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Profecías de Brinda Mair

Universos de consciencia: Energía kármica, implantes

La Septuagésima Semana de Daniel (2a parte)

Universos de consciencia: Energía kármica, implantesUniversos de consciencia: Energía kármica, implantes y autoconocimiento en camino hacia la ascensión. Implantes/candados. La cancelación de la energía kármica. El fractal · El Monte de las Tentaciones.
2006: Un año de cosecha multidimensional que nos impulsa a unificar los distintos planos en los que nuestra energía vibra. Esto solo será posible en Conciencia Crística.

Tengamos presente la Ley Hermética de Correspondencia y apliquémosla para inferir la relación entre distintos universos de consciencia. Cada uno de los cuerpos inferiores que reconoce la metafísica tradicional determina un universo de consciencia: físico, etérico, emocional y mental.

Desde la tercera dimensión, el plano físico o 3D, este hecho resulta más fácil de percibir. Nos vemos de una forma en el plano físico, sentimos de otra en el emocional y pensamos de otra en el mental. Incluso podemos contradecirnos. Lo que percibimos con nuestros ojos, nuestra emoción o nuestra mente nos vibra bien o mal en el plano etérico. Esa vibración puede coincidir o diferir de lo que vemos, sentimos o pensamos.

Esto ocurre porque nuestros universos no están unificados. Cada uno es uno en sí mismo y no reconoce a los otros universos como partes del Uno. El velo de la ilusión fortalece la división y la separación del Uno, que se traducen en soledad, miedo y percepción de lo distinto… Todos los universos pueden ser unificados solo en Conciencia Crística.

Este hecho se repite en los universos kármicos o realidades paralelas a la nuestra en ascenso. Se hallan en proceso de integrarse a la vibración del próximo estado de conciencia ascendido. Es el Universo de la Shekinah, de la Paloma o del Espíritu Santo.

La simplificación anterior de nuestros cuerpos inferiores y los estados de consciencia no ascendidos tiene únicamente fines didácticos. Somos cocreadores con el Padre. Nos hizo a su imagen y semejanza. Esto significa que, si el Padre es un creador de universos, nosotros también lo somos.

Pero estamos escindidos del Universo Padre por la caída dentro de la frecuencia del Universo del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Este crea la ilusión de separación y la repolarización en opiniones y divisiones propias de la mente, la emoción y lo físico. Por eso, no nos es posible darnos cuenta de nuestro poder, que reside en el Uno. La Oscuridad lo sabe y ha utilizado nuestra energía en el miedo, la culpa y la duda.

Lo podemos repetir una y otra vez sin lograr dar el tono que nos reconecte. Para que ello sea posible, debemos poder entregar al Padre nuestras creaciones/hijos, tal como Él se lo pidió a Abraham.

Debemos entregar al Padre nuestras creaciones/hijos, tanto visibles como no visibles… Pero ¿cómo entregamos lo que ni siquiera vemos? Son fetos no natos de nuestras creaciones pasadas que no vieron la Luz. O, si lo hicieron, murieron al tiempo sin llegar a dar frutos. Y, si los dieron, solo lo hicieron por poco tiempo.

Tengamos certeza de que el Padre tiene mucho para darnos en abundancia. Sin embargo, eso no ve la luz en este espacio-tiempo porque intensas barreras bloquean el camino de la manifestación. Son barreras generadas por nuestra propia basura energética 4D. También puede ser aquella que kármicamente aceptamos de otros, ligados a nosotros en ciclos kármicos abiertos.

Ahora bien, la pregunta que sobreviene es: ¿cómo soltar lo que no vemos, pese a que nosotros mismos lo hemos creado? Pues soltando lo que vemos.

¿Y qué nos muestra el mundo visible? Personas con quienes nos relacionamos, vínculos adictivos, creaciones/hijos que se manifiestan en un arte visible, una empresa o una profesión. Su buena o mala suerte es la manifestación externa de nuestra cosecha interna.

Hoy en día existen muchas técnicas para trabajar esto en 4D. Pero ¿por qué, al poco tiempo, todo se reinicia como si nada se hubiera hecho?

Los implantes/candados y los umbrales de consciencia

Trataré de explicarlo. Nosotros somos luz con distintos grados de alcance, limitados por formas geométricas que la reflejan, produciendo colores perceptibles y sonidos. Esa luz que somos es reflejo de la Luz de Nuestro Creador. Toda la simiente crística la posee. Muchos han desistido de sostener la luz y, por libre albedrío multidimensional, la han apagado.

Somos luz atrapada en universos de consciencia de creaciones inferiores, en una cárcel de geometría no ascendida. Tal como les ocurrió a Eva y a Adán Kadmón al ingresar en el Universo de Consciencia del Árbol del Bien y del Mal. ¿Acaso no somos su “descendencia”?

Nuestro destino será el de nuestros padres hasta que nos liberemos de la cárcel energética de la caída. Para ello, debemos trascender el universo de consciencia en el que estamos atrapados por materia, por karma, y avanzar al próximo estado de consciencia.

Pese a todo, aun muchas veces ignorándolo, somos portadores de la imagen y semejanza del Padre y mantenemos nuestro poder cocreador de universos. Esta capacidad fue negada a quienes, por libre albedrío, renunciaron a ella. Muchas veces los llamamos ángeles de luz, simplemente porque nunca les vimos la cara…

O bien maestros, o les damos todos los títulos que otorga la Tierra no ascendida. Esto ocurre por falta de comprensión de realidades más amplias. Son realidades que exceden aquello que nuestros sentidos perciben y que transformamos en creencias.

Esa geometría no ascendida tiene implantes/candados, por así llamarlos. Son implantes de limitación espiritual que unen formas geométricas de manera fija y determinan un menor ingreso de luz. Estos candados nos mantienen aislados y cierran una puerta, un umbral de consciencia que nos es vedado.

Los más 3D o densos son los que mantienen a la persona creyendo en la ilusión del plano físico. Sin embargo, hay implantes/candados entre todos los cuerpos espirituales. Ellos limitan el ingreso de la Luz Verdadera hasta que la Ascensión se produzca. Las partidas abruptas de este plano, “sin aviso”, como las que ocurren mediante una enfermedad fulminante, un accidente fatal, etc.

Cada uno de nosotros tiene un tiempo para ayudar a romper el implante/candado por libre albedrío. Las crisis que el karma produce dentro del núcleo de almas al que uno pertenece por contrato pueden tensar el candado hasta romperlo por acumulación de una creciente de energía 4D negativa. En ese momento, la energía de luz ingresa abruptamente para equilibrar.

Esto, en 3D, sobrepasa la estrategia El Muro que la persona creó para no ver. Puede plasmarse en un divorcio, una pérdida de bienes o una pérdida familiar, entre otras situaciones.

Desde esta perspectiva, la crisis se produce al alcanzar el equilibrio energético en 4D. ¿Cómo es eso de que una crisis sea equilibrio? Pues resulta que toda la oscuridad cocreada por el grupo de almas involucrado en el conflicto presiona sobre el implante/candado hasta romperlo. Entonces, la energía de Luz del otro lado del candado irrumpe y atrae energía 4D positiva para equilibrar.

En 3D solo se ve el caos: aquello que precipitó de la cocreación no visible en 4D. Esta es la mayor oportunidad de encontrar a Dios. Tal como se decía en las Ciencias Sagradas antiguas: cuando se equilibran el yin y el yang, lo positivo y lo negativo, la Divinidad llega. Es la Trinidad.

La ruptura del implante/candado exige encontrar la trascendencia y resignificar el aprendizaje en Dios.
Otros atravesarán la crisis y alcanzarán un estado más expandido de conciencia.

Suele ocurrir que, después de lo que en 3D llamamos “un susto”, la persona retome su vida como si nada hubiera ocurrido. Entonces dará una vuelta más al Laberinto.
Debes comprender que el propósito de esto continuará hasta que la energía multidimensional 4D vuelva a concentrarse para intentar una nueva apertura del implante/candado.

Este intento de romper el implante/candado puede realizarse por libre albedrío. Ocurre cuando la persona siente que le llegó el momento de soltar aquello que la detiene y no comprende. Eso realizan las técnicas transpersonales. Son una segunda oportunidad para revisar contratos del alma.

Sin embargo, no pueden, en sí mismas, romper el implante/candado que sella el umbral, porque este no es 4D como la técnica. Desde esta perspectiva, eso solo ocurrirá por la irrupción de la Luz Verdadera. Es la sanación superior que trae la apertura del duodécimo chakra, con la cascada de Amor Incondicional.

El fractal y la cancelación de la energía kármica

Somos cocreadores de universos como el Padre. Nuestro acto volitivo, el deseo, crea formas geométricas cuya unidad es el fractal. Lo hace a semejanza del acto de creación del universo por nuestro Padre.

