Para la Ciencia Sagrada de la Angelología, los ángeles querubines son el segundo coro angélico. Se los reconoce por su fuerza natural. En el arte barroco se los representa como bebés alados. Se dice que en su origen, fueron dragones que decidieron servir a Dios y Él los premió dándoles cuerpos que no tuvieran su antigua ferocidad, concediéndoles además, la gracia de custodiar la Creación.
Los querubines poseen “plenitud de conocimiento” y rebosan de sabiduría y energía, bajo la guía del Arcángel Gabriel. Ten en cuenta que su nombre Kerub, que deriva del hebreo, se traduce como “el que intercede” o “el conocimiento en sí mismo”. Este coro angélico se dividen en Querubines del Fundamento y Querubines del Firmamento: los primeros protegen los lugares sagrados y revelan lentamente secretos antes ocultos, como templos o escritos antiguos; los segundos sostienen galaxias, sistemas y planetas, preservando la armonía cósmica.
Representación y misión espiritual
En la tradición cristiana se los ubica jerárquicamente, inmediatamente por debajo de los serafines. Están cerca del coro en las Iglesias y se les atribuye nombres secretos de gran belleza. Custodian escuelas de arte espiritual y son invocados cuando se pintan iconos para bendecir las obras. Además, se cree que médicamente ayudan en problemas del rostro y que suelen presentarse en pareja.
Los ángeles querubines transmiten energía cósmica, trabajando tanto el macrocosmos como el microcosmos, conectando la conciencia humana con el infinito. Sostienen la Creación y transmiten el conocimiento divino a quienes buscan la sabiduría espiritual. También inspiran a los artistas, fortalecen la oración y la fe, y se les considera guardianes de los tesoros del cielo y de las bibliotecas sagradas. Su presencia simboliza el acceso a la sabiduría universal y el equilibrio entre fuerza y belleza, recordando al hombre que la verdadera plenitud proviene del conocimiento espiritual compartido.
Un abrazo de luz
Brinda Mair
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