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La levadura de Dios y el misterio del «pan nuestro de cada día»

El pan nuestro de cada díaLa levadura de Dios y el misterio del «pan nuestro de cada día» encierran un profundo significado espiritual. Ambos hablan del proceso interior del ser humano.

Cada uno de nosotros es un fruto exquisito del Árbol de la Vida, en el Edén del Padre. Sin embargo, las experiencias de la vida pueden hacer que ese fruto se pudra o se vuelva ácido.

A veces, entregamos nuestros dones con las manos llenas. Pero quien los recibe puede rechazarlos y arrojarlos contra nosotros. Esa experiencia nos duele. Nos hace sentir indignos y poco merecedores de que alguien vuelva a querernos.

El desafío de nuestra vida consiste en recuperar esos dones. Debemos trabajarlos y amasarlos como pan. Entonces podremos ofrecer al mundo el «pan nuestro de cada día», en el Oficio de Cristo.

La levadura de Dios

La levadura del mundo es el Amor de Dios.

La Ley de Correspondencia dice: «Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba».

Jesús nos habló para que repitiéramos el rito de la Última Cena en su recuerdo. El rito del pan en 3D nos dejó sin comprender su sentido en los multiniveles de conciencia planetaria.

Nos quedamos con la explicación recibida de la Iglesia: que Él compartió su Cuerpo con nosotros. Sí, pero hay mucho más. El misterio del pan.

Vivir en Oficio de Cristo significa convertirse en pan para ser comido en el mundo. Para fabricar pan se necesita un poco de azúcar y un poco de sal, en la justa medida, además de agua y harina. Azúcar y sal son necesarios para que la levadura crezca. El artesano panadero debe tener oficio para que ambos ingredientes no maten a la levadura.

El alma sabe que debe guiar al ser inferior para reunir todos sus componentes. Ese es su trabajo a lo largo de cuarenta años. Durante ese tiempo, su contenedor en el mundo físico va madurando. El cuerpo, que se expresa a través de la personalidad, se convierte en un buen artesano panadero.

Entonces puede ofrecer al mundo los dones que el Padre le confió al venir a este plano.

Veamos los ingredientes para esta sagrada tarea:

  • La harina corresponde a nuestros egos físico, emocional, mental y espiritual en equilibrio.
  • El agua ya está en todo nuestro cuerpo físico.
  • La sal es el karma necesario para que la vida tenga gusto.
  • El azúcar es el amor de la Tierra y lo tienen nuestros niños en la fruta de nuestros dones del Árbol de la Vida.

¿Y la levadura? Nuestro ser inferior se pregunta: ¿de dónde la sacaremos si Dios nunca estuvo en nosotros?

La levadura de Dios no es algo externo, sino algo que ya traemos desde el origen. Solo debemos recordar y ver el mundo con Ojos de Dios.

Todo fue antes de que el mundo fuera. La sabiduría popular lo registra: «Cada niño nace con un pan bajo el brazo». La trajimos al nacer.

Puede haber sucedido que la unión de nuestros padres estuviera marcada por mucho karma. Entonces, poco después de nacer a esta realidad, el exceso de sal pudo haber matado nuestra levadura.

Cuando la levadura de Dios no crece, el camino se convierte en un verdadero peregrinaje de sangre, sudor y lágrimas para recuperar el equilibrio. Entonces, los cuarenta años se convierten en un verdadero peregrinaje de sangre, sudor y lágrimas. Durante ese tiempo, debemos quitar el exceso de sal y equilibrarlo con el azúcar.
La persona en 3D confunde la energía de 4D. A cambio de un poco de azúcar, acepta toneladas de sal. De ese modo, nunca logra equilibrar sus cuentas con el Padre.

La búsqueda en la salida del laberinto debe darse en el encuentro del equilibrio de la pareja interna.

En este momento planetario, el exceso de la energía 4D que busca la ascensión en este lado del tiempo es atraído por cada ser humano y, por añadidura, por cada relación de pareja, por cada familia y grupo de almas, para cerrar las cuentas pendientes en este y en el otro lado del tiempo.

Si cada ser humano alcanzara el equilibrio interior, viviríamos en el Paraíso. Pero habitamos en un universo kármico.

En él, la diferencia de concentración de la energía 4D pendiente entre unos y otros pone la energía en movimiento. Ocurre como en una reacción química. Las sustancias tienden a equilibrarse y a buscar su propio nivel.

La búsqueda del amor en el mundo

¿Qué nos atrae del otro? Pues el azúcar. ¿Qué es el azúcar? El azúcar es el amor de la Tierra que toma distintas máscaras, tales como el deseo de posesión, el deseo sexual, el amor condicional o el interés.

En tal sentido, funcionamos como insectos atraídos por un dulce.

Cada uno de nosotros es un fruto exquisito del Árbol de la Vida, en el Edén del Padre. Sin embargo, nuestros aprendizajes pueden haber hecho que ese fruto se pudriera o se volviera ácido.