Estas formas, constituidas por unidades geométricas de energía, se repiten en el Eterno Presente y generan series, cadenas de ellas. Viajan por el flujo esférico del Shri Yantra, por las polaridades yin y yang. Dicho de otra forma, viajan por las ramas del Árbol del Bien y del Mal. Buscan el equilibrio entre las polaridades en el Camino del Medio, hasta que termine el ciclo de este tránsito que atravesamos.

Las maravillosas técnicas transpersonales o similares desintegran la energía 4D de nuestras creaciones/hijos amorfas en la 4D negativa. Estas creaciones llenan nuestra realidad e impiden el acceso a todo lo bueno y mejor que el Padre tiene para darnos. Las técnicas reducen esa energía a su unidad: el fractal. En este lenguaje simbólico, el fractal tiene forma y límite, pero su propagación es infinita.

La energía solo se desintegró en unidades de consciencia, que permanecen esperando la Ascensión. Esta llegará mediante el Oficio de Cristo de un humano que manifieste los dones del Espíritu Santo, o bien al final del ciclo.

También pueden esperar un tiempo más hasta que un “dios menor”, un hombre cocreador, retome esa energía fractal/unidad. Y le ordene volver a unirse en una creación inferior, dentro del rango de vibración en el que él se halle.

Por eso es que el karma parece no terminar de limpiarse nunca… Una y otra vez, las técnicas liberan las infinitas cadenas de fractales que forman creaciones/hijos no ascendidas. Las reducen a infinitos fractales/unidades o material primigenio puro, que los alquimistas llamaron vitriol.

Este puede no tener una forma concreta. Sin embargo, solo requiere una orden de un humano o dios cocreador que vibre en su grado de consciencia para cocrear un nuevo universo caído.

Usamos este poder cuando simplemente respondemos a un “gracias” diciendo “de nada” o “no hay por qué”, tal como decimos en Argentina. Y con esa frase, producto de la cultura, cancelamos gracias del Padre porque ponemos el “no” como respuesta. Así interpreto espiritualmente el poder de nuestras palabras. ¡Cuánto más haremos cuando, sin medirlas, decimos con facilidad “que se muera…”!

Para que el vitriol ascienda, se requiere el equilibrio de los elementos en la estrella pentagonal y haber superado las tentaciones. Estas son las que invierten la estrella y su poder, dejándolos en manos de las energías planetarias no ascendidas.

El Monte de las Tentaciones y el equilibrio de los elementos

Por afinidad, la energía liberada regresará hacia quien la desintegró para que la ascienda. Pero la puerta al próximo umbral de consciencia aún está cerrada por el candado.

Cuando la persona ha trabajado sobre sí misma el perdón y la liberación, tiene la presencia de su Alma y de Dios en ella. Pero necesita fortalecer esa presencia con la fe necesaria para disolver el implante/candado y atravesar el umbral. De otro modo, permanecerá vibrando en la estrella pentagonal durante ese trance. Allí verá cuáles de sus elementos en desequilibrio la tiran más.

Si la Misericordia y la Clemencia Divinas la alcanzan, superará la traba y habrá ganado una batalla en la lucha interna/externa. Esto la fortalecerá para su misión, tal como al Cristo. Ganará cada vez más equilibrio en sus elementos: tierra, agua, fuego, aire y quintaesencia. Ese equilibrio en la estrella pentagonal le atraerá la presencia de la Divinidad.

Si no lo logra, la estrella se invertirá y cocreará nuevamente oscuridad. Es la tentación de Cristo en el Monte de las Tentaciones.

Esa tentación es aquella a la que estaremos sometidos durante todo este año calendario 2006. Nos sostendrán la fe y el pedido de misericordia y de clemencia divinas para navegar en los mares de la 4D planetaria sin hundirnos. Hasta que nuestra fe sea tal que nos permita caminar sobre las aguas.

Que todas nuestras creaciones viajen siempre, guiadas por el viento del Espíritu en los mares planetarios de la 4D.

Que el Espíritu nos guíe Siempre.
Con Amor Incondicional.
En la Gracia Siempre.
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ascensión planetaria, Blog, Ciencias Sagradas, Profecías de Brinda Mair · Etiquetas: contratos del alma, estrella pentagonal, fractal, libre albedrío

Apocalipsis de Juan: la resurrección y el rapto, la Jerusalén Celestial

La Septuagésima Semana de Daniel (5a parte)

Apocalipsis de Juan: la resurrección y el rapto, la Jerusalén CelestialLa profecía de la Septuagésima Semana de Daniel y los tiempos finales habla del Apocalipsis de Juan. Incluye la resurrección y el rapto, la Jerusalén celestial, los vicios o pecados capitales y la parábola del trigo y la cizaña.

A mi regreso de la Isla de Pascua, a los nueve días de haber comenzado el ayuno, me mostraron cómo será la Ascensión planetaria. También me mostraron lo que significa parte del Apocalipsis. Pido asistencia a todo lo que Yo Soy para que mi palabra humana sea fiel en energía y manifestación. Es un débil reflejo de lo que percibo. Que aquellos a quienes va dirigida comprendan más allá de la ilusión. Así sea, hecho es, eternamente.

Las setenta semanas y los tiempos finales

En el Antiguo Testamento, el Libro de Daniel cuenta que Dios envió al arcángel Gabriel para anunciarle el futuro. Le dijo: “Setenta semanas han sido fijadas sobre tu pueblo y la Ciudad Santa para poner fin a la transgresión, para sellar el pecado, para expiar la iniquidad, para instaurar la justicia eterna, para sellar la visión y al profeta, y para ungir al Santo de los santos” (Daniel 9:24).

Cada semana bíblica corresponde a siete años (Levítico 25:8). Las 70 semanas (490 años) se distribuyen en tres períodos. El primero, de 7 semanas (49 años), corresponde a la reconstrucción de Jerusalén y a la aparición de un jefe ungido. El segundo, de 62 semanas, culmina con la misión del Maestro Jesús. Lo anunciado en estos dos períodos se cumplió. Luego de un lapso de 2.000 años, queda pendiente la septuagésima semana. Es un breve período de siete años en el que se manifestarán los tiempos finales.

El mundo invisible y los dos escenarios

En estos siete años ocurrirán hechos asombrosos como nunca antes ha presenciado la humanidad. El mundo invisible se volverá visible para bien, por lo maravilloso. También para mal, por lo inquietante de algunas creaciones humanas invisibles que se harán visibles. Algunos de estos hechos serán gloriosos y otros muy tristes, porque muchas almas serán retiradas del plano para no volver aquí.

Habrá acontecimientos energéticos y físicos. Primero lo explicaré en un contexto bíblico y luego en el de la multidimensionalidad.

La Biblia habla de dos escenarios: el Cielo y la Tierra. Los protagonistas serán la simiente crística o “los hijos de Dios”, de quienes se dice que tienen su ciudadanía en los cielos (Filipenses 3:20). También estarán “los que moran sobre la tierra”, hombres sin Dios que tienen su reino en este mundo (Apocalipsis 3:10b). Para discernir quién es uno y quién es otro, es imprescindible ver tras la máscara. Es indiferente que la Tierra los reconozca como seres espirituales, vistan togas, se persignen o adoren a Alá. Ver tras la máscara es el mayor aprendizaje en los tiempos finales.

Lo que ocurrirá en los cielos comienza con dos hechos fugaces y casi simultáneos: los que la Biblia llamó la resurrección y el rapto. La resurrección y el rapto son hechos extraordinarios por su naturaleza y celeridad.

La resurrección y el Cristo interior

Jerusalén Celestial, símbolo de los tiempos finalesEl primero de ellos es la resurrección. Esto está escrito tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Lo anunciaron profetas de todos los tiempos. Isaías (26:19) decía: “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! Porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos”.

Esto significa que, el día de la resurrección, se levantarán cuerpos resucitados, celestiales, resplandecientes. Surgirán de todos los lugares de la Tierra donde cayeron los cuerpos. Sus almas, que han esperado por años y siglos ese día, recibirán finalmente su recompensa. De todas las épocas y razas, de todos los confines del planeta, se levantarán los resucitados. Una misma fuerza los sincronizará perfectamente y los llevará a unirse con el Cristo. Experimentarán el mismo gozo: el de encontrarse con el Señor.

La resurrección de nuestros Yoes multidimensionales

Ahora, ¿cómo les diré que eso está ocurriendo…?

Cada vez que trascendemos un estado de consciencia, un Alfa y un Omega, un Yo multidimensional resucita. Ese Yo “vive del otro lado del velo de la ilusión”, en su propio espacio-tiempo. Pero, para “mi” espacio-tiempo, está muerto y seguramente enterrado en algún lugar de este mundo. Resucita y pasa a través de mi Cristo interior, quien le da la bienvenida, unificándonos.

