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Archives for septiembre 2025

La levadura de Dios y el misterio del «pan nuestro de cada día»

El pan nuestro de cada díaLa levadura de Dios y el misterio del «pan nuestro de cada día» encierran un profundo significado espiritual. Ambos hablan del proceso interior del ser humano.

Cada uno de nosotros es un fruto exquisito del Árbol de la Vida, en el Edén del Padre. Sin embargo, las experiencias de la vida pueden hacer que ese fruto se pudra o se vuelva ácido.

A veces, entregamos nuestros dones con las manos llenas. Pero quien los recibe puede rechazarlos y arrojarlos contra nosotros. Esa experiencia nos duele. Nos hace sentir indignos y poco merecedores de que alguien vuelva a querernos.

El desafío de nuestra vida consiste en recuperar esos dones. Debemos trabajarlos y amasarlos como pan. Entonces podremos ofrecer al mundo el «pan nuestro de cada día», en el Oficio de Cristo.

La levadura de Dios

La levadura del mundo es el Amor de Dios.

La Ley de Correspondencia dice: «Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba».

Jesús nos habló para que repitiéramos el rito de la Última Cena en su recuerdo. El rito del pan en 3D nos dejó sin comprender su sentido en los multiniveles de conciencia planetaria.

Nos quedamos con la explicación recibida de la Iglesia: que Él compartió su Cuerpo con nosotros. Sí, pero hay mucho más. El misterio del pan.

Vivir en Oficio de Cristo significa convertirse en pan para ser comido en el mundo. Para fabricar pan se necesita un poco de azúcar y un poco de sal, en la justa medida, además de agua y harina. Azúcar y sal son necesarios para que la levadura crezca. El artesano panadero debe tener oficio para que ambos ingredientes no maten a la levadura.

El alma sabe que debe guiar al ser inferior para reunir todos sus componentes. Ese es su trabajo a lo largo de cuarenta años. Durante ese tiempo, su contenedor en el mundo físico va madurando. El cuerpo, que se expresa a través de la personalidad, se convierte en un buen artesano panadero.

Entonces puede ofrecer al mundo los dones que el Padre le confió al venir a este plano.

Veamos los ingredientes para esta sagrada tarea:

  • La harina corresponde a nuestros egos físico, emocional, mental y espiritual en equilibrio.
  • El agua ya está en todo nuestro cuerpo físico.
  • La sal es el karma necesario para que la vida tenga gusto.
  • El azúcar es el amor de la Tierra y lo tienen nuestros niños en la fruta de nuestros dones del Árbol de la Vida.

¿Y la levadura? Nuestro ser inferior se pregunta: ¿de dónde la sacaremos si Dios nunca estuvo en nosotros?

La levadura de Dios no es algo externo, sino algo que ya traemos desde el origen. Solo debemos recordar y ver el mundo con Ojos de Dios.

Todo fue antes de que el mundo fuera. La sabiduría popular lo registra: «Cada niño nace con un pan bajo el brazo». La trajimos al nacer.

Puede haber sucedido que la unión de nuestros padres estuviera marcada por mucho karma. Entonces, poco después de nacer a esta realidad, el exceso de sal pudo haber matado nuestra levadura.

Cuando la levadura de Dios no crece, el camino se convierte en un verdadero peregrinaje de sangre, sudor y lágrimas para recuperar el equilibrio. Entonces, los cuarenta años se convierten en un verdadero peregrinaje de sangre, sudor y lágrimas. Durante ese tiempo, debemos quitar el exceso de sal y equilibrarlo con el azúcar.
La persona en 3D confunde la energía de 4D. A cambio de un poco de azúcar, acepta toneladas de sal. De ese modo, nunca logra equilibrar sus cuentas con el Padre.

La búsqueda en la salida del laberinto debe darse en el encuentro del equilibrio de la pareja interna.

En este momento planetario, el exceso de la energía 4D que busca la ascensión en este lado del tiempo es atraído por cada ser humano y, por añadidura, por cada relación de pareja, por cada familia y grupo de almas, para cerrar las cuentas pendientes en este y en el otro lado del tiempo.

Si cada ser humano alcanzara el equilibrio interior, viviríamos en el Paraíso. Pero habitamos en un universo kármico.

En él, la diferencia de concentración de la energía 4D pendiente entre unos y otros pone la energía en movimiento. Ocurre como en una reacción química. Las sustancias tienden a equilibrarse y a buscar su propio nivel.

La búsqueda del amor en el mundo

¿Qué nos atrae del otro? Pues el azúcar. ¿Qué es el azúcar? El azúcar es el amor de la Tierra que toma distintas máscaras, tales como el deseo de posesión, el deseo sexual, el amor condicional o el interés.

En tal sentido, funcionamos como insectos atraídos por un dulce.

Cada uno de nosotros es un fruto exquisito del Árbol de la Vida, en el Edén del Padre. Sin embargo, nuestros aprendizajes pueden haber hecho que ese fruto se pudriera o se volviera ácido.

Tal vez lo ofrecimos con las manos llenas. Pero quien lo recibió terminó escupiéndolo en nuestra cara. Eso nos hizo sentir muy mal. Nos sentimos poco valiosos e indignos de que alguien pudiera querernos alguna vez.

O quizá nunca creímos que pudiéramos resultar apetecibles para nadie. Alguien nos lo dio a entender, y nosotros lo aceptamos.

Entonces, de manera inconsciente, seguimos actuando como niños. Intentamos que nuestra fruta sea deseada por otros. Porque, a través de ese reflejo, abrigamos la esperanza de aceptarnos algún día.

En la 3D todo parece válido. Se busca fuera aquello que no se posee dentro. La persona crea objetivos y nichos referenciales. Les asigna plazos concretos para alcanzarlos.

Con el tiempo, esos objetivos se convierten en las metas de su vida. Entonces, algunos creen que su fruto será valorado si se casan con determinada persona. Otros lo buscan en un título académico, en una cirugía, en un determinado físico, en un automóvil, en un departamento o en una posición social.

Las posibilidades parecen infinitas. La publicidad de una sociedad muestra con claridad ese abanico de aspiraciones. Esos son los nichos referenciales artificiales que crea la sociedad de consumo.

El origen de los condicionamientos energéticos

Pero existen condicionamientos mucho más fuertes y menos evidentes. Son aquellos que nuestro niño interior captó en los primeros años de vida, e incluso durante la gestación. Esas experiencias dejan una impronta profunda. Marcan nuestro nacimiento y condicionan kármicamente la atracción hacia determinadas sustancias o energías.

Con frecuencia, se trata de vibraciones que la madre transmitió a través de la placenta. Más tarde, el niño busca en el mundo físico un azúcar semejante. Lo hace a través del contacto con el otro. Así intenta recrear la misma energía del útero materno, bajo la ilusión del amor de la Tierra.

Quienes no fueron aceptados y cuyas madres intentaron abortarlos sin éxito enfrentan una dificultad mayor. Kármicamente, les resulta más difícil reconstruir esa ilusión. Carecen del contexto energético necesario para hacerlo.

Grande es la tarea del amor de la Tierra. La ilusión de la 3D intenta reproducirla. Su propósito es hacer que cada ser humano se sienta protegido, como en el útero materno.

