido.

Trabajar esa energía no garantiza una venta ni determina lo que ocurrirá con el dinero. Busca que podamos tomar decisiones con mayor libertad y sin confundir el amor por alguien con la conservación de un objeto.

El discernimiento, Santo Don del Espíritu Santo, nos llevará a descubrir cómo participamos inconscientemente en el juego. Al tomar conciencia, podemos mover las energías como piezas de ajedrez.

El objetivo es encontrar la felicidad en este plano y manifestar el Cielo en la Tierra.

He cumplido aquí con el pedido de mi guía Moldrei. Según recibí en esta experiencia espiritual, es importante para la Jerarquía espiritual que el mayor número posible de seres comprenda esta enseñanza.

Por eso comparto lo que expliqué en esta serie canalizada del Juego del Karma.

Si nuestra multidimensionalidad nos afecta de esta manera, también debemos de estar afectando, en cierta proporción, al Universo entero. Todos Somos Uno.

Dentro de esta visión, se plantea la Ascensión con Terra o la continuidad de un ciclo de muerte y resurrección en otro sector del Universo. Nuestro libre albedrío participa en el modo de atravesar ese proceso.

Generamos nuevos futuros posibles con cada una de nuestras elecciones.

Que el Espíritu nos guíe siempre.

Con amor incondicional,
Brinda Mair

(*) La expresión «realidad de consenso» se atribuye aquí a las canalizaciones de Serapis Bei por Tony Krubs, en su «Manual para la Ascensión».

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Blog, Multidimensionalidad · Etiquetas: Ego Niño Interior, libre albedrío, patrones mentales, realidad de consenso

El Anatema ¿Cómo saber si algo es anatema o no?

El Anatema ¿Cómo saber si algo es anatema o no?

Anatema es aquello que se entrega en sacrificio, en honor a Dios, como ofrenda por una gracia recibida. No entregar a Dios lo que Él ha elegido se considera maldito. ¿Cómo saber si algo es anatema o no?

Hay momentos en nuestra vida en los que debemos decidir si reclamamos algo que, por justicia humana, nos corresponde. O si debemos simplemente dejarlo ir. ¿Cómo podemos saber qué es lo correcto a los ojos de Dios? La Justicia Divina ve más allá del tiempo y no es ciega como la justicia humana.

La realidad 3D ha reflejado, como espejo, una realidad que hasta hace poco era interna. Como elegimos no verla, se ha manifestado en el mundo para darnos la oportunidad de resolver el aprendizaje.

Puede tratarse de cualquier tipo de reclamo que fuera justo en la frecuencia humana de 3D. Sin embargo, nuestros enemigos en la ilusión de la 3D llevan las de ganar. Esto ocurre pese a nuestros esfuerzos y a las pruebas que ratifican nuestra verdad en el Hoy, en este espacio-tiempo. Hablamos entonces de «injusticia» y nos preguntamos: «¿Cómo permite Dios que ocurra esto?». Estamos viendo la realidad 3D con ojos humanos y no con una visión amplia desde nuestro Yo-Dios.

Nuestro Ego/Niño Interior se siente lastimado por una herida kármica que una persona, varias personas o una situación han activado. Son nuestro Espejo de la realidad 3D. Seguramente no es la primera vez que esto ocurre en mi vida. Tal vez se esté repitiendo con otros personajes y hasta con distinta intensidad. Como no podíamos verlo en nuestra energía 4D, tuvo que materializarse en el plano físico. Esa energía comprende nuestros pensamientos y emociones, negativos y positivos.

Compensar el karma o ascender el aprendizaje

Hay quienes, en este caso, representan a nuestros enemigos internos en la realidad 3D. ¿Deberían acaso aceptar obligatoriamente ese papel para cumplir su parte en el juego multidimensional? Dicho de otra forma: una víctima de un espacio-tiempo, ¿debe convertirse forzosamente en agresor en otro para nivelar el karma?