Él resucita por el Cristo en mí que lo atrae, mientras yo muero a un estado de consciencia al renunciar a la voluntad inferior. Tal como el Maestro Jesús renunció en el Huerto de Getsemaní y aceptó la Voluntad del Padre. En ese momento, así como mi Maestro Jesús ascendió, yo también asciendo. Es una de las tantas pequeñas o grandes muertes que significan la renuncia y la aceptación de la Voluntad del Padre en mí.

Y pasamos juntos el Alfa y el Omega, que es mi crisis hoy. Tanto mi Yo multidimensional como mi Yo personalidad reconocen quién soy en el aquí y el ahora. También lo reconocen mis Yoes multidimensionales de mi pentadimensionalidad ligados al mismo aprendizaje.

Todos unificados, siguiendo al Cristo resucitado en mí, tal como si una sola voz diera la orden para abrir las puertas. Estas conectan con el territorio de la vida sin Dios —que es muerte— donde yo me encontraba. Se cumple así la venida del Cristo en nosotros en forma progresiva y también la venida de la Jerusalén celestial. De ella se dice que bajará del cielo. Juan el Amado describió en su Apocalipsis su belleza y hermosura, con sus puertas labradas en piedras preciosas.

La Jerusalén celestial y las doce puertas

El templo es nuestro cuerpo físico. La Jerusalén celestial es nuestro cuerpo transmutado. Las doce puertas revestidas de piedras preciosas son nuestros doce chakras. El decimotercero es nuestro Yo Superior, nuestro Cristo interior.

Estas puertas deben abrirse en estos siete años. Los contratos de la Tierra, nuestros miedos multidimensionales, nuestras culpas y nuestras creencias las mantienen cerradas. Solo se abrirán plenamente cuando superemos la prueba. Para ello debemos transitar los caminos del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, manteniéndonos sin polaridad en el camino del medio. Reapareceremos con nuestro templo glorioso, donde habita el Cristo Resucitado, quien fue nuestro camino al Padre, de regreso en el Edén.

Esto ocurre en cada circunstancia de vida en la que la frecuencia crística prevalece y abre la pentadimensionalidad. Se integra entonces un nombre secreto. Cada vez que se avanza a un próximo estado de conciencia. Cada vez que se trabaja por la reconquista de uno mismo en Dios. Pero no desde la mente, sino desde el conocimiento superior y la Fe.

Lo explico de otra forma

Una pregunta muy común que suelen hacerme: “Si en aquella vida me mataron, ¿qué ocurre si hoy libero el contrato del alma con fulano? Generalmente, lo vi en una regresión. Sé que allí me mató, pero, si hoy aprendo, ¿deja de matarme? ¿Dejo de morir?”.

Debemos recordar que somos viajeros del tiempo (leer: “Los humanos, viajeros del tiempo-espacio”). Como tales, podemos desplazarnos con nuestra mente al pasado o al futuro de esta misma vida. Igualmente, mediante técnicas inducidas o viajes espontáneos, podemos ir al pasado o al futuro de otro espacio-tiempo-vida. “Si en aquella vida ‘me asesinaron’ y ‘lo vi’, es que pasó”. La energía 4D del dolor y del miedo viajó por agujeros de gusano del hiperespacio hacia el aquí y el ahora. Lo hizo a través de la 6D.

Esa energía, en el otro espacio-tiempo donde fui asesinado, queda atrapada en su época, con la materia en la tierra. Permanece allí como una cápsula del tiempo, esperando unirse al Cristo en resurrección. Ahora bien, cuando la persona realiza un trabajo espiritual, va despertando al Cristo interno en su propio espacio-tiempo.

La liberación de la energía de otras vidas

El tiempo se acelera y los velos entre los distintos espacios-tiempos se disuelven en forma masiva. (Leer: “El karma y la Pentadimensionalidad Abierta (2.ª parte)”). Eso hace que la energía antes atrapada en otros espacios-tiempos busque al Cristo para resucitar. Es energía de distintas muertes que nosotros, linealmente, bien pudiéramos reconocer como “vidas pasadas”. Si lo encuentra despierto en mí, viene por vibración para ascender la energía atrapada en el contrato.

¿De qué forma? Pues la energía del dolor de “las otras muertes” ocupa espacio. Al encontrar al Cristo en mí, vivo, esa energía busca la Ascensión. Me atraviesa en el momento en que perdono y suelto sin mirar atrás. Y se hace espacio para todo lo bueno, para que la cosecha de Luz sea abundante. Si perdoné a mi enemigo, amo a quien yo fui, trasciendo el estado de consciencia y avanzo.

El Nombre Secreto y la renuncia a mirar atrás

Como no escucho espiritualmente, no sé que el Cristo en mí me reconoce, a partir de ese momento, con otro nombre. Es el Nombre Secreto que me hará avanzar al próximo estado de consciencia. Es la llave multidimensional que abre las cinco puertas por aprendizaje. Así, las energías atrapadas, de uno al otro lado del tiempo, encuentran al Cristo para resucitar.

En cierta forma, morí en esta vida, porque muerte es Ascensión. Y la Ascensión a otro estado de conciencia representa la muerte de quien fui. En el Universo kármico, retomar karma es muy común. Los estados de conciencia expandidos no suelen ser muy duraderos. La persona, con solo mirar atrás, reinicia el proceso una y otra vez, como si nada hubiera hecho. Solo hay que mirar la Luz del Cristo en uno y seguir. Sin mirar familia, sin mirar nada ni a nadie, ni a los costados. Solo seguir siempre hacia delante. En el momento oportuno sabrán por qué fue así.

Si miran hacia quienes quedan, todo el trabajo que se hizo queda sin efecto y vuelve al punto cero. Por eso hay que estar expectantes, me dicen mis guías. La palabra expectación quiere decir estar alerta a un acontecimiento, pero también significa esperanza: estar esperanzado. La Virgen de la Expectación es la Virgen que espera el parto del Niño anunciado.

Es parirnos a nosotros mismos sin saber cómo seremos en esa nueva creación. Desconocemos cómo será el mundo después y cómo será la transición. Pero tenemos esperanza y fe en que el Padre no nos abandonará. Él es Amor y Justicia, mira las almas y me dará según mi merecimiento.

Las energías atrapadas y la oportunidad de aprender

Ahora bien, ¿qué ocurre con quienes reciben de la energía esta maravillosa oportunidad de encontrar al Cristo en sí mismos? No han trabajado por ese encuentro. Generalmente, cuando las puertas se abren, el dolor de “las otras muertes” viene al hoy.

Y pasa por nuestros chakras. Al atravesarnos esa energía “sin anestesia”, causa dolor. Si el físico está sano, lo atraviesa como si atravesara un muro y se activa justamente la estrategia del Laberinto de “El Muro”. La realidad 3D muestra una situación negativa que la persona “no vio venir” simplemente porque estaba del otro lado del tiempo. Lo atravesó y se plasmó en este espacio-tiempo, generando una crisis, un accidente, un problema legal, una traición, lo que fuera.

Esto debilitará sus cuerpos inferiores, pero si tiene mecanismos creados para el reciclaje de energía, mutará y aprenderá. Si no los tiene, activará un crisol o lo será ella misma.

Si el crisol tiene reservas de energía en el cuerpo físico, puede tolerar el paso de la energía multidimensional sin tener una preparación. Si lo tolera, por Gracia la persona tendrá una nueva oportunidad. Tal vez pase por un trance de muerte y, si eso le hace cambiar su estado de consciencia, habrá aprendido. Comenzará a ser más flexible y a tratar de encontrar a Dios en su vida.

La Gracia y la recuperación de la abundancia

Quien sobreviva sin ese cambio tal vez desconozca que, por Gracia, ganó un precioso tiempo para cambiar actitudes. Si no lo hace, en este espacio-tiempo-vida morirá y deberá esperar el Juicio al final de los tiempos. El pesaje de las almas del cual hablaron los egipcios. La Junta Kármica de la que la Metafísica habla.

La gracia mayor que un ser humano puede experimentar es hacer el trabajo de recuperarse multidimensionalmente con consciencia. Eso es sanación multidimensional y trabajo con los contratos del alma. ¿Cuál es la forma de “saber” si se está logrando? Pues recuperar abundancia. ¿Qué significa? ¿Acaso tener dinero en el banco? Pues no. Abundancia significa tener espacio para manifestar aquello que se necesita. Ocurre cuando se piensa y se mueve la intención al éter, pidiéndoselo al Padre.

Esa es una forma de comprobar si nuestra obra es grata a los ojos de Dios. Sepan que, si algo que reciben y creen deber comunicar al mundo es de Dios, los medios para realizarlo llegarán con toda seguridad.