Tal vez lo ofrecimos con las manos llenas. Pero quien lo recibió terminó escupiéndolo en nuestra cara. Eso nos hizo sentir muy mal. Nos sentimos poco valiosos e indignos de que alguien pudiera querernos alguna vez.

O quizá nunca creímos que pudiéramos resultar apetecibles para nadie. Alguien nos lo dio a entender, y nosotros lo aceptamos.

Entonces, de manera inconsciente, seguimos actuando como niños. Intentamos que nuestra fruta sea deseada por otros. Porque, a través de ese reflejo, abrigamos la esperanza de aceptarnos algún día.

En la 3D todo parece válido. Se busca fuera aquello que no se posee dentro. La persona crea objetivos y nichos referenciales. Les asigna plazos concretos para alcanzarlos.

Con el tiempo, esos objetivos se convierten en las metas de su vida. Entonces, algunos creen que su fruto será valorado si se casan con determinada persona. Otros lo buscan en un título académico, en una cirugía, en un determinado físico, en un automóvil, en un departamento o en una posición social.

Las posibilidades parecen infinitas. La publicidad de una sociedad muestra con claridad ese abanico de aspiraciones. Esos son los nichos referenciales artificiales que crea la sociedad de consumo.

El origen de los condicionamientos energéticos

Pero existen condicionamientos mucho más fuertes y menos evidentes. Son aquellos que nuestro niño interior captó en los primeros años de vida, e incluso durante la gestación. Esas experiencias dejan una impronta profunda. Marcan nuestro nacimiento y condicionan kármicamente la atracción hacia determinadas sustancias o energías.

Con frecuencia, se trata de vibraciones que la madre transmitió a través de la placenta. Más tarde, el niño busca en el mundo físico un azúcar semejante. Lo hace a través del contacto con el otro. Así intenta recrear la misma energía del útero materno, bajo la ilusión del amor de la Tierra.

Quienes no fueron aceptados y cuyas madres intentaron abortarlos sin éxito enfrentan una dificultad mayor. Kármicamente, les resulta más difícil reconstruir esa ilusión. Carecen del contexto energético necesario para hacerlo.

Grande es la tarea del amor de la Tierra. La ilusión de la 3D intenta reproducirla. Su propósito es hacer que cada ser humano se sienta protegido, como en el útero materno.

En realidad, esa ilusión deberíamos tenerla cada uno en sí mismo y, entonces, se convertiría en realidad en el espejo del otro. Pero, en el mundo al revés, buscamos afuera lo que no tenemos dentro.

El enamoramiento, la atracción entre azúcares complementarios, realiza la ilusión. Es como la magia del amor menor: el encantamiento, el endulzamiento.

Con el tiempo ocurrirá que el contacto físico entre ambos provocará que la reacción química inicial continúe con la reacción química entre las sales de uno y de otro. Estas comienzan a fluir buscando el equilibrio.

La sal es el karma, el aprendizaje pendiente.

Hay dos formas en que la sal se cristaliza energéticamente, y dependen de la aceptación de la energía.

La ilusión del capullo-matriz

Cristalización inmediata: si hay exceso de sal y el anhelo por lo dulce, nacido de la desvalorización, no es patológico, la sal reemplazará el efecto dulce. Entonces, la relación se disolverá al poco tiempo.

Cristalización retardada con efectos en 3D: si el deseo del azúcar que el otro aporta a la relación es muy grande, la persona tolerará el exceso de sal. Aceptará esa sal en su cuerpo en 3D. Y, con el tiempo, enfermará.

La química del karma produce un efecto particular. Al final de la jornada, las sales buscan equilibrarse. Tienden a alcanzar un punto neutro para la Ascensión. Entonces, quien tenía menos sal queda “más salado”. Y quien tenía más sal alivia su tensión porque “pierde sal”. Si quien quedó “salado” no estaba preparado para recibir ese exceso, debe retirarlo rápidamente. De lo contrario, la sal precipitará en su cuerpo físico. Y terminará enfermándolo.

Los mecanismos para evacuar el exceso de sal dependen de los chakras afectados en el intercambio salino. Las lágrimas son una forma de liberación. La sudoración también. Incluso el sexo inmediato después de una discusión puede actuar como una vía de descarga. Todos estos mecanismos ayudan a quemar karma y a eliminar el exceso de sal.

Por eso hay personas a las que las peleas las excitan y hasta las generan: es un mecanismo 4D/3D de quemar lo que no toleran en su campo energético, utilizando a su pareja.

Si el exceso de esta energía 4D ingresa en el cuerpo “del que quedó salado”, lo enfermará en el órgano físico que kármicamente haya aceptado la sal.

La piel, si se afectó el cuerpo etérico; el estómago, si se afectó el cuerpo emocional; etc.