Con toda seguridad, kármicamente se verá expuesta a tomar esa decisión. ¿Por qué con seguridad? Porque nuestro Universo local está en una esfera kármica. Sin embargo, siempre tendrá el Libre Albedrío de elegir cómo actuar en esa instancia: compensando el karma o ascendiendo el aprendizaje.

Si simplemente compensamos karma, se cumple la Ley del Talión (*1) y no evolucionamos. En cambio, ascendemos el aprendizaje:

  1. Aceptando —que no significa resignación— que las cosas hayan sido distintas de lo que hubiésemos elegido.
  2. Renunciando a nuestro deseo de moldear los hechos a nuestra voluntad.
  3. Muriendo a nuestras creencias sobre lo que debería ser.
  4. Ascendiendo, viendo con ojos de Dios más allá del tiempo lineal. Comprendiendo los roles en los que el Juego del Karma nos ha sumido dentro de nuestro Laberinto.

Cuando aceptamos, renunciamos, morimos y ascendemos nuestro aprendizaje, entregamos a nuestro Niño Interno a Dios. Permitimos que se haga su voluntad y no la nuestra. Entonces, «algo» en el plano físico se convierte en anatema.

El anatema en el pueblo de Israel

¿Qué es el anatema? En el Antiguo Testamento aparece esta palabra, hoy en desuso. Se utiliza para representar lo que Dios pide que se le entregue en sacrificio, en renuncia.

Demos un ejemplo de cómo ver el anatema en el pueblo de Israel según el Antiguo Testamento. El libro de Josué, en su capítulo 6, cuenta la toma de Jericó. Esta se realiza siguiendo las indicaciones de Jehová recibidas a través de Josué. En este caso, Dios les indicó no apropiarse del botín de la ciudad y consagrarlo en anatema. El oro, la plata y los objetos de bronce y hierro debían destinarse al tesoro del Señor.

Mientras tanto, en otras ciudades les decía cuánto oro tomar para sí y cuánto dejar para el culto del Arca de la Alianza. Este conocimiento llevó al pueblo a vivir uno de los períodos más prósperos y de mayor armonía que recuerda la historia de Israel. Sus doce tribus estaban centradas en el culto en torno al Arca. A cambio de esa entrega, el anatema, Dios les daba la abundancia de la Fuente. Si no cumplían con esa entrega, Dios retiraba su protección y el pueblo quedaba librado a su propia suerte.

Evidentemente, ellos no tenían nuestro problema para identificar un anatema. Mis guías me hicieron ver que siempre, en todos nuestros momentos de decisión, se manifiesta «algo» en el plano físico. Ya sea que reclamemos lo que nos corresponde o no, deberemos discernir si eso es anatema.

El miedo y la reconquista de nuestro territorio

Nuestra desconexión de Dios nos dificulta ese conocimiento. Muchas veces reclamamos lo que deberíamos dejar ir. Otras veces dejamos ir lo que deberíamos reclamar. ¿Por qué? Simplemente por miedo.

Miedo a hacernos cargo, miedo a enfrentar, miedo a perder, miedo a ganar, etcétera. Sea como fuere, esta decisión afecta nuestra abundancia cuando no podemos ver por encima de nuestra circunstancia. Lo que nos moviliza a actuar es solo miedo.

Solo cuando nos reconquistamos a nosotros mismos recuperamos nuestro territorio de manos de nuestros enemigos internos. Son nuestras energías 4D de formas de pensamiento y emociones negativas. Entonces, la Yod, el Espíritu de Dios, viene a nosotros y nos corona. Somos reyes en nuestro reino y en nuestra cabeza reluce la corona.

Cuando somos un reinado sin corona, nuestros «pueblos internos», nuestras energías multidimensionales de 3D y 4D, están anárquicos. Nos gobiernan nuestras pasiones, nuestros miedos y nuestra fisicalidad. Pero cuando comenzamos la reconquista de nuestro territorio bajo la guía del Espíritu, hacemos lo que Josué: reconquistamos nuestra Tierra Prometida.