El rapto o arrebatamiento

Cuando el tiempo en el plano se termine para la simiente crística, ocurrirá lo que se conoce con el nombre de rapto o arrebatamiento. Esto será en forma simultánea con quienes deban ir al Juicio, pero las resultantes se manifestarán en forma distinta en unos y en otros…

El segundo domingo, cuando se realizó el servicio, me fue mostrado cómo será. Fue tan, pero tan hermoso… Mis Espejos —los que ese día me rodeaban— me contaban algo que había ocurrido mientras yo atendía gente. Mientras me lo contaban, me fue mostrado. En el cielo se dibujó una llama trina que fotografiaron quienes estuvieron allí y, cuando suba fotos a la web, la pondré. Todos estaban maravillados viendo el signo en el cielo que duró un tiempo.

Entonces vi… lo que ocurrirá… cómo será “el rapto”. Como su nombre lo indica, será un suceso muy rápido.

Habrá un fenómeno maravilloso en el cielo que solo verán los elegidos. Se detendrán viéndolo, extasiados. En ese momento, toda su energía se movilizará hacia lo que ven y, sin darse cuenta, pasarán el umbral. El cuerpo etérico cuyo karma se transmutó arrastrará al cuerpo físico. Como han trabajado el soltar de la tierra, NADA les tironeará, NADA les detendrá. Si se dieran vuelta para llamar a otros, tal vez los encuentren a su lado o no. Así será el arrebatamiento. (Lee “Trasposición espacio-temporal: ¿el futuro de la humanidad?”).

El arrebatamiento progresivo

Para los que no vieron la señal, quienes sean arrebatados habrán desaparecido delante de sus ojos.

En este momento en que escribo, mi guía me dice que esto también será progresivo y que ya ha estado ocurriendo. Al mismo tiempo que se vean catástrofes, algunos serán arrebatados. Una llamada los sacará del plano físico y los librará de esa muerte por dolor justo en el momento oportuno. Se irán con sus cuerpos etéricos o físicos, según su grado de sutilidad, siguiendo la Luz sin pesar alguno. Hay cuerpos que serán encontrados; otros desaparecerán para siempre.

Todo pasará en un instante: fue solo mirar la Luz y seguirla. Tal como dice el cuento que envié sobre el Experimento Terra a Merkabah días pasados.

La Biblia dice: “…Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra dejada” (Mateo 24:40-41). Esto ocurrirá un día cualquiera, un día en que la vida sobre la Tierra esté transcurriendo normalmente. No habrá voces, ni luces, ni ninguna señal que lo haga visible para la humanidad. Aunque habrá “voz de mando”, “voz de arcángel” y “trompeta de Dios” (1 Tesalonicenses 4:16), solo serán audibles para los que sean raptados. Será, literalmente, como el gran robo de un gran ladrón.

Los apegos y la señal del llamado

Pero comprendan: si los lazos de la tierra son fuertes y el cuerpo físico es denso y me atrae, difícilmente me permita percibir la señal. O bien, aunque la perciba, tal vez no pueda salir. Geométricamente, a través de la densidad del cuerpo —del cubo—, puedo haber generado una cárcel que no puedo abandonar pese a percibir el llamado. Y eso será peor que la muerte…

Este será un milagro gigantesco que alcanzará a miles de personas sobre el planeta. Pero muy pocos comparados con el gran número de habitantes del planeta.

Este rapto será similar al que ocurrió con Enoc, quien fue arrebatado para no experimentar la muerte. No fue hallado porque traspuso el umbral hacia Dios (Hebreos 11:5). La Biblia, escueta pero significativamente, dice: “Caminó Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios” (Génesis 5:24). Enoc fue arrebatado primero, como figura de los que habrán de ser arrebatados después. Otra cosa que se destaca en la Biblia sobre Enoc es que, antes de ser traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Así también, los que serán arrebatados esta vez sabrán anticipadamente que están agradando a Dios.

¿Cómo saber si lo que hago es grato a los ojos de Dios? Recuerden que Jesús dijo: “Serán perseguidos a causa de mi Nombre”. Recuerden lo que aquí digo: tendrán oasis, pero la persecución para hacerlos desistir será tenaz. Estará en la propia familia y en el entorno inmediato.

Los oasis serán lugares de reparación donde la Nueva Tierra se les mostrará por Gracia. Así podrán seguir adelante sin prestar atención a lo que intenta detenerlos.

La familia como Espejo

Otra pregunta que surge: “¿Cómo hago para que mi familia, que nada entiende y que no quiere saber nada, escuche?”

Piensen: si yo los estoy reflejando, ¿cuánto de ellos tengo en mí, pero que no se ve? Si no fuera así, ellos cambiarían como Espejos. Si no lo están haciendo y, es más, cada vez es más fuerte su adversidad, es que yo los tengo dentro. ¿Los tengo en el aquí y el ahora? Seguramente en una mínima expresión o bien estoy totalmente repolarizado y los opuestos son iguales. Si regreso al camino del medio, me volveré invisible a la agresión. Ellos están allí, espejándome su descontento, para hacerme saber lo que debo continuar trabajando en mí hasta que el Espejo cambie.

El pasaporte a la Nueva Tierra

¿Cuántos seres hay en este momento en el mundo que, deseando vivir en la Nueva Tierra, creen trabajar para su instauración? Pero no se dan cuenta de que necesitan un pasaporte para ingresar. Ese pasaporte consiste en la manifestación de los dones del Espíritu Santo. (Leer en la web “Los dones del Espíritu Santo, el pasaporte al Nuevo Universo”).

Toda ciudadanía conlleva responsabilidades, derechos y obligaciones, tal como ocurre en la Tierra. Por más que una persona se ponga a gritar en una frontera o en una embajada “¡Quiero entrar a este país!”, no lo logrará. No importa cuánto grite. Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba.

Por más que se declare: “Yo quiero vivir en la Nueva Tierra. Yo creo en Cristo. Yo soy un ser espiritual. Yo soy una abeja trabajadora o lo que sea”, te preguntarán: “¿Traes contigo tu pasaporte? ¿Cuáles dones manifiestas? ¿Has logrado cambiar tu realidad en Dios a través de la Fe? ¿O vives una vida que no condice con lo que dices?”. Te dirán: “Debes saber que para ingresar en la Nueva Tierra debes respetar las reglas aduaneras. Hay tráficos no permitidos”.

Aquí no se admitirán los vicios o pecados capitales:

La mentira, no solo hacia los otros, sino con uno mismo, convenciéndose de lo que quiere ver. Y así continuamos con una pareja que desea permanecer en la vieja Tierra porque nos mentimos. Tal vez no nos damos cuenta de que permanecemos por miedo a “estar solos”. Y ello es solo ausencia del Cristo en uno. O continuamos con hijos mayores que, por libre albedrío en sus elecciones, agreden al mensajero. Ese mensajero es su padre o su madre en búsqueda del Cristo en sí mismos.

El ego espiritual y la misión familiar

El ego espiritual rey coronado saca conclusiones sobre su familiar o posible amante puesto en la mira. De espiritualidad, cero; en cambio, sí muchos contratos de la Tierra pendientes. Para reafirmar su creencia y su esperanza menor en la no-soledad que padece por ausencia de Cristo, se dice: “Tiene condiciones. Lo que pasa es que aún está dormido”.

Lo que este ego, kármica y multidimensionalmente, contempla es tal vez una maestría del otro lado del tiempo. Pero en el aquí y el ahora no ha dado ni la menor señal de aflorar. Y se esfuerza tratando de sacar al otro de donde está, sin que el otro tenga interés siquiera en salir.

Otro caso de la mentira es la frase “de esta salimos todos juntos”, como si se tratara de un bloque. Pero el trabajo es individual. Patología muy común en los afines a grupos estables formados por afinidad o por convencionalismos sociales. Y el desequilibrio de uno lo tapa el otro, sin ascenso de la energía por no poder soltar. Todo queda cubierto por la máscara de la espiritualidad, de la pareja, de la familia.

Soltar los vínculos y dar espacio a la misión

Este ego no contempla los distintos contratos del alma ni niveles de evolución. Solo se dedica a tapar pozos para que los agujeros no se noten, por más que por debajo haya grandes cuevas. Prefiere eso antes que ver, y se miente. Ocurrirá así hasta que un día la autopista moderna, creada sobre un terreno lleno de cuevas profundas, se desmorone. El mar de las emociones no manejadas habrá socavado sus cimientos. ¿Acaso eso no ocurre en algunas geografías de este planeta? Esto es geografía humana.

El ego espiritual y el estandarte de la misión familiar. Se convence de que su misión en 3D es salir de esta juntos cueste lo que cueste.

¡Vaya, qué misión pequeña! Solo es cuestión de anteojos y de falta de conocimiento. Al Maestro Jesús le avisaron que su madre y sus hermanos habían venido a verlo y no podían llegar hasta Él por el gentío. Él respondió: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican” (Lucas 8:19-21).

Si somos Uno, por más que suelte en 3D, la energía se reacomodará dando espacio en las otras dimensiones. Sin duda, será una oportunidad mayor que alcanzaré solo aceptando mi propia inferioridad y dejando de mentirme. Y entonces, tal vez, haga algo por el otro y por mí mismo, liberando y haciendo espacio para la misión grande.

