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Sexualidad Sagrada

La levadura de Dios y el misterio del «pan nuestro de cada día»

El pan nuestro de cada díaLa levadura de Dios y el misterio del «pan nuestro de cada día» encierran un profundo significado espiritual. Ambos hablan del proceso interior del ser humano.

Cada uno de nosotros es un fruto exquisito del Árbol de la Vida, en el Edén del Padre. Sin embargo, las experiencias de la vida pueden hacer que ese fruto se pudra o se vuelva ácido.

A veces, entregamos nuestros dones con las manos llenas. Pero quien los recibe puede rechazarlos y arrojarlos contra nosotros. Esa experiencia nos duele. Nos hace sentir indignos y poco merecedores de que alguien vuelva a querernos.

El desafío de nuestra vida consiste en recuperar esos dones. Debemos trabajarlos y amasarlos como pan. Entonces podremos ofrecer al mundo el «pan nuestro de cada día», en el Oficio de Cristo.

La levadura de Dios

La levadura del mundo es el Amor de Dios.

La Ley de Correspondencia dice: «Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba».

Jesús nos habló para que repitiéramos el rito de la Última Cena en su recuerdo. El rito del pan en 3D nos dejó sin comprender su sentido en los multiniveles de conciencia planetaria.

Nos quedamos con la explicación recibida de la Iglesia: que Él compartió su Cuerpo con nosotros. Sí, pero hay mucho más. El misterio del pan.

Vivir en Oficio de Cristo significa convertirse en pan para ser comido en el mundo. Para fabricar pan se necesita un poco de azúcar y un poco de sal, en la justa medida, además de agua y harina. Azúcar y sal son necesarios para que la levadura crezca. El artesano panadero debe tener oficio para que ambos ingredientes no maten a la levadura.

El alma sabe que debe guiar al ser inferior para reunir todos sus componentes. Ese es su trabajo a lo largo de cuarenta años. Durante ese tiempo, su contenedor en el mundo físico va madurando. El cuerpo, que se expresa a través de la personalidad, se convierte en un buen artesano panadero.

Entonces puede ofrecer al mundo los dones que el Padre le confió al venir a este plano.

Veamos los ingredientes para esta sagrada tarea:

  • La harina corresponde a nuestros egos físico, emocional, mental y espiritual en equilibrio.
  • El agua ya está en todo nuestro cuerpo físico.
  • La sal es el karma necesario para que la vida tenga gusto.
  • El azúcar es el amor de la Tierra y lo tienen nuestros niños en la fruta de nuestros dones del Árbol de la Vida.

¿Y la levadura? Nuestro ser inferior se pregunta: ¿de dónde la sacaremos si Dios nunca estuvo en nosotros?

La levadura de Dios no es algo externo, sino algo que ya traemos desde el origen. Solo debemos recordar y ver el mundo con Ojos de Dios.

Todo fue antes de que el mundo fuera. La sabiduría popular lo registra: «Cada niño nace con un pan bajo el brazo». La trajimos al nacer.

Puede haber sucedido que la unión de nuestros padres estuviera marcada por mucho karma. Entonces, poco después de nacer a esta realidad, el exceso de sal pudo haber matado nuestra levadura.

Cuando la levadura de Dios no crece, el camino se convierte en un verdadero peregrinaje de sangre, sudor y lágrimas para recuperar el equilibrio. Entonces, los cuarenta años se convierten en un verdadero peregrinaje de sangre, sudor y lágrimas. Durante ese tiempo, debemos quitar el exceso de sal y equilibrarlo con el azúcar.
La persona en 3D confunde la energía de 4D. A cambio de un poco de azúcar, acepta toneladas de sal. De ese modo, nunca logra equilibrar sus cuentas con el Padre.

La búsqueda en la salida del laberinto debe darse en el encuentro del equilibrio de la pareja interna.

En este momento planetario, el exceso de la energía 4D que busca la ascensión en este lado del tiempo es atraído por cada ser humano y, por añadidura, por cada relación de pareja, por cada familia y grupo de almas, para cerrar las cuentas pendientes en este y en el otro lado del tiempo.

Si cada ser humano alcanzara el equilibrio interior, viviríamos en el Paraíso. Pero habitamos en un universo kármico.

En él, la diferencia de concentración de la energía 4D pendiente entre unos y otros pone la energía en movimiento. Ocurre como en una reacción química. Las sustancias tienden a equilibrarse y a buscar su propio nivel.

La búsqueda del amor en el mundo

¿Qué nos atrae del otro? Pues el azúcar. ¿Qué es el azúcar? El azúcar es el amor de la Tierra que toma distintas máscaras, tales como el deseo de posesión, el deseo sexual, el amor condicional o el interés.

En tal sentido, funcionamos como insectos atraídos por un dulce.

Cada uno de nosotros es un fruto exquisito del Árbol de la Vida, en el Edén del Padre. Sin embargo, nuestros aprendizajes pueden haber hecho que ese fruto se pudriera o se volviera ácido.

Tal vez lo ofrecimos con las manos llenas. Pero quien lo recibió terminó escupiéndolo en nuestra cara. Eso nos hizo sentir muy mal. Nos sentimos poco valiosos e indignos de que alguien pudiera querernos alguna vez.

