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multidimensionalidad

El canto de las sirenas

el canto de las sirenas Cuando las voces del mundo gritan pidiendo guerra o reclamando la paz, son como el canto de las sirenas. ¿Cómo cesar con la guerra externa si la verdadera guerra está dentro de nosotros mismos?

Los humanos somos viajeros del tiempo cuatridimensionales. Viajamos por el océano multidimensional de la cuarta dimensión a través de nuestros pensamientos y nuestras emociones.

El miedo: impulso y parálisis

La emoción que más nos moviliza para este viaje es el miedo. El diccionario de la Real Academia Española dice que el antónimo de miedo es valor, audacia.

Esto quiere decir que el mismo miedo que nos impulsa a movilizarnos en la 4D es la energía que nos paraliza a la hora de actuar en 3D, y viceversa: ese mismo miedo, cuando logro que deje de paralizarme y muevo el físico para actuar, es el que me da valor y audacia para hacer lo que nunca me atreví.

Sin embargo, no deja de ser miedo, aunque se manifieste como arrojo, atrevimiento o parálisis. Todas son manifestaciones posibles, en el mundo físico, de la misma energía. Sería necesario que el peligro que activó el miedo desapareciera para que surgiera la armonía. Pero ¿cómo desaparecerá el peligro si todo lo que existe en el mundo visible es una imagen especular de una energía que tengo presente en mi interior? O bien, como en el caso de una guerra inminente, ¿es un miedo cósmico, presente en la Humanidad, que es activado por una comunidad o por la Gran Aldea Global que es hoy el mundo?

El canto de las sirenas entre la guerra y la paz

Cuenta la leyenda que el canto de las sirenas seducía a los marinos y los conducía hacia los arrecifes, sin que pudieran advertir que aquello que los atraía también los llevaba al naufragio.

Hoy, el canto de las sirenas es un grito de la Humanidad: «Sí a la guerra. No a la guerra. Sí a la paz». Son energías polarizadas de la misma clase: «paz versus guerra». Si la energía no deja de potenciarse entre los polos, terminará atrayendo el canto funesto que conlleva muerte y destrucción, y que servirá para ver fuera lo que se tenía dentro.

¿Cuál es una respuesta crística capaz de desactivar la corriente de energía entre dos polos opuestos manifestados en el mundo visible?

Pues el Oficio de Cristo.

Qué hace un Cristo cuando ejerce su Oficio

Debe aceptar, tal como el Maestro Jesús aceptó la Voluntad del Padre. Debe renunciar a cualquier intento de cambiar esa voluntad, como el de sus apóstoles, que iban a pelear por Él. Finalmente, debe morir como murió en la cruz, y eso lo devolvió al Padre.

ACEPTO que parte de la Humanidad tenga necesidad de sostener la energía de la dualidad para su aprendizaje.
RENUNCIO a mi deseo de querer cambiar NADA. Esto significaría, concretamente, no tomar posición, no opinar. En definitiva, no volcarse hacia ninguno de los polos.
Y MUERO a quien creí ser, porque no tomar postura por ninguno de los polos disuelve la lucha en mi interior y en el Espejo del mundo. El Espíritu Divino se acerca a mí porque asciendo por encima de las circunstancias en las que estaba envuelto.

Si uno hiciera esto con todo su ser, sin deseo, atraería paz a cualquier situación que estuviera afectando su vida. Los caminos se le abrirían. El mal que lo rodeara perdería fuerza progresivamente, a medida que el Espíritu irrumpiera en su vida.

Cuando esto es tema de una comunidad, de un país o de la Aldea Global planetaria, se requiere más de un Cristo. La Biblia habla de 144.000. No poder reunir ese número es karma planetario y afecta tanto a los justos como a quienes no lo son.

Cuando el canto de las sirenas deja de escucharse

Queridos amigos: así como Dios sostuvo a su Hijo cuando caminó sobre las aguas del Mar de Galilea, que Dios nos sostenga y provea nuestra barcaza para transitar el mar cuatridimensional de la Tierra en ascenso.

Una barcaza donde el hombre que sueña el sueño de la ilusión de 3D está recordando la vida en Universos de luz, porque Dios mora en él.
Y abraza a su niño, a su miedo, y lo ama… porque sin él no hubiera aprendido el juego de la dualidad.
Y comprende su limitación en la materia, pero ya no lucha con ella.
Y emprende su vuelo mágico sobre ese mar cuatridimensional, cada vez más calmo, con las Alas del Alma, hacia los brazos del Espíritu…

Y sueña que el canto de las sirenas ya no se escucha…
Y que la Nueva Tierra se hace realidad ante sus ojos.