El desamor y la escasez

El odio o el desamor de cualquier índole por no poder decir, por incapacidad kármica de amar. Sana tu corazón para que pueda amar incondicionalmente y hacer espacio para todo lo bueno.

La avaricia o la escasez en cualquier orden de manifestación, por no poder dar o por dar todo sin preservarse para Dios. Inclusive energía física. Uno se dice que hace la misión, pero en realidad se está suicidando de una forma que el ego espiritual puede tolerar. Tienes que buscar dónde comenzó el miedo a no tener. O la desvalorización que te impide preservar tu energía y te lleva a dejarte vampirizar. Cuando descubras su origen —el nicho referencial primario que lo grabó en tu energía—, será el inicio de la sanación.

La lujuria y la hiperestimulación sensorial

La lujuria o hiperestimulación sensorial te hace distraerte con los espejitos de colores que la ilusión te muestra y te vuelve inconstante. Si tienes latente la energía que custodia esta puerta, tenderás a probar de muchos lados y ninguno te satisfará. Buscas algo, pero ni siquiera puedes saber qué quieres. Eso es porque lo que estás buscando es al Cristo en ti, y lo buscas desde la ilusión de separación. La energía de este umbral te distrae justo en el momento en que te vas a reunir con Él. Te muestra algo nuevo y te aleja nuevamente por el Laberinto.

Y no logras tener ninguna Ciencia porque a todas las abandonas prematuramente. Cuando estés, una vez más, en el mismo viejo camino conocido, da la orden: “En nombre de Dios, retrocede”. Abandona la tentación de alejarte y persevera. No te has dado cuenta: estás, una y otra vez, en el Monte de las Tentaciones. Solo la presencia del Cristo puede ayudarte a salir de allí.

La gula y el conocimiento sin Dios

La gula, los excesos de cualquier tipo. ¿Acaso devoras crisis en tu vida, las circunstancias te comen, el tiempo se te vuela y nada haces? ¿Comes conocimiento sin Dios o acumulas títulos de la Tierra? ¿A quién los mostrarás cuando el tiempo se termine? ¿A Dios? ¿Él acaso valorará tus títulos “espirituales”?

Si tu dieta es equilibrada y miras con desdén a quienes comen carne o tienen excesos en la materia, escucha. Si tienes gula de lo que he dicho, más te valdría comer carne. Sería más fácil de limpiar que lo que has acumulado y por creencias no puedes soltar. ¿Acaso serías capaz de quemar tus títulos que tanto esfuerzo te han costado? Cuando tuve revelación de ello… los quemé.

Ten presente que, si “comes” de cualquiera de las formas enunciadas en 3D, es porque estás siendo comido en 4D. Descubre quién o qué te está comiendo y cancela el contrato. El espacio faltante deberás llenarlo con conocimiento espiritual superior. Es un mecanismo kármico. A medida que el Conocimiento se transforme en Revelación, el mecanismo kármico de la gula irá desvaneciéndose porque solo Dios da saciedad.

La pereza, la ignorancia y la soberbia

La pereza: a muchos esforzados les cuesta verse como perezosos y, sin embargo, las más de las veces lo son. ¿Eres perezoso en tu trabajo contigo mismo en lo espiritual o en lo físico? Aunque no lo seas para el afuera y todo lo hayas logrado con esfuerzo en tu vida, tienes una conducta adquirida. Es energía propia de la Tierra vieja. Sigue ahora adelante y vuelca tu esfuerzo en encontrar a Dios.

La ignorancia o ausencia de conocimiento. El desconocimiento no será razón de exculpación y el “yo no sabía” no valdrá. Por más que me pare ante la frontera de Estados Unidos y diga: “No sabía que tenía que traer una visa. Solo iba a cambiar de avión en un aeropuerto”. Pues, si en la Tierra no me dejarían ni pisar el avión que llevara a territorio norteamericano, aquí tampoco. Si así fuera, sería una falacia, porque sería la negación de una Ley Universal del equilibrio interdimensional. La Fe debe ir unida al Conocimiento.

La soberbia, típica del ego espiritual rey coronado, que engaña como quiere a quien tiene el mecanismo adquirido… Si no fuera por la Gracia del karma, su estrategia continuaría hasta llegar a la puerta de la Nueva Tierra. Allí nos daríamos cuenta de que todo el esfuerzo fue en vano. Cuando uno no puede soltar, el karma lo hace por uno. Si vemos la Gracia, nos liberamos; si no la vemos, nos deprimimos, lloramos y retomamos karma.

Cómo trabajar por quienes amamos

Ahora bien, ¿cómo puedes entonces trabajar por los tuyos, por los que dices amar? Primero debes preguntarte si, de ocurrirte lo que a Job, seguirías alabando a Dios. (Busca en la web “Nuestras vidas, un capítulo del libro de Job”). Si tu respuesta no es firme, pide Clemencia y Misericordia y solo mira hacia adentro, hacia tu Cristo interno, y síguelo en la no-lucha.

Deja de luchar con lo que ves y asciende al próximo estado de consciencia (lee en la web el escrito “La no-lucha”). Que tu energía de contacto con Él sea fuerte cuando el rapto ocurra. Sin interés, sin deseo de que se cumpla tu voluntad inferior, sino la Voluntad Superior de Dios en nosotros.

En ese momento, tu vehículo Merkabah tal vez no sea pequeño, solo para ti. En la cábala se reconocía como el vehículo de escape. Tal vez en él ingrese todo aquel que, por el brillo que tu luz refleje, se incorpore en tu campo de frecuencia.

Tal como ocurrió con Noé en épocas previas al Diluvio, te ocurrirá a ti en este tiempo. Invitarás tal vez a todos los que conozcas a subir, pero deberás aceptar la elección de los otros de no hacerlo. Si, en el momento de ser arrebatado, dudases, te quedarás con ellos. Si los contratos de tus apegos te distrajeran, no verás ni escucharás la señal. Trabaja en ti para poder soltar. Ese es tu libre albedrío.

La cosecha del trigo y la cizaña

Algo más: el rapto o arrebatamiento también es comparado en la Biblia con una cosecha. Cuando un hombre cosecha su campo, recoge el trigo en su granero y la cizaña, con la paja, la quema (Mateo 13:30; 3:12). ¿Quiénes sobre la tierra son trigo y quiénes son cizaña?

El Apocalipsis de Juan dice que el Señor envía, en tiempo de siega, a sus segadores a segar su trigo (Apocalipsis 14:14-16). Y el Señor dijo que Él mismo es el primer grano de trigo: “De cierto, de cierto os digo que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24).

Para hacer de nuestra semilla mucho fruto se requiere morir. Morir es ascender. Ascender es avanzar a un próximo estado de consciencia. Esto se relaciona con la canalización del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Permanecer en el camino del medio nos conduce a ser cosecha y no abono. (Para quienes no la han escuchado, esa canalización está subida a la web en “La Boca de la Verdad”).

Inclinar la cerviz: renuncia, no resignación

Además, de los que son trigo, el Señor no cosecha todos los granos, sino solo aquellos que están maduros. La espiga de trigo que ha madurado ha inclinado su cerviz, como indicando que está preparada para la siega. Así también, el trigo segado será aquel que ha inclinado su cerviz ante Dios.

¿Qué significa inclinar la cerviz? Es la planta doblada por el peso del fruto maduro. En el hombre significa la resignificación de su vida en Dios. Volver la vida un arte en el proceso de la iluminación. Renuncia, no resignación. Tomando de este mundo lo que Dios en él nos ofrece, pero pudiendo dejar todo sin mirar atrás cuando Dios nos llama. Sin contratos de la Tierra que nos tironeen. De manera que el rapto o arrebatamiento tiene la semejanza de un robo, por lo inesperado. Y de una cosecha de trigo, por la calidad de los arrebatados.

La parábola de los talentos expresa la recompensa o el castigo por el Juicio (Mateo 25:14-30). En este momento estamos, multidimensionalmente, en medio del mismo diluvio en que Noé estuvo, pero ocurre en 4D. Las emociones y los pensamientos movilizan el Astral y el Mental planetario tal como mareas que los sensitivos experimentan. Debemos aprender a remar más fuerte y a soltar lo que nos pesa para que el bote no haga agua.

La transición y las realidades que coexisten

Este 25 de diciembre comienzan los siete años de la transición anunciados en la septuagésima semana de Daniel.

Todas las realidades coexisten. Esta realidad aquí expresada coexiste con otras. Si prefieres creer que el rapto serán naves extraterrestres que vendrán en evacuación, tú verás eso en ese momento. Quien crea que el Cristo en Gloria descenderá de los Cielos buscando a los Elegidos, lo verá. Quien necesite ver a sus cuerpos transmutados como una ciudad celestial bajando del Cielo, la verá.

