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Juego del Karma

El Anatema ¿Cómo saber si algo es anatema o no?

El Anatema ¿Cómo saber si algo es anatema o no?

Anatema es aquello que se entrega en sacrificio, en honor a Dios, como ofrenda por una gracia recibida. No entregar a Dios lo que Él ha elegido se considera maldito. ¿Cómo saber si algo es anatema o no?

Hay momentos en nuestra vida en los que debemos decidir si reclamamos algo que, por justicia humana, nos corresponde. O si debemos simplemente dejarlo ir. ¿Cómo podemos saber qué es lo correcto a los ojos de Dios? La Justicia Divina ve más allá del tiempo y no es ciega como la justicia humana.

La realidad 3D ha reflejado, como espejo, una realidad que hasta hace poco era interna. Como elegimos no verla, se ha manifestado en el mundo para darnos la oportunidad de resolver el aprendizaje.

Puede tratarse de cualquier tipo de reclamo que fuera justo en la frecuencia humana de 3D. Sin embargo, nuestros enemigos en la ilusión de la 3D llevan las de ganar. Esto ocurre pese a nuestros esfuerzos y a las pruebas que ratifican nuestra verdad en el Hoy, en este espacio-tiempo. Hablamos entonces de «injusticia» y nos preguntamos: «¿Cómo permite Dios que ocurra esto?». Estamos viendo la realidad 3D con ojos humanos y no con una visión amplia desde nuestro Yo-Dios.

Nuestro Ego/Niño Interior se siente lastimado por una herida kármica que una persona, varias personas o una situación han activado. Son nuestro Espejo de la realidad 3D. Seguramente no es la primera vez que esto ocurre en mi vida. Tal vez se esté repitiendo con otros personajes y hasta con distinta intensidad. Como no podíamos verlo en nuestra energía 4D, tuvo que materializarse en el plano físico. Esa energía comprende nuestros pensamientos y emociones, negativos y positivos.

Compensar el karma o ascender el aprendizaje

Hay quienes, en este caso, representan a nuestros enemigos internos en la realidad 3D. ¿Deberían acaso aceptar obligatoriamente ese papel para cumplir su parte en el juego multidimensional? Dicho de otra forma: una víctima de un espacio-tiempo, ¿debe convertirse forzosamente en agresor en otro para nivelar el karma?

Con toda seguridad, kármicamente se verá expuesta a tomar esa decisión. ¿Por qué con seguridad? Porque nuestro Universo local está en una esfera kármica. Sin embargo, siempre tendrá el Libre Albedrío de elegir cómo actuar en esa instancia: compensando el karma o ascendiendo el aprendizaje.

Si simplemente compensamos karma, se cumple la Ley del Talión (*1) y no evolucionamos. En cambio, ascendemos el aprendizaje:

  1. Aceptando —que no significa resignación— que las cosas hayan sido distintas de lo que hubiésemos elegido.
  2. Renunciando a nuestro deseo de moldear los hechos a nuestra voluntad.
  3. Muriendo a nuestras creencias sobre lo que debería ser.
  4. Ascendiendo, viendo con ojos de Dios más allá del tiempo lineal. Comprendiendo los roles en los que el Juego del Karma nos ha sumido dentro de nuestro Laberinto.

Cuando aceptamos, renunciamos, morimos y ascendemos nuestro aprendizaje, entregamos a nuestro Niño Interno a Dios. Permitimos que se haga su voluntad y no la nuestra. Entonces, «algo» en el plano físico se convierte en anatema.

El anatema en el pueblo de Israel

¿Qué es el anatema? En el Antiguo Testamento aparece esta palabra, hoy en desuso. Se utiliza para representar lo que Dios pide que se le entregue en sacrificio, en renuncia.