La reconquista tiene un costo que se plasma en 3D como anatema. Debo ser capaz de entregarlo a Dios sin mirar atrás y sin desear tomar nada de ello. Eso es lo que, la mayor parte de las veces, no estamos dispuestos a hacer (*2).

¿Por qué no nos resulta fácil liberar el anatema? Porque mis enemigos internos materializados en el plano físico son parte de mí. Los retengo por amor o por odio, que energéticamente es lo mismo.

Ver lo que el otro me muestra de mí

Para poder clarificar el anatema, hay que poder ver el mundo con Ojos de Dios y no con ojos humanos. Ver el mundo con ojos de Dios significa que Él me habla constantemente a través de los signos. También significa escuchar lo que sale de mi boca cuando emito juicios de valor hacia otros seres. Eso es lo que Dios me está diciendo a mí y lo que yo no hago para Él.

Por ejemplo, digo refiriéndome a otra persona: «No puedo comprender cómo L siempre deja pasar las oportunidades. Cuando las tiene, se vuelve tirana hasta que cansa al otro. Luego se lamenta de que está sola».

Eso es lo que seguramente yo hago en otro contexto, con una oportunidad que Dios pone en mis manos. La dejo ir y me vuelvo tirana hasta que me quedo sin nada. Creo que gané hasta que el tiempo me demuestra que perdí.

Este tipo de observación, puesta en práctica, me ayudará a saber lo que Dios espera de mí. El otro es nada más que mi Espejo. Y, si no, al menos recordaré que lo que le digo al otro me lo estoy diciendo a mí misma. Eso me ayudará a callarme a tiempo.

Para poder ver un objeto, una situación o un anatema, se debe clarificar su valor cuartodimensional subjetivo. No solo el reconocido en 3D, su valor objetivo.

Cuando una relación llega a su fin

Bajemos esto a 3D. Tomemos el ejemplo de una sociedad, un matrimonio o una amistad que llega a su fin. Si termina de común acuerdo y en buenas relaciones, el aprendizaje compartido llegó a un punto en que cada quien debe tomar su camino. Está bien que así sea. Esto les permite tener las experiencias que ya no podrían vivir juntos como seres en evolución.

Pero si no fuera así y las partes se sintieran afectadas, la energía 4D del dolor de esa separación se movilizará hacia 3D. Tomará energía en el plano físico como forma de compensar el territorio perdido en manos del otro.

Bajo esta frecuencia, se toma como botín y rehenes a los hijos, las propiedades y los bienes. También se utiliza cuanto se sabe que puede perjudicar al otro. De esa forma, se busca que «sepa» que me lastimó y que yo lo lastimo donde más le duele.

Esto, evidentemente, es una situación kármica que seguramente se repite con distintos aprendizajes, situaciones y personajes. Ocurre en este espacio-tiempo y, simultáneamente, en otros, en la pentadimensionalidad abierta (*3).

La persona inmersa en esta situación, ilusión de 3D, se enfrenta a un dilema con respecto al anatema. ¿Cómo puede saber si debe dejar de luchar o no por la posesión de un bien, por ejemplo? ¿Debe dejarlo ir o no? ¿Es anatema o no?

Se siente sola en ese momento. Realmente lo está en 3D y solo dejará de estarlo cuando la revelación se produzca y el Espíritu de Dios ingrese en ella. Entonces sobrevendrá la comprensión amplia de que todo está bien. Hay tanta energía 4D multidimensional sin ascender que aturde a la persona y bloquea su realidad, generando un muro.

Las respuestas ante el bloqueo

De acuerdo con su naturaleza yin, pasiva, o yang, activa, actuará enfrentando la situación y moviéndose en el mundo físico. Tratará de superar el bloqueo de la pentadimensionalidad. Son cinco dimensiones o espacios-tiempo conectados con este, que traen energía 4D para ascender.

Según el caso, entablará demandas, luchará y tratará de proteger a su Ego/Niño Interior para que se sienta valorado. De acuerdo con sus creencias sobre cómo elevar su autoestima, buscará mejorar su físico. Se hará cirugías, practicará ejercicios físicos o deportes con alta descarga de adrenalina. Buscará «consumir», a través del cuerpo físico, la energía 4D que intenta aplastarla.

