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Akkor La Puerta de la Esperanza – Taller a distancia

Akkor la puerta de la esperanzaAkkor la puerta de la esperanza presenta Umbrales de Gracia para tender puentes de luz, fortalecer la fe y acompañar tu conexión espiritual. Estos portales de luz te enseñarán a tender puentes sobre el abismo que te separa de la Nueva Tierra. Así podrás atraer gracia divina a tu vida.

Akkor la puerta de la esperanza te ofrece poderosas herramientas que contienen la energía de portales de luz, llamados Umbrales de Gracia. Te ayudarán en temas de prosperidad y en la canalización de fe en medio de la desesperación, los ataques de pánico y la soledad. También te asistirán para superar miedos muy profundos relacionados con fuerzas invisibles, llamadas égregors.

Además, te ayudarán a recuperar la conexión espiritual superior cuando sientas que no recibes reconocimiento en lo personal o en lo profesional. Te acompañarán en las tormentas del alma y te ayudarán a establecer alianzas de luz. Estas alianzas activan cada parte de tu cuerpo en sincronía con el Adán Kadmon.

Los Umbrales de Gracia Divina de Akkor

Los Umbrales de Gracia Divina que forman la puerta de la esperanza son:

1- Éxodo: Para canalizar fe en medio de dificultades, persecuciones o invasiones energéticas que provocan desesperación, ataques de pánico y soledad. También para cuando uno se encuentra detenido en un punto, sin evolucionar al estado siguiente.

2- Pirámide de Akkor: Se emplea cuando uno se siente perseguido por fuerzas invisibles. Permite trabajar miedos muy profundos que producen pánico o afloran en sueños y pesadillas. También se utiliza para pedir liberación o Ascensión de energías de 8D, vinculadas con los pecados capitales, y para cortar con vicios. Contiene la Música de la Pirámide de Akkor, inserta en el umbral de gracia.

3- Scala de Jacob: Sirve para cuando uno se siente desconectado o desea reforzar la conexión con su ser superior. También se entrega una variante de la técnica para trabajar con un ser querido capaz de amar incondicionalmente. Permite que ese ser te devuelva un poder o una capacidad que tomó de ti, consciente o inconscientemente. A su vez, permite que tú le devuelvas lo que tomaste de él.

4- Universos escindidos: Para volverse visible. Es útil cuando no se logra el reconocimiento social o profesional, pese a los muchos logros personales alcanzados. Permite unificarse en uno mismo o en la sociedad en que se vive. También acompaña las tormentas del alma y los conflictos entre las emociones, representadas por el agua, y las pasiones, representadas por el fuego.

5- Lluvia dorada: Es una verdadera Ciencia de Precipitación. Sirve para atraer el polvo dorado que acompaña a las manifestaciones de precipitación de abundancia. Además, permite trabajar con la Junta Kármica aquellos temas en los que la culpa impide acceder a lo que se añora.

Alianzas de Luz: Utiliza las Ciencias Sagradas de tradición cristiana para fortalecer nuestra energía y entramarnos en Consciencia Crística.

Música del Canal Alfa Omega: Es una armonía codificada en tus nombres y apellidos, tal como figuran en tu partida de nacimiento, y en tu fecha real de nacimiento. La recibes inserta en los umbrales de gracia de este taller. Esta música permite encontrar la salida en los aprendizajes kármicos.

¿Qué recibes con Akkor, la puerta de la esperanza?

Cinco CD que contienen Umbrales de Gracia específicos:

  1. Éxodo.
  2. Pirámide de Akkor.
  3. Scala de Jacob.
  4. Universos escindidos.
  5. Lluvia dorada.

Además, recibirás:

  • Acceso a tu página personal como iniciado para descargar materiales escritos, en video o en audio, en formatos MP3, PDF, AVI y FLV. Podrás llevarlos contigo en tu móvil, tableta o iPod.
  • Músicas del alma codificadas en tus nombres, especiales para Akkor.
  • Tutoría para iniciados durante tres meses a través de WhatsApp.
  • Invitaciones para participar en videoconferencias canalizadas con Brinda Mair.