El síndrome de fatiga crónica tiene su origen en esta aceptación pasiva de la energía de forma kármica.

Si continúa avanzando, traerá como consecuencia depósitos de la energía de formas-pensamiento en los órganos internos que kármicamente se afecten, por miedo a que quien le envió el exceso de sal —y que el sujeto aceptó— le deje de dar su azúcar, su amor condicional, que necesita para hacer crecer su levadura.

Cristalización retardada con efectos en 4D: se genera un muro con forma de útero o cueva de sal en 4D.

La persona, en la búsqueda del amor de la Tierra, activa inconscientemente una energía viuda negra. Le pide energéticamente a la energía símil-madre que le dé su azúcar y lo cobije en su útero protector, hombre o mujer, como si fuera la madre.

Si la situación se acepta energéticamente, continuarán juntos hasta que uno de los dos avance al próximo estado de conciencia.

Este es el caso de los hombres que tienen a sus mujeres de hijas y de las mujeres que no están casadas con un hombre, sino que lo han convertido en su hijo. En casos extremos, aparece la relación dominador-dominado, víctima-victimario.

El deseo sexual desaparece porque viven el vínculo como madre-hijo o padre-hija.

¿Cómo actúa en este caso la energía?

Es el estereotipo de la energía viuda negra. El azúcar de la viuda negra mantiene a la energía-hijo dentro de su capullo-matriz. Allí permanece feliz, porque recibe aquello que necesita.

El exceso de sal entre ambos no ingresa en la energía-hijo ni la enferma. Por el contrario, actúa como un refuerzo.

Forma un muro con apariencia de útero energético. Ese muro se convierte en un capullo-matriz. Así, la ilusión prolonga el parto más allá de toda lógica.

Una mirada desde el mito

¿Recuerdas a Ulises? La Odisea de Homero narra su largo viaje de regreso a Ítaca. En una de sus travesías, naufragó en la isla de Circe, la Maga.
Circe creó sobre Ulises un capullo-matriz. Le indujo la ilusión del placer. Lo retuvo en su isla, más allá del tiempo lineal. Creó para él un tiempo artificial.
Así, Ulises dejó de recordar que debía seguir navegando por el mar del mundo en busca de su propia isla.

¿Fue perversa Circe? No. Deseaba amor para no permanecer sola en su isla, condenada por los dioses al ostracismo.
¿Fue inconsciente Ulises? Tampoco.
En cierto modo, no se atrevía a volver a surcar aquellos mares llenos de peligros, bajo la condena de Poseidón.
Esta energía es castradora. Mantiene al ser dentro de la ilusión de lo dulce y del amor. No le permite crecer.
Como un bebé prematuro, el feto permanece siempre pequeño.

Pero, así como cuenta la leyenda, Ulises despertó un día con ayuda de los dioses. Entonces huyó de la isla.
Lo mismo ocurre con quienes despiertan de la ilusión de su jaula de oro.
Cuando la persona toma conciencia de su encierro, siente que despierta de un estado de catalepsia dentro de un ataúd. Con frecuencia, el cuerpo expresa ese proceso. Pueden aparecer asfixia, alergias respiratorias, asma y distintos tipos de ahogo.

La desesperación impulsa a la persona a romper el capullo-matriz de sal. Quienes la rodean no comprenden lo que le sucede: “Si todo es tan perfecto, ¿qué te pasa?”.
La culpa puede llevarla a la depresión. No entiende por qué no es feliz, cuando en apariencia debería serlo. “Te da todo, ¿qué más quieres?”.
Pues, respirar.

Si encuentra la fuerza para romper el capullo-matriz, la relación llegará a su fin. Solo podrá continuar si la otra parte acepta el nuevo estado de conciencia.

El nuevo ser, nacido de esa experiencia, huye en busca de distancia. Necesita alejarse de su carcelero, de esa madre-padre energético que lo mantiene en la ilusión. Pero no sabe con claridad quién es.

Tampoco cuenta, como Ulises, con la certeza de la ayuda de los dioses. Por eso regresa una y otra vez.

Con cada regreso, el capullo-matriz comienza a formarse de nuevo. Llega un momento en que ya no tiene fuerzas para romperlo otra vez. Entonces se resigna. Acepta la ilusión de que “todo está bien”. Y permanece allí hasta su muerte.

Mientras tanto, la sal de esas paredes empieza a filtrarse en sus huesos.

La esperanza de la levadura nueva

Hay una esperanza.

Puede suceder que, por Gracia, el néctar de los dioses llegue hasta su pozo de Elías. Entonces despertará en él el gusto por el néctar divino. Comenzará a desearlo en este mundo más que al azúcar.

Cuando eso ocurra, la ilusión de su encierro se disolverá. Podrá amar incondicionalmente a su carcelero en la ilusión. Y, al hacerlo, también lo liberará.

Así somos todos los seres humanos. Aceptamos condicionamientos energéticos porque vivimos desconectados de Dios.