Que el Espíritu nos guíe Siempre.
Con Amor Incondicional,
Brinda Mair

 

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ascensión planetaria, Blog, Multidimensionalidad · Etiquetas: multidimensionalidad, polaridades

La envidia y la activación de crisoles

La envidia y la activación de crisolesLa envidia y la activación de crisoles: una mirada espiritual a la energía del fuego. Su vínculo con el karma, la sabiduría y la energía secante.

Desde esta perspectiva espiritual, la envidia es una energía del fuego, secante, capaz de activar crisoles. El crisol es un ser vivo o inanimado que concentra sobre sí mismo energía kármica de un grupo. Lo hace como un pararrayos.

El dinero, los amores pasionales, la envidia y el mal de ojo aparecen vinculados con esta dinámica. También el “Jettatore”, los “Ave Fénix” y los amuletos. Veamos cómo se relacionan.

¿Qué activa más rápido la energía de atracción del karma hacia nosotros? Nuestras creencias, culpas y miedos. Ellos dan lugar a las creaciones/hijos producto de la falta de fe y del desamor. También de la desconexión de la Fuente de Amor Divino: Dios.

Una posibilidad para limpiar de este plano esas energías y creaciones manifestadas es la activación de un crisol. Casi siempre, esa activación es inconsciente. Quien actúa como crisol, o aquello que cumple esa función, carga en sí mismo la energía no ascendida. Así consume su potencial de vida o de realización positiva.

Lee: ¿Qué son los crisoles?

La envidia y el fuego que consume

En la jerga popular hay un nombre para la energía que con más frecuencia activa a los crisoles: la envidia. Aparece como una malvada que viene a destruir la pareja o el negocio puesto con todo el amor y la fe del grupo.

En esta lectura energética, puede quemar plantas o enfermar animales, por lo general al que uno más quiere. También afecta los logros sociales y los puestos de poder. Busca perjudicar y hasta destruir a quien, hasta ayer, fue el objeto de su deseo.

La envidia suele ir acompañada del odio. Este es la reversión de la energía del amor que no puede ser canalizado. Para ello, moviliza fuerzas negativas hacia la persona física o hacia alguna de sus creaciones. Puede tratarse de una empresa comercial o de algo inmaterial, como el conocimiento.

Tal vez no tenga el poder directo de destruirlo. Sin embargo, intentará acercarlo al barranco para que él mismo se precipite, metafóricamente o no. En este caso, actúa como el Judas multidimensional. La víctima se libera de la ilusión activando el Oficio de Cristo.

Todas estas energías tienen que ver con el elemento fuego. El amor pasional es fuego que consume. El odio es fuego que quema todo. La envidia es una energía secante que sale fundamentalmente por los ojos y por la voz que ensucia.

La creencia en el “mal de ojo” está presente en distintas culturas desde la antigüedad. También forma parte de tradiciones populares vinculadas con el islam y el judaísmo.

La sabiduría es una chispa divina que ilumina, atrayendo revelación y esclarecimiento. El amor crístico o incondicional es fuego divino. En el marco de esta enseñanza, la energía de la envidia surge de la repolarización del rayo cósmico amarillo, portador de sabiduría.

Lee: ¿Qué es el «mal de ojo”?

Cuando la energía se revierte en las relaciones

El caso más kármico quedó representado en la literatura por el personaje estereotipado del «Jettatore» o pájaro de mal agüero. Es alguien perseguido por la mala suerte, pero no solamente para sí mismo. El “mal” también persigue a quienes entran en contacto con él.

Desde esta interpretación, su proximidad activa crisoles inconscientemente en las energías susceptibles de su entorno. Bien kármico y, gracias a Dios, no tan común. Lo usual es que esta condición se manifieste en algunos aspectos de la vida. Mientras tanto, en al menos uno, la Gracia les da un respiro y les va muy bien. Incluso pueden ser exitosos.

Si la energía cancelante se activa en las relaciones interpersonales, la gente puede reconocer a esa persona como un potencial enemigo. Puede agredirla o sentir que les “vibra mal”, sin que ella haya hecho nada para activarlos así en este espacio-tiempo.