En realidad, esa ilusión deberíamos tenerla cada uno en sí mismo y, entonces, se convertiría en realidad en el espejo del otro. Pero, en el mundo al revés, buscamos afuera lo que no tenemos dentro.

El enamoramiento, la atracción entre azúcares complementarios, realiza la ilusión. Es como la magia del amor menor: el encantamiento, el endulzamiento.

Con el tiempo ocurrirá que el contacto físico entre ambos provocará que la reacción química inicial continúe con la reacción química entre las sales de uno y de otro. Estas comienzan a fluir buscando el equilibrio.

La sal es el karma, el aprendizaje pendiente.

Hay dos formas en que la sal se cristaliza energéticamente, y dependen de la aceptación de la energía.

La ilusión del capullo-matriz

Cristalización inmediata: si hay exceso de sal y el anhelo por lo dulce, nacido de la desvalorización, no es patológico, la sal reemplazará el efecto dulce. Entonces, la relación se disolverá al poco tiempo.

Cristalización retardada con efectos en 3D: si el deseo del azúcar que el otro aporta a la relación es muy grande, la persona tolerará el exceso de sal. Aceptará esa sal en su cuerpo en 3D. Y, con el tiempo, enfermará.

La química del karma produce un efecto particular. Al final de la jornada, las sales buscan equilibrarse. Tienden a alcanzar un punto neutro para la Ascensión. Entonces, quien tenía menos sal queda “más salado”. Y quien tenía más sal alivia su tensión porque “pierde sal”. Si quien quedó “salado” no estaba preparado para recibir ese exceso, debe retirarlo rápidamente. De lo contrario, la sal precipitará en su cuerpo físico. Y terminará enfermándolo.

Los mecanismos para evacuar el exceso de sal dependen de los chakras afectados en el intercambio salino. Las lágrimas son una forma de liberación. La sudoración también. Incluso el sexo inmediato después de una discusión puede actuar como una vía de descarga. Todos estos mecanismos ayudan a quemar karma y a eliminar el exceso de sal.

Por eso hay personas a las que las peleas las excitan y hasta las generan: es un mecanismo 4D/3D de quemar lo que no toleran en su campo energético, utilizando a su pareja.

Si el exceso de esta energía 4D ingresa en el cuerpo “del que quedó salado”, lo enfermará en el órgano físico que kármicamente haya aceptado la sal.

La piel, si se afectó el cuerpo etérico; el estómago, si se afectó el cuerpo emocional; etc.

El síndrome de fatiga crónica tiene su origen en esta aceptación pasiva de la energía de forma kármica.

Si continúa avanzando, traerá como consecuencia depósitos de la energía de formas-pensamiento en los órganos internos que kármicamente se afecten, por miedo a que quien le envió el exceso de sal —y que el sujeto aceptó— le deje de dar su azúcar, su amor condicional, que necesita para hacer crecer su levadura.

Cristalización retardada con efectos en 4D: se genera un muro con forma de útero o cueva de sal en 4D.

La persona, en la búsqueda del amor de la Tierra, activa inconscientemente una energía viuda negra. Le pide energéticamente a la energía símil-madre que le dé su azúcar y lo cobije en su útero protector, hombre o mujer, como si fuera la madre.

Si la situación se acepta energéticamente, continuarán juntos hasta que uno de los dos avance al próximo estado de conciencia.

Este es el caso de los hombres que tienen a sus mujeres de hijas y de las mujeres que no están casadas con un hombre, sino que lo han convertido en su hijo. En casos extremos, aparece la relación dominador-dominado, víctima-victimario.

El deseo sexual desaparece porque viven el vínculo como madre-hijo o padre-hija.

¿Cómo actúa en este caso la energía?

Es el estereotipo de la energía viuda negra. El azúcar de la viuda negra mantiene a la energía-hijo dentro de su capullo-matriz. Allí permanece feliz, porque recibe aquello que necesita.

El exceso de sal entre ambos no ingresa en la energía-hijo ni la enferma. Por el contrario, actúa como un refuerzo.

Forma un muro con apariencia de útero energético. Ese muro se convierte en un capullo-matriz. Así, la ilusión prolonga el parto más allá de toda lógica.

Una mirada desde el mito

¿Recuerdas a Ulises? La Odisea de Homero narra su largo viaje de regreso a Ítaca. En una de sus travesías, naufragó en la isla de Circe, la Maga.
Circe creó sobre Ulises un capullo-matriz. Le indujo la ilusión del placer. Lo retuvo en su isla, más allá del tiempo lineal. Creó para él un tiempo artificial.
Así, Ulises dejó de recordar que debía seguir navegando por el mar del mundo en busca de su propia isla.

¿Fue perversa Circe? No. Deseaba amor para no permanecer sola en su isla, condenada por los dioses al ostracismo.
¿Fue inconsciente Ulises? Tampoco.
En cierto modo, no se atrevía a volver a surcar aquellos mares llenos de peligros, bajo la condena de Poseidón.
Esta energía es castradora. Mantiene al ser dentro de la ilusión de lo dulce y del amor. No le permite crecer.
Como un bebé prematuro, el feto permanece siempre pequeño.

Pero, así como cuenta la leyenda, Ulises despertó un día con ayuda de los dioses. Entonces huyó de la isla.
Lo mismo ocurre con quienes despiertan de la ilusión de su jaula de oro.
Cuando la persona toma conciencia de su encierro, siente que despierta de un estado de catalepsia dentro de un ataúd. Con frecuencia, el cuerpo expresa ese proceso. Pueden aparecer asfixia, alergias respiratorias, asma y distintos tipos de ahogo.

La desesperación impulsa a la persona a romper el capullo-matriz de sal. Quienes la rodean no comprenden lo que le sucede: “Si todo es tan perfecto, ¿qué te pasa?”.
La culpa puede llevarla a la depresión. No entiende por qué no es feliz, cuando en apariencia debería serlo. “Te da todo, ¿qué más quieres?”.
Pues, respirar.

Si encuentra la fuerza para romper el capullo-matriz, la relación llegará a su fin. Solo podrá continuar si la otra parte acepta el nuevo estado de conciencia.

El nuevo ser, nacido de esa experiencia, huye en busca de distancia. Necesita alejarse de su carcelero, de esa madre-padre energético que lo mantiene en la ilusión. Pero no sabe con claridad quién es.

Tampoco cuenta, como Ulises, con la certeza de la ayuda de los dioses. Por eso regresa una y otra vez.

Con cada regreso, el capullo-matriz comienza a formarse de nuevo. Llega un momento en que ya no tiene fuerzas para romperlo otra vez. Entonces se resigna. Acepta la ilusión de que “todo está bien”. Y permanece allí hasta su muerte.

Mientras tanto, la sal de esas paredes empieza a filtrarse en sus huesos.

La esperanza de la levadura nueva

Hay una esperanza.

Puede suceder que, por Gracia, el néctar de los dioses llegue hasta su pozo de Elías. Entonces despertará en él el gusto por el néctar divino. Comenzará a desearlo en este mundo más que al azúcar.

Cuando eso ocurra, la ilusión de su encierro se disolverá. Podrá amar incondicionalmente a su carcelero en la ilusión. Y, al hacerlo, también lo liberará.

Así somos todos los seres humanos. Aceptamos condicionamientos energéticos porque vivimos desconectados de Dios.