Buscamos el amor en planos inferiores. Ese amor no es más que un débil reflejo del Amor de Dios.

Pero hay una salida, incluso en medio de tantos errores kármicos.

El Maestro Jesús lo expresó con claridad:

“Hombres de poca fe, si tuvieran una fe del tamaño de un grano de mostaza, podrían decir a esa higuera que se arroje al mar. Y, si no dudaran en su corazón, así ocurriría.”

Siempre tenemos la oportunidad de traer más levadura al mundo. Un niño, un hijo del alma, representa la posibilidad de recibir nueva levadura del Padre.

Cuando todo en este mundo parece anunciar muerte, un nuevo nacimiento trae esperanza de vida.

El nuevo nacimiento de nuestro niño interior trae nuevamente la levadura del Padre. Llega con la posibilidad de hacer un buen pan y multiplicar los dones.

Cuando no logramos hacerlo por nosotros mismos, traemos hijos al mundo. Ellos llegan con la levadura bajo el brazo. Por amor de la Tierra, entregan esa levadura de manera incondicional. Al hacerlo, comparten con nosotros nuestro karma.

Y conservan una esperanza secreta, regalo de los dioses.
Esa esperanza es que, algún día, cumplamos el desafío de nuestra vida en este plano.
Recupera tus dones y trabájalos amasándolos como pan. Da de comer tu «pan nuestro de cada día» al mundo, en Oficio de Cristo.

Que el Espíritu nos guíe Siempre.
Con Amor Incondicional,
Brinda Mair

Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Sexualidad Sagrada · Etiquetas: amor de la Tierra, Árbol de la Vida, karma, niño interior, Oficio de Cristo

El karma y la pentadimensionalidad abierta

El karma y la pentadimensionalidad abiertaComprende cómo la pentadimensionalidad abierta activa contratos del alma y permite transmutar el karma a través de la energía 4D.

Nuestra energía 4D es única para nuestros yo multidimensionales y se halla circunscrita vibracionalmente al plano terrestre. La humanidad puede ascender por muerte física (ascensión como un cambio de estado que provoca la transmutación del peso kármico) o por un trabajo consciente de esclarecimiento y compromiso como seres multidimensionales (ascensión como un cambio de consciencia).

No nos olvidemos de que estamos en la era del 7.º rayo, del rayo violeta. El 7, número cabalístico, representa la transmutación del peso kármico para encontrar al Espíritu. Debemos transmutar el karma planetario de los últimos 13 000 años y, sobre todo, de los últimos tiempos. Si deseamos ascender en materia, debemos apurar este proceso.

Para ello, aparentemente, no estamos haciendo muy bien la tarea como grupo, como especie en evolución.

Desde el punto de vista energético, el proceso se cumple igual porque la destrucción planetaria por guerras, enfermedades, contaminación, conduce al ciclo de muerte y resurrección que conllevará la ascensión de parte de la humanidad que esté en condiciones de ascender, pero que no haya hecho su trabajo en este espacio-tiempo-vida. Pero en este caso, sufriendo el aspecto dual del número 7, que representa “sufrir el peso kármico como especie”.

La opción es encontrar al Espíritu de Dios, leer en los signos y transmutar el karma individual y colectivo, vibrando en el aspecto positivo del 7: el encuentro con el Espíritu y la superación de la dualidad. Que nuestra palabra sea Verbo, que nuestro oficio sea el de Cristo y la manifestación de los dones del Espíritu para salir de la rueda kármica.

¿Por qué todo se acelera? ¿Por qué causa y efecto parecen estar descompensados, aparentando los efectos muchas veces ser mayores que las causas?

Mi guía Moldrei me explica sobre el tema de la rueda del tiempo. Me ha mostrado que se produce en la Tierra multidimensionalmente una onda expansiva ondulatoria que, a medida que nos acercamos a la ascensión planetaria, incrementa su vibración.

Por este efecto ondulatorio, el velo de separación entre una célula de tiempo y otra se está aligerando, está perdiendo densidad. En 3D esto hace que se hagan visibles seres que antes eran invisibles (vean el trabajo de Tai en las fotos de la lista Merkabah). Campos de energía se fotografían cada vez con mayor facilidad.

Cuartodimensionalmente, la línea invisible que mantenía a la energía 4D (emociones y formas pensamientos positivas y negativas) más ligada a la materia 3D (cuerpos físicos) en cada espacio-tiempo, ahora se intercomunica, desplazándose hacia donde hay mayor evolución para ser transmutada. Esto provoca que los efectos que antes tardaban años en manifestarse, aparezcan ahora en horas, incluso minutos. La ley de causa y efecto se cumple perfectamente, energéticamente, pero no se explica en una célula de tiempo, sino en la multidimensionalidad abierta, donde la energía siempre busca su equivalente.