Desde esta interpretación energética, si la 4D supera lo que puede tolerar, se enfermará y hasta caerá en estados depresivos. Lo mismo ocurrirá si predomina la frecuencia yin, pasiva.

El asunto es que, en medio de todo ese movimiento cuartodimensional, hay una energía que debe equilibrarse a distintos lados del tiempo. Pero, como le ocurría al pueblo de Israel, solo por revelación podían saber qué era lo correcto. Si debían reclamar «el botín» o consagrarlo a Dios como anatema.

Tomar lo que debemos entregar o entregar lo que debemos tomar

Desde el punto de vista de la dinámica energética, si nos equivocamos y tomamos «algo» que era anatema, reactivaremos el ciclo. La situación que hoy vivimos se reactivará, con el tiempo, con otros actores y con mayor dificultad. ¿Para qué? Para darnos una nueva OPORTUNIDAD, gracia de dioses.

¿Por qué? Porque estamos en este plano para aprender y debemos hacernos cargo de nuestras elecciones. ¿En qué nos afecta si nos equivocamos? En nuestra abundancia, en el aspecto que nos resulte más kármico: afectivo, económico, de salud, etcétera.

¿Por qué nos afecta equivocarnos al dejar ir o no «algo» de nuestra realidad? Porque puede ocurrir que debamos tomar de allí y no dejar ir.

Sería como si el pueblo de Israel, sin la guía de Dios, hubiera entrado en una ciudad que no era anatema. Pero, «por las dudas», en su desconocimiento, la hubiera ofrecido como tal. No habría advertido que esa energía se le ofrecía para su abundancia. Desestimarla repercutiría en su futuro, porque la entregó en holocausto sin que Dios lo hubiera pedido.

Eso hacemos nosotros cuando, por no enfrentar una situación que nos duele, decimos: «Que se quede con todo, Dios proveerá». Pero lo hacemos sin ocuparnos de saber si es lo que deberíamos hacer. O si actuamos simplemente por no atrevernos, por miedo.

Si nos correspondía tomar esa Gracia y no lo hacemos, descompensaremos energéticamente nuestra balanza y tendremos escasez. Tener conciencia del anatema solo llega por revelación, por esa sabiduría y certeza interior que inunda el Alma.

Ciudad bajo sitio: una táctica para localizar el anatema

Mis guías me enseñaron una forma de localizar el anatema. Cuando canalicé el libro «Conexión con el Alma-Abandona el Laberinto», me dieron una técnica, una táctica del Juego del Laberinto. Se llama «Ciudad bajo sitio».

Por la energía que moviliza, esa técnica no fue dada para vibrar en 4D, Internet. Cada vez que intenté pasarla por aquí, el texto se mezclaba y salían mensajes de virus. Hasta que comprendí y desistí. Por eso está en 3D, en el libro (*4).

Cuando la realidad 3D muestra un bloqueo o una situación negativa, refleja una realidad interna. Haciendo esta técnica, entrego a mis enemigos internos a Dios en una práctica de siete días.

Tres días después de terminada, en el décimo día, se plasma en la realidad 3D lo que no podía ver ante un bloqueo. O bien, lo que debo dejar ir, «el anatema», en medio de una situación negativa. ¿Estaré dispuesto a dejarlo ir? (*5)

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Con Amor Incondicional,
Brinda Mair

Notas del escrito

(*1) Ley del Talión: «Ojo por ojo y diente por diente».

(*2) El desconocimiento de esta dinámica interna hace que nos sintamos como cebollas deshojándonos. Repetimos una y otra vez aprendizajes, atrapados en el Laberinto.

(*3) Pentadimensionalidad abierta: leer los escritos de Multidimensionalidad ingresando por la página principal.

(*4) Del libro «Conexión con el Alma-Abandona el Laberinto», canalizado por Brinda Mair. Editorial Kier, Buenos Aires, 2003. Táctica del Juego: «Ciudad bajo sitio».