Quien deba ver el mundo destruido en medio del caos sin resurrección, esa realidad también existirá para que él la vea.

Toda la maravilla de la energía y de los mundos exteriores está en nuestros cielos interiores. Está en la creación que nosotros somos, hecha a imagen y semejanza. Quien pueda creerlo verá lo que se me ha permitido relatar.

Fe y Sabiduría. Amor incondicional. Expectación. Es lo que debemos reunir en nuestro zurrón.

Que la Madre María, en la advocación de Nuestra Señora de la Expectación, nos dé esperanza en este nuevo alumbramiento de nosotros mismos. Que el Espíritu nos guíe siempre.

Con Amor Incondicional,
En la Gracia siempre,
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ascensión planetaria, Blog, Ciencias Sagradas, Profecías de Brinda Mair · Etiquetas: Arcángel Gabriel, Estrategia El Espejo, Estrategia La Gracia, Profeta Daniel, Septuagésima Semana de Daniel

Babilonia hoy: Si dices ser maestro espiritual ¡Demuéstralo!

Si dices ser maestro espiritual, ¡demuéstralo!En la Babilonia de hoy, ser maestro espiritual exige estudio, servicio y devoción. La maestría espiritual se demuestra con la vida y la entrega. Ser reconocido como maestro es fruto de esa dedicación.

En la Babilonia de hoy se ha vulgarizado la palabra «maestro» en todos los órdenes. Si dices ser maestro espiritual, ¡demuéstralo!

La palabra «maestro» implica un apostolado. La superficialidad de la sociedad actual confunde al discípulo. Le hace creer que puede encontrar atajos para alcanzar ese reconocimiento con solo completar un curso. Aunque así ocurra en la práctica babilónica del mundo que nos toca vivir, ¿qué ocurre con la energía que estas palabras movilizan?

El valor de la palabra «maestro»

Hoy en día solemos usar las palabras con ligereza. Lo hacemos en todos los órdenes de la vida de relación. Lo que hasta ayer fuera un insulto se transforma, en el diálogo coloquial, en el saludo a un amigo.

Hasta mediados del siglo pasado, la palabra «maestro» otorgaba respeto y reconocimiento social a quien ostentaba ese título. Su pueblo valoraba la labor que realizaba. Esto se ha perdido. Así lo determinan la costumbre y la evolución decadente de la época que vivimos. Ello también ha alcanzado a los «maestros espirituales».

Cada nombre que damos a algo o a alguien decreta sobre su energía un poder o un atributo. Bueno sería conocer ese alcance antes de activar en uno mismo el decreto del nombre «maestro espiritual». ¿Qué reconoce la Energía Universal bajo ese título? ¿Qué implica cualquier otro nombre similar que nos ponga en el sendero del Maestro Jesús?

Desde esta lectura espiritual, su atributo implica aceptar el trato que recibió el Maestro, con lo bueno y con lo malo. El pasaje de Mateo 10, 24-25 recuerda la relación entre el discípulo y su maestro. Seguir sus pasos supone aceptar su entrega. También implica dejar atrás los apegos familiares para seguir la senda del Cristo Cósmico.

Maestría espiritual y apegos de la Tierra

¿Qué ocurriría si alguien, con su título de maestro espiritual, deseara retenerlo todo: título, estatus y apegos de la Tierra? En el lenguaje de esta canalización, activaría el crisol en sí mismo. Se quemaría al ingresar en el Amor Crístico, como una mariposa que se acerca a una bombilla en la noche. No podría soltar aquello que lo ata a la Tierra.

Dentro de esta interpretación, si él no ocupara ese lugar, otro ser que lo amase podría hacerlo y entregar su vida por él. Así describo a los crisoles humanos, animales o vegetales: seres cuya entrega interpreto como una protección hacia quienes aman.

Es la imagen de la planta que hace de pararrayos para quien la cuida. Es el animal querido que padece una enfermedad no contagiosa semejante a la de su dueño. Es el hijo amado que enferma mientras sus padres atraviesan un sufrimiento no visible.

Estas imágenes expresan mi interpretación espiritual del crisol. No permiten establecer que una enfermedad pase energéticamente de un ser a otro, ni atribuir culpas a quien enferma o a su familia.

En esta lectura, ese lugar puede corresponder al padre, a la madre o a otro integrante del grupo de almas involucrado. Lo vinculo con quien posea la frecuencia galáctica umbral en su energía de este espacio-tiempo.

El fuego crístico y la renuncia interior

El fuego crístico no quema. Sin embargo, en esta canalización describo qué ocurre cuando alguien lo canaliza mientras conserva apegos en el Universo de la Dualidad. Su vibración se vuelve condicional. Activa amor, odio, deseos e interés.

Ese fuego se vuelve destructivo y alcanza cuanto puede acrisolarse: el dinero, las empresas, los negocios o un proyecto donde se proyecte la energía del umbral. Solemos decir popularmente: «El dinero se va como agua entre los dedos». Tal vez esta imagen exprese mejor lo que describo: «Es como si se quemaran billetes».

Así ocurre cuando alguien acepta el rol de Cristo solo en la Máscara, sin poder seguirlo en esencia. La entrega exige renunciar a lo que jamás soltaría si no fuera por Él.

En el relato del crisol, muchas veces esa entrega en segunda instancia resulta inútil. Quien queda «a salvo», libre para vivir una segunda oportunidad, no reconoce el sentido espiritual que atribuyo a esa entrega. En lugar de ello, se enoja por la pérdida de lo que amaba. Con su ira vuelve a concentrar el fuego.

Seguir los pasos del Maestro Jesús

Quienes desean alcanzar la maestría espiritual en este plano necesitan tomar conciencia del camino que desean abrazar. Desde esta enseñanza, ese deseo implica aceptar la guía de los pasos del Maestro Jesús.

Cuando los agredan, rechacen o persigan, recuerden aquel deseo como el comienzo de su compromiso. Su fe atravesará pruebas. Eso no convierte toda acusación en una prueba de rectitud. También requiere revisar con honestidad los propios actos.

Si tienen certeza de que no hay en ustedes aquello por lo que los acusan, díganse: «Bendito sea Dios. ¡Voy por buen camino! Gracias, Señor, por enviarme a este mensajero».

Acto seguido, liberen a su ego/niño interior del dolor profundo que el ataque le produjo. Pónganlo en brazos del Maestro, de su Madre o del Padre. Sepan que son bienaventurados a causa de Su Nombre y sigan adelante, hacia el próximo estado de consciencia.

Si no pueden hacerlo… Si solo son maestros espirituales «de mentirita», a causa de un título ocasional, renuncien pronto al nombre. Desde esta enseñanza, esa renuncia desactiva el compromiso de entrega incondicional que el título implica. Al menos, hasta que tengan la preparación necesaria para el camino que desean abrazar.

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Un abrazo de luz.
Brinda Mair

He reeditado esta canalización para facilitar su comprensión a quienes nos visitan. Si quieres leer la canalización original de este fragmento, consulta «2006-Año de Cosecha Multidimensional: La Septuagésima Semana de Daniel» (3 de 5).

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Autoconocimiento, Blog, Profecías de Brinda Mair · Etiquetas: maestros espirituales

Babel significa confusión: ¿la canalización atrae luz o desconcierto?

confusión de lenguajesTorre de Luz y confusión de lenguajes: una mirada espiritual sobre Babel, los cambios planetarios y el paso del miedo al amor incondicional. Nuestros canales de luz participan en esa transformación.

El despertar de Babel

En 2005 escribí: “La Babel está aquí”. Se anunciaba que el caos sería el orden establecido. Llegó el momento de activar nuestra torre de luz, surgida del conjunto de nuestros canales de luz. A través de ella, podremos recibir la guía superior de los Universos de Luz para evolucionar como especie.

Comparto aquí aquella lectura espiritual y las transformaciones que anunciaba. Las referencias a dimensiones, frecuencias y cuerpos sutiles pertenecen a este marco de interpretación.

Los cambios comenzaron a poco de iniciarse el siglo XXI

Éramos el hombre de Vitruvio manteniendo el equilibrio en el mar de la 4D planetaria. Mientras tanto, consciente o inconscientemente, nuestros chakras de ascensión se abrían. Hasta que, en 2005, comenzó a manifestarse en el mundo la Babel.

El relato bíblico vincula Babel con la confusión. Desde mi lectura espiritual, esa confusión se relacionaba con cambios de frecuencia en las comunicaciones de todo tipo.

Este momento planetario encuentra una imagen simbólica en la carta del tarot XVI: la torre que cae partida por un rayo. La torre representa nuestras creencias. El rayo, la oportunidad de encontrar al Espíritu en medio de la crisis.

El origen del mito de Babel

¿Dónde surge el “mito” de Babel? Según el relato de Génesis 11, los hombres intentaron construir una ciudad y una torre cuya cima llegara al cielo. Buscaban hacerse un nombre y evitar su dispersión.