Por ejemplo: Una persona es asesinada en la calle por robarle unas monedas. La ley de causa y efecto, aparentemente, se halla descompensada. En esta célula de tiempo, se ve como injusticia. En la multidimensionalidad, se trata de compensación energética.

¿Es lo que debería ocurrir? Pues no. Si “la víctima” hubiera hecho su trabajo espiritual, hubiera transmutado el peligro de una muerte violenta (eso hay veces que es posible, otras no, como por ejemplo cuando esto ocurre kármicamente a una corta edad). Lo que no debemos dudar es que hubo cancelación de karma por parte de la víctima. El victimario tuvo oportunidad de cancelarlo, pero eligió no hacerlo.

La pentadimensionalidad abierta y los contratos del alma

Mi guía me explicó que, por cada situación de vida que atravesamos, hay cinco dimensiones que se activan, abiertas con el mismo aprendizaje, trayendo el karma no resuelto al aquí y el ahora desde el otro lado del velo.

¿Qué significa esto? Como ya hemos dicho, lo que otros llaman vidas pasadas y yo prefiero llamar espacio-tiempo-vida, está ocurriendo ahora. Repito: por cada situación problemática en nuestra vida, se activan otras cuatro situaciones en otros espacio-tiempos donde mi energía está teniendo el mismo aprendizaje.

Por ejemplo: una relación de pareja en la cual ustedes tienen un mínimo conflicto en este espacio-tiempo-vida, nuestro HOY, pero las “sensaciones” que acompañan a dicho conflicto son mayores que las que muestra nuestra realidad 3D, a tal punto que pone en peligro nuestra relación, acentuándose el problema. Esto es simplemente porque se hallan cinco ciclos kármicos abiertos, donde nuestra pareja pudo haber sido nuestro carcelero (supongamos en Egipto), nuestra hija (en la Edad Media), nuestro conquistador durante la conquista de América, nuestro asesino (en el siglo XIX) y hoy es nuestra pareja.

En la multidimensionalidad, la energía planetaria lenta propia de la 3D mantuvo a los contratos del alma atrapados en células de tiempo cuya vibración más lenta les impedía ascender. Al comenzar el ascenso de la Tierra, su vibración disuelve las membranas interdimensionales, facilitando la movilidad de las energías atrapadas en distintos espacio-tiempos de la multidimensionalidad. La pentadimensionalidad abierta se activa, movilizando la energía de los contratos hacia donde la vibración es más rápida: nuestro hoy.

¿Por qué esto se traslada al hoy? Demos otro ejemplo. En realidad, cada uno de nuestros yo-multidimensionales debe resolver el conflicto planteado en su propio espacio-tiempo como si se tratara de su única existencia. Así debe ser. Cada uno de nosotros no debe buscar justificar su presente por una vida pasada; es un error. Hay que actuar como si fuera la única vida y hacer lo mejor. Si todos nuestros yo multidimensionales lo estuvieran haciendo, no tendríamos hoy los problemas que tenemos y la Tierra ascendería sin conflicto. (En eso la Iglesia no estaba tan errada al proponer la existencia de una sola vida).

Sin embargo, el trabajo no hecho nos impulsa inconscientemente a cumplir con los contratos que, sin que lo sepamos, nuestra alma pactó. En esta célula de tiempo en la cual estamos capacitados para comprender la multidimensionalidad, tenemos mayor comprensión, por lo tanto, mayor evolución y cualidades como para poder transmutar el dolor en amor y liberarnos.

Para explicar por qué la energía multidimensional viene a este período de tiempo-vida a través de la pentadimensionalidad abierta, Moldrei utilizó un sistema de vasos comunicantes.

pentadimensionalidad abierta, energía 4D, vasos comunicantesTenemos el sistema de 5 vasos comunicantes separados por una membrana semipermeable.
Cada vaso contiene 1, 2, 3, 4 y 5 litros de agua respectivamente. Se agrega a cada uno 20 gramos de la misma sal. La sal representa la negatividad generada por la situación de aprendizaje en cada espacio-tiempo-vida. El agua representa nuestra evolución. Es lo que “amortigua” o disuelve los efectos de la sal. Este aprendizaje “nos molesta por igual” en cada espacio-tiempo. ¿Dónde habrá mayor concentración de sal? Donde hay menor cantidad de agua o, lo que es lo mismo, la concentración de energía negativa será mayor donde hay menor evolución.
Como el planeta Tierra en 3D no movilizaba la interacción entre estas energías, solo se producían a lo largo del tiempo “pequeñas filtraciones” de un lado a otro de la membrana semipermeable. Las energías podían equilibrarse de un lado a otro, pero a lo largo de años. Esto daba tiempo a que la persona aprendiera y lo transmutara, o bien no, y al cabo de años, este “exceso de energía negativa” lo condujera a un ciclo de muerte y resurrección. Al comenzar la aceleración de la Tierra en su viaje de Ascensión por su cambio de órbita, estas membranas energéticas entre las distintas dimensiones se están disolviendo, volviéndose, en principio, permeables. Esto hace que la energía fluya de un lado al otro lado del velo libremente.
Volvamos nuevamente al flujo de energía. La energía se traslada de un lugar de mayor concentración a un lugar de menor concentración (principio de Le Chatelier).