Duración: tres meses.

El proceso de este nivel de iniciación requiere 360 días para concretarse. Una vez finalizados los tres meses correspondientes a la contratación, podrás continuar en el grupo de WhatsApp con acceso a las videoconferencias. Para permanecer como iniciado activo, podrás contratar la suscripción al grupo de Akkor.

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Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Akkor, Blog · Etiquetas: Alianzas de luz, Exodo, lluvia dorada, pirámide de Akkor, Scala de Jacob, Universos escindidos

Matrimonio místico: plenitud de la sexualidad sagrada

Matrimonio místico: plenitud de la sexualidad sagradaEl matrimonio místico integra la pareja interna. Abre la sexualidad sagrada al amor, al equilibrio y a la plenitud espiritual de esta vida. Este matrimonio armónico comienza en uno mismo.

El matrimonio místico es el matrimonio armónico de uno consigo mismo. Permite alcanzar en el plano físico la misma plenitud alcanzada en el plano espiritual. Cuando este matrimonio existe, uno está completo y en paz consigo mismo. Entonces, la sexualidad tiene la trascendencia de la Ascensión.

En esa unión se manifiesta el tantra, que vulgarmente suele restringirse a las posturas eróticas y a la no eyaculación. Sin embargo, es mucho más. No se limita al goce sexual ni a la retención del semen. Es un estado psicofísico y espiritual. La ausencia de eyaculación no garantiza evitar un embarazo.

Todo es real. NADA es en vano.

El matrimonio místico y el equilibrio de la pareja interna

Desde esta lectura espiritual, el matrimonio con uno mismo representa la integración de las fuerzas que habitan en nosotros. Su yin y su yang, su mujer y su hombre internos, encuentran el equilibrio.

La imagen de una mujer que ya no necesita sangrar y un hombre que ya no necesita eyacular expresa aquí una plenitud simbólica. No constituye una descripción del funcionamiento biológico ni una medida de realización espiritual.

Cuando esas fuerzas están en desequilibrio, podemos relacionarlo simbólicamente con la etapa evolutiva que la persona atraviesa en la materia. La Naturaleza representa entonces la compensación. El excedente de energía no realizada busca una salida que alivie la tensión, hasta que el tiempo de aprender se cumpla.

Si el ciclo biológico acompaña la madurez espiritual, podemos reconocer en ese proceso la Ley del Ritmo. La búsqueda apunta a la salud, entendida aquí como armonía mental, psíquica, física y espiritual. Desde esta perspectiva, la energía que cambia de cauce encuentra en la Ascensión un sentido de trascendencia.

En esta interpretación, la etapa entre los 40 y los 52 años representa una transición entre dos realidades, biológica y energética. Es una referencia simbólica; cada persona tiene sus propios tiempos. En esa etapa, el matrimonio místico invita a concretar el casamiento con uno mismo y con el otro. Ambos realizados en sí mismos.

El deseo inferior se convierte en Deseo de Trascendencia. Puede plasmarse en el físico a través de la interacción, pero con un sentido diferente al de los años anteriores. Ya no lo maneja el miedo a la posesión, ni a la soledad, ni al rechazo, ni a mostrarse. Tampoco esos miedos ocultos relativos al sexo, tan privados como el sexo mismo, que muchas personas temen hablar aun con sus parejas.

La primera condición es trabajar el miedo a hablar y el miedo a ser juzgado. El primer juicio está en uno mismo.

Los cuarenta años y la reconquista de la corona

Si lo relacionamos con la Biblia, en el Génesis encontramos el relato de la pérdida del Paraíso. Desde esta lectura espiritual, el hombre quedó escindido de Dios. Sin la YOD, sin el Espíritu Santo en él, sin iluminación.

Su corona no brilla sobre su cabeza. Debe trabajar con su esfuerzo en la Tierra para ganar su pan y recuperar su corona. Por mérito y no por regalo del Padre-Creador. Esta interpretación simbólica parte del relato de Génesis 3.

