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Septuagésima Semana de Daniel (1a parte)

La Septuagésima Semana de Daniel (2a parte)Septuagésima Semana de Daniel: tiempos finales, balance multidimensional y regreso al Edén en una reflexión sobre el Alma Colectiva y karma.

Las profecías, los tiempos finales, el Juicio Final. Nos aproximamos al cierre de ciclo que las profecías mayas anuncian. Antes de todo cierre debe haber un balance. Este será un año de balance multidimensional.

¿Qué significa? Pues que las buenas y malas acciones de uno y otro lado del tiempo buscarán un vórtice de energía para equilibrarse. La forma de equilibrarlo es el Oficio de Cristo y la manifestación de los dones del Espíritu Santo. Ello nos permitirá ascender la energía no procesada de uno y otro lado del tiempo.

¿Por qué la energía multidimensional no procesada viene hacia el Aquí y el Ahora? Porque la energía de este espacio-tiempo atrae a nuestros Yo multidimensionales a fusionarse aquí. Voy a explicarlo de la forma más sencilla que me sea posible.

El cerebro 3D y la actualización de sus estructuras

Somos seres multidimensionales. Vivimos conscientes de una realidad tridimensional (3D), física, porque nuestro cerebro, que es tierra y también tridimensional, así lo reconoce.

Usando el paralelo de la informática, nuestro cerebro 3D es como una de las primeras computadoras que trabajaban únicamente con D-O-S. Puede realizar funciones básicas, tal como una máquina de escribir. Pero no serviría, ni por casualidad, para conectarse a Internet.

Así es nuestro cerebro en 3D: una computadora maravillosa, pero obsoleta según para qué se la quiera utilizar. Por sí misma, no reconoce enlaces con otras dimensiones. Para obtenerlos, debe romper las estructuras que la condicionan hacia la 3D.

Algo semejante hacemos cuando actualizamos una PC. Valoramos si podemos cambiar algunas piezas para mejorarla o si nos conviene comprar una nueva…

De igual forma, nuestra Alma Colectiva, la de todos nuestros Yo multidimensionales, valora la diferencia entre karma y darma de nuestro ser multidimensional. Sopesa si esa diferencia «justifica» solamente una «actualización menor», cambiando algunas «piezas».

Se trata de poner algunos implantes más modernos. Estos serán útiles para el ser que ha transmutado en gran parte su nivel de consciencia. En caso contrario, valora si aprovechará mejor la transición planetaria mediante un recambio total de la energía. Esto supone la desintegración de lo que ya no sirve y lo mantiene anclado a la 3D: los cuerpos inferiores.

La transmutación y el Alma Colectiva

¿Cómo es que un ser transmuta? Pues cuando quema enlaces cuartodimensionales del miedo. Esto le da flexibilidad y capacidad para movilizar sus formas geométricas. Le permitirá absorber progresivamente mayores caudales de Luz Verdadera, porque su carcasa, su gabinete informático, se volverá más luminoso y flexible.

¿Su estructura no le permite esto? ¿No tiene la fe del tamaño de un grano de mostaza requerida para mover montañas? Pues deberá entregar su materia.

Ahora bien, el Alma, para sopesar esto, no mira solo este espacio-tiempo, sino la multidimensionalidad. Esto lo hace a través del Alma Colectiva.

El Alma Colectiva es la que tiene consciencia de mi «vida grande» multidimensional. De todas «mis vidas» en el Experimento Terra de esta última rueda kármica. De este último ciclo de 13.000 años que ya termina en forma lineal. Los mayas lo dejaron escrito tan bien —increíblemente bien—, con un conocimiento que no era de esta Tierra.

Pero nuestro cerebro 3D ve «esas vidas» como «vidas pasadas» o «vidas futuras». Está tan acostumbrado al tiempo lineal, al antes y al después…

¡Pobre cerebro 3D! Vieja cajita de CPU pasada de moda. Necesita transmutar, recibir nuevos implantes de luz y abandonar los viejos implantes de limitación que frenan su expansión de consciencia. Si no lo hace, se vuelve loco tratando de razonar: «¿Cómo esas vidas, que es tan lógico que sean pasadas y futuras, ocurrirán todas al mismo tiempo?».

La enfermedad en esta interpretación espiritual

Las imágenes de energía, implantes y mutación que siguen pertenecen a esta interpretación espiritual. No constituyen una explicación médica de las enfermedades ni sustituyen su diagnóstico o tratamiento.

«¡Alto, alto! —dice—. ¡Mi cerebro 3D estalla! Mi cabeza arde, mi estómago se revuelve y mi vista se nubla…».

Y se justifica: «Habré comido algo que me hizo mal… Me habré intoxicado». Y, sin saber, dice una gran verdad. No como la comprende… En esta lectura espiritual, esa «intoxicación» representa el ingreso inconsciente de nueva información en su estructura electrónica. La imagen de la mutación de su ADN expresa aquí esa transformación.

Su cuerpo estaría rechazando el mutar… Y aparece la enfermedad: el cáncer, enfermedades raras… Dentro de este lenguaje simbólico, su vieja carcasa no estaría resistiendo la nueva información.

¿Y si el tema era kármico? En los años del planeta lento, anteriores a 1999, ya había activado por aprendizaje ciertos chips. Relojes biológicos existentes en su cuerpo etérico, según esta interpretación. Su información se asociaba aquí con enfermedades consideradas kármicas, tales como el cáncer, el enfisema o la psoriasis.

