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Brinda Mair**

Luna nueva, novilunio o luna negra

Luna nueva, novilunio o luna negraLa luna nueva abre un ciclo entre las fases lunares. Descubre su simbolismo y cómo acompañar tus propósitos desde la siembra de intenciones. El comienzo del ciclo lunar nos invita a preparar aquello que deseamos desarrollar.

La luna nueva o novilunio ocurre cuando nuestro satélite se encuentra entre la Tierra y el Sol. Su cara iluminada queda orientada hacia el Sol, mientras que la cara dirigida hacia nosotros permanece oscura. Por eso, normalmente no podemos verla en el cielo.

Sin embargo, la Luna no ha desaparecido ni ha dejado de recibir luz. Lo que cambia es nuestra perspectiva. Las distintas apariencias de nuestro satélite dependen de su posición respecto de la Tierra y del Sol.

Esta imagen puede ayudarnos a comprender nuestros propios comienzos. Hay momentos en los que nada parece moverse, aunque algo ya esté tomando forma. Una semilla tampoco muestra inmediatamente lo que contiene. Antes de asomar sobre la tierra, necesita desarrollar sus raíces.

En algunas tradiciones espirituales, este período de oscuridad recibe el nombre de luna negra. Sin embargo, la expresión tiene otros usos relacionados con el calendario y carece de una definición astronómica oficial. Por eso, conviene aclarar en qué sentido la utilizamos.

Las fases lunares como imagen de un proceso

El recorrido completo de una lunación dura aproximadamente 29 días y medio. A lo largo de ese tiempo, la superficie iluminada que vemos aumenta y después disminuye. Desde una lectura simbólica, podemos relacionar ese movimiento con las etapas de un proyecto.

La luna nueva representa la siembra: reconocer qué queremos iniciar y darle una dirección. Nos invita a abrir una puerta, proponernos algo nuevo o fijarnos un objetivo posible para el ciclo que comienza.

Después, durante la fase creciente, esa intención pide movimiento. Es tiempo de alimentar lo iniciado, organizar los recursos y sostener los primeros pasos. Desear escribir un libro, por ejemplo, necesita traducirse en reservar tiempo y comenzar una página.

La luna llena puede representar la culminación o la visibilidad de un proceso. Aquello que estaba gestándose queda más expuesto y permite reconocer avances, dificultades y resultados. No todos los proyectos terminan entonces, pero podemos detenernos a observar cómo están creciendo.

Finalmente, la fase menguante nos propone revisar, simplificar y soltar lo que ya no ayuda. Así como una planta necesita cuidados, nuestros propósitos requieren ajustes. A veces, avanzar también significa dejar de alimentar una expectativa que perdió sentido.

Sembrar intenciones con los pies en la tierra

Para interpretar la potencialidad de una luna dentro del trabajo energético, la astrología considera tanto la fase como el signo que transita. Esa lectura aporta un marco simbólico para orientar los propósitos. Por ejemplo, puede destacar asuntos vinculados con el hogar, la comunicación, los vínculos o la organización.

Es buen momento para la siembra de intenciones, reuniendo condiciones que favorezcan su desarrollo. Es el equivalente a sembrar en tierra fértil. Sin embargo, la fertilidad del terreno no reemplaza el cuidado posterior ni garantiza por sí sola la cosecha.

Por eso, te sugiero elegir un propósito concreto y preguntarte qué puedes hacer para acompañarlo. ¿Qué necesitas aprender? ¿Qué recurso tienes disponible? ¿Cuál sería un primer paso posible? Una intención encuentra mayor sostén cuando también hacemos espacio para ella en nuestra vida cotidiana.

Un abrazo de luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Blog, Calendario Lunar · Etiquetas: astrología, propósitos, siembra de intenciones, trabajo energético

Actividades para la Luna Menguante

Actividades para la Luna MenguanteActividades para la Luna Menguante: propuestas para cerrar ciclos, soltar cargas y resolver asuntos pendientes antes de comenzar otra etapa. Estos trabajos de luna menguante nos invitan a reflexionar y preparar el terreno para lo nuevo.

Es tiempo para arar, reflexionar, llevar a término asuntos pendientes, sanar, alejar, disminuir y trazar nuevas metas. Sin embargo, antes de agregar nuevos propósitos, conviene revisar cuánto espacio nos dejan aquellos que todavía sostenemos.