La personalidad puede ignorar por completo lo que ocurre en su entorno. Tal vez solo el ataque externo la devuelva a la realidad. Sin embargo, desconoce cómo los activó. Su energía, aquí y ahora, no deseó eso. Quizá deseó todo lo opuesto.

Aun así, no logra que la Matriz actúe en la polaridad en que ella vibra. En su interior vibra de una manera, pero, al salir, esa energía se repolariza. No se trata de un error «en su vibración». Es un tema del karma que hace que su energía no decodifique las dimensiones pares.

Cuando vibra en amor, el otro siente, por karma, la puntada de la lesión que le provocó su otro yo multidimensional. Entonces se aparta de ella. Es más: si puede, hasta trata de ensuciarla o agredirla. Sin embargo, lo único que hizo conscientemente quien emitió primero esa energía fue darle amor.

Esto también puede ocurrir en amistades que se revierten en un odio increíble, sin un motivo visible. Según esta mirada, la disolución de los velos planetarios activa esas situaciones. Clarifica la energía presente en la multidimensionalidad y afecta sorpresivamente la 3D, donde nada parecía haberse movido.

Si el talón de Aquiles está en sus amistades, puede que no las tenga. O bien, las pocas que tiene se van, aunque haga de todo para retenerlas. Lo mismo puede ocurrir con su trabajo o con la gente que podría ayudarla.

Aunque les pague y los atienda, la dejan de lado, incluso por alguien que nada les paga. Esto no tiene que ver con su dinero ni con su capacidad de adquirir. Tiene que ver con su energía.

Contrata a alguien y este deja todo a medias, aunque ella pague. En términos de esta enseñanza, la energía del fuego sin manejar quemó energéticamente la fuerza de quien trabaja para ella. Esa persona siente que debe irse. Es algo totalmente inconsciente.

Este estado muchas veces se manifiesta a una edad temprana. Dificulta que el ser inferior encuentre su lugar en el mundo y, con frecuencia, se expresa como soledad. Su tercer ojo sin limpiar quema en el entorno aquello que parece que todos pueden disfrutar, menos ella.

El Ave Fénix y los ciclos de volver a empezar

En este caso, el aspecto en que la persona se destaque moverá la envidia. Lo hará en igual medida que la energía del fuego sin control crístico que actúa dentro de ella. Esto ocasionará que prospere de forma cíclica. Periódicamente, todo volverá al punto cero y deberá comenzar otra vez.

Es el caso de quienes han vivido mucho esta situación y, al llegar a los treinta o cuarenta años, se autodenominan “ave fénix”. Cuando lo aceptan, se encadenan inconscientemente a vivir permanentes ciclos de muerte y resurrección en sus empresas y relaciones.

Esto los lleva a consumir todo hasta las cenizas y a tener que recomenzar. La persona se vuelve una gran experimentadora. Sabe que puede absorber cuando lo bueno se abre, pero ha comprobado que no durará mucho, aunque ignore por qué.

Es una muy buena etapa para aprender a soltar. Como todo es cíclico, también es efímero. Esto la lleva a comenzar a confiar en la Providencia.

Lo importante es comprender que una dinámica interna y un sistema de creencias sostienen esta energía. Si se trabaja, los períodos de bonanza pueden recrearse constantemente al adquirir una cualidad crística. Eso es Akkor: La Puerta de la Esperanza.

Mientras se padece, cuando por juventud uno todavía no se reconoce como Fénix, resulta desgastante y frustrante. Hasta que lo integra a su personalidad y cree que siempre será así.

Para actuar sobre la envidia

Cuando la envidia ha revertido el campo energético de improviso, aunque todo venía bien, es posible trabajar para devolver el orden perdido. También cuando, por una energía dirigida, se ha cerrado energéticamente, por ejemplo, la puerta de un negocio.

Según esta práctica espiritual, la persona afectada no necesita tener preparación para recibir esa ayuda. Quienes conocen el tema y cuentan con la energía propicia pueden llevar a cabo ese trabajo. Como resultado, quien padeció la situación puede abrirse más hacia lo espiritual o alcanzar un mayor esclarecimiento.

La técnica de Encarnación Gradual de la Creación puede ayudar en el lugar de trabajo. Antes debe haberse realizado en la propia casa: es una condición. Para abrir, se necesita energía crística o alguien que la manifieste.