Atribuyó su desaparición a un simple «¡Gracias a Dios!». Pero no siguió trabajando en ese sentido y volvió a las viejas costumbres que lo llevaron a esa crisis. O, peor aún, desde esta mirada espiritual: «Gracias al médico que me salvó… Y me curé…». Y ni siquiera tuvo en cuenta a Dios.

Ahora no se explica el regreso de la enfermedad que había remitido totalmente en su momento. Y se dice: «No comprendo por qué… Luego de tantos años…».

El tiempo para aprender a amar

Lo que ocurre es que nuestro ser inferior no se da cuenta de que lo único que tenemos en este plano es tiempo. Tiempo para aprender a amar lo distinto, amar lo que nos odia y soltar lo que decimos amar. Y para darnos cuenta de que, como nuestro Padre, somos cocreadores de nuestra realidad.

Ni una hoja cae de un árbol, ni un cabello cae de nuestra cabeza, sin una realidad por correspondencia en los Universos de Luz.

Hasta 2005, el ser inferior aún pudo darse el lujo de decir: «No… Esto no es para mí». O bien mantenerse totalmente al margen, sin siquiera cuestionarse sobre lo energético-espiritual. O conformarse con el cumplimiento de un dogma de cualquier religión ortodoxa que le proporcionara su inserción sociocultural.

Pero este año 2006, año de cosecha, no será posible.

Ya en esta última parte de 2005 no está siendo posible para muchos. La enfermedad propia o de seres cercanos, o el equilibrio del karma, lo tocará para que empiece a prestar atención. Atención a aquello que nunca miró. Lo vivirá como injusticia en este espacio-tiempo, pero, desde esta interpretación, será Justicia Divina multidimensional al fin.

Como es lógico, la primera etapa del descubrimiento energético es la repolarización. Dios aparecerá tal vez en su vida, pero para odiarlo porque le sobrevino la enfermedad. O porque se llevó «injustamente», desde la 3D, a quien amaba y era tan bueno o inocente.

Las torres del miedo y el crisol

Si avanza rápido en los procesos internos, tal vez, solo tal vez, avance al próximo nivel que lo conducirá al equilibrio. Deberá entonces darse cuenta de que, desde esta mirada espiritual, la muerte no existe, la injusticia no existe, la enfermedad no existe. Que solo se trata de estados de consciencia limitantes por incapacidad de ascensión de la energía.

Que solo se trata de energía cuartodimensional atrapada: emociones y pensamientos negativos, producto de creencias. Que esas creencias son torres formadas por ladrillos de miedos. Y que los aspectos socioculturales en los que estamos insertos les dan su forma.

Que quien está muriendo es crisol. Ya sea mi propio cuerpo o el del otro amado, a través de la enfermedad. O quien murió enfermo, por accidente o por muerte dolosa.

El crisol deja de serlo por libre albedrío cuando puede soltar las estructuras del miedo que consumen su materia. Porque el Espíritu irrumpe en él y él no puede soltar a sus enemigos internos. Entonces, el fuego purificador, tal como en la caída de Jericó, lo consume. Consume su materia.

Si comprende y suelta a sus enemigos internos, tal vez continúe en este plano, si sus paredes, su cuerpo físico, aún quedan en pie. Tal vez tenga una nueva Oportunidad de religarse. De volverse a unir con la esencia espiritual de quien verdaderamente Es, pero que en la ilusión había olvidado.

La elección y la balanza multidimensional

Este año 2006, año de cosecha, el ser inferior ya no tiene el atributo de elección. No porque alguien nos haya retirado el Libre Albedrío de poder elegir. En absoluto. Todo lo contrario: no puede elegir porque, sin darse cuenta, ya eligió.

Siguió a su miedo y a las elecciones de su Ego/Niño Interior. Entregó el poder de su realidad al próximo nivel del Juego del Karma: a su Alma. Y esta, al Alma Colectiva, que entrega al Juicio del Karma la balanza multidimensional.

El pesaje de las acciones buenas y malas de todas las vidas, de todos los tiempos. De las realidades multidimensionales en las que nuestra energía existe.

Los egipcios hablaron de esto y lo escribieron en los muros de sus pirámides: el pesaje de las almas en el salón del Juicio. Hablaron también sobre él todas las religiones, pero utilizando distintas imágenes.

Nuestra Alma no mira nuestros intereses mezquinos de la 3D y la 4D, espaciotemporales, que llamamos posesiones de la Tierra, familia, etcétera. Mira la multidimensionalidad y su posibilidad de regreso al Edén perdido si se mantiene en el Camino del Medio. Sabe que, si pierde la oportunidad, permanecerá en los Universos kármicos, escindida de toda oportunidad de regresar al Universo Padre.

El regreso al Edén y el Séptimo Día

La puerta para el regreso de la simiente adámica estará abierta hasta el final de este ciclo. Luego se cerrará y el Árbol del Bien y del Mal desaparecerá del Edén.

Será entonces el Séptimo Día de la Creación, la Era de Acuario. Ha llegado el momento en que Dios Padre descansará porque su Creación estará terminada. Y el Hijo Pródigo estará de regreso a casa.

Que el Espíritu nos ilumine y nos guíe para vivir en la Gracia Siempre.
Con amor incondicional.
Brinda Mair

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Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Ascensión planetaria, Blog, Ciencias Sagradas · Etiquetas: Alma Colectiva, Era de Acuario, karma, libre albedrío

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