Buscamos el amor en planos inferiores. Ese amor no es más que un débil reflejo del Amor de Dios.

Pero hay una salida, incluso en medio de tantos errores kármicos.

El Maestro Jesús lo expresó con claridad:

“Hombres de poca fe, si tuvieran una fe del tamaño de un grano de mostaza, podrían decir a esa higuera que se arroje al mar. Y, si no dudaran en su corazón, así ocurriría.”

Siempre tenemos la oportunidad de traer más levadura al mundo. Un niño, un hijo del alma, representa la posibilidad de recibir nueva levadura del Padre.

Cuando todo en este mundo parece anunciar muerte, un nuevo nacimiento trae esperanza de vida.

El nuevo nacimiento de nuestro niño interior trae nuevamente la levadura del Padre. Llega con la posibilidad de hacer un buen pan y multiplicar los dones.

Cuando no logramos hacerlo por nosotros mismos, traemos hijos al mundo. Ellos llegan con la levadura bajo el brazo. Por amor de la Tierra, entregan esa levadura de manera incondicional. Al hacerlo, comparten con nosotros nuestro karma.

Y conservan una esperanza secreta, regalo de los dioses.
Esa esperanza es que, algún día, cumplamos el desafío de nuestra vida en este plano.
Recupera tus dones y trabájalos amasándolos como pan. Da de comer tu «pan nuestro de cada día» al mundo, en Oficio de Cristo.

Que el Espíritu nos guíe Siempre.
Con Amor Incondicional,
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Sexualidad Sagrada · Etiquetas: amor de la Tierra, Árbol de la Vida, karma, niño interior, Oficio de Cristo

Qué es la Ascensión

Qué es la ascensión, cuerpo de luz, Activación del cuerpo de luzDescubre qué es la ascensión y cómo el cuerpo de luz eleva tu frecuencia: etapas, quinta dimensión y señales internas del proceso auténtica.

El planeta y todos los seres que en él viven están en proceso de ascensión. Este proceso comenzó hace miles de años y se ha acelerado mucho en los últimos tiempos.

¿Qué es la ascensión y cómo actúa el cuerpo de luz?

Si te preguntas qué es la ascensión, es básicamente un cambio de frecuencia y un cambio de foco de la conciencia (*1). La energía está presente en todas las cosas y se combina de maneras indescriptiblemente complejas para formar todo lo que conocemos y lo que no conocemos, incluso a nosotros mismos.

Nuestro cuerpo físico, las emociones, los pensamientos y el espíritu están hechos de energía. Todo se combina de una manera tal que nos convierte en un ser único en todo el universo. La energía que somos tiene una frecuencia. Podemos cambiar esa frecuencia mediante el trabajo interior y con el desarrollo del cuerpo de luz.

Eso es la Ascensión: a medida que elevamos la frecuencia más baja de nuestro cuerpo físico, este se vuelve menos denso e incorpora gradualmente energía de frecuencias más elevadas. Al hacerlo, verás y pensarás cosas que antes no te eran posibles. Literalmente, te convertirás en un ser de la quinta dimensión, operarás en la quinta dimensión y trabajarás con seres de esa misma frecuencia. Las frecuencias más bajas —las del miedo y de la limitación— se derrumbarán y vivirás en un estado que llamarías de éxtasis, en unicidad con tu espíritu y con el espíritu de los demás. Eso es la Ascensión.

Nuestro planeta y todas las especies de vida que habitan en él están en proceso de ascensión. Ascender significa que las formas de vida de primera y segunda dimensión pasarán a formas de vida de tercera dimensión. Los seres humanos, como formas de vida tridimensionales, nos graduaremos ya sea hacia el mundo de la cuarta dimensión o hacia el estado de unidad de la quinta dimensión. Esto dependerá de nuestro nivel de evolución y de nuestra intención. La Ascensión está ocurriendo ahora, paso a paso, y continuará de una u otra forma, porque esa es la voluntad de todos.

Normalmente, los planetas y las especies de vida encarnadas ascienden a través de desastres cataclísmicos que anuncian un ciclo de muerte-resurrección. En este ciclo —como lo demostró Cristo— los desastres crean muerte planetaria. En la Mente Universal esto se sabe y se entiende, pues así suele ocurrir la Ascensión. De ahí que desde tiempos remotos existan profecías de terribles catástrofes al final de los tiempos. El ciclo de resurrección es la Ascensión, donde la vida comienza de nuevo en un nivel de conciencia más alto. La Ascensión no es reencarnación —la reencarnación conlleva el concepto de karma—: para que haya Ascensión, todo el karma debe haber sido limpiado.

La Ascensión no significa existir solo como espíritu en mundos celestiales: la Ascensión también es física. El proceso cambia el cuerpo físico al unificar cuerpo y espíritu en un solo ser: un ser perfecto de luz en un cuerpo físico de luz. Esta progresión comenzó hace miles de años, con el éxodo de los israelitas desde Egipto: la historia de Moisés llevando a su pueblo fuera de la esclavitud es una metáfora de la progresión de la Ascensión. La encarnación de Jesús fue un punto de inflexión: el avatar Jesús fue capaz de tomar los «pecados» —o karma— de la humanidad y transmutar esa energía en Luz. Esta redención hizo posible un proceso de ascensión suave.

Las doce etapas del cuerpo de luz

Esta ascensión involucra una serie de pasos hasta hacer posible un Ser de Luz. La redención de Cristo fue el primer paso en la progresión del cuerpo de luz; este primer paso demoró cerca de dos mil años en completarse. El Cuerpo de Luz fue introducido como experimento en 1988, siete meses después de la Convergencia Armónica. Es un experimento, pues nunca antes una ascensión había sido intentada de esta forma. Este método —que implica un aumento gradual de la Luz en los cuerpos físicos de todas las formas de vida y del planeta, y un ascenso vibratorio— nunca había sido intentado en ningún universo en Ascensión.

La Mente Universal tiene teorías sobre cómo resultará este proceso; sin embargo, algunos resultados han diferido de lo anticipado y se han realizado revisiones. Aquí conviene incluir información sobre la evolución de nuestro Cuerpo de Luz. Primero, a nivel personal: cómo el Cuerpo de Luz nos afecta física, emocional y mentalmente. Más tarde veremos cómo afecta a las estructuras de la sociedad.

El cuerpo de luz y la unión con el Ser Superior

Según Metatrón (*2), el aspecto más importante y emocionante del Cuerpo de Luz es que este proceso de Ascensión transforma nuestra envoltura física en un vehículo apto para unirse completamente con nuestro Ser Superior. Esta unión se crea por una serie de descensos del espíritu, programados de acuerdo con la cantidad de luz que somos capaces de sostener en nuestras células: a mayor cantidad de luz en el cuerpo físico, menor densidad corporal.

Hacia el final de la conformación del Cuerpo de Luz —antes de la Ascensión— nos uniremos completamente con el Ser Superior. A medida que el espíritu desciende, las áreas del alma y del espíritu se integran al físico, y cada capa cuenta con un mecanismo para atraer las experiencias humanas que aún nos ayudan a progresar (*3). Esto trae, además, una conexión por niveles con maestros y dones espirituales que siempre el Padre/Madre quiso darnos y que no podían manifestarse porque negábamos su acceso.