La luna menguante corresponde al período que transcurre entre la luna llena y la luna nueva. Durante esta parte del ciclo, disminuye progresivamente la porción iluminada que vemos desde la Tierra. La Luna no pierde su luz ni cambia de tamaño: cambia nuestra perspectiva de su superficie iluminada por el Sol.

Dentro de las fases lunares, este recorrido comprende la gibosa menguante, el cuarto menguante y la menguante final. Por eso, el cuarto menguante es una fase concreta dentro de un período más amplio. El ciclo lunar completo dura aproximadamente 29 días y medio.

Soltar lo que ya cumplió su tiempo

Desde una mirada espiritual, esta fase representa el desprendimiento de aquello que nos sobra. Podemos aprovecharla para revisar pensamientos tóxicos, relaciones desgastantes y costumbres que repetimos sin preguntarnos si todavía nos hacen bien.

A veces, lo que necesitamos soltar no es una persona, sino una expectativa. Otras veces, es la necesidad de tener razón, una culpa antigua o el empeño en recuperar algo que terminó. Disminuir esas cargas también puede abrir espacio en nuestra vida.

Cuando aparecen emociones difíciles, podemos tomar este período como una oportunidad para observarlas. Reconocerlas nos permite aflorar a nuestro consciente y así sanarlas. Para ello, necesitamos darles un lugar y comprender qué estamos sosteniendo detrás de ellas.

Esta correspondencia espiritual no debe confundirse con un efecto médico de la fase lunar. Las propuestas de este artículo se orientan a la reflexión y al trabajo personal. No constituyen un método para eliminar líquidos, grasas o toxinas, acelerar la cicatrización ni tratar dolores.

Es un período indicado para reflexionar, llevar a término asuntos pendientes, alejar lo perjudicial y disminuir cargas. También permite trazarse nuevas metas, después de revisar las anteriores. Es época de la reorganización. Se relaciona simbólicamente con preparar la tierra para una nueva siembra.

Actividades para la Luna Menguante en la vida cotidiana

Entre las actividades para la Luna Menguante puedes incluir ordenar un armario, revisar papeles y regalar aquello que ya no utilizas. También puedes terminar una tarea postergada o resolver una conversación pendiente. Lo cotidiano ofrece muchas oportunidades para practicar el desprendimiento.

Te sugiero elegir un asunto concreto. Pregúntate qué deseas dejar atrás y qué acción puedes realizar hoy para acompañar esa decisión. Si quieres disminuir una costumbre perjudicial, observa cuándo aparece y qué necesidad intentas cubrir con ella.

Dentro del trabajo energético, este período se considera apropiado para pedidos destinados a deshacer energías negativas que obren sobre uno. También se vincula con alejar malos deseos, desbaratar influencias negativas y terminar relaciones que hacen daño. Estas prácticas expresan una intención espiritual; sus resultados no deben presentarse como garantías.

Asimismo, puede servir como referencia para comenzar a cambiar malos hábitos. En el caso de las adicciones, el trabajo espiritual puede acompañar la búsqueda de ayuda profesional, sin sustituirla.

Los pedidos relacionados con dejar ir, soltar o disminuir encuentran aquí su correspondencia simbólica. En cambio, la siembra de nuevas intenciones suele asociarse con la luna nueva y su desarrollo con la creciente. Durante la menguante podemos preparar ese comienzo, reconociendo primero qué necesitamos concluir.

Conviene distinguir, además, entre luna menguante y luna descendente. Menguante se refiere a la disminución de la parte iluminada que observamos. El término descendente describe otro movimiento aparente de la Luna y no es su sinónimo.

En muchas corrientes de la Wicca, la Diosa en su aspecto de Anciana se relaciona con la luna menguante. Representa la madurez y la sabiduría adquiridas mediante la experiencia. Algunas prácticas contemporáneas también vinculan este período con Hécate y el trabajo sobre la propia sombra.

Desde esa perspectiva, trabajar la sombra significa reconocer aquello que preferimos ocultar o justificar. No para castigarnos, sino para asumir nuestra responsabilidad y transformar nuestra manera de actuar.

Hallarás aquí propuestas tanto para iniciados como para no iniciados. Elige la más adecuada para ti. Puedes realizarlas hasta el día anterior al próximo novilunio o luna nueva. La expresión luna negra tiene distintos usos, por lo que no siempre designa exactamente lo mismo.

Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Blog, Calendario Lunar · Etiquetas: desprendimiento, Hécate, reorganización, trabajo energético

Vaso medio vacío o medio lleno ¿Cómo lo ves tú?

Vaso medio vacío o medio llenoVaso medio vacío o medio lleno: ver lo que sí tienen permite apreciar los recursos disponibles y entregar al Cristo el esfuerzo de cada día. Ver el vaso medio lleno también ayuda a reconocer las posibilidades de una situación desfavorable.

Cuando la limitación espaciotemporal se manifiesta en una situación desfavorable, puedes valorarla viendo el vaso medio vacío o medio lleno. ¿Cómo lo ves tú?

Con motivo de este servicio de liberación, quienes viven lejos se lamentan por no poder asistir y preguntan si puede realizarse por Internet. La verdad es que el servicio de liberación solo puede realizarse para un gran número de personas de forma presencial, no a distancia.

Mientras llega el momento, encontrarás herramientas gratuitas en Canalizandoluz para que las utilice quien las necesite. No es lo mismo, pero, sin duda, ayudará a ver el vaso medio lleno en lugar de vacío.

«Hola, Brinda. Y las personas que vivimos lejos, ¿tenemos forma de ser liberadas por otro medio?

Un abrazo.
Gladys
Medellín, Colombia».

Enviado: miércoles 10 de agosto de 2005, 13:09.

Querida amiga:

Si tienes fe en alguna comunidad religiosa, como la católica, la evangélica o la carismática, acude a ella para que te bauticen. También sé que, si la hubieras tenido, no habrías estado escribiéndome tal como lo has hecho en el último tiempo.

Si desconfías de la Máscara, pero sientes que puedes trascenderla para ver más allá de ella, recibe lo que se te dé en tu proximidad. Recíbelo a través de la Máscara, porque el Cristo verá tu fe. A través de ella, recibirás de Él mismo.

Pero quizá la Máscara te detenga porque no la toleras por experiencias en esta vida o en otros espacios-tiempos. En ese caso, no pierdas tu tiempo, porque impedirás que la Gracia actúe. Ojalá me comprendas.

Otros sentirán el llamado, igual que yo, a realizar esta práctica. Solo estén atentos y disciernan para no quedar atrapados dentro de ninguna estructura. El signo es la liberación, no la atadura ni el condicionamiento de ningún tipo.

Una sugerencia: en lugar de ver lo que no tienen, vean lo que sí tienen. Lean los salmos que corresponden a los trece arrepentimientos de la Sophia: 69, 71, 70, 102, 88, 130, 25, 31, 35, 120, 52, 109 y 51.

Impónganse como acción concreta superar aquello que les cuesta durante un período de 40 días, de aquí a diciembre. Entréguenle su esfuerzo al Cristo o a la Madre. Ellos les abrirán el camino hacia lo que ustedes necesiten hoy.

Un abrazo desde el Alma.
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Autoconocimiento, Blog · Etiquetas: Cristo, Estrategia La Gracia, salmos, virtud de fe

Leyenda del Arco Iris

Leyenda del Arco IrisLa leyenda del arco iris presenta a Iris, diosa del arcoíris, como mensajera del cielo y la tierra. Esta historia simboliza la armonía y el equilibrio interior.

Hola, amigos del alma:

Hace tiempo venimos trabajando en CanalizandoLuz los Puentes Arco iris. Asimismo, todos sentimos algo especial cuando, entre la lluvia y el sol, aparece el mágico y precioso arcoíris.

Hoy encontré esta historia que comparto con ustedes. Sé que les gustará, porque tiene un gran significado.

Un abrazo de luz.
Brinda Mair

La leyenda del arcoíris

En la mitología griega, Iris es la diosa del arcoíris, hija de Taumante y de la oceánide Electra. Algunas tradiciones la presentan como esposa de Céfiro, el viento del oeste.

Así como Hermes es mensajero de Zeus, Iris cumple esa función para Hera, su esposa. Sin embargo, también transmite mensajes de Zeus y de otros dioses.

Abandona el Olimpo para llevar los mandatos divinos a los dioses y a la humanidad. Por eso, su figura también puede reconocerse como la de una consejera y una guía.

Su arcoíris representa el vínculo entre los dioses y los mortales, así como el fin de la tormenta.

Según Hesíodo, Zeus enviaba a Iris a recoger las aguas del Estigia en un jarro de oro. Los dioses prestaban sus juramentos sobre esas aguas.