(*5) Esto ocurrirá tal como se explica en las personas que tienen trabajo sobre su energía. Para quienes no lo tienen, mis guías indicaron repetir esta técnica en las fechas señaladas hasta trece veces. Esto se aconseja a todos. Puede hacerse en un año calendario o siguiendo las trece lunas del Calendario Maya. A medida que la pongan en práctica, el Juego se clarificará cada vez más.

Una curiosidad, si se quiere: cuando así lo hayan hecho, el Juego, la Táctica, se activará sola siempre en las fechas adecuadas. Por más que no hagan la técnica, les mostrará lo que deben dejar ir para avanzar en el camino de recuperarse a sí mismos.

En el sendero «Abandona el Laberinto» están las fechas en que puede realizarse la técnica y la información adicional.

Un abrazo de luz,
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Abandona el Laberinto, Blog, Ciudad Bajo Sitio · Etiquetas: Anatema, Juego del Karma, Justicia Divina, libre albedrío, niño interior

Mecanismos de defensa ante la infección espiritual

Mecanismos de defensa ante la infección espiritualLos mecanismos de defensa y la armonía real ante la infección espiritual: cómo reconocer la protección y los signos de nuestro ser interior. Conexión con el Alma propone un trabajo de prevención que actúa como un antivirus espiritual.

Cuando nuestro cuerpo físico está sano, activa sus mecanismos de defensa para combatir a los invasores. Así lo muestra este video, donde un glóbulo blanco fagocita una bacteria. Esta imagen nos permite establecer una analogía con lo que ocurre, desde una perspectiva espiritual, en nuestros cuerpos sutiles.

De la misma forma, nuestros cuerpos espirituales en armonía repelen la infección espiritual de energías negativas del entorno. Sin embargo, habría que verificar, más allá de lo visible, si esa «armonía» es real o es solo máscara. Porque la energía no miente, aunque nosotros, por libre albedrío y de forma inconsciente, pudiéramos llegar a hacerlo.

Podemos decir que estamos bien, mostrarnos sonrientes y repetir palabras amorosas, mientras por dentro sostenemos enojo, miedo o resentimiento. No se trata de negar esas emociones ni de sentir culpa por experimentarlas. Se trata de reconocerlas, porque aquello que no queremos ver también forma parte de lo que necesitamos trabajar.

La máscara aparece cuando confundimos lo que deseamos mostrar con lo que realmente nos ocurre. Entonces, podemos convencernos de haber alcanzado un equilibrio que todavía no hemos construido. La armonía real requiere sinceridad con nosotros mismos y disposición para revisar nuestras propias contradicciones.

Un estado de armonía ficticio no podría actuar como barrera ante la intrusión de virus. ¿Cómo podríamos darnos cuenta de si estamos protegidos? ¿Cómo reconocer nuestro estado interior ante posibles ataques invasores? Pues leyendo los signos en el laberinto.

Para ello, podemos observar nuestras reacciones, los conflictos que se repiten y aquello que nos hace perder el centro con facilidad. Esa observación no significa interpretar cada dificultad como un ataque espiritual. También implica reconocer nuestras decisiones, nuestros hábitos y la manera en que respondemos a lo que sucede.

Para eso sirve Conexión con el Alma. Desde esta perspectiva, es un potentísimo antivirus espiritual que trabaja en la prevención de la infección espiritual. Lo hace llevando progresivamente a los cuerpos espirituales al estado de armonía. Al mismo tiempo, activa nuestros mecanismos de defensa para que detecten a cualquier invasor.

Este proceso no consiste en aislarnos del mundo ni en vivir pendientes de las energías ajenas. Consiste en conocernos mejor y distinguir lo que recibimos del entorno de aquello que nosotros mismos alimentamos. Cuanto más honestamente podamos mirarnos, menos necesitaremos sostener una apariencia de equilibrio.

Brinda Mair

 

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Blog, Ciudad Bajo Sitio, Tácticas del Juego · Etiquetas: cuerpos espirituales, energías negativas, libre albedrío, prevención

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