Cada nivel más alto del Cuerpo de Luz ahonda más en los temas humanos que la capa anterior. Es para ayudarnos a limpiarnos mental, emocional, física y espiritualmente. A medida que los problemas aparecen, podemos elegir permitir que la redención de Cristo los transmute (*4), o limpiarlos usando tecnologías de luz disponibles desde hace décadas (trabajo corporal, renacimiento, bioenergía, etc.). Metatrón señala que existe un espacio vacío al final de cada nivel del Cuerpo de Luz —la «muerte del ego»— que puede sentirse como depresión o vacío. Ese espacio debe usarse como parada de descanso antes de continuar. Es una cámara de integración donde reconstruirnos sobre nuevas bases, como la oruga que en crisálida deviene mariposa.

Las primeras seis capas del Cuerpo de Luz fueron estructuradas para un cambio gradual en todos los niveles, con despertares espirituales regulares acompañando los cambios físicos, mentales y emocionales. Del séptimo al décimo nivel, el proceso cambia y se focaliza en un área concreta.

Los síntomas del despertar espiritual

En el séptimo nivel, la mayoría experimenta el primer descenso del espíritu y un despertar espiritual notable. Puede manifestarse clarividencia, clariaudiencia o conciencia cinestésica de la energía. Hablo de este nivel en pasado porque actualmente el planeta está transitando el noveno nivel. Estar por debajo de la frecuencia planetaria —por debajo del octavo nivel— resulta doloroso.

Si estuviésemos en niveles inferiores, quizá ni nos interesaría leer contenidos espirituales. El octavo nivel del Cuerpo de Luz produce cambios intensos en el cuerpo. Son comunes síntomas tipo viral: resfriados recurrentes; cefaleas detrás de los ojos —al conectarse los canales de luz del nervio óptico y activarse la glándula pineal—; dolor de oídos —al reconfigurarse estructuras para decodificar transmisiones de luz—; o exceso de sudoración y diarrea a medida que las células pierden densidad.

Una razón para estos cambios es que añadimos una tercera banda a nuestro ADN. Para algunos, el cuerpo ofrece resistencia a la pérdida de densidad durante el descenso del espíritu; uno de sus síntomas es el aumento de peso. El cuerpo busca «contener» la masa espiritual. El ejercicio físico es la única forma de detener ese aumento una vez iniciado, y ha de ser intenso (pesas, ciclismo, trote, natación) para formar músculo. La masa muscular protege el sistema nervioso: las energías de cada descenso son más fuertes de lo habitual. El tejido adiposo no protege como el músculo: «fríe» estas energías al llegar, daña receptores de insulina y desequilibra el metabolismo, produciendo más peso. El músculo toma la energía sobrante del sistema nervioso y «convence» al cuerpo de que es lo bastante grande para contener el espíritu.

También puede aparecer en la pantalla interior un desfile de colores, ecuaciones geométricas o un zumbido. Es el inicio de la traducción que permitirá convertir códigos de luz en comprensión cognitiva (*5).

La Red de Conciencia Crística y los códigos de luz

La Red de Conciencia Crística alrededor del planeta transmite constantemente mensajes a las formas de vida encarnadas en un lenguaje de códigos lumínicos. Esta información debe decodificarse y convertirse en pensamiento consciente para poder entenderla y usarla. Estos mensajes están diseñados para darnos instrucción y explicar lo que ocurre energéticamente en frecuencias dimensionales más altas.

Si eres sensitivo, quizá escuches un zumbido. Comunícaselo a tus guías: intentan ayudarte a recibir las transmisiones de códigos de luz, pero no pueden verificar si ya las recibiste a menos que se lo digas. Procurarán ayudarte subiendo el volumen y la frecuencia del código de luz audible hasta ver tu respuesta. El zumbido puede resultar muy molesto —incluso físicamente—: pide a tus guías que bajen el volumen y calibren la energía para que no irrite ni debilite. Los cambios del octavo nivel pueden tardar hasta dos años en un humano; al planeta le llevó tres.

El noveno nivel trata de integrar en la vida física los cambios espirituales del séptimo y los cambios corporales del octavo. En el noveno, el foco son las relaciones: a través de ellas probamos los cambios internos. Cualquier vínculo basado en control o manipulación se vuelve intolerable, y muchos terminan durante esta fase. También puede cambiar el trabajo en el mundo a medida que integramos la nueva identidad.

El vacío del noveno nivel puede ser doloroso: tras tanto énfasis en relaciones, se nos pide estar solos con el Ser Interior, la relación más importante. El noveno termina —y a veces comienza— con descensos masivos, llevándonos a otra relación, repitiendo el proceso hasta que «aprobemos el examen» y nos liberemos.

Al comienzo del décimo nivel, la vida se siente nueva: como nacer de nuevo. El décimo inaugura un despertar espiritual que nos conduce a la maestría de habilidades propias de maestros y adeptos. Estos dones del espíritu se fortalecen a medida que despejamos energía. En el décimo nivel, nos enfocamos en manifestar los dones y luego integrarlos en la vida diaria. El don mayor suele manifestarse primero; los demás llegan gradualmente. Si eres clarividente, por ejemplo, deberás decidir de acuerdo con lo que percibes, no solo con la vista física. La clarividencia «domina» literalmente la visión en el décimo nivel; hasta aprender a procesarla, tropezaremos. El despeje consiste en liberar la energía bloqueada en cuerpos emocional y mental, reubicándola en el espiritual, desde donde se crean los milagros.

La diferencia entre un avatar y un hombre ordinario radica en la ubicación de la energía dentro de los cuerpos sutiles. El hombre ordinario tiene la energía atrapada en emociones y memorias (cuerpo emocional) y en creencias y pensamientos (cuerpo mental), dejando «plano» el cuerpo espiritual. Un avatar tiene cuerpos emocional y mental despejados: su energía se guarda en el cuerpo espiritual y fluye hacia emoción o pensamiento cuando hace falta y retorna tras el estímulo. Así queda libre la energía espiritual para usarse según la voluntad, sin ser consumida por pensamientos, creencias, emociones y memorias. Esta es la estructura energética que debemos crear durante los niveles décimo y undécimo del Cuerpo de Luz. Permitirá hacer «milagros» tales como manifestar el pensamiento en realidad física.

El undécimo nivel es progresión natural del décimo, a menudo tan fluida que casi pasa inadvertida. Las habilidades espirituales siguen creciendo y el cuerpo físico empieza a cambiar de aspecto: se hace luminoso, «hermoso». Tal vez te digan que te ves más joven o «distinto». El undécimo trae capas más profundas de procesamiento emocional. Debemos enfrentar creencias y patrones sobre la muerte y la pérdida. Puede que creemos desilusiones o manifestemos miedos ocultos para poder limpiarlos. Cualquier energía aún almacenada, emocional o mental, tras el décimo debe liberarse a la espiritual en el undécimo. Si no resolvemos en el décimo, lo manifestaremos en el undécimo. No hay que temer más que al miedo.

El duodécimo nivel del Cuerpo de Luz es la Ascensión. Está marcado por el movimiento del Merkabah al centro del corazón. La forma más sencilla de definir el Merkabah es como una esfera dorada de luz: es el vehículo de ascensión. Cuando se activa, se produce una iniciación: es el comienzo de la ascensión personal al mundo de unidad de la quinta dimensión.