O quizá nunca creímos que pudiéramos resultar apetecibles para nadie. Alguien nos lo dio a entender, y nosotros lo aceptamos.

Entonces, de manera inconsciente, seguimos actuando como niños. Intentamos que nuestra fruta sea deseada por otros. Porque, a través de ese reflejo, abrigamos la esperanza de aceptarnos algún día.

En la 3D todo parece válido. Se busca fuera aquello que no se posee dentro. La persona crea objetivos y nichos referenciales. Les asigna plazos concretos para alcanzarlos.

Con el tiempo, esos objetivos se convierten en las metas de su vida. Entonces, algunos creen que su fruto será valorado si se casan con determinada persona. Otros lo buscan en un título académico, en una cirugía, en un determinado físico, en un automóvil, en un departamento o en una posición social.

Las posibilidades parecen infinitas. La publicidad de una sociedad muestra con claridad ese abanico de aspiraciones. Esos son los nichos referenciales artificiales que crea la sociedad de consumo.

El origen de los condicionamientos energéticos

Pero existen condicionamientos mucho más fuertes y menos evidentes. Son aquellos que nuestro niño interior captó en los primeros años de vida, e incluso durante la gestación. Esas experiencias dejan una impronta profunda. Marcan nuestro nacimiento y condicionan kármicamente la atracción hacia determinadas sustancias o energías.

Con frecuencia, se trata de vibraciones que la madre transmitió a través de la placenta. Más tarde, el niño busca en el mundo físico un azúcar semejante. Lo hace a través del contacto con el otro. Así intenta recrear la misma energía del útero materno, bajo la ilusión del amor de la Tierra.

Quienes no fueron aceptados y cuyas madres intentaron abortarlos sin éxito enfrentan una dificultad mayor. Kármicamente, les resulta más difícil reconstruir esa ilusión. Carecen del contexto energético necesario para hacerlo.

Grande es la tarea del amor de la Tierra. La ilusión de la 3D intenta reproducirla. Su propósito es hacer que cada ser humano se sienta protegido, como en el útero materno.

En realidad, esa ilusión deberíamos tenerla cada uno en sí mismo y, entonces, se convertiría en realidad en el espejo del otro. Pero, en el mundo al revés, buscamos afuera lo que no tenemos dentro.

El enamoramiento, la atracción entre azúcares complementarios, realiza la ilusión. Es como la magia del amor menor: el encantamiento, el endulzamiento.

Con el tiempo ocurrirá que el contacto físico entre ambos provocará que la reacción química inicial continúe con la reacción química entre las sales de uno y de otro. Estas comienzan a fluir buscando el equilibrio.

La sal es el karma, el aprendizaje pendiente.

Hay dos formas en que la sal se cristaliza energéticamente, y dependen de la aceptación de la energía.

La ilusión del capullo-matriz

Cristalización inmediata: si hay exceso de sal y el anhelo por lo dulce, nacido de la desvalorización, no es patológico, la sal reemplazará el efecto dulce. Entonces, la relación se disolverá al poco tiempo.

Cristalización retardada con efectos en 3D: si el deseo del azúcar que el otro aporta a la relación es muy grande, la persona tolerará el exceso de sal. Aceptará esa sal en su cuerpo en 3D. Y, con el tiempo, enfermará.

La química del karma produce un efecto particular. Al final de la jornada, las sales buscan equilibrarse. Tienden a alcanzar un punto neutro para la Ascensión. Entonces, quien tenía menos sal queda “más salado”. Y quien tenía más sal alivia su tensión porque “pierde sal”. Si quien quedó “salado” no estaba preparado para recibir ese exceso, debe retirarlo rápidamente. De lo contrario, la sal precipitará en su cuerpo físico. Y terminará enfermándolo.

Los mecanismos para evacuar el exceso de sal dependen de los chakras afectados en el intercambio salino. Las lágrimas son una forma de liberación. La sudoración también. Incluso el sexo inmediato después de una discusión puede actuar como una vía de descarga. Todos estos mecanismos ayudan a quemar karma y a eliminar el exceso de sal.

Por eso hay personas a las que las peleas las excitan y hasta las generan: es un mecanismo 4D/3D de quemar lo que no toleran en su campo energético, utilizando a su pareja.

Si el exceso de esta energía 4D ingresa en el cuerpo “del que quedó salado”, lo enfermará en el órgano físico que kármicamente haya aceptado la sal.

La piel, si se afectó el cuerpo etérico; el estómago, si se afectó el cuerpo emocional; etc.

El síndrome de fatiga crónica tiene su origen en esta aceptación pasiva de la energía de forma kármica.

Si continúa avanzando, traerá como consecuencia depósitos de la energía de formas-pensamiento en los órganos internos que kármicamente se afecten, por miedo a que quien le envió el exceso de sal —y que el sujeto aceptó— le deje de dar su azúcar, su amor condicional, que necesita para hacer crecer su levadura.

Cristalización retardada con efectos en 4D: se genera un muro con forma de útero o cueva de sal en 4D.

La persona, en la búsqueda del amor de la Tierra, activa inconscientemente una energía viuda negra. Le pide energéticamente a la energía símil-madre que le dé su azúcar y lo cobije en su útero protector, hombre o mujer, como si fuera la madre.