El número 40 simboliza ese tiempo para volver a coronarse. Nos remite a los cuarenta años en el desierto que pasó el pueblo de Israel al salir de Egipto. También a los 40 días en el Monte de la Tentación, donde el Maestro Jesús afrontó las tentaciones del demonio. El Evangelio de Mateo 4 recoge ese episodio.

Pasado ese tiempo simbólico, la persona está lista para iniciar la reconquista de su Tierra Prometida, su cuerpo multidimensional. Tal como lo hizo el pueblo de Israel, el Pueblo Elegido. Tal como lo hizo el Maestro Jesús, quien superó la tentación y comenzó su misión en la Tierra.

De allí que muchas veces sintamos que nuestros logros deben llegar a «los 40». Si por alguna razón, que interpretamos como kármica, eso no ocurre, podemos vivirlo como una pérdida. La relacionamos con la entropía, cuando en esta lectura expresa la angustia del alma por no haber encontrado a Dios en ese tiempo.

La YOD y la unión que sacraliza el vínculo

Cuando un hombre y una mujer consuman un vínculo que sacraliza la unión, hablamos de un encuentro energético. No necesariamente coincide con la forma que culturalmente llamamos casamiento.

En este simbolismo, la desconexión del hombre con Dios representa una pérdida de sabiduría. Su «decapitación» expresa la pérdida de la corona. La YOD representa esa corona que ciñe su cabeza. La imagen de verter sangre energéticamente, en 4D, alude a esa pérdida hasta que el espíritu de Dios vuelva a coronarlo.

Esta energía en 4D busca plasmarse en 3D por precipitación, según el lenguaje energético de esta enseñanza. Cuando existe desconexión, MOVIÉNDOSE, haciendo FUERZA, ESFUERZO, la persona busca descargar esa tensión. La «fricción» representa aquí una forma de transformar pensamientos y emociones que dificultan conectar con Dios. De allí la fuerza de lo yang.

La unión con la mujer por amor introduce la imagen de una entrega cíclica a la Tierra. En esta metáfora, el sangrado representa esa entrega dentro del vínculo, con fidelidad en el Sí mismo. No significa que la menstruación compense biológicamente la energía del hombre.

La imagen del hombre que busca «sangre» afuera representa la agresividad o la autoagresión que puede acompañar una desconexión interior. En tiempos pasados, esa imagen podía tomar la forma de la guerra y el combate. No describe un destino inevitable del hombre sin pareja ni atribuye a la mujer la responsabilidad de evitar su violencia.

La hemoglobina de la sangre contiene hierro. Esa presencia sostiene aquí la asociación simbólica entre la energía yang, el hombre y la espada, el hierro y los elementos del combate.

En esta lectura, la sangre entregada a la Tierra representa el anhelo de equilibrio frente a la sangre derramada en el combate. Cuando ambos dan el tono juntos, la YOD, entendida aquí como espíritu de Dios, los corona y comparten sabiduría. El matrimonio místico expresa esa unión de fuerzas en el Amor.

El climaterio y el aprendizaje de soltar

Cuando el ciclo biológico llega al climaterio, la mujer atraviesa una transición que culmina con el cese de la menstruación. Desde esta mirada espiritual, ese cambio invita a elevar a Dios la energía del matrimonio sagrado.

Sin embargo, los síntomas de la menopausia tienen una base biológica relacionada con los cambios hormonales. No indican que la mujer no haya encontrado a Dios ni que haya fracasado en su realización espiritual.

El miedo a soltar puede formar parte de la experiencia emocional de esta etapa. Ponerle un rótulo a lo que sentimos tampoco agota su significado personal. Pero aceptar la palabra «menopausia» no provoca sus síntomas, y soltar los miedos no garantiza que desaparezcan.

La propuesta espiritual es conocerse, reconocer la propia armonía y acompañar los cambios con amor. Comprenderlos como una oportunidad de transformación puede ayudarnos a vivirlos con mayor calma. Ese trabajo interior puede acompañar la atención médica que los malestares requieran.