La Ascensión es una realidad presente

La ascensión puede presentarse a nivel individual, de grupo o como experiencia colectiva. Ascenderemos cuando estemos listos —solos, en grupo o en un cambio planetario—. No existe un solo «periodo» para la Ascensión: a nivel individual, hay ascensiones ocurriendo cada día. Por eso vuelve a ti la pregunta qué es la ascensión para ti hoy y cómo eliges fortalecer tu cuerpo de luz.

¡Prepárate para la tuya!

Un abrazo de Luz
Brinda Mair


Bibliografía consultada
(*1) Un Manual para la Ascensión — De Serapis (Thoth), canalizado por Tony Stubbs. Traducción: Enita Zirnis y Ramiro Franco.
(*2) Material canalizado traducido por Martha Palma: «Metatrón: Ascensión suave / Progresión del Cuerpo de Luz».
(*3) Por eso la realidad de quien vive en tercera dimensión puede complicarse. La Ascensión es una tarea voluntaria —fluyendo— o forzosa, repitiendo una y otra vez las mismas asignaturas en un juego «viciado».
(*4) Las Ciencias Sagradas de tradición cristiana enseñan a entregar al Cristo la «copa de dolor» para que sea utilizada para la gloria de Su Reino.
(*5) Las Claves de Enoc, de J. J. Hurtak, clave 2-0-7: Estos códigos lumínicos fueron retirados de la humanidad adámica caída por los Consejos de los Señores de Luz (mito de Babel) y serían devueltos cuando el hombre fuese capaz de ser Luz Crística una vez más.

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ascensión planetaria, Blog · Etiquetas: chakras de ascensión, frecuencia vibratoria, red de conciencia crística

Septuagésima Semana de Daniel – Introducción

Septuagésima Semana de Daniel - Introducción, cierre de ciclo. Imagen fotográfica del profeta Daniel en la celda de los leonesComienza ahora la profecía llamada la Septuagésima Semana de Daniel, en la cual se relata cómo será el cierre de ciclo, el final de los tiempos, el Juicio Final.

Nos aproximamos al cierre de ciclo que las profecías mayas anuncian. Antes de todo cierre debe haber un balance. Este será un año de balance multidimensional. ¿Qué significa? Que las buenas y malas acciones de uno y de otro lado del tiempo buscarán un vórtice de energía para equilibrarse. Ese balance, en la práctica, marca un cierre de ciclo en varios planos de nuestra experiencia.

La forma de equilibrarlo es el Oficio de Cristo y la manifestación de los dones del Espíritu Santo, porque ello nos permitirá ascender la energía no procesada de uno y del otro lado del tiempo. ¿Por qué la energía multidimensional no procesada viene hacia el aquí y el ahora? Porque la energía de este espacio-tiempo atrae a nuestros Yo multidimensionales a fusionarse aquí.

Voy a explicarlo de la forma más sencilla posible. Somos seres multidimensionales. Vivimos conscientes de una realidad tridimensional (3D), física, porque nuestro cerebro —que es tierra y también tridimensional— así lo reconoce. Usando el paralelo de la informática, nuestro cerebro 3D es como una de las primeras computadoras que trabajaban nada más que con lenguaje D.O.S.: puede realizar funciones básicas, como una máquina de escribir, pero no serviría para conectarse a Internet.

Así es nuestro cerebro en 3D: una computadora maravillosa, pero obsoleta para aquello que se le quiere pedir. Por sí misma, no reconoce enlaces con otras dimensiones. Para obtenerlos, debe romper las estructuras que la condicionan hacia la 3D, tal como hacemos al actualizar un equipo: valoramos si podemos cambiar piezas para mejorarla o si conviene adquirir una nueva. Para muchos, esta actualización interior señala un cierre de ciclo respecto de la conciencia puramente tridimensional.

De igual forma, nuestra Alma Colectiva, la de todos nuestros Yo multidimensionales, sopesa si la diferencia entre karma y dharma de nuestro Ser Multidimensional justifica una actualización menor. En ese caso, se cambian algunas piezas y se incorporan implantes más modernos, útiles para quien ha transmutado gran parte de su nivel de conciencia. En caso contrario, puede resultar más conveniente aprovechar la transición planetaria mediante un recambio total de energía. Esto implica la desintegración de lo que ya no sirve y mantiene al ser anclado a la 3D: los cuerpos inferiores.

¿Cómo transmuta un ser? Quemando enlaces cuartodimensionales del miedo, lo cual le da flexibilidad y capacidad de movilizar sus formas geométricas. Esto le permitirá absorber progresivamente mayores caudales de Luz Verdadera porque su “carcasa”, su “gabinete informático”, se volverá más luminoso y flexible. ¿Su estructura no se lo permite? ¿No tiene la fe del tamaño de un grano de mostaza requerida para mover montañas? Entonces deberá entregar su materia. Cuando la estructura no se adapta, se precipita un cierre de ciclo de hábitos y memorias que impiden la expansión.

Ahora bien, el Alma —para sopesar— no mira solo este espacio-tiempo lineal, sino la Multidimensionalidad. Lo hace a través del Alma Colectiva. El Alma Colectiva tiene conciencia de mi vida grande multidimensional. Conoce todas mis vidas en el Experimento Terra durante esta última rueda kármica. Abarca el último ciclo de 13.000 años, que ahora llega a su fin en el tiempo lineal. Los mayas, con un conocimiento que no era de esta Tierra, dejaron constancia de ello de forma admirable.

Pero esas “vidas”, nuestro cerebro 3D —acostumbrado al antes y al después— las percibe como “vidas pasadas” o “vidas futuras”. ¡Pobre cerebro 3D! Vieja cajita de CPU pasada de moda que, si no transmuta, recibe nuevos implantes de luz y desiste de los viejos implantes de limitación que frenan su expansión de conciencia, se desespera tratando de razonar cómo “vidas pasadas y futuras” ocurrirán todas al mismo tiempo.

“¡Alto, alto! —dice— mi cerebro 3D estalla; mi cabeza arde, mi estómago se revuelve y mi vista se nubla…”. Y se justifica: “Habré comido algo que me hizo mal… me habré intoxicado”. Sin saberlo, dice una gran verdad: la “intoxicación” se debe al ingreso —inconsciente— de nueva información en su estructura electrónica, que está produciendo la mutación de su ADN. Y su cuerpo resiste el cambio… entonces surge la enfermedad y aparece el cáncer, enfermedades poco frecuentes… Es simple: su vieja carcasa no está soportando la nueva información.

Si el tema era kármico y, en los años del planeta lento anteriores a 1999, se habían activado —por aprendizaje— chips con relojes biológicos en el cuerpo etérico con instrucciones para desencadenar enfermedades kármicas (cáncer, enfisema, psoriasis, etc.), y atribuyó su desaparición a un simple “¡Gracias a Dios!”, pero no siguió trabajando en ese sentido y volvió a las viejas costumbres que lo llevaron a esa crisis… O, peor aún, “gracias al médico que me salvó y me curó”, sin tener en cuenta a Dios… ahora no se explica el regreso de la enfermedad que había remitido en su momento: “No comprendo por qué, luego de tantos años…”.