¿Dónde hay mayor concentración de energía negativa? En el Vaso 1.
¿Dónde hay menor concentración de energía negativa? En el Vaso 5.
Quiere decir que la energía negativa fluirá del Vaso 1 al Vaso 5.
¿Dónde hay mayor concentración de energía positiva? En el Vaso 5.
¿Dónde hay menor concentración de energía positiva? En el Vaso 1.


Conclusión:
La energía positiva fluirá del Vaso 5 al Vaso 1. ¿Cuándo se detendrá este proceso? Cuando las concentraciones se equilibren en los 5 Vasos.
¿Cuál Vaso se verá más afectado por el ingreso de energía negativa? El Vaso 5 que es donde hay mayor evolución. Este recibirá la energía negativa proveniente del otro lado del velo hasta que la solución total se equilibre.

Consideremos el momento previo a que los vasos se intercomuniquen.

Tomemos nuestro ejemplo de 5 vasos comunicantes; cada uno de ellos representa un espacio-tiempo (Grecia, etc.) que se halla separado por la membrana interdimensional en el planeta Tierra en 3D.
Consideremos que en cada espacio-tiempo se van reuniendo “piezas” de un rompecabezas “inconsciente” que nuestra alma, conociendo el juego y el diseño completo, pactó simultáneamente de uno a otro lado del velo de la ilusión de la 3D.
El universo es económico.
La energía 4D es única.
Los aprendizajes son comunes a los distintos espacio-tiempos.
Cuando el aprendizaje es kármico todos nuestros yo multidimensionales que están aprendiendo lo mismo, nos reunimos en «una sala virtual» (como de chat) para aprender la misma lección. A uno y al otro lado del velo de la ilusión de la 3D se van reuniendo las piezas A, B, C y D, tomadas como ejemplo en estos casos.

Vaso 1: 
La persona (A) cree estar en Grecia siendo esclavo de (B). Estando allí, tiene como símbolo de su esclavitud un aro de hierro alrededor del cuello (C) (valor 4D es un símbolo de dominación). Trabaja para su amo, cuidando a su carro de guerra (D) (valor 4D es un utilitario indispensable para B).

Vaso 2: Simultáneamente, en la misma sala virtual, las energías A y B también están juntas con C y D, pero ven nada más que lo que está en su vibración; no son conscientes de los otros espacio-tiempos que coexisten.
A se ve (en otra dimensión) como padre de B.
B es su hija. La energía 4D que los une es igual a la existente en el Vaso 1: B domina a A.
B es una hija dominante y poderosa.
B tiene un caballo (C) al que ama. Este caballo es un elemento —en el juego— con valor 4D: afectivo para B.
Energía D: la caballeriza. Este es un símbolo que nuclea la energía 4D presente en la amenaza constante de B a A de ser arrojado a la calle por incapaz.

Vaso 3: Continuemos en la misma sala virtual con las mismas energías, pero en otro espacio-tiempo.
A se ve como inca, delante de uno de los hombres de Cortés (B), en Perú.
C El símbolo de su sumisión es el no poder realizar el rito a sus momias (comían y bebían con ellas, cosa que espantaba a los españoles que las hacían enterrar hasta que las destruyeron).
D los caballos (factor 4D como símbolo de poder del conquistador, factor determinante en la conquista).

Vaso 4: Recordemos que todo coexiste, que las energías se están uniendo, juntando piezas hasta alinearse para comenzar el juego de Karma.
>La energía A se ve a sí misma como la hija de un hombre violento y abusivo (B).
>La energía C es un anillo que le dejó su madre antes de morir (valor 4D de sumisión al padre).
>La energía D está representada por una máquina de coser a pedal que B utiliza para mantener la familia (valor 4D: necesario para la subsistencia).

Vaso 5: Nuestro Hoy.
La energía A conoce a B y se sienten atraídos.
B es una pareja dominante, pero el amor malentendido oculta emociones (Ego/niño interior las conoce. Es el que tiene miedo) desde el otro lado del velo.
Se van a casar.
B tiene un auto que usa para trabajar (D).
Falta el elemento C.
Observar que en los 5 espacio-tiempos la energía que subyace es el amor-odio.

El patrón mental que los une a A y B en todos los espacios-tiempo es la inseguridad. Están reunidos en esta «sala virtual pentadimensional» representada en nuestros 5 vasos comunicantes. Ambos son inseguros.

Lo que varía de uno a otro, es el mecanismo de defensa: desvalorización, soberbia, dominación.