A modo de prevención, la sanación del karma limpia el campo energético y allana el camino. Los CD entregados en servicio en CanalizandoLuz pueden ayudar a comenzar a despejarlo. Entre ellos están “Uniendo Universos” y “Sembrando Abundancia”.

También pueden ayudar la técnica del Oficio de Cristo y la táctica del juego Ciudad Bajo Sitio. Se entregan libremente en la web para uso personal. Sin embargo, para reconocer qué debemos sanar, no basta con saber hacerlo. Es mejor integrar ese saber con la comprensión de lo que el Espíritu Divino quiere de nosotros. Eso es Abandona el Laberinto.

Los amuletos y la energía que los sostiene

Los amuletos, la magia simbólica y otros soportes sirven para movilizar y concentrar la fe y la energía de la voluntad. Reúnen aquello que la persona, por sí misma, todavía no puede amalgamar.

Según esta concepción, concentran fuerzas cósmicas y personales en un objeto. Sus materiales reúnen, por afinidad, las características que se desea atraer. Son un buen recurso cuando la persona los crea para sí misma y conoce las energías que moviliza.

Es distinto hacerlo porque lo leyó en una revista temática o porque alguien le indicó repetir algo sin comprenderlo. En tal caso, puede resultar hasta peligroso.

Portar un amuleto creado por otro hace que la energía personal se apoye sobre un canal ajeno, del cual pasa a depender. Es kármico. De allí surge la creencia popular de que perder un amuleto atrae mala suerte.

Para esto hay varias explicaciones. Una es que, al perderlo, se vuelve al estado inicial, en el mejor de los casos. Otra es que se dependerá de quien lo creó para obtener uno nuevo.

De acuerdo con la fidelidad y efectividad atribuidas al amuleto, esa dependencia puede extenderse a su creador. Es una situación muy kármica. También existe otra posibilidad dentro de esta interpretación: que el objeto contuviera «algo más» que palabras y energía, sin conocimiento de quien lo recibió.

En ese caso, perderlo podría resultar peor que no haber salido nunca del estancamiento inicial. Por eso considero necesario hablar de todo esto. Hay gente muy nueva llegando a estos conocimientos y todo les atrae.

En cuanto a los amuletos realizados de forma estandarizada como productos comerciales, los considero adornos. Son válidos como tales.

Crear concentradores de la propia energía

El mejor de los casos es crear concentradores de energía para uso personal, habiendo sanado karma. Ellos concentran energías cósmicas con la vibración personal y el conocimiento adquirido. Así, esa energía trabaja las veinticuatro horas mientras uno atiende las demás esferas de su vida.

No son imprescindibles, pero pueden ser muy útiles cuando es necesario concentrar fuerzas cósmicas en determinadas direcciones. Especialmente donde el karma se haya activado en uno mismo o en el entorno.

Como los crea la propia persona, si se pierden, solo se reemplazan. Se asientan sobre la propia energía y el propio conocimiento. Por lo tanto, no utilizan la energía de otros.

Ese es el motivo por el que decidí incluir la preparación de sueros personales o concentradores de la propia energía. Lo hice en el seminario de Akkor al Adán Kadmón.

Conectar con la sabiduría y dejar de ser crisol

¿Cuál es el estado de gracia de esta situación? Conectar con la Sabiduría.

Muchas veces llamamos “oportunidad” a algo que se presenta en nuestra vida como bueno. Sin embargo, puede atraerlo el karma o un aprendizaje pendiente. Desde donde estamos, no nos es posible ver «quién lo envía».

Se presenta de improviso y titila como luz, pero eso no quiere decir que siempre lo sea. La jerga popular tiene una frase para esto: «No todo lo que brilla es oro». ¿Cómo saber si la llamada «oportunidad» no es un «salvavidas de piedra»?

Para eso es necesario trabajar la sanación kármica a un alto nivel y establecer alianzas con la frecuencia crística. De esa forma, la Sabiduría y otros dones pueden activarse en nosotros.

Su manifestación permanente u ocasional dependerá de las esencias-dones presentes en los distintos estadios de nuestro Árbol de la Vida.

Dentro de esta enseñanza, la Sabiduría pertenece al mismo rayo cósmico que la envidia, su polo opuesto, porque la envidia es ignorante. Esta energía proveniente de los universos de luz permite conocer la sincronía de los acontecimientos en 3D desde el orden cósmico.