Ocurre que nuestro ser inferior no advierte que lo único que tenemos en este plano es tiempo para aprender a amar lo distinto, amar lo que nos odia, soltar lo que decimos amar y reconocer que, como nuestro Padre, somos co-creadores de nuestra realidad. Ni una hoja cae de un árbol ni un cabello de nuestra cabeza sin una correspondencia en los Universos de Luz.

Hasta 2005 el ser inferior aún pudo decir: “No… esto no es para mí”, mantenerse al margen sin cuestionarse lo energético-espiritual o conformarse con el cumplimiento de un dogma de cualquier religión ortodoxa que le proporcionó inserción socio-cultural.

Pero este 2006 —año de cosecha multidimensional— no será posible. Ya en esta última parte de 2005 empezó a no serlo para muchos: la enfermedad propia o de seres cercanos, o el equilibrio del karma a través de la aparente injusticia en este espacio-tiempo (pero Justicia Divina multidimensional, al fin) los tocará para que presten atención a lo que no atendieron. Como es lógico, la primera etapa del descubrimiento energético es la repolarización y Dios puede aparecer en su vida, tal vez para odiarlo porque sobrevino la enfermedad o porque “se llevó” —injustamente desde 3D— a quien amaba y parecía tan bueno o inocente. Para otros, 2006 operará como un cierre de ciclo que empuja decisiones postergadas.

Si avanza rápido en sus procesos internos, quizá alcance el próximo nivel que conduce al equilibrio. Deberá entonces comprender que la muerte no existe, la injusticia no existe, la enfermedad no existe: solo hay estados de conciencia limitantes por incapacidad de ascensión de la energía; energía cuartodimensional atrapada (emociones y pensamientos negativos) producto de creencias. Esas creencias son torres de ladrillos de miedo cuya forma responde a los condicionamientos socio-culturales.

El que está muriendo —sea mi propio cuerpo o el del otro amado, por enfermedad, accidente o muerte dolosa— es crisol.

Deja de serlo por libre albedrío cuando puede soltar las estructuras del miedo que consumen su materia. Entonces el espíritu irrumpe. Si no suelta a sus enemigos internos, el fuego purificador, como en la caída de Jericó, consume su materia.

Si comprende y suelta a sus enemigos internos, y si sus paredes, es decir, el cuerpo físico, han quedado en pie, tal vez continúe en este plano. Tendrá una nueva oportunidad de religarse.

Podrá volver a unirse a la esencia espiritual de quien verdaderamente es y que, en la ilusión, había olvidado.

Este 2006, año de cosecha multidimensional, el ser inferior ya no tiene el atributo de elección. No porque se haya retirado el Libre Albedrío. Todo lo contrario. Ya no puede elegir porque, sin darse cuenta, eligió. Siguió a su miedo y a las decisiones de su Ego o Niño Interior. Entregó el poder sobre su realidad al siguiente nivel del Juego del Karma: su Alma. Esta, a su vez, lo entrega al Alma Colectiva. El Alma Colectiva presenta al Juicio del Karma la balanza multidimensional. En ella se pesan las acciones buenas y malas de todas las vidas, de todos los tiempos y de todas las realidades en las que nuestra energía existe. Los egipcios representaron este proceso en los muros de sus pirámides. Lo llamaron el pesaje de las almas en el salón del Juicio. Otras religiones expresaron la misma idea con imágenes diferentes.

Nuestra Alma no mira intereses mezquinos de la 3D y la 4D, como posesiones o vínculos familiares. Contempla la Multidimensionalidad y la posibilidad de regresar al Edén perdido si permanecemos en el Camino del Medio. Sabe que, si perdemos esta oportunidad, permaneceremos en los universos kármicos. Allí quedaremos escindidos de toda posibilidad de volver al Universo Padre.

La puerta para el regreso de la simiente adámica permanecerá abierta hasta el final de este ciclo. Luego se cerrará y el Árbol del Bien y del Mal desaparecerá del Edén. Será entonces el Séptimo Día de la Creación, la Era de Acuario. Y llegará el momento en que Dios Padre “descanse” porque su Creación habrá culminado y el Hijo Pródigo estará de regreso a Casa.

Que el Espíritu nos ilumine y nos guíe para vivir en la Gracia siempre.
Con Amor Incondicional
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Profecías de Brinda Mair · Etiquetas: Era de Acuario, Juicio Final, multidimensionalidad, Oficio de Cristo

Liberación de Implantes del Comando Ashtar

Liberación de Implantes, para superar bloqueos. Hombre calvo mostrando en la superficie de su cabeza implantes metálicosLa liberación de implantes del Comando Ashtar fue una técnica difundida en 1999. Es una información útil para superar bloqueos en el camino de evolución personal.
Mediante esta técnica se está pidiendo a la luz que retire de mi campo energético aquello que limita. Pese al tiempo transcurrido desde su publicación, no ha perdido vigencia y sigue siendo valiosa para comprender y trabajar con implantes de limitación espiritual.

En el mundo he encontrado personas que rechazan aportes útiles por la filosofía de quien los propone, apartándose como si viesen a Satanás mismo. Eso es actuar como fundamentalista espiritual. Prefiero evitarlo: ignorar o criticar por sistema suele ser soberbia, y aquí lo importante es aplicar lo que funciona para superar bloqueos.

Publico esto porque he visto su utilidad para quienes inician el trabajo espiritual, para quienes atraviesan mesetas o para quienes desean avanzar. Es simple y efectivo: nada malo ocurrirá; al contrario. Es de las pocas veces en que he visto funcionar el decreto solo por seguir estos pasos.

Más allá de eso, mi camino va por otra senda y, por lo general, no decodifico del mismo modo sus visiones ni sus mensajes. Ello no le quita mérito a este trabajo entregado incondicionalmente en 1999. Respeto su autoría, su trabajo y su entrega porque, tanto ellos como yo, cada uno en su nivel de consciencia, hace lo que cree que debe hacer.

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Un abrazo de luz
Brinda Mair

La liberación de implantes y dispositivos de limitación espiritual

Técnicas de autocuración y autoperdón

La liberación de implantes

Junio 23, 1999 · Por Greg Mize · Empowerment Enterprises · 4300 Azora Road · Spring Hill, FL 34608 · United States

Meditación para la remoción de implantes de limitación espiritual

Esta información ha sido preparada para ti, Trabajador de la Luz en el camino de Ascensión.

Es hora de recuperar los poderes que entregamos hace milenios. Los tiempos han llegado. Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan Divino en la Tierra.

La experiencia de liberar “implantes” es un gran paso en tu retorno a tu verdadero poder. La liberación de implantes conducirá tu vida hacia un nuevo nivel de claridad y propósito, aportando herramientas concretas para superar bloqueos. Representa una liberación colectiva de muchos niveles de karma al mismo tiempo. Para tener ese impacto es necesario liberar votos y acuerdos que mantienen los dispositivos en su lugar, así como disponer de la fuerza espiritual para disolver los “implantes” mismos.