El juego comienza cuando se reúnen las piezas en los cinco espacio-tiempo-vida.
La pieza faltante es la C en el vaso 5. Un símbolo de sumisión o de dominación. En este espacio-tiempo-vida, ese símbolo será la sortija de casamiento. Todo comenzará cuando se casen.

Si cancelo la energía transmutándola en Amor Incondicional, no activo otro contrato álmico, otro aprendizaje que mi alma grabó en el Plano Azul Original y para lo cual estableció contratos con otras almas para darme la oportunidad de aprender.

Si no aprendo, amando incondicionalmente, y simplemente, me separo (en el vaso 5) porque no tolero la agresión e inmediatamente, sin sanarme, sin darme tiempo para reparar mi energía, alineándome con la Fuente de Amor Divino Dios, activo otro contrato.

Busco entonces, otra pareja para que aporte mi energía faltante. Desde la energía, cuando no nos alineamos con la Fuente, somos como vampiros energéticos, ávidos de energía.

Por eso “el amor” (con minúsculas) es ciego. Veo energía. No al ser 3D y 4D. Veo la energía 4D que me falta.

Ese es el motivo por el cual, cuando mi energía se completa porque logro “el objeto de mi deseo”, comienzo a ver los defectos. “Dejé de estar ciego” y empezaron los problemas. Me separo. “Me rompió el corazón”. “No era lo que creí”.

No, no es cierto.

Vi lo que quería ver. Vi la energía que me faltaba.

El otro, cuando se va, simplemente se llevó su energía y yo me quedé con la mía. No me engañó nadie. Yo me engañé porque ví la energía teñida de karma y no puedo discernir por mi desconexión con el Espíritu.

Vi lo que quería ver. Vi la energía que me faltaba.

El otro, cuando se va, simplemente se llevó su energía y yo me quedé con la mía. No me engañó nadie. Yo me engañé porque ví la energía teñida de karma y no puedo discernir por mi desconexión con el Espíritu.

Cómo transmutar el karma en el aquí y ahora

El objetivo es la liberación y la “comprensión del juego”.

Es amar incondicionalmente, sabiendo que el otro está actuando para mí el peor de los roles para que yo aprenda.

Cuando comprendo, me libero y soy capaz de generarme aprendizajes cada vez más positivos, integrando el miedo al yo y superando en este caso la desvalorización o la necesidad de dominar. Sea cual fuere el polo que yo haya elegido para aprender del patrón mental de la inseguridad, a encontrar el Espíritu.

Cuando se reúne la última pieza equilibrando las cinco dimensiones, las membranas se vuelven permeables y el juego comienza.

La energía fluirá libremente por gradiente de concentración de un lado al otro lado del velo, tal como se explicó al comienzo, y desencadenará el aprendizaje kármico disolviendo la ilusión de que “todo está bien”.

La energía 4D negativa de la pentadimensionalidad irá hacia donde haya mayor evolución para ser transmutada. Cuando hay mayor evolución, existe la posibilidad de comprender, amar sin posesión, incondicionalmente y liberar (desapego).

Esta transmutación se produce ya sea por encontrar a Dios o aprendiendo a desapegarme de los vínculos adictivos a personas. Mi alineación con la Fuente de Amor Divino Dios permite que Dios me sostenga y no el dolor. El vaso 5 el Hoy, mi Hoy, se llena de Amor Incondicional y transmuta, equilibrando la energía negativa de la pentadimensionalidad abierta. Los cinco vasos se positivizan por el ingreso de energía positiva en mayor cantidad.

Eso es la Ascensión en principio: Limpiar la multidimensionalidad, activando la pentadimensionalidad abierta.

Ahora bien.

¿Es necesario que conozca mis vidas pasadas para hacer esto?

Pues no.

Este mismo hecho se ha dado en mi propia vida de forma repetitiva en distintos momentos.

Supongamos un ejemplo en que lo mismo ocurre en mi hoy, tal como se manifestó en el vaso 5 en el caso anterior.
>Vaso 4, con mi jefe en el trabajo.
>Vaso 3, con mi primer novio.
>Vaso 2, con un profesor en la escuela secundaria.
>Vaso 1, con mi padre.
Patrón mental: Inseguridad. Mecanismo de defensa: desvalorización.

¿Cambié de vida?
No. Estoy en el hoy, en esta existencia. En ella replican sucesivas historias de distintos espacio-tiempos, en los que la energía parece repetirse siempre.

Si aprendo y me permito amarme a mí mismo, alineándome con la Fuente de Amor Divino Dios, el Amor Incondicional ingresa a mi vida, me libero y transmuto la energía 4D.

Curiosamente, como el Universo es económico, mientras que esto ocurre en esta célula de tiempo, nuestro Hoy, si tengo éxito, comienzo a liberar Amor Incondicional para ir limpiando los otros espacio-tiempo-vida de la pentadimensionalidad abierta.