Si la situación se acepta energéticamente, continuarán juntos hasta que uno de los dos avance al próximo estado de conciencia.

Este es el caso de los hombres que tienen a sus mujeres de hijas y de las mujeres que no están casadas con un hombre, sino que lo han convertido en su hijo. En casos extremos, aparece la relación dominador-dominado, víctima-victimario.

El deseo sexual desaparece porque viven el vínculo como madre-hijo o padre-hija.

¿Cómo actúa en este caso la energía?

Es el estereotipo de la energía viuda negra. El azúcar de la viuda negra mantiene a la energía-hijo dentro de su capullo-matriz. Allí permanece feliz, porque recibe aquello que necesita.

El exceso de sal entre ambos no ingresa en la energía-hijo ni la enferma. Por el contrario, actúa como un refuerzo.

Forma un muro con apariencia de útero energético. Ese muro se convierte en un capullo-matriz. Así, la ilusión prolonga el parto más allá de toda lógica.

Una mirada desde el mito

¿Recuerdas a Ulises? La Odisea de Homero narra su largo viaje de regreso a Ítaca. En una de sus travesías, naufragó en la isla de Circe, la Maga.
Circe creó sobre Ulises un capullo-matriz. Le indujo la ilusión del placer. Lo retuvo en su isla, más allá del tiempo lineal. Creó para él un tiempo artificial.
Así, Ulises dejó de recordar que debía seguir navegando por el mar del mundo en busca de su propia isla.

¿Fue perversa Circe? No. Deseaba amor para no permanecer sola en su isla, condenada por los dioses al ostracismo.
¿Fue inconsciente Ulises? Tampoco.
En cierto modo, no se atrevía a volver a surcar aquellos mares llenos de peligros, bajo la condena de Poseidón.
Esta energía es castradora. Mantiene al ser dentro de la ilusión de lo dulce y del amor. No le permite crecer.
Como un bebé prematuro, el feto permanece siempre pequeño.

Pero, así como cuenta la leyenda, Ulises despertó un día con ayuda de los dioses. Entonces huyó de la isla.
Lo mismo ocurre con quienes despiertan de la ilusión de su jaula de oro.
Cuando la persona toma conciencia de su encierro, siente que despierta de un estado de catalepsia dentro de un ataúd. Con frecuencia, el cuerpo expresa ese proceso. Pueden aparecer asfixia, alergias respiratorias, asma y distintos tipos de ahogo.

La desesperación impulsa a la persona a romper el capullo-matriz de sal. Quienes la rodean no comprenden lo que le sucede: “Si todo es tan perfecto, ¿qué te pasa?”.
La culpa puede llevarla a la depresión. No entiende por qué no es feliz, cuando en apariencia debería serlo. “Te da todo, ¿qué más quieres?”.
Pues, respirar.

Si encuentra la fuerza para romper el capullo-matriz, la relación llegará a su fin. Solo podrá continuar si la otra parte acepta el nuevo estado de conciencia.

El nuevo ser, nacido de esa experiencia, huye en busca de distancia. Necesita alejarse de su carcelero, de esa madre-padre energético que lo mantiene en la ilusión. Pero no sabe con claridad quién es.

Tampoco cuenta, como Ulises, con la certeza de la ayuda de los dioses. Por eso regresa una y otra vez.

Con cada regreso, el capullo-matriz comienza a formarse de nuevo. Llega un momento en que ya no tiene fuerzas para romperlo otra vez. Entonces se resigna. Acepta la ilusión de que “todo está bien”. Y permanece allí hasta su muerte.

Mientras tanto, la sal de esas paredes empieza a filtrarse en sus huesos.

La esperanza de la levadura nueva

Hay una esperanza.

Puede suceder que, por Gracia, el néctar de los dioses llegue hasta su pozo de Elías. Entonces despertará en él el gusto por el néctar divino. Comenzará a desearlo en este mundo más que al azúcar.

Cuando eso ocurra, la ilusión de su encierro se disolverá. Podrá amar incondicionalmente a su carcelero en la ilusión. Y, al hacerlo, también lo liberará.

Así somos todos los seres humanos. Aceptamos condicionamientos energéticos porque vivimos desconectados de Dios.

Buscamos el amor en planos inferiores. Ese amor no es más que un débil reflejo del Amor de Dios.

Pero hay una salida, incluso en medio de tantos errores kármicos.

El Maestro Jesús lo expresó con claridad:

“Hombres de poca fe, si tuvieran una fe del tamaño de un grano de mostaza, podrían decir a esa higuera que se arroje al mar. Y, si no dudaran en su corazón, así ocurriría.”

Siempre tenemos la oportunidad de traer más levadura al mundo. Un niño, un hijo del alma, representa la posibilidad de recibir nueva levadura del Padre.

Cuando todo en este mundo parece anunciar muerte, un nuevo nacimiento trae esperanza de vida.

El nuevo nacimiento de nuestro niño interior trae nuevamente la levadura del Padre. Llega con la posibilidad de hacer un buen pan y multiplicar los dones.

Cuando no logramos hacerlo por nosotros mismos, traemos hijos al mundo. Ellos llegan con la levadura bajo el brazo. Por amor de la Tierra, entregan esa levadura de manera incondicional. Al hacerlo, comparten con nosotros nuestro karma.