Los “implantes” y los implantes de limitación espiritual son barreras vibratorias en el camino de la Ascensión que bloquean tu progreso hacia la plena autorrealización. Ponen antifaces y crean falsas realidades en la conciencia, limitando el acceso al Ser Superior. Son mecanismos de control externo de “Fuerzas Oscuras” que te mantienen en una realidad dual. Aunque existen distintos tipos, propósitos y causas, todos actúan como canales inconscientes de energía negativa y representan ataduras kármicas y asociaciones que necesitan ser sanadas.

¿De dónde provienen los implantes?

Los “implantes” representan patrones kármicos colectivos expuestos por fuerzas que buscan controlar pensamiento y emociones. A lo largo de la historia de este sector del Universo, han existido muchas realidades duales (bien/mal). Nos acercamos al tiempo de cumplimiento y Ascensión de este planeta; necesitamos libertad interior para regresar a un estado plenamente facultado y elevar, con nosotros, al planeta y a sus habitantes. Encarnar una realidad dual, asumir sus disfunciones, elevarse sobre ellas y devolverlo todo a Dios es un acto sagrado.

¿Quiénes son las “Fuerzas Oscuras”?

Son seres que no honran al Madre/Padre Dios como Fuente y buscan tomar energía y poder de otros en lugar de recibirlos de Dios. En su ilusión de separación intentan controlar a otros; una forma es a través de los implantes. A veces se enmascaran como Luz y generan desinformación, incluso sistemas energéticos que pueden confundirse con curaciones. Mezclan verdades con falsedades. Pregunta siempre: “¿Esta información viene en la vibración de Cristo?” Insiste en tu confirmación interna. Mientras existan implantes, distinguir puede ser difícil.

Otros seres están detrás de lo satánico y la magia negra; no siempre parecen malignos. Pueden verse bellos, dulces o encantadores; detrás se percibe frialdad y superficialidad, con cualidad vampírica. Vuelve a preguntar por la vibración de Cristo e insiste en la confirmación.

¿Cómo incorporamos esa información en el campo energético?

Los implantes se reciben de muchas formas, épocas y situaciones. Son karma del alma que cargamos entre encarnaciones. Se expandieron con la caída de la Atlántida. Con el tiempo, los humanos perdieron la expresión del ser interior y la facultad espiritual. La forma más reciente de implantación ha sido por asociaciones con organizaciones espirituales de control mental y miedo (incluidas religiones institucionales y sociedades de magia negra) que emplean votos, acuerdos y mecanismos de control. Esos votos permanecen hasta ser revocados.

Los implantes ingresan por los cuerpos sutiles y condicionan el acceso a frecuencias superiores. Mientras creamos en la ilusión de separación de Dios, somos susceptibles. Todos convivimos con algún dispositivo de limitación espiritual hasta que sea limpiado.

¿Cómo sé si tengo implantes?

La cuestión no es “si”, sino “cuáles” y “cómo liberarlos”. Si estás en el planeta y no has sido limpiado, los tienes. Este proceso apunta a limpiar variedades conocidas y desconocidas, en todos los marcos de tiempo, dimensiones y ubicaciones, incluyendo protección para evitar nueva inserción (cuando se recibe por transmisión personal).

¿Por qué muchos psíquicos no los ven?

Porque también los tienen. Se requiere una perspectiva orientada a la Ascensión y conocimiento específico para reconocerlos y actuar.

¿Por qué limpiar ahora?

En la historia reciente, pocos han logrado la Ascensión. El planeta está elevando su frecuencia. La Gracia se ha extendido para absolver karma a quienes eligen la Ascensión. Parte de esa Gracia es la liberación de implantes para superar bloqueos.

¿Qué limpia este proceso?

Este proceso limpia implantes y dispositivos de limitación espiritual (conocidos y desconocidos), “armas” espirituales (energía psicotrónica negativa), parásitos mentales y emocionales, entidades adheridas (de esta u otras vidas), formas de pensamiento negativo (incluidas maldiciones, encantamientos y hechizos), así como los votos y acuerdos que los sostienen; todo ello constituye una base práctica para superar bloqueos.

Los dispositivos incluyen votos/contratos con hermandades espirituales negativas, alianzas profanas o asociaciones fuera de guía divina (pobreza, castidad, obediencia, etc.). Los lazos kármicos son asociaciones de vidas pasadas con individuos o lugares que afectan negativamente las relaciones presentes.

Serás guiado para revocar votos y acuerdos en todos los tiempos y planos. Tras la revocación, puedes entrar en un estado de conciencia somnolienta; relájate y permite el trabajo.

El proceso

  1. Reserva hasta dos horas o comienza una hora antes de dormir. Silencia el teléfono y evita interrupciones para superar bloqueos.
    Acuéstate en tu espacio privado. Si duermes con alguien, hacedlo juntos o ve antes a la cama. Se requiere consentimiento consciente.
  2. Los primeros 15 minutos son para leer y repetir la renuncia de votos. Es sagrado e imprescindible.
  3. Mantente en aceptación y entrega.

¿Qué puedo sentir?

  1. Movimiento de energía dentro y alrededor del cuerpo. Si hay tensión, respira y piensa: LIBERAR.
  2. Ruido mental, emociones intensas, náusea o molestias. Respira y piensa: LIBERAR.
  3. Visiones de colores, especialmente violeta y azul.
  4. Tras la revocación y tu acuerdo para remover implantes, podrías entrar en estado alterado somnoliento: los Maestros y “cirujanos etéricos” trabajan fuera del cuerpo.
  5. Sin expectativas: cada experiencia es personal.

Proceso de sanación y remoción

Acudo al Cristo para calmar mis miedos y desactivar mecanismos de control externo. Pido a mi Yo Superior que cierre mi aura y establezca un canal Crístico para mi sanación, a fin de que solo fluyan energías Crísticas. No se puede dar otro uso a este canal.

(Visualiza energía violeta girando en torno a tu cuerpo durante 90 minutos o toda la noche si lo haces antes de dormir.)

Llamo al Arcángel Miguel para sellar y proteger esta experiencia. Invoco Seguridad Circular para aumentar el escudo de Miguel y remover todo lo no Crístico de este campo.

Invoco a los Maestros Ascendidos y asistentes Crísticos para disolver completamente implantes, energías originarias, parásitos, armas espirituales y dispositivos autoimpuestos (conocidos y desconocidos). Solicito restauración y reparación total de mi campo energético original, lleno de Energía Crística Dorada.

¡Yo Soy Libre! (x7)

Revocación de votos
Yo, el Ser conocido como {tu nombre}, revoco y renuncio a todo juramento, voto y lealtad que no sirva a mi bien más elevado en esta vida, vidas pasadas, simultáneas y futuras, en todas las dimensiones y tiempos. Ordeno a toda entidad ligada a esos contratos que cese y desista, abandonando mi campo energético ahora y para siempre, llevándose aparatos y energías originarias. Invoco al Espíritu Santo como testigo de la disolución de contratos, dispositivos y energías no alineadas al Padre/Madre Dios, conocidos y desconocidos, en pasado y futuro. Que así sea.

Consagro mi lealtad al Padre/Madre Dios mediante el Oficio del Cristo y dedico todo mi ser a la vibración Crística. Autorizo al Cristo y a mi Yo Superior a introducir los cambios necesarios. Que quede escrito en el Libro de la Vida. Gracias.

