La leyenda del arco iris presenta a Iris, diosa del arcoíris, como mensajera del cielo y la tierra. Esta historia simboliza la armonía y el equilibrio interior.
Hola, amigos del alma:
Hace tiempo venimos trabajando en CanalizandoLuz los Puentes Arco iris. Asimismo, todos sentimos algo especial cuando, entre la lluvia y el sol, aparece el mágico y precioso arcoíris.
Hoy encontré esta historia que comparto con ustedes. Sé que les gustará, porque tiene un gran significado.
Un abrazo de luz.
Brinda Mair
La leyenda del arcoíris
En la mitología griega, Iris es la diosa del arcoíris, hija de Taumante y de la oceánide Electra. Algunas tradiciones la presentan como esposa de Céfiro, el viento del oeste.
Así como Hermes es mensajero de Zeus, Iris cumple esa función para Hera, su esposa. Sin embargo, también transmite mensajes de Zeus y de otros dioses.
Abandona el Olimpo para llevar los mandatos divinos a los dioses y a la humanidad. Por eso, su figura también puede reconocerse como la de una consejera y una guía.
Su arcoíris representa el vínculo entre los dioses y los mortales, así como el fin de la tormenta.
Según Hesíodo, Zeus enviaba a Iris a recoger las aguas del Estigia en un jarro de oro. Los dioses prestaban sus juramentos sobre esas aguas.
Si alguno juraba en falso, permanecía un año privado de aliento y de voz, sin probar néctar ni ambrosía. Después, quedaba apartado de las reuniones y los banquetes de los dioses durante nueve años.
Iris aparece representada como una hermosa joven alada. En las recreaciones de su figura, los colores brillantes y la luz evocan el arcoíris que une el cielo con la tierra.
En esta narración, Iris es amada tanto por los dioses como por los mortales, a causa de su naturaleza buena y cariñosa.
Si Hera deseaba dar a conocer su voluntad a los hombres, Iris bajaba a la tierra como un rayo. Allí tomaba aspecto mortal o se aparecía en su forma divina: una hermosa mujer alada.
A veces hendía el aire tan suavemente como el viento del oeste. Otras veces descendía por el arcoíris que unía el cielo con la tierra. También atravesaba las aguas con facilidad, como relata Homero en la Ilíada.
El relato la muestra, además, atendiendo a los viajeros divinos cuando regresaban al Olimpo. Desenganchaba los corceles de sus carros y les ofrecía néctar y ambrosía.
Así, Iris no solamente entregaba mensajes: también ofrecía ayuda y cuidado.
Desde una lectura simbólica, su figura puede representar una de las lecciones morales que ayudan a formar una individualidad estable: un corazón equilibrado. Su enseñanza a los hombres sería aprender a tener un corazón equilibrado.
En esta interpretación, Atenea encarna la justicia, la honradez y la objetividad. Iris, por su parte, encarna la armonía: es buena y dadivosa, aunque su simpatía no es sensiblera.
Simboliza el sentimiento, más que la emoción visceral. Desde esta perspectiva, la emoción es una reacción visceral ante una situación. En cambio, el sentimiento es una facultad decisoria activa e inteligente.
La función del sentimiento actúa como un puente cambiante entre los contrarios. Supone una percepción atenta a las necesidades de cada situación y tiene como objetivo final la armonía y la comunión.
Por eso, la imagen de Iris vertiendo agua puede expresar simbólicamente esa función de encuentro y equilibrio.
Fuente consultada originalmente: Wikipedia. Adaptación de Brinda Mair. Referencias mitológicas contrastadas con los textos clásicos enlazados.
Puentes Arco Iris en CanalizandoLuz.
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