La zona nula en el camino de Ascensión lleva al punto cero. Atravesamos nuestra noche oscura, más allá de lo aparente y del miedo al cambio.
¿Es real? Más allá de lo aparente de esta realidad de ilusión, cada uno deberá atravesar su propia zona nula a su debido tiempo.
En diciembre de 1999 circulaba un texto presentado como la revelación del 3er mensaje (no revelado hasta entonces por la Iglesia Católica) de la Virgen Nuestra Sra. de Fátima. Aquellas versiones hablaban de tres días de oscuridad previos a la llegada del Cristo. Conviene distinguirlas del texto publicado oficialmente por el Vaticano el 26 de junio de 2000, que no anuncia esos tres días.
En Internet circulan numerosos escritos sobre el Cinturón de Fotones, la Zona Nula y el supuesto paso de nuestro sistema solar por él. También hacen referencia a ese período de oscuridad. Yo no sé astronomía. Muchas veces desconfío de lo que los organismos oficiales nos cuentan o nos permiten saber. Me pregunto qué omiten o tergiversan. Sin embargo, esa desconfianza no demuestra la existencia de un campo fotónico. No tengo conocimientos astronómicos para afirmar que exista en 3D. Tampoco es eso lo que me preocupa aquí.
Pero, parafraseando la célebre expresión atribuida a Galileo Galilei, yo les digo: «¡Y, sin embargo, la Zona Nula existe!». En 1633, la Inquisición lo obligó a abjurar públicamente de sus ideas sobre el movimiento de la Tierra. La tradición le atribuye entonces estas palabras: «E pur si muove» (¡Y, sin embargo, se mueve!). Esa frase pertenece al relato legendario sobre Galileo; no podemos presentarla como un hecho documentado.
No puedo decirles que la Zona Nula exista en 3D ni que las ciencias empíricas puedan comprobarla. Sin embargo, desde mi visión espiritual, existe en 4D y 5D. Debemos comprender esto más allá de lo aparente de esta realidad de ilusión. Cada uno deberá atravesar su propia zona nula a su debido tiempo en su camino de Ascensión.
Nosotros vivimos atrapados en 3D, en una célula de tiempo. Por eso nos creemos desconectados de Todo lo que Es. Nuestra realidad se colma de sudor y lágrimas, sin que logremos abstraernos del juego laberíntico en el que aceptamos participar. Luego olvidamos cómo encontrar la salida del laberinto del karma. Así, permanecemos conscientes únicamente de nuestro presente, que consideramos lo único real.
Mientras no tomemos conciencia de que nuestro presente es solo una ilusión, seguiremos atrapados en la tercera dimensión. Debemos trascender el Alfa (α) y el Omega (Ω), el principio y el fin. Debemos atravesar el punto cero o sumidero, dicho de otra forma, la Zona Nula: nuestra noche oscura. Solo entonces podremos resucitar y manifestar el Adán Kadmon.
Desde esta visión, eso nos dará acceso al 13.º Universo, un universo en formación, casi terminado, antes de que este universo conocido colapse.
Desde esta mirada, nuestro planeta está llegando a su punto cero. ¿Significará esto que habrá tres noches de oscuridad? ¿Se oscurecerá el sol, dejará de brillar la luna y caerán las estrellas del cielo? ¿Se conmoverán los astros y aparecerá entonces la señal del Hijo del Hombre? (*) ¿Se cumplirá acaso lo que aquellas versiones atribuían al tercer mensaje de la Virgen de Fátima? No lo sé. No sé si habrá una manifestación física en 3D para el planeta entero.
Lo que ahora sé con certeza, desde mi experiencia espiritual, es que cada uno de nosotros pasará por ese punto. Antes o después, pero indefectiblemente, llegará a él.
¿Cómo comprender estas palabras bíblicas más allá del mensaje literal? Desde mi interpretación, todo lo que ustedes hayan exaltado en su cielo personal antes que a Dios mismo se desvanecerá. La posición social, la familia, el éxito profesional, el trabajo: todo aquello que hayan puesto en lo más alto de ese cielo.
Esto provocará crisis personales, crisis de valores. Ya ocurre en muchos casos, tanto en las personas como en las comunidades pequeñas y grandes. También en países, como es el caso de Argentina. Desde esta lectura, más tarde ocurrirá en el mundo entero. Así, podremos ver materializados nuestros mayores miedos. Habrá dos caminos: el de la resurrección o el de la entropía.
¿Cuáles son las herramientas con las que contamos para atravesar este punto con éxito? Pues los dones del Espíritu Santo.
Atravesar el punto cero es nacer a un nuevo estado de conciencia. Todo aquello a lo que hemos dado importancia la pierde y se disuelve en un conocimiento mayor. Entonces tomamos conciencia de nuestro Eterno Presente.
Por ejemplo, desde esta comprensión multidimensional, nuestros hijos pueden haber sido nuestros padres. Aquella pareja que nos hizo sufrir puede haber sido nuestro asesino en otra existencia. Así comprendemos que todos seguimos un fin común en la evolución. El maquillaje actual pierde importancia ante la evolución del Alma por el camino señalado por el Cristo. Y, de acuerdo con nuestra creencia, su Madre, la Virgen María, nos señala el camino hacia su Hijo.
Él nos espera del otro lado del Alfa y el Omega para conducirnos al Padre.
Brinda Mair
(*) Referencias bíblicas: Mateo 24, 29-30; Lucas 21, 8-28; Marcos 13, 5-26.
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