
Los Ángeles de las Potestades son los grandes guardianes del orden divino en los mundos visibles e invisibles. Su misión principal es proteger la creación y preservar el equilibrio entre las fuerzas que construyen y aquellas que destruyen.
Dentro de la tradición de la Ciencia Sagrada de la Angelología, son considerados ángeles protectores y guerreros espirituales. Desde este coro se asigna a cada ser humano un ángel de protección encargado de custodiar la materia y acompañarlo a lo largo de toda su experiencia terrestre.
Las Potestades forman parte de la Segunda Jerarquía Angélica descrita por el teólogo cristiano Pseudo Dionisio Areopagita en su obra La Jerarquía Celeste. Allí aparecen como fuerzas encargadas de mantener el orden cósmico y de impedir que las influencias caóticas alteren el plan divino. Su tarea consiste en sostener las leyes espirituales que permiten la evolución de los seres y la armonía de los mundos.
Según la tradición esotérica cristiana, son ángeles guerreros y se los representa revestidos con armaduras resplandecientes. Portan cascos, corazas, escudos y espadas de luz. Cada espada posee un nombre y una función específica dentro de la obra divina. No se trata de armas materiales, sino de símbolos del discernimiento espiritual y de la autoridad que les ha sido conferida para enfrentar las fuerzas adversas. Su príncipe y conductor es el arcángel Miguel, considerado el gran defensor del Reino de Dios y vencedor de las fuerzas rebeldes.
Las Sagradas Escrituras hacen referencia a este coro cuando San Pablo enumera las distintas categorías angélicas que participan en el gobierno espiritual del universo: «Porque en él fueron creadas todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, las visibles y las invisibles; sean Tronos, Dominaciones, Principados o Potestades; todo fue creado por él y para él» (Colosenses 1:16). Este pasaje recuerda que la realidad material es solo una parte de una creación mucho más vasta, sostenida por inteligencias espirituales al servicio de Dios.
Una de las funciones más importantes de las Potestades es contener las influencias negativas que buscan perturbar el desarrollo espiritual de la humanidad. Por esta razón, numerosas tradiciones cristianas las relacionan con la lucha contra las fuerzas demoníacas y con la protección frente a las influencias oscuras. También se las vincula al trabajo de exorcistas y ministros dedicados a la liberación espiritual. Sin embargo, su labor no consiste únicamente en combatir el mal, sino también en fortalecer el bien allí donde este se encuentra debilitado.
La tradición de la Ciencia Sagrada enseña que este coro mantiene el equilibrio entre los opuestos. Allí donde surge el odio, inspiran reconciliación. Donde aparece la desesperanza, impulsan la confianza. Donde reina la oscuridad, favorecen el surgimiento de la luz. Son ángeles de acción constante y silenciosa. Su trabajo es profundo y persistente, pues buscan limpiar las causas espirituales de los conflictos y no solo sus manifestaciones externas.
A este coro pertenecen también los Ángeles del Nacimiento y los Ángeles de la Muerte. Los primeros acompañan al alma en su ingreso al plano material, colaborando en el delicado proceso de unión entre espíritu y cuerpo. Los segundos asisten en el momento de la partida, ayudando a desprender los cuerpos sutiles de la materia y guiando la transición hacia los planos correspondientes. Por esta razón, las Potestades poseen un conocimiento especial acerca de los misterios de la vida, la muerte y la continuidad de la existencia más allá del mundo físico.
Diversos autores de la tradición cristiana, entre ellos Santo Tomás de Aquino en la Summa Theologiae, enseñaron que las Potestades participan activamente en el mantenimiento del orden universal establecido por Dios. Su presencia recuerda que la creación no se encuentra abandonada al azar, sino sostenida por una inteligencia divina que actúa a través de múltiples jerarquías espirituales.
Dentro de la Ciencia Sagrada de la Angelología se afirma que este inmenso coro tiene una misión fundamental: impedir que el mal prevalezca definitivamente sobre el bien. Su acción no elimina la libertad humana ni las pruebas necesarias para el crecimiento espiritual, pero establece límites para que las fuerzas destructivas no sobrepasen aquello que la Providencia permite. Por ello, son considerados los guardianes del equilibrio del mundo y los custodios de la esperanza en los momentos de mayor oscuridad. Su presencia recuerda que, aun en medio de los conflictos de la vida, existe una protección invisible trabajando constantemente para conducir la creación hacia el cumplimiento del plan divino.
Brinda Mair
Los ángeles tronos deben su nombre a que Dios moldeó su materia y se sentó sobre ella. Están llenos de la energía de Dios. En la mitología se los menciona como carros de fuego o ruedas que conectan el cielo con la Tierra.
Los impulsos son dos: uno gira hacia la derecha y otro hacia la izquierda; son como dos anillos que se entrelazan. Somos nosotros, con nuestras dos polaridades, es decir, el Yin y el Yang.
La Liberación Milagrosa de Pedro nos recuerda que necesitamos mutar pero las cadenas de la ilusión nos atan al miedo a lo desconocido.
El Tarot del Plano Azul es la canalización de tu ángel de la guarda. Él te acompaña, sabe lo que quieres y necesitas Y HABLA DE ELLO, AUN de lo que ignoras u ocultas de ti mismo.

Ritual de Navidad con ángeles para iluminar tu vida, tu mundo, pidiendo la protección y ayuda de Dios.
Se enciende la vela piloto o “vela 0”. Ella servirá para prender las velas en los días siguientes. Esta es la única que permanecerá los nueve días, prendiéndose y apagando utilizando un fósforo y ahogando el fuego con una copita cuando las velas del día se hayan consumido.
Cuando se aproxima la caída del sol, coloco una primera vela en la línea de 8 portavelas en el extremo derecho. Esta será la vela “1”.
El Ritual de Navidad con ángeles continúa el día 26 de la siguiente forma: Cuando se aproxima la caída del sol, coloco dos velas nuevas en la línea de 8 portavelas de derecha a izquierda, como muestra la imagen.
Cuando se aproxima la caída del sol, coloco tres velas nuevas en la línea de 8 portavelas de derecha a izquierda, como muestra la imagen.
Cuando se aproxima la caída del sol, coloco cinco velas nuevas en la línea de 8 portavelas de derecha a izquierda, como muestra la imagen.
Cuando se aproxima la caída del sol, coloco siete velas nuevas en la línea de 8 portavelas de derecha a izquierda, como muestra la imagen.
Cuando se aproxima la caída del sol, coloco ocho velas nuevas en la línea de 8 portavelas de derecha a izquierda, como muestra la imagen.