Perdono y me perdono. Solicito asistencia del Espíritu Santo, el Señor Metatrón, el Señor Maitreya y Saint Germain para testimoniar esta sanación. Transmuto con la Llama Violeta toda energía arrebatada y pido el sello del Cristo.

Pido al Arcángel Miguel que me marque con su sello para protección constante.

Gracias a Dios, a los Maestros Ascendidos, al Comando Ashtar, a los ángeles y Arcángeles. ¡Santo, Santo, Santo es el Señor Dios!

No te muevas durante 90 minutos. Descansa mientras los “cirujanos etéricos” del Comando Ashtar eliminan implantes. Puedes dormir con la certeza de que avanzas en la Ascensión y en tu proceso para superar bloqueos.

Después de la sesión

Se activa un ciclo de limpieza de 21 días. Puede haber sueños inusuales o silencio onírico: ambos son normales. Observa cambios de percepción y apertura de caminos . Deja pasar al menos 30 días para apreciar el alcance.

Beneficios reportados

  1. Calma y claridad internas.
  2. Silencio del parloteo mental.
  3. Disolución de tensión interna.
  4. Mejora de la capacidad de canalizar.
  5. Nuevo sentido de propósito.
  6. Amor, paz y felicidad.
  7. Mejora general de la vida.
  8. Sentido de Unidad y conciencia elevada.
  9. Disolución de relaciones improductivas.

Existe protección contra nueva implantación, en parte porque tu libre albedrío, una vez revocados los votos, te sostiene libre. También se te agrega a una red protectora (percibida etéricamente como un cinturón dorado que se activa cuando es necesario). Si dudas, repite la revocación; si no te sientes completamente limpio, repite la sesión a los 21 días o más, en luna menguante.

Si ya eres canal o sanador

Para un canal, los implantes enturbian la claridad; son líneas hacia vibraciones subcrísticas. Insiste en comunicaciones de vibración Crística: esa higiene energética es clave para superar bloqueos. Tras la liberación de implantes, revisa a tus guías; si alguno se va, será reemplazado por guías de frecuencia superior. Un canal es tan claro como lo está su propio campo.

Para sanadores: al canalizar energía, mantén tu campo lo más claro posible. La liberación de implantes debe formar parte de tu práctica para protegerte a ti y a tus consultantes.

Acerca del Comando Ashtar

El Comando Ashtar es la división “aérea” de la Gran Hermandad Blanca de Luz, bajo la dirección del Comandante Ashtar y Lady Athena, con la guía del Señor Jesús-Sananda y Lady Nada. Trabaja junto a los Maestros Ascendidos y las Legiones Angélicas de Miguel, Rafael, Uriel, Jofiel, Gabriel y otras Hermandades de Luz. Promueve unidad, armonía y coexistencia pacífica.

Reconocimientos

Gracias a la Estrella Esenia, Templo de Maestría de la Ascensión, por su trabajo. Alabanzas al Creador, a los Maestros Ascendidos, al Comando Ashtar, al Arcángel Miguel y al Arcángel Rafael. Kodoish, Kodoish, Kodoish, Adonai Tsebayoth.

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ascensión planetaria, Blog · Etiquetas: comando Ashtar, implantes de limitación, sanación espiritual, técnicas de ascensión

Elección del Método anticonceptivo femenino

Elección del Método anticonceptivo femenino, anticonceptivo femeninoLa elección del método anticonceptivo femenino no debe evaluarse solo desde lo físico, sino también desde lo energético. Los anticonceptivos femeninos fisiológicos o mecánicos pueden generar, en mayor o menor grado, bloqueo energético y afectar el flujo de energía que sostiene la vitalidad y la creatividad.

Antes de decidir un método anticonceptivo irreversible (por ejemplo, ligadura de trompas o vasectomía), conviene ponderar sus implicaciones sutiles: lo que hoy brinda seguridad podría manifestar, con el tiempo, tensiones en la expresividad creativa o en el orden material. Valorar con serenidad cada método anticonceptivo femenino, integrando perspectiva médica y energética, ayuda a evitar decisiones precipitadas.

La sexualidad consciente requiere armonizar cuerpo, psique y espíritu. Informarse sobre anticonceptivos femeninos, fisiológicos o mecánicos, escuchar al propio cuerpo y revisar creencias permite elegir con responsabilidad, evitando que el miedo sea quien gobierne. La clave es sostener el equilibrio para que la energía de vida fluya con claridad, sin forzar ni bloquear procesos naturales.


Amada Brinda:

Gracias por tu sostén. Recibí un e-mail amoroso cuando acudí a ti buscando alivio por la partida de mi pequeña Manuela Córdoba, que me honró eligiéndome como su madre durante cuatro años intensos. En ese momento cursaba un seminario de crecimiento personal y tus palabras, junto con el ejercicio que hice al instante, me dieron paz.

Terminé el seminario —duró nueve meses— y, con el facilitador Raúl B., escribí La Isla de Prana. Ese proceso me ayudó a canalizar y a mantener la conexión desde otro lugar. Hoy siento la necesidad de ordenar mi vida íntima con mi esposo y me surge una duda concreta: ¿cómo elegir un método anticonceptivo femenino que no comprometa lo energético? Leí tu material sobre anticonceptivos femeninos fisiológicos o mecánicos y me resultó útil, pero me inquieta la idea de la vasectomía porque temo un método anticonceptivo irreversible que luego lamente.

Gracias por tu tiempo. Ojalá algún día pueda expresarte mi gratitud en persona. Te abrazo con paz, amor y luz.

Con cariño, Dora — 31 de agosto de 2004


Hola querida Dora:

Gracias por tu recuerdo. Cuando entregamos cada momento de nuestra vida a Dios, la vida misma se vuelve un rito genuino de alabanza. Fuera de esos instantes, lo físico y lo espiritual suelen vivirse como realidades separadas: alcanzamos paz al meditar, pero cuesta mantenerla en medio de las pruebas cotidianas.

Respecto a los anticonceptivos, lo ideal sería “pedir saber” si una unión generará concepción. Aún nos falta recorrido para que funcione siempre así: miedos y creencias que rodean la sexualidad bloquean la percepción. Tanto la vasectomía como los anticonceptivos femeninos fisiológicos o mecánicos pueden producir bloqueo energético en el cuerpo. Quien procura integrar lo espiritual y lo físico debe recordar que un método anticonceptivo femenino puede impactar en el flujo de la energía corporal y que una decisión de método anticonceptivo irreversible podría lamentarse con el tiempo.

Si hubiera plena alineación con la Fuente, sabríamos reconocer si hay un alma preparada para encarnar. Y si por edad o circunstancias no deseáramos esa encarnación, lo pactaríamos con lo Superior antes de que la energía cobre vida en 3D. Lo que se manifiesta en 3D estuvo antes en 4D; el velo de la ilusión impide verlo a tiempo.

Un anticonceptivo puede “calmar los nervios”, pero su eficacia también depende de nuestra confianza. Métodos como la ligadura de trompas o la vasectomía parecen definitivos y, aun así, ocurren embarazos ectópicos. En un planeta 4D, el miedo termina materializando lo que teme. Por eso, al elegir conscientemente un método anticonceptivo femenino, la decisión se vuelve más clara y alineada con la energía vital.

Con Amor Incondicional,
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Nuestro cuerpo habla · Etiquetas: anticonceptivo

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