Demos un ejemplo de cómo ver el anatema en el pueblo de Israel según el Antiguo Testamento. El libro de Josué, en su capítulo 6, cuenta la toma de Jericó. Esta se realiza siguiendo las indicaciones de Jehová recibidas a través de Josué. En este caso, Dios les indicó no apropiarse del botín de la ciudad y consagrarlo en anatema. El oro, la plata y los objetos de bronce y hierro debían destinarse al tesoro del Señor.

Mientras tanto, en otras ciudades les decía cuánto oro tomar para sí y cuánto dejar para el culto del Arca de la Alianza. Este conocimiento llevó al pueblo a vivir uno de los períodos más prósperos y de mayor armonía que recuerda la historia de Israel. Sus doce tribus estaban centradas en el culto en torno al Arca. A cambio de esa entrega, el anatema, Dios les daba la abundancia de la Fuente. Si no cumplían con esa entrega, Dios retiraba su protección y el pueblo quedaba librado a su propia suerte.

Evidentemente, ellos no tenían nuestro problema para identificar un anatema. Mis guías me hicieron ver que siempre, en todos nuestros momentos de decisión, se manifiesta «algo» en el plano físico. Ya sea que reclamemos lo que nos corresponde o no, deberemos discernir si eso es anatema.

El miedo y la reconquista de nuestro territorio

Nuestra desconexión de Dios nos dificulta ese conocimiento. Muchas veces reclamamos lo que deberíamos dejar ir. Otras veces dejamos ir lo que deberíamos reclamar. ¿Por qué? Simplemente por miedo.

Miedo a hacernos cargo, miedo a enfrentar, miedo a perder, miedo a ganar, etcétera. Sea como fuere, esta decisión afecta nuestra abundancia cuando no podemos ver por encima de nuestra circunstancia. Lo que nos moviliza a actuar es solo miedo.

Solo cuando nos reconquistamos a nosotros mismos recuperamos nuestro territorio de manos de nuestros enemigos internos. Son nuestras energías 4D de formas de pensamiento y emociones negativas. Entonces, la Yod, el Espíritu de Dios, viene a nosotros y nos corona. Somos reyes en nuestro reino y en nuestra cabeza reluce la corona.

Cuando somos un reinado sin corona, nuestros «pueblos internos», nuestras energías multidimensionales de 3D y 4D, están anárquicos. Nos gobiernan nuestras pasiones, nuestros miedos y nuestra fisicalidad. Pero cuando comenzamos la reconquista de nuestro territorio bajo la guía del Espíritu, hacemos lo que Josué: reconquistamos nuestra Tierra Prometida.

La reconquista tiene un costo que se plasma en 3D como anatema. Debo ser capaz de entregarlo a Dios sin mirar atrás y sin desear tomar nada de ello. Eso es lo que, la mayor parte de las veces, no estamos dispuestos a hacer (*2).

¿Por qué no nos resulta fácil liberar el anatema? Porque mis enemigos internos materializados en el plano físico son parte de mí. Los retengo por amor o por odio, que energéticamente es lo mismo.

Ver lo que el otro me muestra de mí

Para poder clarificar el anatema, hay que poder ver el mundo con Ojos de Dios y no con ojos humanos. Ver el mundo con ojos de Dios significa que Él me habla constantemente a través de los signos. También significa escuchar lo que sale de mi boca cuando emito juicios de valor hacia otros seres. Eso es lo que Dios me está diciendo a mí y lo que yo no hago para Él.

Por ejemplo, digo refiriéndome a otra persona: «No puedo comprender cómo L siempre deja pasar las oportunidades. Cuando las tiene, se vuelve tirana hasta que cansa al otro. Luego se lamenta de que está sola».

Eso es lo que seguramente yo hago en otro contexto, con una oportunidad que Dios pone en mis manos. La dejo ir y me vuelvo tirana hasta que me quedo sin nada. Creo que gané hasta que el tiempo me demuestra que perdí.