Si alguno juraba en falso, permanecía un año privado de aliento y de voz, sin probar néctar ni ambrosía. Después, quedaba apartado de las reuniones y los banquetes de los dioses durante nueve años.

Iris aparece representada como una hermosa joven alada. En las recreaciones de su figura, los colores brillantes y la luz evocan el arcoíris que une el cielo con la tierra.

 

En esta narración, Iris es amada tanto por los dioses como por los mortales, a causa de su naturaleza buena y cariñosa.

Si Hera deseaba dar a conocer su voluntad a los hombres, Iris bajaba a la tierra como un rayo. Allí tomaba aspecto mortal o se aparecía en su forma divina: una hermosa mujer alada.

A veces hendía el aire tan suavemente como el viento del oeste. Otras veces descendía por el arcoíris que unía el cielo con la tierra. También atravesaba las aguas con facilidad, como relata Homero en la Ilíada.

El relato la muestra, además, atendiendo a los viajeros divinos cuando regresaban al Olimpo. Desenganchaba los corceles de sus carros y les ofrecía néctar y ambrosía.

Así, Iris no solamente entregaba mensajes: también ofrecía ayuda y cuidado.

Desde una lectura simbólica, su figura puede representar una de las lecciones morales que ayudan a formar una individualidad estable: un corazón equilibrado. Su enseñanza a los hombres sería aprender a tener un corazón equilibrado.

En esta interpretación, Atenea encarna la justicia, la honradez y la objetividad. Iris, por su parte, encarna la armonía: es buena y dadivosa, aunque su simpatía no es sensiblera.

Simboliza el sentimiento, más que la emoción visceral. Desde esta perspectiva, la emoción es una reacción visceral ante una situación. En cambio, el sentimiento es una facultad decisoria activa e inteligente.

La función del sentimiento actúa como un puente cambiante entre los contrarios. Supone una percepción atenta a las necesidades de cada situación y tiene como objetivo final la armonía y la comunión.

Por eso, la imagen de Iris vertiendo agua puede expresar simbólicamente esa función de encuentro y equilibrio.

Fuente consultada originalmente: Wikipedia. Adaptación de Brinda Mair. Referencias mitológicas contrastadas con los textos clásicos enlazados.

Puentes Arco Iris en CanalizandoLuz.

Los rayos cósmicos y nuestra frecuencia personal — Brinda Mair.

Cuál es tu nombre cósmico

Retazo de Cielo

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas, Mitología · Etiquetas: equilibrio interior, mitología griega

Inicia la Cuaresma luego de imponer las cenizas

Inicia la Cuaresma luego de imponer las cenizasEl Miércoles de Ceniza inicia la Cuaresma, un tiempo de renovación espiritual para dejar atrás lo viejo y ofrecer servicio útil y altruista. Comienza la Cuaresma y, con ella, una nueva oportunidad de transformación.

El Miércoles de Ceniza, la imposición de las cenizas señala el inicio del tiempo cuaresmal. Por su parte, este finaliza el Jueves Santo, antes de la misa de la Cena del Señor.

La conmemoración del solemne periodo de la Cuaresma comienza con la imposición de cenizas sobre la cabeza de los feligreses, según la tradición católica. Estas celebraciones marcan el comienzo de un periodo de penitencia y reflexión que prepara para el Domingo de Pascua.

Benedicto XVI extrajo un puñado de cenizas de un recipiente plateado que sostenía un asistente. A continuación, las distribuyó a prelados, clérigos y laicos, incluso niños, en la basílica Santa Sabina en la colina Aventina de Roma.

En su homilía, el pontífice habló de la esperanza y de la necesidad de un mundo más justo. Asimismo, presentó la Cuaresma como una oportunidad de renovación espiritual.

Renovar la cruz de dolor

El sumo pontífice nos habla de justicia y renovación espiritual. Ahora bien, ¿qué quiere decir renovación? Renovar puede significar reconocer que la vigencia de algo está por finalizar, que su plazo se termina.

Amigos, desde mi interpretación espiritual, lo que termina es un periodo o ciclo planetario. Se acerca un alineamiento de energías y el inicio de una nueva era. La configuración geométrica de la cruz de dolor, traición y sufrimiento puede renovarse. Puede dar lugar a nuevos patrones, formas y enlaces de esfuerzo propio, servicio humano y libertad de conciencia.