Y conservan una esperanza secreta, regalo de los dioses.
Esa esperanza es que, algún día, cumplamos el desafío de nuestra vida en este plano.
Recupera tus dones y trabájalos amasándolos como pan. Da de comer tu «pan nuestro de cada día» al mundo, en Oficio de Cristo.

Que el Espíritu nos guíe Siempre.
Con Amor Incondicional,
Brinda Mair

Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Sexualidad Sagrada · Etiquetas: amor de la Tierra, Árbol de la Vida, karma, niño interior, Oficio de Cristo

Homosexualidad masculina en conflicto con las creencias religiosas

homosexualidad masculinaHomosexualidad masculina en conflicto con las creencias religiosas: la culpa, el Santo Temor de Dios y la represión emocional.

Este post surge a partir de las preguntas y reflexiones nacidas de la canalización Homosexualidad reprimida y el miedo a ofender a Dios, donde se abordó la energía del Espíritu Santo conocida como el Santo temor de Dios. Aquí comparto parte del diálogo que mantuve con un querido amigo que abrió su corazón para comprenderse a sí mismo.

Su búsqueda de claridad frente a la homosexualidad masculina y su conflicto con las creencias religiosas activó heridas profundas, muchas de ellas compartidas por quienes han vivido situaciones similares.

La carga de lo no dicho

El miedo a equivocarse, el juicio de los demás, el deseo de ser aceptado, la culpa ante Dios… son emociones que detienen. “Eres así y no cambiarás nunca”, dice la sociedad. El alma lo sabe, pero la mente busca ajustarse a la norma. ¿Qué ocurre entonces con quienes se casan intentando reprimir su naturaleza?

El problema no es la homosexualidad masculina en sí, sino el autoengaño, la represión, la falta de diálogo. El deseo de experimentar la propia polaridad no es un error, pero ocultarlo y actuar desde la sombra, sí puede generar karma innecesario.

Casarse sin estar alineado

Muchas personas se casan por cumplir mandatos sociales: tener hijos, no envejecer solos, aparentar una normalidad que los salve del estigma. Pero si se hace desde la inconsciencia, el precio puede ser alto: dudas, conflictos internos, relaciones paralelas, sufrimiento innecesario.

No se trata de señalar, sino de comprender. El verdadero estigma no está en la orientación sexual, sino en la mentira sostenida. Y todo comienza por no poder hablarlo. Lo que no se habla, enferma. Lo que se oculta, explota.

Salir del escondite

En cada caso, lo que sana es la palabra, el acto consciente. Poder decir lo que se siente. Tal vez la pareja esté dispuesta a crecer con uno. Tal vez no. Pero el acto de sincerarse libera.

La homosexualidad reprimida detiene el flujo vital. Vivir ocultando una parte de sí mismo por miedo a ofender a Dios es una herida antigua. Pero Dios no se ofende. Dios comprende. Dios espera.

La espiritualidad y el plan de las almas

Dentro del Plan Divino, el crecimiento espiritual se da entre hombre y mujer, por el equilibrio de las energías. Sin embargo, quien elige otro camino desde el amor y el respeto, también está viviendo una parte del Plan. Aunque distinta, no es menos válida.

La homosexualidad masculina puede llevar a una fase andrógina (equilibrio yin-yang) en 4D, pero en 3D genera un desbalance si se absolutiza. No obstante, cada uno tiene la libertad de experimentar lo que su alma vino a comprender. Y el mundo actual está permitiendo visibilizar realidades que antes se ocultaban.

El falsificante y la máscara

Muchas veces es el espíritu falsificante el que actúa, generando confusión interna, culpa, duda. Alimentado por creencias religiosas distorsionadas, crea un muro que impide ver con claridad. Y si la mente juzga y el corazón teme, entonces no hay paz.

Pero no estamos condenados. Siempre se puede elegir. No importa cuántas veces uno haya dudado. La puerta que no se abre, jamás mostrará lo que hay detrás. Y a veces, solo se necesitaba cruzarla para descubrir que el miedo era más grande que el hecho.

El estigma como enseñanza

El estigma, como rótulo social, puede ser una cárcel… o una oportunidad. Una marca que impulsa al alma a rebelarse contra la mentira. La verdadera falta no es amar, sino vivir sin amor. No es sentir, sino vivir desde el miedo.

Reflexión final

No hay error en quien se cuestiona desde el alma. No hay falta en quien desea vivir en verdad. La homosexualidad masculina en conflicto con las creencias religiosas es, muchas veces, un conflicto interno entre lo que se siente y lo que se cree que debería ser.

Pero si hay algo sagrado en todo esto, es la búsqueda honesta. Porque quien busca comprenderse, ya ha comenzado a sanar.

Brinda Mair

 

Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Sexualidad Sagrada · Etiquetas: homosexualidad masculina

Homosexualidad reprimida y el Santo Temor de Dios

Homosexualidad reprimida, el Santo Temor de Dios

La homosexualidad reprimida obliga a quienes sienten atracción hacia el mismo sexo y profesan fe en Dios a replantearse si lo están ofendiendo con sus acciones.

