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maestros espirituales

Babilonia hoy: Si dices ser maestro espiritual ¡Demuéstralo!

Si dices ser maestro espiritual, ¡demuéstralo!En la Babilonia de hoy, ser maestro espiritual exige estudio, servicio y devoción. La maestría espiritual se demuestra con la vida y la entrega. Ser reconocido como maestro es fruto de esa dedicación.

En la Babilonia de hoy se ha vulgarizado la palabra «maestro» en todos los órdenes. Si dices ser maestro espiritual, ¡demuéstralo!

La palabra «maestro» implica un apostolado. La superficialidad de la sociedad actual confunde al discípulo. Le hace creer que puede encontrar atajos para alcanzar ese reconocimiento con solo completar un curso. Aunque así ocurra en la práctica babilónica del mundo que nos toca vivir, ¿qué ocurre con la energía que estas palabras movilizan?

El valor de la palabra «maestro»

Hoy en día solemos usar las palabras con ligereza. Lo hacemos en todos los órdenes de la vida de relación. Lo que hasta ayer fuera un insulto se transforma, en el diálogo coloquial, en el saludo a un amigo.

Hasta mediados del siglo pasado, la palabra «maestro» otorgaba respeto y reconocimiento social a quien ostentaba ese título. Su pueblo valoraba la labor que realizaba. Esto se ha perdido. Así lo determinan la costumbre y la evolución decadente de la época que vivimos. Ello también ha alcanzado a los «maestros espirituales».

Cada nombre que damos a algo o a alguien decreta sobre su energía un poder o un atributo. Bueno sería conocer ese alcance antes de activar en uno mismo el decreto del nombre «maestro espiritual». ¿Qué reconoce la Energía Universal bajo ese título? ¿Qué implica cualquier otro nombre similar que nos ponga en el sendero del Maestro Jesús?

Desde esta lectura espiritual, su atributo implica aceptar el trato que recibió el Maestro, con lo bueno y con lo malo. El pasaje de Mateo 10, 24-25 recuerda la relación entre el discípulo y su maestro. Seguir sus pasos supone aceptar su entrega. También implica dejar atrás los apegos familiares para seguir la senda del Cristo Cósmico.

Maestría espiritual y apegos de la Tierra

¿Qué ocurriría si alguien, con su título de maestro espiritual, deseara retenerlo todo: título, estatus y apegos de la Tierra? En el lenguaje de esta canalización, activaría el crisol en sí mismo. Se quemaría al ingresar en el Amor Crístico, como una mariposa que se acerca a una bombilla en la noche. No podría soltar aquello que lo ata a la Tierra.

Dentro de esta interpretación, si él no ocupara ese lugar, otro ser que lo amase podría hacerlo y entregar su vida por él. Así describo a los crisoles humanos, animales o vegetales: seres cuya entrega interpreto como una protección hacia quienes aman.

Es la imagen de la planta que hace de pararrayos para quien la cuida. Es el animal querido que padece una enfermedad no contagiosa semejante a la de su dueño. Es el hijo amado que enferma mientras sus padres atraviesan un sufrimiento no visible.

Estas imágenes expresan mi interpretación espiritual del crisol. No permiten establecer que una enfermedad pase energéticamente de un ser a otro, ni atribuir culpas a quien enferma o a su familia.

En esta lectura, ese lugar puede corresponder al padre, a la madre o a otro integrante del grupo de almas involucrado. Lo vinculo con quien posea la frecuencia galáctica umbral en su energía de este espacio-tiempo.

El fuego crístico y la renuncia interior

El fuego crístico no quema. Sin embargo, en esta canalización describo qué ocurre cuando alguien lo canaliza mientras conserva apegos en el Universo de la Dualidad. Su vibración se vuelve condicional. Activa amor, odio, deseos e interés.

Ese fuego se vuelve destructivo y alcanza cuanto puede acrisolarse: el dinero, las empresas, los negocios o un proyecto donde se proyecte la energía del umbral. Solemos decir popularmente: «El dinero se va como agua entre los dedos». Tal vez esta imagen exprese mejor lo que describo: «Es como si se quemaran billetes».

Así ocurre cuando alguien acepta el rol de Cristo solo en la Máscara, sin poder seguirlo en esencia. La entrega exige renunciar a lo que jamás soltaría si no fuera por Él.

En el relato del crisol, muchas veces esa entrega en segunda instancia resulta inútil. Quien queda «a salvo», libre para vivir una segunda oportunidad, no reconoce el sentido espiritual que atribuyo a esa entrega. En lugar de ello, se enoja por la pérdida de lo que amaba. Con su ira vuelve a concentrar el fuego.