Si actuásemos en esa sincronía, nuestras creaciones humanas no nacerían como respuesta a nuestro deseo ni a la voluntad inferior. Responderían a la Voluntad Divina y a su intención de manifestarse en el mundo físico.

Por ejemplo, no iniciaríamos un proyecto solo por voluntad, deseo o necesidad, esperando y rogando al Cielo que lo acompañe. Aguardaríamos a percibir el brillo de la chispa divina de la sabiduría. Dejaríamos que ella enfocara sobre el mundo aquello que hay que crear.

Una vez percibida la energía, se actúa en respuesta a ella, aun sin una base visible ni sustentable en 3D, el mundo físico. Incluso sin deseo en 4D. Ese es el momento de siembra.

En él, solo se sigue la energía del Cosmos, dejando las puertas abiertas a las posibilidades. Después se suelta, hasta que la misma chispa vuelve a brillar diciendo: “¡Ahora!”.

Entonces sí es el momento de traer al mundo esa cocreación. Las puertas de la Tierra se abren y conducen por senderos seguros. Este punto es totalmente ideal.

Si te has reconocido en algún punto de este escrito sobre la Estrategia del Juego del Laberinto: «El crisol», tienes libre albedrío. Puedes ser crisol o dejar de serlo.

Lo que ata a esa frecuencia es la imposibilidad de abrir puertas al mundo para que uno mismo y los otros pasen. Al no poder hacerlo, uno se convierte en el umbral que se debe atravesar. Así activa el crisol.

Esto se activa tanto por amor condicional como por odiar. Para desactivarlo, hay que dejar de hacerse cargo de las cruces de otros. También dejar de interponer nuestra energía en el camino, absorbiendo lo que no nos corresponde.

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Un abrazo desde el Alma.
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Abandona el Laberinto, Blog, Estrategias del Juego-app · Etiquetas: amuletos, Estrategia El Crisol, karma, la envidia, multidimensionalidad, Sabiduría

La Nueva Tierra está aqui

La Nueva Tierra está aquíLa Nueva Tierra no se revela a todos. Actúa como los sistemas de cajas de seguridad más sofisticadas, que solo responden a un sonido exacto. Cierto es que la Nueva Tierra está aquí, pero únicamente quienes vibran en su tono pueden atravesar el umbral para acceder a ella. Quienes no, siguen atrapados en la tercera dimensión: el mundo físico.

Cuando buscamos en la tercera dimensión el camino del espíritu, muchas veces estamos parados en el borde del umbral de la Morada del Padre, pero no lo vemos.

Preguntamos: “¿Dónde está?”. Y está a nuestro lado, pero no nos es posible descubrir su entrada. Ella solo es visible a los niños internos sanos de corazón. Si el niño está herido, tendrá tanto dolor que no podrá jugar ni descubrir la puerta secreta que los elementales del bosque conocen bien.

O, si la vemos, tenemos miedo de traspasar el umbral porque, en algún punto, sabemos que nunca más podremos volver a ser como éramos.
¡Y por cierto que tenemos razón!

Los apóstoles del Cristo lo supieron al seguirlo. Y nosotros, nuestro ser inferior, también lo sospecha. Por eso, aunque lamentamos no iluminarnos, si pudiéramos dar un paso al costado de nosotros mismos, clarificaríamos lo que sabemos, pero que no nos atrevemos a aceptar.

Para atravesar el umbral de la Nueva Tierra debemos dejar atrás nuestras cargas y apegos, y seguir adelante. Eso podría significar dejar incluso a quienes amamos condicionalmente. Si comprendiésemos realmente, nada nos detendría en nuestra intención de seguir al Cristo.

Aun con nuestras pobrezas internas, somos como el hombre rico que quiso seguir al Cristo, pero no pudo dejar sus posesiones.
Cuando atravesé esa etapa, mi alma me reclamaba: “Tienes miedo de dejar que entierren a un muerto. Te estás aferrando al arcón de los recuerdos. Deja de cargar lo que ya no debe ser cargado. Si no lo haces, la Fuente no se abrirá y todo lo que te está reservado no podrá llegar hasta ti”.

Y yo… no sabía de qué me hablaba. Creía que ya no tenía nada más que soltar en la 3D. ¡Cómo me costó darme cuenta!