El santo temor de Dios, como don espiritual profundo, no es castigo ni culpa, sino conciencia viva de la conexión con lo Sagrado. Es una brújula interior que indica cuándo nos estamos desviando de esa comunión. Pero cuando se cruza con la represión sexual, puede generar un conflicto interior desgarrador.

Muchos creyentes que experimentan atracción hacia el mismo sexo sienten que viven en pecado constante. La doctrina les dice una cosa, su cuerpo y su alma otra. El corazón pregunta entonces: “Si Dios es Misericordia, ¿cómo no va a comprender mi limitación humana y me va a condenar eternamente?”

Escucha nuestro podcast “Homosexualidad reprimida y el miedo a ofender a Dios”
Duración: 03 min 10 seg

#PodcastBrindaMair

Cuando el alma y el espíritu se confunden

Como enseña la canalización incluida en este post, el alma encarna con una dualidad. Junto con ella, se forma una energía sutil llamada espíritu falsificante: una parte de nosotros que simula ser buena, que se disfraza de verdad espiritual, pero cuyo propósito es desviarnos.

El espíritu falsificante, tal como aparece en la Pistis Sophia —texto gnóstico atribuido a María Magdalena— no es un enemigo externo, sino una presencia interna que se gesta junto al alma al momento de encarnar.

Podríamos decir que es un doble espiritual. Se forma con la misma materia sutil que nuestra alma, pero su propósito es opuesto: mientras el alma busca la unión con lo divino, este espíritu falsificante se especializa en desviarla. No lo hace de manera burda ni evidente, sino con sutilezas que imitan la voz de la conciencia. Se presenta como correcto, justo, razonable. Pero su verdadero objetivo es seducir, confundir y torcer la voluntad.

Lo difícil es que no lo reconocemos como algo distinto de nosotros, porque nace a la par, y habla con una voz que parece nuestra. Sus razonamientos tienen lógica. Sus sugerencias no siempre son oscuras. De hecho, pueden estar disfrazadas de prudencia o hasta de virtud. Pero son una trampa.

Durante la vida, este espíritu falsificante acompaña al alma humana, y en el plano del juicio espiritual —cuando el alma se presenta ante la Luz— es él quien testifica en su contra. No como castigo externo, sino como consecuencia de haberle dado crédito durante la existencia.

¿Por qué existe? Porque el mundo en el que encarnamos no es neutro: es un universo kármico. Las antiguas tradiciones lo sabían y hablaban de los arcontes del destino, de los contratos del alma, del juicio de los justos. La Pistis Sophia los llama por su nombre y lo expone: estamos siendo puestos a prueba constantemente.

¿Y cómo se lo contiene? ¿Cómo se lo silencia? No se lo destruye. Se lo reconoce. Se lo enfrenta con discernimiento. Y, sobre todo, se lo neutraliza con el ingreso de la frecuencia crística, que alinea la estrella pentagonal del ser y calla, por resonancia, cualquier voz que no venga del alma.

Tentación, deseo y represión: una tríada silenciosa

La tentación y el deseo son naturales en todo ser humano. Lo que cambia es el juicio que les imponemos. Cuando ese juicio se vuelve represión, nace el conflicto. Y la homosexualidad reprimida se convierte en una herida espiritual que no siempre se ve, pero que sangra en silencio.

La invitación no es a justificar cualquier impulso, sino a discernir desde el alma. A reconocer qué parte de nuestro deseo es auténtico, y cuál es manipulación del espíritu falsificante.

Fe y orientación sexual: ¿pueden convivir?

Sí, pueden. Pero requieren un proceso profundo de integración y verdad interior. El sendero espiritual no exige negar lo que sentimos, sino purificarlo. Comprender desde el corazón que el amor de Dios no castiga la orientación, sino la desconexión de la Verdad.

La homosexualidad reprimida y el santo temor de Dios no están en oposición. Solo cuando el miedo paraliza y se transforma en castigo, deja de ser santo.

Reflexiona, siente, escucha tu alma sin miedo.
Lee también: Homosexualidad masculina en conflicto con las creencias religiosas
Un abrazo de luz
Brinda Mair
CanalizandoLuz

 

Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Sexualidad Sagrada · Etiquetas: discernimiento espiritual, homosexualidad, pecado, represión sexual, santo temor de Dios

Retrato de una viuda negra

energía viuda negra, patrón kármico

Retrato de una viuda negra describe la energía viuda negra: una dinámica de control que nace de un patrón kármico y, si no se sana, puede anular la identidad del otro.

Este estereotipo puede presentarse en hombres y en mujeres. La energía viuda negra aparece cuando, buscando ser amado, quien la porta no sabe dar ni recibir Amor por incapacidad kármica y desconexión de la Fuente de Amor Divino, y toma ese Amor de quienes, por amor condicional y por contrato de almas, se lo entregan. Movidos por amor u odio —en definitiva la misma energía— activan cíclicamente ciclos kármicos abiertos: historias que se repiten a ambos lados del velo de la ilusión en el Eterno Presente.

Cuando el patrón kármico no se reconoce, el vínculo repite escenas y justificaciones que alimentan la ilusión de control.