El equilibrio de la pareja interna también puede buscarse a una edad temprana. La ausencia de menstruación, en cambio, no demuestra ese equilibrio y requiere valorar sus causas médicas.

La estabilidad interior puede ser lábil y manifestarse en lo emocional. En ella influyen deseos como encontrar pareja externa, tener hijos o dar forma a otros proyectos. A veces, la persona intenta compensar sus tensiones MOVIÉNDOSE de una situación a otra, o con hiperactividad.

Para pensar: la levadura de Dios en el matrimonio místico

La infidelidad externa, cuando refleja una infidelidad interna, rompe este vínculo.

El amor de la Tierra es el azúcar necesario para que la unión se inicie. Pero si el exceso de sal, el karma, es mucho, la levadura de Dios no encuentra lugar en la relación. Esa levadura es el Amor Incondicional. El exceso de azúcar o el exceso de sal vuelven «incomible» a este matrimonio.

El sexo ofrece la Oportunidad de hacer que la levadura de Dios crezca en la entrega. Cuando pierde ese sentido, puede convertirse en un oficio, como la prostitución, avalado por la Máscara del matrimonio de la Tierra.

Con Amor Incondicional
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Sexualidad Sagrada · Etiquetas: ascensión, pareja interna, tantra, yin y yang

Inmaculado Corazón de María: el amor que permanece

Inmaculado Corazón de María: el amor que permanece El Inmaculado Corazón de María recuerda el amor fiel de la Madre de Jesús. Su corazón aparece en el Evangelio como un lugar donde ella guarda lo vivido, incluso aquello que todavía no comprende. Por eso esta advocación nos acerca a María en momentos muy humanos: cuando recibe una noticia que cambiará su vida, cuando busca a su hijo con angustia y cuando permanece junto a él en su sufrimiento.

Lucas cuenta que María conservaba los acontecimientos de la infancia de Jesús y los meditaba en su corazón. No dice que comprendiera todo de inmediato. Más adelante, cuando ella y José encuentran a Jesús en el templo después de buscarlo durante tres días, vuelve a guardar lo sucedido. Había sentido la preocupación de cualquier madre que no sabe dónde está su hijo; también había escuchado una respuesta que necesitaba tiempo para comprender.

Ahí encuentro una clave para acercarnos a esta devoción. Guardar algo en el corazón no significa callar por resignación ni fingir que nada duele. Significa darle un lugar a lo vivido, volver a mirarlo y no apresurarse a juzgar cuando todavía faltan piezas de la historia. ¿Cuántas veces respondemos desde el miedo antes de haber escuchado siquiera al otro?

Un corazón que conoce la alegría y el dolor

Cuando María lleva al niño Jesús al templo, Simeón le anuncia que una espada atravesará su alma. La imagen del corazón herido nos recuerda esa profecía y el dolor que acompañaría a la Madre. En muchas representaciones aparece también rodeado de rosas: su amor y su sufrimiento forman parte de una misma vida, la de una mujer que siguió junto a su hijo.

La palabra «inmaculado» habla de la pureza de María. Sin embargo, sería un error imaginar por ello un corazón ajeno a los conflictos humanos. María tuvo que escuchar palabras difíciles, proteger a su hijo y sostenerse ante lo que no podía evitar. Su fidelidad no le ahorró las preguntas. La mantuvo presente cuando hubiera sido más fácil apartar la mirada.

La devoción al corazón de la Virgen existía antes del siglo XX, pero las apariciones de Fátima le dieron una difusión especial. Según el testimonio de sor Lucía, en junio de 1917 la Virgen habló a los tres pastorcitos de su corazón como refugio y camino hacia Dios. Lucía temía quedarse sola: Francisco y Jacinta morirían siendo niños, mientras que ella debía continuar su vida. En aquel relato, la promesa responde primero a una pena concreta, la de una niña que no quería perder a quienes amaba.