Entonces, Dios confundió su lengua y los dispersó. La imposibilidad de entenderse interrumpió la construcción. Desde una lectura espiritual, podemos reconocer allí una advertencia sobre la soberbia y el uso del conocimiento.

Enseñanzas de luz y confusión de lenguajes

Según las enseñanzas espirituales que comparto, los mundos superiores enviaron enseñanzas de luz a la Tierra en el pasado. Llegaron en el lenguaje superior de luz para que el hombre tuviera comunión con otros planetas de inteligencia.

Desde esta perspectiva, el mal uso de ese conocimiento activó la Babel e impidió que la humanidad continuara utilizándolo. Encuentro un reflejo simbólico de esa pérdida en la ruptura de las Tablas de la Ley por Moisés, en el Sinaí.

En esta interpretación, el Pueblo Elegido perdió la posibilidad de comprender ciertas claves. Estas le permitirían, como descendiente de Adán, ser custodio y partícipe consciente de la Creación.

La recuperación de ese conocimiento requeriría encarnar el ser crístico, nuestra esencia pura y luminosa. Así podríamos comunicarnos en el lenguaje de la luz y participar en niveles más elevados de existencia.

Esto representaría recuperar el lenguaje original que estas enseñanzas atribuyen a los primeros seres humanos al llegar a la Tierra. Lo relaciono con la imagen de Adán en el paraíso que presenta el Génesis.

Hoy, desde esta mirada, nuestra capacidad mental estaría preparada para experimentar formas de comunicación avanzadas. Las relaciono con las experiencias atribuidas a profetas, científicos y líderes espirituales del pasado.

La pregunta que debemos formularnos es: ¿qué haremos ahora con este poder? ¿Activaremos de nuevo la Babel?

Anclaje terrenal: vibraciones y desafíos

En este marco espiritual, Babel se plasma por falta de anclaje en la Tierra. Al interpretar que el planeta comienza a vibrar fuertemente en 4D, nuestra materia física parecería perder sus puntos de referencia.

¿Qué significa esto? Según esta enseñanza, los planos planetarios o cuerpos espirituales de la Tierra tienen, cada uno, siete subplanos. En aquella lectura anunciaba que la Tierra comenzaría a vibrar en el séptimo subplano del plano físico.

Lo vinculaba con aquello que solemos denominar astral bajo: el mundo de los espíritus o de los seres espirituales más densos.

El caos emocional y mental

Nuestros Egos/Niños interiores sacarán a relucir sus miedos si aún no los hemos sanado. Desde esta lectura, el astral se vuelve más visible y aumenta la sensación de no saber dónde estamos parados.

Sentiremos que carecemos de un punto de apoyo en la Tierra. Nuestros puntos de referencia cambiarán en todos los órdenes. El Ego emocional estará a flor de piel y la gente se sentirá perdida. Por su parte, los Egos mentales buscarán explicaciones.

Desarrollo de la telepatía

En aquel escrito anticipaba el desarrollo de la telepatía, aunque las personas no lo reconocerían al principio. Describía esa experiencia como la percepción de pensamientos ajenos, semejantes a palabras pronunciadas.

Las Máscaras caerían. Todo se sabría y quedaría al descubierto. Al comienzo, para algunos resultaría risueño creer que habían escuchado el pensamiento del otro. Después, esa supuesta facultad adquiriría otros matices.

Es importante distinguir esta interpretación espiritual de una experiencia que requiere evaluación profesional. Escuchar voces o sentir que se reciben pensamientos ajenos no demuestra telepatía. Si ocurre, especialmente con angustia o confusión, conviene consultar a un profesional de salud mental.

La información sobre experiencias como escuchar voces permite comprender por qué necesitan atención y una evaluación adecuada.

Por otra parte, los escándalos por lo oculto descubierto, las mentiras reveladas y los malentendidos estarían a la orden del día. Advertía que los problemas de comunicación entre países podrían conducir a guerras. Sin embargo, la primera batalla se libraría en el seno de las familias.

Emociones al descubierto

Las emociones de las personas se polarizarán. Habrá quienes se sumerjan en sus propias ilusiones y consideren locos a aquellos que no las compartan.

Otros, por su propia elección y libre voluntad, optarán por “Ver el mundo con ojos de Dios”. Es decir, buscarán una perspectiva más amplia y profunda.

Estas diferencias pueden crear división. Algunos defenderán su propia verdad, mientras otros se aferrarán a las creencias compartidas. Lo que realmente importará será la lealtad a uno mismo y a esa visión más elevada.

Desde esta enseñanza, la falta de comprensión espiritual se relaciona con una debilidad del décimo chakra, asociado con la iluminación. Esa condición favorecería quedar atrapados en la ilusión del miedo.

En mi lectura, las fuerzas negativas se sirven de ese miedo, que se hace evidente en los acontecimientos globales. Por eso, la salida requiere recuperar el amor profundo y la alegría. También nos invita a reconocer las crisis como oportunidades para mejorar.

Contaminación espiritual y sus efectos

Las siguientes imágenes pertenecen a aquella interpretación espiritual. Cuando se relacionan con síntomas o enfermedades, no constituyen una explicación médica de sus causas.

Canalizaciones y parásitos psíquicos: advertía sobre posibles interferencias en las canalizaciones, descritas como parásitos psíquicos. Las vinculaba con una mezcla de las bandas de frecuencia de los planos astral y mental planetarios.

Tecnología y creatividad oscura: anunciaba la aparición de virus informáticos cada vez más dañinos. Interpretaba esa creatividad destructiva como una manifestación simbólica de energías cuartodimensionales.

Desde esa lectura, algunos hackers podrían actuar como instrumentos inconscientes de destrucción, aun sin considerarse psíquicos. Lo harían en nombre del progreso informático y del Ego mental. Esta es una interpretación espiritual de sus acciones.

Consecuencias físicas y mentales: relacionaba simbólicamente los dolores de cabeza con rangos de frecuencia 4D cada vez “más sólidos”. También describía sueños más vívidos y una posible confusión entre lo dicho, lo pensado y lo soñado.

Estas asociaciones no establecen la causa de esos síntomas. Los dolores persistentes o la dificultad para distinguir sueños y hechos requieren evaluación profesional.

Activación de realidades multidimensionales: en este marco, las realidades de la pentadimensionalidad se activarían y mezclarían. Eso aceleraría la precipitación del karma, invitándonos a encontrar a Dios en medio de la adversidad.

Entonces, surgiría desde el alma la frase: “Dios mío, ayúdame”. En el lenguaje de esta enseñanza, ese pedido daría el tono correcto para disolver la ilusión.

Visibilidad de lo invisible: anunciaba que lo invisible se volvería cada vez más perceptible. Describía un plano etérico aparentemente corpóreo y relacionaba simbólicamente las afecciones de la piel con conflictos del cuerpo etérico.

Esta imagen espiritual no permite atribuir una enfermedad cutánea a impurezas ni a fallas personales. Las afecciones de la piel necesitan diagnóstico y tratamiento según corresponda.

Desafíos del sueño y salud mental: interpretaba el insomnio como una posible vivencia de invasión de pensamientos ajenos o de yoes multidimensionales. También asociaba simbólicamente ciertas enfermedades inmunológicas con dificultades para amar.

Estas asociaciones pertenecen a mi lectura espiritual. No permiten afirmar que alguien enferme por no saber amar ni identificar pensamientos intrusivos como presencias externas.

Limpieza energética y crisoles: describía la activación de los crisoles como un proceso de limpieza de energías cuartodimensionales. En aquel escrito, lo vinculaba con enfermedades graves, cuadros de evolución rápida y accidentes.

También lo relacionaba con experiencias de enfermedad que, según esta enseñanza, permanecerían como memorias en el campo energético. Esta interpretación no demuestra que una enfermedad o un accidente sean consecuencia de una limpieza energética.

Reactivación de enfermedades antiguas: utilizaba la imagen del “mensajero-enfermedad” que se reactiva como un virus encriptado. Con ella me refería, simbólicamente, a conflictos que una persona siente pendientes después de atravesar una enfermedad.

El ejemplo original era el de un cáncer tratado con medicina. Sin embargo, una recaída no demuestra que la persona haya dejado sin sanar una causa espiritual.

La recidiva del cáncer tiene una explicación médica y puede relacionarse con células cancerosas que persistieron después del tratamiento. El acompañamiento espiritual puede ayudar a transitar la experiencia, junto con la atención y el seguimiento oncológico.

Encontrando luz en la oscuridad

El poder del amor incondicional: desde esta mirada espiritual, el amor incondicional es la salida. Al soltar el exceso de carga, imploramos compasión y proyectamos misericordia. Así nos transformamos en faros de luz para nosotros y para quienes nos rodean.

Transformación en pilares de luz: la enseñanza propone sanar nuestros canales para convertirnos en pilares de luz. Esta vez, la torre será de luz y nuestro cuerpo físico íntegro será el cable conductor. Sin él, el canal no existe.