Lo que cargaba no se veía en 3D ni en lo que alcanzaba a percibir en 4D. Ya no llevaba sobre mí familia, posesiones ni creencias heredadas. Había hecho tantas técnicas de perdón, renacimiento y liberación… y sin embargo, seguía igual.

Había más, pero ¿dónde buscar?

Mi alma insistía. Como ya había encontrado el canal para comunicarse conmigo, le pedí ayuda, y la asistencia llegó. Descubrí que cargaba odios, culpas, frustraciones y miedos de mi padre, mi madre y mis abuelos. Por amor, inconscientemente los hice míos y viví sus aprendizajes no resueltos como si fueran propios. Continuaron sus vidas. Mi vida no fue mía hasta que tomé conciencia de eso.

En distintas etapas, reviví desde mi arcón de recuerdos lo que ellos habrían vivido, como si estuviera rindiendo un examen invisible, sin darme cuenta de lo que hacía. Era tan sutil, tan difícil de ver desde mi visión de aquel momento, que hubiera sido imposible lograrlo sin la guía de mi alma, que nunca olvidó el camino del Plano Azul Original para regresar al espíritu.

Si no hacemos este trabajo profundo y solo retiramos “lo evidente”, no lograremos más de lo que ya alcanzamos.

En nuestra casa, limpiamos con esmero, pero no pensamos en los habitantes invisibles (microbiológicamente hablando). Desde 3D, “la casa está impecable”, aunque el agua potable contenga niveles de microbios “aceptables”. Así también ocurre en nuestro cuerpo energético: cargas, bloqueos y polaridades negativas permanecen invisibles mientras estén dentro de lo “tolerable”.

Sin embargo, no nos permiten avanzar. Responden a implantes de limitación aún activos. Cuando superan ese nivel, los detectamos, igual que los microbios que nos enferman. Mientras tanto, los llevamos como parte de nosotros, tan nuestros como los ectoparásitos de nuestra piel.

El Universo local, al ascender, provoca que debamos mutar aunque nos resistamos. Incluso si estamos anclados en un rango vibracional, el cambio planetario nos impulsa hacia la Nueva Tierra. Y cuando el cambio no es voluntario, el ser inferior entra en crisis.

Durante tanto tiempo cargamos parásitos psíquicos, los mismos que ocasionan jaquecas, malestares estomacales o tensiones energéticas. No nos matan, pero nos desgastan. Sin embargo, para atravesar el umbral del Alfa y el Omega, el Agujero de la Aguja, el umbral donde el Cristo nos aguarda, debemos pasar sin ellos.

“¿Cómo puedo verlos si me siento limpio?” Aumentando la resolución de nuestros lentes internos, desarrollando la visión espiritual.

Si aún no tenemos desarrollada esa visión, es porque tememos ver algo que preferimos desconocer. Nuestro Ego/Niño Interior lo sabe: mientras pedimos “videncia”, internamente susurra “no la quiero”. Y si la tuviéramos, podríamos sufrir al ver caer las máscaras de quienes nos rodean… y también la nuestra. El impacto puede ser tan grande que podría enfermarnos.

Como mecanismo de defensa, bloqueamos. No vemos nada, no escuchamos a nuestros guías. Y seguimos detenidos en un “tiempo sin tiempo”, esperando…

Esperando simplemente iluminarnos y aceptar. Aceptar a los demás tal como son, y aceptarnos a nosotros mismos con nuestras limitaciones. En el instante en que ocurre esa aceptación profunda, casi sin darnos cuenta, se nos abre la oportunidad de atravesar el umbral de la Nueva Tierra.

Y amamos a nuestro Ego/Niño Interior, comprendiendo su resistencia a soltar la materia.
¿Desaparecemos de la tercera dimensión? Para algunos sí, porque nos volvemos vibracionalmente invisibles para ellos.

¿Soledad entonces? Tampoco: llegan nuevas almas en sintonía con nuestra vibración.

¿Morimos acaso? En cierto modo, sí: muere la identidad basada en creencias limitantes. Morimos a lo que creíamos ser; nace lo que somos en verdad.

Y todo cambia.
Y nos encontramos.
Y sabemos quiénes somos.

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Con Amor Incondicional,
Brinda Mair

Fecha de publicación original: 08/01/2003


Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ascensión planetaria, Blog · Etiquetas: camino espiritual, multidimensionalidad

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