Los pastorcitos describieron asimismo un corazón rodeado de espinas. Dentro de la tradición de Fátima, esas espinas expresan las ofensas y la falta de amor de las personas; la reparación invita a responder mediante la oración y una vida más atenta a Dios y a los demás. Es un relato de fe transmitido por sus protagonistas. Podemos comprender su sentido sin convertir cada detalle de una aparición en un hecho que la historia pueda demostrar por sí sola.

Una memoria que nos pide estar presentes

En 1942, Pío XII consagró la Iglesia y la humanidad al Inmaculado Corazón de María. Dos años después, su fiesta se extendió a toda la Iglesia. Hoy la memoria litúrgica se celebra el sábado siguiente a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. La cercanía de ambas fechas muestra el vínculo entre la Madre y el Hijo: María acompaña la vida de Cristo y orienta hacia él a quienes acuden a ella.

Cuando alguien busca amparo en María, suele llegar con una preocupación que tiene nombre: un hijo que se ha alejado, una enfermedad, una pérdida, el temor de quedarse solo. Hablar de su corazón puede abrir entonces una pregunta sencilla y exigente. Si pedimos ser escuchados, ¿sabemos escuchar a quien vive a nuestro lado? Si deseamos compañía en una hora difícil, ¿nos detenemos cuando otro necesita la nuestra?

El Inmaculado Corazón de María nos recuerda a una madre que guardó muchas cosas sin dejar de amar, incluso cuando le dolían. Podemos llevarle aquello que hoy nos inquieta. Y, al volver a nuestra vida cotidiana, podemos elegir algo que está a nuestro alcance: escuchar antes de responder, permanecer cerca de quien sufre y no retirar el corazón justo cuando más se necesita.

Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Advocaciones marianas, Blog, Ciencias Sagradas · Etiquetas: Fátima, Simeón, sor Lucía

Contador letánico: cómo fabricarlo

Contador letánico: cómo fabricarloContador letánico: cómo fabricarlo con cuentas y figuras. Conoce sus piezas, tres estrellitas y su uso en las técnicas de Ciencias Sagradas. Este contador tan especial acompaña la oración y reúne formas que, en estas prácticas, se relacionan con elementos alquímicos.

Es necesario utilizar específicamente este elemento en las técnicas de Ciencias Sagradas que así lo indican. En la tradición cristiana, se han empleado contadores para seguir las letanías y las oraciones a los santos. Este contador letánico, en particular, tiene formas que lo relacionan con elementos alquímicos que atraen energía del cosmos a medida que rezamos con él.

Algunas son cuentas simples; otras tienen forma de estrellas, pies o sol. También lleva una medalla de la Madre María. Yo he enseñado a construirlo con dijes y pequeños muñequitos de los que se utilizan en pulseras o como adornos de pasteles de boda. También pueden aprovecharse las cuentas de un rosario o de un denario que se haya dejado de utilizar.

No hace falta que todas las piezas sean iguales. Puedes reunirlas poco a poco y probar cómo quedan antes de unirlas. Lo importante es reconocer cada figura al pasarla entre los dedos, sin perder el hilo de la oración.

contador letánicoOtros me han mostrado el hermoso resultado de su creatividad: utilizaron cerámica fría para construir las piezas. Sus contadores quedaron realmente bellos, con una vibración de Amor acorde con la dedicación que pusieron en su construcción.

Aquí solo voy a enumerar las piezas. Una imagen de la Virgen o del Maestro Jesús, según tu afinidad, enlaza el círculo. En él van tres estrellitas, dos pies, un sol y tres bolillitas. De la parte que cuelga van otras tres bolillitas y una cruz. Agrego el dibujo del contador letánico para que no quede lugar a dudas.

Antes de cerrar el hilo, compara tu trabajo con el dibujo y comprueba que cada pieza esté en su lugar. Revisa también las uniones para poder utilizar el contador con comodidad.

Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas · Etiquetas: denario, letanías

Nuestra Señora de Guadalupe y el mensaje de Juan Diego

Nuestra Señora de Guadalupe y el mensaje de Juan DiegoNuestra Señora de Guadalupe habló a Juan Diego en el Tepeyac. Su historia revela una maternidad que escucha y devuelve dignidad al olvidado. La tradición sitúa aquel encuentro en diciembre de 1531, cuando México atravesaba los primeros años de la conquista. En medio de tantos cambios, el mensajero elegido no fue una autoridad ni una persona influyente. Fue un hombre indígena que caminaba hacia Tlatelolco.

Juan Diego escuchó que la Virgen deseaba una casa en el Tepeyac, un lugar donde pudiera recibir a quienes acudieran a ella con sus penas. Le pidió que llevara ese mensaje al obispo Juan de Zumárraga. Podemos imaginar la dificultad de presentarse ante él, pero no necesitamos inventar lo que Juan Diego sintió para comprender el peso de aquel encargo: debía hacerse escuchar por alguien con poder para decidir.

Según el relato guadalupano, el obispo pidió una señal. Juan Diego volvió al cerro, aunque después dejó de acudir porque su tío Juan Bernardino estaba gravemente enfermo. Su preocupación era concreta. Había una persona querida que necesitaba ayuda, y el tiempo parecía escaparse. En ese momento, la historia deja de ser solamente la de una petición para construir un templo. También es la historia de un hombre que intenta cumplir una misión mientras teme por la vida de alguien de su familia.

Las flores y el mensaje de Juan Diego

La tradición cuenta que María salió a su encuentro y le indicó que recogiera flores en lo alto del Tepeyac. Juan Diego las llevó en su tilma ante el obispo. Al desplegar la tela, apareció la imagen que hoy se venera en la Basílica de Guadalupe. El relato añade que Juan Bernardino recuperó la salud. Estos episodios pertenecen a la tradición religiosa transmitida, entre otros textos, por el Nican Mopohua; no debemos confundir ese testimonio de fe con una comprobación histórica de cada detalle.

Hay algo que merece nuestra atención antes incluso de llegar a las flores. Juan Diego tuvo que volver a hablar después de que su primera visita no bastara. Muchas personas conocen esa experiencia: explicar una necesidad, encontrar una puerta cerrada y preguntarse si vale la pena insistir. La devoción guadalupana conserva también esa escena. Nos invita a mirar a quien lleva un mensaje y, por su origen o su posición social, corre el riesgo de no ser escuchado.

María no le pidió que dejara de preocuparse por su tío para ocuparse de asuntos más importantes. En la narración, su dolor familiar recibe atención. Ese detalle cambia la manera de leer todo lo demás. La casa solicitada en el Tepeyac tendría sentido si quienes llegaran allí, con una enfermedad, una pérdida o una inquietud, encontraran acogida. ¿De qué serviría levantarla si después pasáramos de largo ante esas personas?

Una imagen cercana a su pueblo

La imagen de la Virgen de Guadalupe se reconoce por su manto azul verdoso, los rayos que la rodean y la luna bajo sus pies. Su presencia quedó unida a la vida religiosa de México y, con el tiempo, a la de muchos pueblos de América. Cada 12 de diciembre se celebra su fiesta. Ese día, millones de personas se acercan a ella con gratitud o con una petición que acaso no se atreven a confiar a nadie más.

Conviene recordar, sin embargo, que detrás de las grandes peregrinaciones permanece aquel encuentro narrado entre María y Juan Diego. Si solo vemos la multitud, podemos perder de vista al hombre que debió presentarse ante el obispo y hablar. Si solo vemos la imagen, podemos olvidar al tío enfermo por quien Juan Diego se desvelaba.

La historia de La Guadalupana sigue haciéndonos una pregunta sencilla: ¿a quién escuchamos cuando alguien se acerca con una preocupación que interrumpe nuestros planes? Tal vez hoy no podamos resolverla. Pero sí podemos detenernos, recibir a esa persona con respeto y tomar en serio lo que nos cuenta. Para quien se sentía olvidado, ese gesto puede ser el comienzo de algo nuevo.

Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Advocaciones marianas, Blog · Etiquetas: Juan Bernardino, Nican Mopohua, Tepeyac, tilma

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