Con frecuencia, quien porta la energía viuda negra no es consciente del daño que causa al reprimir y modelar a sus víctimas a su voluntad. Esa actitud oculta una gran inseguridad, miedo a la soledad y al abandono. Generalmente, la estirpe viene de familia: ¿a quién este Ego/Niño o Niña ha imitado?

Solo despertando de la ilusión, reconociendo el patrón tanto como víctima o como victimario, puede comenzar la sanación.

  • La energía viuda negra suele acompañarse de un yang interno muy fuerte que no siempre se expresa afuera. Todos tenemos un hombre y una mujer internos. En este caso, la energía interna combina un hombre interno fuerte y una mujer interna débil, sea cual sea el sexo biológico. Este desequilibrio trae conflictos relacionales, más graves, cuanto más arraigado sea el patrón kármico; se repite en vidas del Eterno Presente.
    Cuando el patrón kármico no se reconoce, el vínculo repite escenas y justificaciones que alimentan la ilusión de control.
  • La persona con energía viuda negra tiende a impotentizar a pareja, hijos o niños a su cuidado. Puede hacerlo mediante agresión o autoimposición, o de forma imperceptible con la Máscara de la sobreprotección. Paraliza “por amor”, impidiendo al otro expresarse, equivocarse y evolucionar. La sobreprotección fija el patrón kármico en el sistema familiar.Si el otro crece, debe hacerlo según el modelo que impone esta energía; de lo contrario, vivirá un campo de batalla. Aunque se adapte, no será feliz: responderá a creencias ajenas y no sabrá de dónde proviene su insatisfacción porque no se le permitió distinguir sus deseos de los del dominador. Energéticamente, su imagen es poderosa y seduce a los hijos afines a imitarla, repitiendo el patrón en la adultez.
  • Cada viuda negra exalta un nicho referencial de valores. Organiza su vida y la de su entorno, y su poder crece cuanto más somete. Puede ocupar un falso rol de víctima —acaparando atención, paralizando con lástima y sumisión— o de autoridad que impone su voluntad. De un modo u otro, entrelaza su existir con el de los demás, impidiendo que vuelen del nido. Si soltara, su poder decaería.
  • Lazos de sangre potencian este patrón. Quien intenta cortar puede sufrir rechazo social y culpa. Ante ese panorama, algunos aceptan el ahogo antes que la estigmatización. Parece la ilusión de “atrapado sin salida”.
  • Para convivir en paz, muchos potencian su aspecto yin (pasivo o femenino). A veces de forma real; otras, con la Máscara del “haya paz”, tragándose lo indecible hasta enfermar o anular la personalidad. Sea como fuere, es aprendizaje kármico.
  • En la infancia, tener un padre o madre así sensibiliza al niño. Como su personalidad está en formación, no puede resolver a esa edad y activa un contrato kármico secundario para más adelante. De adulto, recreará el hogar primario: por imitación o contradicción con sus progenitores, repetirá la historia hasta que se abra la oportunidad de sanar.
  • Si el dominado no se somete, surgen conflictos. El hijo muestra a su padre o madre el Espejo de lo que no desea ver en sí. El ataque puede volverse mutuo y constante. Nacen mecanismos de defensa (rechazo, abandono, evasión, sublimación). El deseo de ser reconocido puede llevarlo a competir por la excelencia (estudio, deporte, religión) sin lograr la validación familiar. Si el patrón mental es la desvalorización, acepta agresión externa y se autoagrede (obesidad, trastornos alimentarios, adicciones), o busca el choque social (rebeldía, extremismo). Todo grita por aceptación.
  • Si el padre es ausente (abandono, muerte o castración energética), a los hijos de la madre viuda negra les costará construir su imagen interna del varón. Las hijas pueden tener dificultades en sus vínculos con hombres por falta de modelos; según su propio mecanismo (dominar o someterse), reproducirán la energía materna. Los hijos pueden reforzar su mujer interna solo para ser amados por la madre; si no ceden y potencian en exceso su yang para compensarla, se bloquean y les cuesta recibir, afectando amor, dinero, trabajo u otros frentes kármicos. En muchos casos buscarán parejas que les ayuden a poner límites donde no pudieron hacerlo en casa.
  • Estas dinámicas también pueden presentarse en parejas del mismo sexo —como en cualquier tipo de relación— y resolverse mediante trabajo interior, conciencia y límites sanos. No es un juicio moral: es la descripción de un patrón energético que se manifiesta en vínculos humanos diversos.
  • Lo expuesto no es solo psicológico; también es energético. La energía viuda negra puede trasladarse a través de un miasma en el campo energético que la homeopatía asocia a la predisposición a la enfermedad: la psora. Su predominio facilita manifestaciones de desvalorización.
  • En lo social, el patrón kármico adopta formas de autoridad o el de la versión “amor asfixiante” de la sobreprotección. Esta última es la más difícil de superar: se siente la asfixia, pero separarse de quien “tanto ama y cuida” despierta culpa. Para justificar la salida, suelen activarse excusas energéticas: disputas, cambios laborales que imponen distancia, embarazos, vocaciones que exigen partir del hogar, etc.
  • En parejas donde domina la energía viuda negra y hay agresión física, psicológica o energética, la relación amor-odio activa en la víctima el mecanismo de crisol, enfermando hasta desear desaparecer para escapar de la ilusión. Los golpes o gritos son “caricias energéticas” para un Ego/Niño sensibilizado desde pequeño a ese modo de vincularse.
  • La energía viuda negra suele generar enfermedades por desvalorización en quienes son susceptibles: asfixia cuartodimensional (alergias respiratorias, asma, bronquitis, neumonía), deseo de volverse invisible (vitíligo), de ocultarse o afearse (acné crónico, manchas, psoriasis), de protegerse (obesidad), etc. Si el vínculo se profundiza, puede desencadenar enfermedades kármicas (p. ej., cáncer si limpia ira; enfisema si hay asfixia kármica y llanto no vertido).
  • Cuando la víctima por fin se separa, la culpa por “abandonar” a quien la “amó” puede cronificar el cuadro. Inconscientemente, si era pareja, revive el abandono de la madre o el padre por segunda vez.