Seguir los pasos del Maestro Jesús

Quienes desean alcanzar la maestría espiritual en este plano necesitan tomar conciencia del camino que desean abrazar. Desde esta enseñanza, ese deseo implica aceptar la guía de los pasos del Maestro Jesús.

Cuando los agredan, rechacen o persigan, recuerden aquel deseo como el comienzo de su compromiso. Su fe atravesará pruebas. Eso no convierte toda acusación en una prueba de rectitud. También requiere revisar con honestidad los propios actos.

Si tienen certeza de que no hay en ustedes aquello por lo que los acusan, díganse: «Bendito sea Dios. ¡Voy por buen camino! Gracias, Señor, por enviarme a este mensajero».

Acto seguido, liberen a su ego/niño interior del dolor profundo que el ataque le produjo. Pónganlo en brazos del Maestro, de su Madre o del Padre. Sepan que son bienaventurados a causa de Su Nombre y sigan adelante, hacia el próximo estado de consciencia.

Si no pueden hacerlo… Si solo son maestros espirituales «de mentirita», a causa de un título ocasional, renuncien pronto al nombre. Desde esta enseñanza, esa renuncia desactiva el compromiso de entrega incondicional que el título implica. Al menos, hasta que tengan la preparación necesaria para el camino que desean abrazar.

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Un abrazo de luz.
Brinda Mair

He reeditado esta canalización para facilitar su comprensión a quienes nos visitan. Si quieres leer la canalización original de este fragmento, consulta «2006-Año de Cosecha Multidimensional: La Septuagésima Semana de Daniel» (3 de 5).

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Autoconocimiento, Blog, Profecías de Brinda Mair · Etiquetas: maestros espirituales

Nosotros, los Maestros

Nosotros, los MaestrosNosotros, los maestros espirituales, debemos enseñar a volar. Dar herramientas y compartir lo aprendido ayuda a crecer sin crear dependencia. Quienes nos decimos maestros debemos tener bien claro el equilibrio del dar y el recibir.

Debemos hacer servicio y enseñar a quienes nos escuchan a hacerlo, porque es bueno practicar la caridad. En la evolución del ser humano hay un momento en que debemos aceptar que otros sean caritativos con nosotros. Pero debemos comprender que esa ayuda corresponde a una etapa, sin acostumbrarnos a vivir de ella.

Los maestros espirituales debemos transmitir esa enseñanza. También debemos estar siempre dispuestos a enseñar a todo aquel que “despierta” al espíritu y lo necesita. Si tenemos conciencia de esta responsabilidad, pero aceptamos recibir y renunciamos a enseñar, generamos karma por omisión.

El maestro que nos enseñó a leer

Ante nuestro desconocimiento de la energía de la Fuente de Amor Divino, Dios, somos como niños en los primeros grados. Estamos ávidos de aprender lo que el maestro nos enseña. Detrás de cada aprendizaje descubrimos una nueva letra que nos conecta con el mágico mundo de los cuentos.

La Ley hermética de Correspondencia dice: “Así como es arriba es abajo”, así como es para el hombre, también debe ser para el espíritu.

¿Por qué entonces no recurrimos todos los días a nuestro maestro de primer grado para que lea por nosotros? Muy simple: porque él nos enseñó para que pudiéramos leer por nosotros mismos. Nos acompañó mientras lo necesitamos, pero quería que voláramos solos, sin su ayuda.

Nos dio seguridad en nuestros primeros intentos, hasta que nos fortalecimos y crecimos. Pasados los años, tal vez lo visitamos con un título de mayor importancia que el de maestro de escuela. Y se regocijó con nosotros, porque nuestro logro era el suyo.

Este desprendimiento, este desapego, lo pueden tener los hombres comunes de la Tierra que simplemente aman enseñar. ¿Qué está pasando entonces con quienes nos decimos maestros espirituales o aspiramos a serlo? ¿Por qué creamos, consciente o inconscientemente, dependencia en vez de enseñar a volar?

¿Qué nos falta, conocimiento o desapego? ¿Es tal vez miedo a que otro pueda superarnos? ¿O acaso todavía estamos insertos en las viejas escuelas de misterio, buscando secretamente seguidores?

Aprender a discernir y hacerse cargo

¿Por qué “leemos” todos los días para otros en lugar de enseñarles a leer?

Es cierto que también hay comodidad por parte de los alumnos. ¿Quién quiere hacer el esfuerzo de aprender a leer si hay alguien que se lo da ya procesado?

Es más fácil decir: “Yo no me equivoqué. Quien se equivocó fue fulano, que fue quien me lo dijo. Yo no sabía”.