La integridad de la que hablo expresa una búsqueda de armonía. No significa que una persona enferma carezca de valor espiritual o de capacidad para acompañar a otros. En esta transformación, el ser busca reflejar la divinidad.

Sanación integral como solución: la purificación mediante la sanación interdimensional representa, dentro de esta práctica, un camino hacia la claridad y la libertad. Practicar el desapego permite soltar lo material y revisar las ataduras emocionales y mentales que nos limitan.

El desafío de las técnicas energéticas: en un mundo que cambia, nuestras prácticas energéticas también requieren revisión. Buscamos que acompañen las vibraciones que percibimos y favorezcan nuestra conexión y protección.

La falsedad energética y el discernimiento: la verdad energética se sostiene en el tiempo; la falsedad, no. Reconocer la autenticidad requiere observación y discernimiento. También exige revisar la influencia de un Ego dominante.

En la autenticidad de nuestras acciones y elecciones hallamos nuestro verdadero poder.

Nos encontramos rumbo a activar la Torre de Luz. Sé un cable conductor más. Revisa los puntos de este escrito:

  • Reconoce tus potencialidades y tus debilidades manifiestas.
  • Identifica los chakras afectados, según este marco de trabajo espiritual.
  • Trabaja sobre los egregores que comprometen tu luz.
  • Declara amnistía para eliminar bloqueos.
  • Activa Ciudad Bajo Sitio en todos sus kines.
  • Practica sanación multidimensional como acompañamiento espiritual.

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Un abrazo de Luz.
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Ascensión planetaria, Blog, Profecías de Brinda Mair · Etiquetas: amor incondicional, anclaje, canalización espìritual, discernimiento, explicaciones utiles, telepatía

La estrella pentagonal y el caminar sobre las aguas

estrella pentagonal, caminar sobre las aguas, jesús camina sobre las aguasLa estrella pentagonal y el caminar sobre las aguas nos recuerdan que las tentaciones invierten la forma sagrada y empujan al ser a perderse de sí mismo.

Durante la Séptuagésima Semana de Daniel todo conspirará para hacernos perder la fe, la paz y la armonía. Solo nos sostendrá el pedido de Misericordia y de Clemencia Divinas, que permite navegar los mares de la 4D planetaria sin hundirnos, hasta que la Fe crezca y llegue el momento de caminar sobre las aguas.

 Tengamos presente la Ley hermética de Correspondencia y apliquémosla para inferir la relación entre distintos universos de conciencia.

Cada uno de nuestros cuerpos inferiores —físico, etérico, emocional y mental—, reconocidos así por la metafísica tradicional, determina un universo de conciencia. Desde tercera dimensión, el plano físico (3D), este hecho es el más fácil de percibir: nos vemos de una forma (plano físico), sentimos de otra (plano emocional), pensamos de otra e incluso nos contradecimos (plano mental), y lo que percibimos con los sentidos, con la emoción o con la mente, nos vibra bien o mal, igual o distinto (plano etérico) respecto de lo que vemos, sentimos o pensamos.

Esto ocurre porque nuestros universos no están unificados. Cada uno es “uno en sí mismo” y no reconoce a los otros co

estrella pentagonal, caminar sobre las aguas,

mo partes del Uno, pues el velo de la ilusión refuerza la división y la separación del Uno; eso se traduce en soledad, miedo y diferencia. Todos los universos pueden unificarse únicamente en la Conciencia Crística.

Este hecho se repite en los universos kármicos —realidades paralelas a la nuestra en ascenso—, que se hallan en proceso de integrarse a la vibración del próximo estado de conciencia ascendido: el Universo de la Shekinah, también llamado “de la Paloma” o “del Espíritu Santo”.

La simplificación anterior —referida a nuestros cuerpos inferiores y a los estados de conciencia no ascendidos determinados por ellos— se realiza solo con fines didácticos.

Somos cocreadores con el Padre. Él nos hizo a Su imagen y semejanza. Si el Padre es Creador de Universos, nosotros también lo somos. Pero, al estar escindidos del Universo Padre por la caída dentro de la frecuencia del Universo del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, que crea la ilusión de separación y la repolarización en opiniones y divisiones propias de la mente, la emoción y lo físico, no alcanzamos a reconocer el poder que reside en el Uno. La oscuridad lo sabe y ha utilizado nuestra energía a través del miedo, la culpa y la duda.

Podemos repetirlo una y otra vez sin lograr dar el tono que nos reconecte, porque, para que ello sea posible, hay que entregar al Padre nuestras creaciones/hijos, tal como Él se lo pidió a Abraham.

Debemos entregar al Padre nuestras creaciones/hijos —visibles y no visibles—. ¿Cómo entregamos lo que ni siquiera vemos? Si lo viésemos o lo percibiésemos de algún modo, lo soltaríamos sin dudar, porque nuestras creaciones-hijo, fruto de malos pensamientos y malos deseos, son como monstruos que cargamos en nuestros cuerpos energéticos, tal como si fuesen fetos no natos que una parturienta se negara a dejar ir. Son creaciones fallidas que murieron en la mente sin ver la luz del mundo o, si lo hicieron, no recibieron la vitalidad necesaria: no pasaron de la infancia ni llegaron a dar frutos; o, si los dieron, fueron efímeros.

Necesitamos la certeza de que todo lo bueno que el Padre tiene para darnos —en abundancia— no suele llegarnos porque somos abundantes en basura energética 4D: la propia o la que, kármicamente, aceptamos de otros con quienes nos unen “otras vidas”. Para ellos no sabemos decir “no”, ni siquiera a sus desechos, que traen a nuestra puerta. Eso se llama ciclo kármico abierto.

La pregunta inevitable es: ¿cómo soltar lo que no vemos, pese a haberlo creado nosotros?

Soltando lo visible. ¿Qué muestra el mundo visible? Podemos comenzar a discernir qué nos sirve y qué no en las relaciones interpersonales —personales y sociales—.

Hoy existen muchas técnicas para trabajar vínculos adictivos, relaciones personales conflictivas, y también para observar esos procesos en otras creaciones-hijo, como proyectos y profesiones. Sin embargo, aunque haya logros, a veces todo se reinicia, como si nada se hubiera hecho.

Para comprenderlo, acudimos a la Geometría Sagrada y al simbolismo de la estrella pentagonal, guía para caminar sobre las aguas.estrella pentagonal, caminar sobre las aguas, hombre de vitrulioEn el universo kármico actuamos en forma pentadimensional. Bastará recordar el “Hombre de Vitruvio” de Leonardo da Vinci: el cuerpo humano, en armonía, contiene las divinas proporciones. El pentágono es una de las formas geométricas incluidas en él.

Si se trazan las diagonales internas de un pentágono se obtiene una estrella pentagonal. Los pitagóricos la consideraron emblema de la perfección y del supremo saber. Ha sido asociada con el misterio y la magia. Desde esta visión, representa aire, agua, tierra, fuego y espíritu. Cuando apunta hacia arriba, el espíritu busca la Luz; cuando se invierte (pentagrama invertido), el espíritu busca la oscuridad.

Cada pensamiento o emoción que experimentamos incide sobre nuestra estrella pentagonal, alineándola —o no— con los Universos de Luz.

Cuando una persona ha trabajado el perdón y la liberación y cuenta con la asistencia de su Alma y de su Yo Superior, también necesita fortalecer la Fe para que el umbral que separa su estado actual de conciencia se abra, expandiendo su percepción (en ese instante se quita un “implante candado”). Mientras esto no ocurra, vibrará en la estrella pentagonal, sintiéndose tironeada por sus elementos en desequilibrio.

Si la Misericordia y la Clemencia Divinas la alcanzan, superará el bloqueo y habrá ganado una batalla en su lucha interna/externa, acercándose más al Oficio de Cristo y a su misión; así, sus elementos estarán cada vez más equilibrados y atraerá a su vida la presencia de la Divinidad.

Si no lo logra, la estrella pentagonal se invertirá y volverá a cocrear oscuridad.

Las tentaciones invierten la estrella pentagonal, provocando que el ser se pierda a sí mismo. Durante la Séptuagésima Semana de Daniel todo conspirará para hacernos perder la fe, la paz y la armonía. Solo nos sostendrá el ruego de Misericordia y de Clemencia Divinas, que nos permitirá navegar la 4D sin hundirnos hasta que nuestra Fe crezca y llegue el punto de caminar sobre las aguas.

Que todas nuestras creaciones viajen siempre guiadas por el Viento del Espíritu en los mares planetarios de la 4D.
Que el Espíritu nos guíe siempre.
Con Amor Incondicional.
En la Gracia siempre.
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Profecías de Brinda Mair · Etiquetas: estrella pentagonal, Misericordia Divina, Septuagésima Semana de Daniel, universo kármico

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