Este tipo de observación, puesta en práctica, me ayudará a saber lo que Dios espera de mí. El otro es nada más que mi Espejo. Y, si no, al menos recordaré que lo que le digo al otro me lo estoy diciendo a mí misma. Eso me ayudará a callarme a tiempo.

Para poder ver un objeto, una situación o un anatema, se debe clarificar su valor cuartodimensional subjetivo. No solo el reconocido en 3D, su valor objetivo.

Cuando una relación llega a su fin

Bajemos esto a 3D. Tomemos el ejemplo de una sociedad, un matrimonio o una amistad que llega a su fin. Si termina de común acuerdo y en buenas relaciones, el aprendizaje compartido llegó a un punto en que cada quien debe tomar su camino. Está bien que así sea. Esto les permite tener las experiencias que ya no podrían vivir juntos como seres en evolución.

Pero si no fuera así y las partes se sintieran afectadas, la energía 4D del dolor de esa separación se movilizará hacia 3D. Tomará energía en el plano físico como forma de compensar el territorio perdido en manos del otro.

Bajo esta frecuencia, se toma como botín y rehenes a los hijos, las propiedades y los bienes. También se utiliza cuanto se sabe que puede perjudicar al otro. De esa forma, se busca que «sepa» que me lastimó y que yo lo lastimo donde más le duele.

Esto, evidentemente, es una situación kármica que seguramente se repite con distintos aprendizajes, situaciones y personajes. Ocurre en este espacio-tiempo y, simultáneamente, en otros, en la pentadimensionalidad abierta (*3).

La persona inmersa en esta situación, ilusión de 3D, se enfrenta a un dilema con respecto al anatema. ¿Cómo puede saber si debe dejar de luchar o no por la posesión de un bien, por ejemplo? ¿Debe dejarlo ir o no? ¿Es anatema o no?

Se siente sola en ese momento. Realmente lo está en 3D y solo dejará de estarlo cuando la revelación se produzca y el Espíritu de Dios ingrese en ella. Entonces sobrevendrá la comprensión amplia de que todo está bien. Hay tanta energía 4D multidimensional sin ascender que aturde a la persona y bloquea su realidad, generando un muro.

Las respuestas ante el bloqueo

De acuerdo con su naturaleza yin, pasiva, o yang, activa, actuará enfrentando la situación y moviéndose en el mundo físico. Tratará de superar el bloqueo de la pentadimensionalidad. Son cinco dimensiones o espacios-tiempo conectados con este, que traen energía 4D para ascender.

Según el caso, entablará demandas, luchará y tratará de proteger a su Ego/Niño Interior para que se sienta valorado. De acuerdo con sus creencias sobre cómo elevar su autoestima, buscará mejorar su físico. Se hará cirugías, practicará ejercicios físicos o deportes con alta descarga de adrenalina. Buscará «consumir», a través del cuerpo físico, la energía 4D que intenta aplastarla.

Desde esta interpretación energética, si la 4D supera lo que puede tolerar, se enfermará y hasta caerá en estados depresivos. Lo mismo ocurrirá si predomina la frecuencia yin, pasiva.

El asunto es que, en medio de todo ese movimiento cuartodimensional, hay una energía que debe equilibrarse a distintos lados del tiempo. Pero, como le ocurría al pueblo de Israel, solo por revelación podían saber qué era lo correcto. Si debían reclamar «el botín» o consagrarlo a Dios como anatema.

Tomar lo que debemos entregar o entregar lo que debemos tomar

Desde el punto de vista de la dinámica energética, si nos equivocamos y tomamos «algo» que era anatema, reactivaremos el ciclo. La situación que hoy vivimos se reactivará, con el tiempo, con otros actores y con mayor dificultad. ¿Para qué? Para darnos una nueva OPORTUNIDAD, gracia de dioses.