Porque las semillas del Cristo están vivas. El Nazareno, en su camino por Oriente Medio, dejó huellas luminosas e imborrables, grabadas en la eternidad. Son visibles para el buscador de la verdad y forjador del amor incondicional en los actos cotidianos.

La Cuaresma evoca una cuarentena: es una nueva oportunidad para comenzar un ciclo de renovación de votos a un servicio perdurable. Cuarenta días de lluvia durante el diluvio, cuarenta días de ayuno de Jesús y de Moisés… Es una invitación a grabar la energía con nuevas decisiones para magnetizar potenciales jamás vistos en el planeta.

Es reflexionar con la elevación del profeta y la visión del ojo de Dios. Es anclar, desde lo interno, el ímpetu de acertadas actitudes en la atmósfera individual y cumplir con el plan divino. Es un período para ofrecer la propia vida en servicio altruista y entregarse a conocer el rostro de Dios.

Dejar los apegos y renovar el servicio

Es penitencia dejar los apegos de lo viejo, trascender lo obsoleto del ayer y traer al ahora la actualización del mensaje del Cristo. Es canalizar luz y ascender de esta realidad inferior, distorsionada e ilusoria. Además, es hacer lo que el Cristo interno quiere que hagas por ti y para el Creador.

Es entregarle tu servicio desinteresado y dejar que Él sea la abundancia de la propia vida. Porque el Señor todo provee a quien le sirve sin esperar recompensas materiales.

Son ayunos en los que ofrecemos en anatema las máscaras de lo irreal para beber del cáliz de las renovadas intenciones. Así acumulamos fuerza para hacer la voluntad del Cielo. Es la puerta de la esperanza para salir de los obsoletos ciclos de encarnaciones y entrar en las veredas de la vida eterna.

Es abstinencia de actitudes negativas para encarnar las virtudes del linaje cósmico de los humanos divinos. Es manifestar el poder interno para continuar sembrando las semillas de un nuevo servicio… El servicio del Oficio del Cristo.

El nacimiento del nuevo hombre-mujer-artista

Se acerca el nacimiento del nuevo hombre-mujer-artista que todos llevamos dentro. Son los semejantes que, por merecimiento propio, adquieren un estado de conciencia equilibrado dentro del mismo viejo cuerpo. Lo alcanzan mediante la entrega a lo superior y se convierten en verdaderos cristianos sin pertenecer a ninguna religión.

Son los libres de espíritu, quienes se renuevan constantemente cuando trascienden y armonizan sus alfas-omegas. En cada crucifixión interna cocrean un escalón más alto de su escalera al cielo. También cocrean hermosos patrones geométricos armoniosos con su entorno.

Mueren a sus viejas pasiones solos. Nacen con sus nuevas virtudes y una moral elevada, solos también. Pero, siempre que suben un peldaño, con su impulso armonizan la vida y siembran luz canalizada de lo superior.

Este humano servicial, sincero y altruista crea, con sus acciones y actitudes crísticas, eslabones indispensables que unen a toda una humanidad. A su vez, esta humanidad tiene como deber ascender y descifrar sus incógnitas de identidad cósmica.

Las cenizas de una vieja tierra

Comienza la Cuaresma y, con ella, llega otra oportunidad de reivindicación espiritual. Es posible encauzar sentimientos de renovación y nuevos acuerdos con la energía del Cristo. De este modo, podemos construir el puente de enlace con el universo superior del Padre-Madre Dios.

En este sentido, podemos esparcir, en el fuego del volcán y las entrañas del abismo, las cenizas de una vieja tierra que ya no necesitamos sostener. Podemos hacerlo todos los miércoles de nuestra vida y liberarnos de la carga de la cruz.

En efecto, al armonizar las frecuencias del campo holográfico y empalmar en afinidad con la vibración del Cristo planetario, encarnamos en el corazón humano la simiente crística. Es la semilla que crece en el plexo solar con el patrón azul original de la herencia estelar.

Esa conversión o humilde comunión nos faculta para solicitar tolerancia y misericordia a quien se las debamos pedir. Que la vibración de la Luz nos dé discernimiento para cantar a los cuatro vientos el amor incondicional del mensaje divino.

Que podamos hacerlo en todas las santas semanas del hombre sobre su planeta. Para ejercer el poder del dominio de su Alianza Primera: ser hijo de Dios.

Un abrazo de luz.
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Blog, Cristianismo, Festividades cristianas · Etiquetas: libertad de conciencia, Miércoles de Ceniza, penitencia, servicio altruista

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