La energía viuda negra está presente en todos los seres humanos en mayor o menor grado. Disolver la ilusión, perdonar al otro —porque por su nivel de evolución no pudo actuar de otra manera— y perdonarse por haber amado según lo que se creía posible, libera. Respetemos nuestra energía multidimensional y nuestro propio espacio-tiempo. Estamos en un universo kármico.
Nombrar el patrón kármico, poner límites y pedir ayuda son pasos prácticos de liberación.

La salida efectiva está en el trabajo interdimensional. Con técnicas de perdón, la energía regresa al tiempo una y otra vez en un planeta que vibra en 4D. Debemos prepararnos para el retorno de la Diosa: hombres y mujeres, volvernos receptivos. Si no equilibramos yin y yang, no habrá equilibrio. Solo en equilibrio la Ascensión es posible; esta es una faceta de lo mucho que queda por aprender. Tomar conciencia es el primer paso; el siguiente es hacer algo para sanarse.

Según la Elfología —ciencia de los Seres de la naturaleza—, los cuentos de hadas nacen de relatos para entretejer psiquismos dañados. La energía de las viudas negras se relaciona con la de las hadas. Las arañas también tejen, pero para atrapar. Tal vez, cuando por libre albedrío se desee sanar y trascender la ilusión, hombres y mujeres con energía viuda negra aprendan a tejer ilusiones luminosas para atraer un buen futuro que, desde 3D, parece escurrirse.

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Con Amor Incondicional
Brinda Mair

Publicado 05-12-2003 — Actualización 24-11-2014

Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Sexualidad Sagrada · Etiquetas: codependencia, Ego Niño Interior, Estrategia La Máscara, yin y yang

Desafío transexual tras la Máscara

Desafio transexualDesafío transexual tras la Máscara: Nacido en el cuerpo de un hombre que no puede aceptar, desafía al mundo trayendo a la vida a su mujer interna para que si la Misericordia le acompaña, algún día termine reconociendo y amando a su parte masculina. No para ser un hombre como la sociedad aceptaría, sino para poder amarse a sí mismo tal como es, cesando la lucha entre lo femenino y lo masculino, para ser UNO.

Querida Brinda. Te envío este mensaje de Carla para ti; me la entrego en el Módulo 5. Con infinito amor. Airena

Bendita Brinda Mair.

Te escribo para felicitarte por tu Gran labor Álmica, junto con tus colaboradoras.
Álmica: Trabajo del Alma. Espíritu. Yo-Personalidad
Niño – Interior – Egos.
Cancelación de Contratos
Abandona el Laberinto
Las nueve células de tiempo
Fusión Alma humana – Divina
Paz ser humano – Dios

Entiendo y comparto tu visión de Sexualidad Sagrada Divina.
Entiendo la Sexualidad Sagrada como una Herramienta de armonización con Dios.
Siempre que la inclinación personal o sexual sea sana.

Observación: La Bisexualidad, Homosexualidad y Transexualidad las concibo como desórdenes sexuales… En alguna de las tres generaciones anteriores lineales.
Mi teoría médica es compartida a nivel mundial, sin que haya sido posible demostrarse en lo científico.

Si me lo permites haré alguna crítica constructiva:
Cuando hablas de Homosexualidad no te expresas con claridad.
Hablas de Azúcar – Sal y Pimienta en sexualidad sagrada.
Dando lugar a muy torpes malos entendidos. ¡Incomprensible!
Porque saber sabes y con mucha honestidad. Lo único que no te expresas con claridad.
Enseñas a ver con ojos de Dios (Vista Crística)
Tu lenguaje debe ser Crístico igualmente.
Te ruego mi querida Brinda en Dios, aceptes esta crítica de muy buena Fe con cariño incondicional de tu amiga.

(Firmado) Carla

Querida Carla:
Agradezco tus palabras. ¿Sabes? Yo no las elijo.
JAMÁS se me hubiera ocurrido desde mi Ego hablar así. Esas palabras JAMÁS estuvieron en mí en 3D porque soy sumamente “clara” lo que entiendes CLARA cuando hablo y explico, pues no les temo a las palabras.
Sin embargo, la sexualidad sagrada
LA QUE NO JUZGA en 3D NADA de lo manifestado en el mundo de la dualidad como orientaciones sexuales se expresa tal vez en el mundo o frecuencia que no es de este plano donde lo que me pides que exprese YA ESTÁ TODO DICHO y solo sumaria otra “opinión” que de poco o nada vale.
¿Para qué otra más?