¿Por qué? Porque estamos en este plano para aprender y debemos hacernos cargo de nuestras elecciones. ¿En qué nos afecta si nos equivocamos? En nuestra abundancia, en el aspecto que nos resulte más kármico: afectivo, económico, de salud, etcétera.

¿Por qué nos afecta equivocarnos al dejar ir o no «algo» de nuestra realidad? Porque puede ocurrir que debamos tomar de allí y no dejar ir.

Sería como si el pueblo de Israel, sin la guía de Dios, hubiera entrado en una ciudad que no era anatema. Pero, «por las dudas», en su desconocimiento, la hubiera ofrecido como tal. No habría advertido que esa energía se le ofrecía para su abundancia. Desestimarla repercutiría en su futuro, porque la entregó en holocausto sin que Dios lo hubiera pedido.

Eso hacemos nosotros cuando, por no enfrentar una situación que nos duele, decimos: «Que se quede con todo, Dios proveerá». Pero lo hacemos sin ocuparnos de saber si es lo que deberíamos hacer. O si actuamos simplemente por no atrevernos, por miedo.

Si nos correspondía tomar esa Gracia y no lo hacemos, descompensaremos energéticamente nuestra balanza y tendremos escasez. Tener conciencia del anatema solo llega por revelación, por esa sabiduría y certeza interior que inunda el Alma.

Ciudad bajo sitio: una táctica para localizar el anatema

Mis guías me enseñaron una forma de localizar el anatema. Cuando canalicé el libro «Conexión con el Alma-Abandona el Laberinto», me dieron una técnica, una táctica del Juego del Laberinto. Se llama «Ciudad bajo sitio».

Por la energía que moviliza, esa técnica no fue dada para vibrar en 4D, Internet. Cada vez que intenté pasarla por aquí, el texto se mezclaba y salían mensajes de virus. Hasta que comprendí y desistí. Por eso está en 3D, en el libro (*4).

Cuando la realidad 3D muestra un bloqueo o una situación negativa, refleja una realidad interna. Haciendo esta técnica, entrego a mis enemigos internos a Dios en una práctica de siete días.

Tres días después de terminada, en el décimo día, se plasma en la realidad 3D lo que no podía ver ante un bloqueo. O bien, lo que debo dejar ir, «el anatema», en medio de una situación negativa. ¿Estaré dispuesto a dejarlo ir? (*5)

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Con Amor Incondicional,
Brinda Mair

Notas del escrito

(*1) Ley del Talión: «Ojo por ojo y diente por diente».

(*2) El desconocimiento de esta dinámica interna hace que nos sintamos como cebollas deshojándonos. Repetimos una y otra vez aprendizajes, atrapados en el Laberinto.

(*3) Pentadimensionalidad abierta: leer los escritos de Multidimensionalidad ingresando por la página principal.

(*4) Del libro «Conexión con el Alma-Abandona el Laberinto», canalizado por Brinda Mair. Editorial Kier, Buenos Aires, 2003. Táctica del Juego: «Ciudad bajo sitio».

(*5) Esto ocurrirá tal como se explica en las personas que tienen trabajo sobre su energía. Para quienes no lo tienen, mis guías indicaron repetir esta técnica en las fechas señaladas hasta trece veces. Esto se aconseja a todos. Puede hacerse en un año calendario o siguiendo las trece lunas del Calendario Maya. A medida que la pongan en práctica, el Juego se clarificará cada vez más.

Una curiosidad, si se quiere: cuando así lo hayan hecho, el Juego, la Táctica, se activará sola siempre en las fechas adecuadas. Por más que no hagan la técnica, les mostrará lo que deben dejar ir para avanzar en el camino de recuperarse a sí mismos.

En el sendero «Abandona el Laberinto» están las fechas en que puede realizarse la técnica y la información adicional.

Un abrazo de luz,
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Abandona el Laberinto, Blog, Ciudad Bajo Sitio · Etiquetas: Anatema, Juego del Karma, Justicia Divina, libre albedrío, niño interior

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