Lo que ocurre es que ya no hay tiempo para esto. Esto lo deberíamos haber hecho en los años anteriores. Ahora se requiere un tratamiento eficaz y urgente.

Se debe trabajar sobre las pentadimensionalidades, en agujeros de gusano del hiperespacio. Si nos sanamos, liberamos nuestras energías atrapadas en ciclos repetitivos y simultáneamente liberamos “la presión sobre Gaia”. Simple economía del Universo.
Si no hago nada, activo otro contrato.

En escritos anteriores en que hablé del laberinto del karma, así como tiempo atrás la metafísica tradicional nos explicaba, cuando un aprendizaje no se resuelve, cada vez se dificulta más el resolverlo.

¿A qué se debe esto?

A que si, por ejemplo, en el vaso 5, simplemente lo soporto o me separo sin hacer nada para cambiar mi relación con esta energía, activo otros contratos en el Aquí y el Ahora con otras almas para aprender y sigo acumulando energía 4D negativa sobre mí, sobre mis otros yo multidimensionales y sobre Gaia. No lo olvidemos: Somos Uno también en 4D.

La energía negativa de la pentadimensionalidad abierta sigue fluyendo hacia el vaso 5, porque las piezas del rompecabezas están completas. Por cada nueva situación, se activa otra pentadimensionalidad. Esto agrava el cuadro, incrementando la negatividad.

El peso kármico se abalanza hacia donde puede ser transmutado. Por eso es que, habiéndose acelerado la vibración de nuestro hoy por la Ascensión planetaria que disuelve vibracionalmente las membranas entre un espacio-tiempo y el otro, ocurre lo que se ve hoy en las vidas de las personas: Las relaciones y situaciones interpersonales parecieran agravarse sin fin.

Ahora bien, para protegerse de esto, tenemos un poder inconsciente: generar una burbuja psíquica que nos aísla, que nos saca del tiempo deteniéndonos en un momento.

Así se dan casos de gente que perdió su trabajo hace años y vive hoy como si la hubieran despedido ayer. Se lamenta tanto por haberlo perdido como por no poder conseguir otro. Reemplazó la pérdida en 3D por la energía 4D del dolor.

Otro ejemplo es de la señora viuda, que recrea la energía de su marido muerto, reteniendo su ropa y todo “tal cual como él lo dejó” y hasta habla con su retrato: retrocedió el reloj del tiempo cuartodimensionalmente a un momento previo a su muerte. Como la energía 3D no está porque él ya no está físicamente, la reemplazó por otra energía 3D (fotos, ropas, etc.)

Este tema lo trataremos más profundamente en el escrito 4.

El problema actual es que las “burbujas psíquicas” están colapsando. ¿Por qué?
El escudo psíquico de defensa perfecto en la 3D es inútil en la Tierra en ascensión.

La vibración ondulatoria en expansión en que nuestro planeta ha ingresado por su cambio de órbita, alineándose con el gran Sol Central, Orión/ Sirio, hace que la negatividad generada por nosotros mismos en la multidimensionalidad deba ser limpiada ¡ya!

Lo hacemos por libre albedrío o por libre albedrío padecemos los efectos.
Solo energía de alegría, fe, esperanza de todo lo bueno y positivo de todos los rayos cósmicos puede cambiar lo negativo que generamos en esta y en otras células de tiempo.
Se nos pide hacer este trabajo ¡ahora!
Ya no hay tiempo de decir, y bueno… cuando los chicos crezcan o cuando me jubile…

Ese es nuestro libre albedrío.

Elegimos a cada momento, generando nuevos futuros posibles.
No nos quejemos de nuestra suerte si no hacemos nada para cambiarla. Tampoco generemos más miedo (energía 4D negativa). Solo hagamos.

Manifestemos los dones del Espíritu y demos vuelta a nuestra historia.
Uno a uno, haciendo su propio trabajo, por vibración, arrastraremos a “aquellos que nos fueron asignados”.
Pero no pidamos a otros hacer por el mundo un lugar mejor y miremos que otros generan guerras y destrucción cuando nosotros las generamos en nuestra propia vida.

Y si en esta célula de tiempo yo “me considero un buen tipo”, pero no pasa nada, mi vida sigue una inercia de “ni”, soy un tibio. O bien todo se ha detenido. Demos gracias. Solo nos están dando tiempo de hacer, antes de que la burbuja de nuestro hoy colapse. Cuando eso ocurra, lo que está del otro lado del velo y que yo desconozco, se abalanzará sobre mí de mil formas posibles en mi realidad 3D.

No es época de tibios.

Es época de elecciones y de Amor Crístico como nunca antes se vio. Estar del lado del Cristo significa Acción. Significa ser consciente de nuestra multidimensionalidad.
Significa ser uno en intención conmigo mismo para luego ser uno con otras almas.

Hacer el proceso al revés es una falacia.

Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Multidimensionalidad · Etiquetas: ascensión, karma, multidimensionalidad

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