Te detuviste en las palabras. ¿Sabes? Me estás pidiendo QUE ME DEFINA, me percibes “indefinida” energéticamente (un Andrógino total) ¿que curioso que siendo transexual en 3D me percibas indefinida en 4D y me intimes dulcemente a que ME DEFINA?
¿Quién te pide a ti DEFINIRTE? ¿La sociedad?
Sabe lo que seguramente te explicó Airena: Todo lo que tú dices o reclamas fuera te está siendo reclamado a ti. Eso es “Ver el mundo con Ojos de Dios”.

Intentas obrar en mí de la MISMA FORMA en que seguramente OTROS INTENTAN obrar en ti.
Me pides DEFINIRME y abandonar lo que entiendes por Máscara en mis palabras.
Porque no has podido trascenderlas y ver el mensaje en ellas
la maravillosa energía del Matrimonio Místico que conduce al PAN DE VIDA, la multiplicación del Arte de la Vida, es una parábola.

No pudiste hacer en 4D (ese es tu aprendizaje)
el proceso que hice al darte tus Músicas del Alma, tu canal Alfa Omega donde siempre me baso en la partida de nacimiento.
Y tu partida de nacimiento decía que debía utilizar el nombre de un hombre que tú no eres
Y pedí al espíritu SABER por qué no quería estereotiparte ni juzgarte EN LA MÚSICA DEL ALMA eligiendo por karma la que te correspondía.
Y entonces, estudie tus números y VI
LO QUE LA TRANSEXUALIDAD significaba en ti

SIGNIFICABA que tuviste que traer al mundo físico a tu mujer interna para que ella te ayudara a amar a tu hombre interno.
El matrimonio místico que yo he logrado en 4D, tú por karma debiste bajarlo a 3D.

Lo que dices, ES MUCHO, muchísimo más de lo que estás pudiendo ver, causalmente, porque las palabras te detuvieron.

Observa: tomaste de otros contextos (azúcar, pimienta y sal) para intentar explicar lo que te detuvo en la máscara de las palabras. La prosa actuó en ti como Máscara. Curioso, porque es una máscara bien sutil, y la juzgaste.
Tal vez como OTROS que juzgan a la transexualidad sin atreverse a conocerla porque también mezclan de otros contextos (azúcar, pimienta y sal), deteniéndose en la Máscara y solo ven un hombre vestido de mujer y no pueden trascender su máscara para descubrir su espíritu.

Cuando la MÁSCARA nos detiene es que nos advierte de la existencia de nuestra propia MÁSCARA.

Esta semana una iniciada de Conexión con el alma me pregunto ¿Cómo hacía para darse cuenta de que si ella tenía una Máscara?
No supe responderle porque ella no tenía la respuesta en su campo energético.
El Padre en su Misericordia, me la trae en tu Espejo.
Escucha lo que seguramente Airena te dijo: LO QUE DE TU BOCA SALE DIOS TE LO ESTÁ DICIENDO, EL ESPÍRITU TE HABLA EN TU PROPIA BOCA.
Eso es Ver el mundo con Ojos de Dios.

Te pido que veas al espíritu tras la Máscara de la prosa poética, la metáfora, la parábola que te detuvo.
Si logras trascenderla “y Verme” destruirás simultáneamente tu Máscara oculta (tal como me preguntaba la iniciada de AVA como se daba cuenta de que ella la tenía), y que ni siquiera pediste ver, que a otros los detiene sin poder conocerte.
Ojalá comprendas más allá de mis palabras.

Has sido un Mensajero de algo que pedí al espíritu saber sobre la pareja y las relaciones.

Tú eres una planta monoica en 3D, tienes ambos sexos en ti mismo/a.

El desafío de los dioicos (heterosexuales) es hallar el otro pie en el otro sexo.
Se logra en equilibrio cuando el andrógino está formado en 4D PERO LOGRA DEFINIRSE EN 3D en UN SOLO SEXO y si se tiene el andrógino logrado, ese “solo un sexo en 3D” generará un vacío de muerte al comienzo, HASTA QUE SE DEFINA y atraiga lo que le corresponde…

¿Solo hay que hallar otro andrógino 4D dioico en 3D en el otro sexo (qué complejo lo dije, ¿no? Pero entenderá quién deba entender).
Las palabras guardan verdades que únicamente se revelan a quienes les llego el momento.

Cuanto camino entre la harina, el azúcar y la sal he recorrido para darme cuenta de cómo funcionaba EN TU ESPEJO.
HE COMPRENDIDO
BENDITA SEAS

En cuanto a ti, tu desafío es DEFINIRTE en 3D
“te definirás en 3D” cuando hayas aceptado a tu Andrógino cuartodimensional y ya no lo necesites dualmente en 3D. Estás en proceso, por eso es “que me viste”. Es porque vibraste en el andrógino.

Te agradezco infinitamente el que te hayas comunicado conmigo.

Que el Espíritu nos guíe Siempre
Te ama incondicionalmente
Brinda Mair

Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Sexualidad Sagrada · Etiquetas: Estrategia La Androginia, Estrategia La Máscara, homosexualidad, pecado, transexual

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