¿O será tal vez lo correcto comenzar a hacerse cargo? Aprender, sentir, vibrar y discernir si lo que dijo fulano es para mí verdad o no. Y hacerme cargo de lo que digo.

Decimos que buscamos la Ascensión. Yo creo que muchos lo dicen sin saber lo que en realidad significa.

Morir a un estado para renacer a otro

La Ascensión corresponde a la vibración del color blanco. El blanco es símbolo de muerte, de mortaja. Es la muerte a un estado. Hay que morir para volver a resucitar.

Hay que morir a la ignorancia del espíritu para encontrar su sabiduría. Debemos renunciar a los apegos para renacer a la libertad del espíritu. Así, la Fuente de la Abundancia de todo lo bueno puede abrirse para nosotros.

La idea de la muerte asusta a la mayoría de la gente, porque trae aparejado dolor. Dolor por la pérdida. Y nuestra renuncia al ser que éramos merece un duelo, para darle la bienvenida al ser de Luz que somos en el espíritu.

Pero nos cuesta morir. ¿Por qué negarlo?

Quienes nos dedicamos a lo que yo hago estamos acostumbrados a morir. Lo hemos hecho una y otra vez y, pese a ello, aún nos duele cada nueva muerte. Somos humanos.

También es cierto que cada vez nos resulta más fácil. Sabemos que del otro lado nos aguarda el Cristo y un nuevo despertar más luminoso. Nuevos amigos espirituales se nos acercan, felices por nuestro regreso a Casa.

El compromiso con el espíritu no es de medio tiempo

En aquella etapa de mi vida, yo llamaba “espiar del otro lado” a vivir la espiritualidad a medias. Mientras tanto, el resto del tiempo me dedicaba a sufrir.

Quienes ahora hacen lo mismo aguardan que ocurra “algo” que cambie su realidad. Pero, verdaderamente, íntimamente desearían que nada cambiara en profundidad. Solo quieren que mejore aquello que desean. Y es justamente por ese “no” íntimo que nada cambia.

Nada cambiará si no damos un paso trascendental para cambiar nuestra realidad. Demasiada comodidad. El compromiso con el espíritu no es de medio tiempo.

Algunos dicen: “Yo recién empiezo”. Otros agregan: “Cuando los chicos crezcan, voy a tener más tiempo”. Y aparecen todas las explicaciones que se les pueda ocurrir dar.

Nuestro ser inferior se cree dueño de decidir los tiempos. Sin embargo, siento que la aceleración del karma, a nivel individual y colectivo, nos dejará sin elección. Tratamos desde 3D de postergar lo impostergable. Por mi parte, elijo transmutar karma en lugar de toparme con él, si me es posible.

Dar herramientas y enseñar a pescar

Pero, como dije antes, hay algo que no estamos haciendo los maestros de estos temas. Estamos dando, pero no estamos enseñando.

Es como quien recibe caridad, pero lo único que sabe es ir adonde le dan. Eso está bien en un determinado momento; no obstante, no siempre.

Cuando estamos “despiertos” al espíritu, tenemos conciencia de lo que podemos enseñar a quien lo necesita. Si no lo hacemos, generamos karma justamente por aquello que omitimos y admitimos.

Porque a quien aún está dormido le resulta mucho más cómodo pedir todos los días que le regalen pescado antes que aprender a pescar. O pedir un poco de lumbre para esa noche, en lugar de aprender a encenderla por sí mismo.

Mientras no tenga de dónde proveerse de la lumbre, se lamentará porque nadie le da y no le alcanza para comprarla. ¿Pero qué ocurriría si le regalaran teas y le enseñaran a encender su propio fuego? ¿O si le regalaran una caña y le enseñaran a pescar con ella?

Ya no tendría excusa. La Máscara se caería. Entonces se evidenciaría si en realidad quería aprender y hacer el esfuerzo, o si lo único que le interesaba era recibir y lamentarse.

La caña que les ofrezco es el Cd de Merkabah gratis que puedes descargar en el enlace. Otros años, se ha ofrecido la Música del Alma de tu rueda kármica en servicio. Toma lo que necesites en Destacados, es gratis.

Enseñar a pescar es dar herramientas personalizadas. Esta es una. Escribe en el buscador “Música del alma” para saber un poco más sobre ella.

Enseñar también exige ponerse al servicio de la libertad de quien aprende.

Con amor incondicional y en Servicio.
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Autoconocimiento, Blog · Etiquetas: ascensión, desapego, discernir, maestría, maestros espirituales, servicio altruista

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