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práctica espiritual

Práctica para adquirir virtudes teologales

adquirir virtudes, virtudes teologales, las cariátides esculturas femeninas que sostienen el temploLa práctica para adquirir virtudes teologales nos eleva espiritualmente, acercándonos a Cristo. Manifestar virtudes en nuestra vida, atrae dones del Espíritu Santo e integra nuestra existencia a la Comunión de los Santos.

Aprende a adquirir las virtudes teologales de pureza, fidelidad, fe y caridad, cultivando en tu interior una fuerza que transforma tu vida.

Tal vez te interese saber:

  • Cuando piensas en la virtud de pureza, ¿qué te viene a la mente?
  • La fe es la energía motora de todo cambio: ¡Pide la virtud de fe!
  • ¿Necesitas protección? Pide la virtud de fidelidad
  • Posee la virtud de caridad y atraerás e irradiarás luz de Dios

¿Cómo atraer estas virtudes?

Materiales: un cirio y un sahumerio para la técnica.
Contador alquímico: debe fabricarse previamente.

Duración: diez días corridos por cada virtud, al realizar la técnica por primera vez. Si se interrumpe uno de los días, es necesario recomenzar. En el futuro, si se desea reforzar una virtud determinada, se puede reducir el tiempo.

Práctica espiritual:

Se siguen las cuentas con el contador alquímico.

  • 1.ª cuenta: Un Padrenuestro.
  • 2.ª cuenta: Un Ave María.
  • 3.ª cuenta: Pedido: “Señor Dios, es tu voluntad, envíame por la intercesión de tus Santos (nombrar aquí un Santo o Maestro Ascendido que haya manifestado esa virtud en vida) la virtud de…” (Nombrar la virtud).

4ª Medalla de la Virgen: oración de entrega total al amor de Dios.

  • 1.ª estrella: Diez Padrenuestros.
  • 2.ª estrella: Diez Avemarías.
  • 3.ª estrella: Diez Glorias.

1.° pie: “Señor, atraviésalo todo. Intensifícalo todo. Engrandécelo todo, que yo te sostenga en mi mano y que en todo Tú me sostengas a mí”.

2.º pie: Oración libre o elegida a un santo maestro en esa virtud. Durante los diez días se recomienda leer su biografía.

Solcito: “Dios mío, haz que para mí brille Tu Rostro en el centro de esta virtud de… (nombrar la virtud solicitada). Fuérzame a que abandone mis mezquindades y a que, apoyado en Ti, me adentre en el océano desconocido de la… (repetir la virtud)”.

Cuentas finales

Se rezan diez Padrenuestros o se nombran veinte santos distintos, añadiendo “Ruega por mí”. Puede elegirse nombrar Maestros Ascendidos y Arcángeles.

Ejemplos:

  • San Francisco de Asís, ruega por mí.
  • San Martín de Porres, ruega por mí.
  • San Miguel Arcángel, ruega por mí.

Importante: los nombres no deben repetirse.

Final: Apagar el cirio. El mismo cirio se utiliza los diez días y, en la última jornada, se deja consumir completamente.

Un abrazo de luz
Brinda Mair


Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas, Cristianismo ortodoxo, Oraciones cristianas · Etiquetas: práctica espiritual, virtudes teologales

Táctica Ciudad Bajo Sitio en kin 7

Táctica Ciudad Bajo Sitio en Kin 7, técnica de ángeles
Ciudad Bajo Sitio en Kin 7 – Gratis

La táctica del juego: Ciudad bajo Sitio en Kin 7, es una técnica de ángeles que te permitirá erradicar gradualmente de tu interior aquello que activa todo mal en tu vida. El Kin 7 representa a las siete espadas que quitan la vida al Anticristo. Para lograr un efecto completo, deberás activarla trece veces en fechas específicas que encontrarás en el Calendario Mágico.

Dinámica Externa plasmada en el Espejo de la realidad 3D: desarmonía, bloqueos y caos total o parcial en diferentes planos: físico, mental, emotivo y relacional. Enfermedades, adicciones, obsesión, tentaciones, infecciones con energía parásita 4D, despersonalización, consumirse en amores enfermizos, celos, agresiones inesperadas, rechazo a la vida y al cuerpo, sed o hambre incontrolables, pesadillas constantes, ataques de pánico, llanto sin razón, ira injustificada, percepciones extrañas, sensación de ser tocado o violentado durante la noche, deseos de autodestrucción, entre otros.

Contexto teológico de la táctica: El pueblo de Israel había vagado 40 años por el desierto tras salir de Egipto, sin poder entrar en la Tierra Prometida por haber ofendido a Jehová. Cuando Moisés muere, Josué asume el mando de las doce tribus. Dios promete entregarles a sus enemigos si los consagran como anatema, como sacrificio de comunión.

En nuestra era, este concepto se utiliza de forma simbólica: sitiar la “ciudad interna” en manos de nuestros enemigos internos y entregarlos como anatema a Dios para ser ascendidos.

Dinámica Interna: Si mi realidad externa refleja desorden, el espejo muestra que ese caos es interno. Cuando no existe un “rey coronado” por mi Yo Soy, los “pueblos internos” entran en conflicto, dominados por mis egos inferiores y atrapados en energías 4D no resueltas. Estos desequilibrios provienen de ciclos kármicos abiertos que, no siendo atendidos, terminan proyectándose en la realidad 3D.

Situación estratégica interna: Reino sin corona en manos de enemigos internos.

Objetivo: Reconquista, toma y asunción del poder por mi Yo Dios.

Duración de la Táctica: 7 días.

Despliegue de la Táctica:
Lectura previa opcional: Biblia, Antiguo Testamento, Libro de Josué 1:1-9.

Día primero:
a) “En el nombre del espíritu yo…(digo mi nombre completo) invoco a las legiones de Ángeles del Señor Dios Padre Madre y les pido que localicen los bastiones de mis enemigos internos ¡¡Ahora!! Doy gracias porque ya está hecho”.
Visualizo una ciudad interna con murallas grises, sombría y siento dentro su corrupción que es la que está reflejando mi realidad 3D.

b) “En el nombre del espíritu yo…(digo mi nombre completo) invoco a los Maestros Guardianes del Arca de la Alianza, a las legiones de ángeles del Cielo, rectores de todos los pueblos para que me asistan y les pido que rodeen a esta ciudad en manos de mis enemigos internos ¡¡AUM!! ¡¡AUM!! ¡¡AUM!!. Doy gracias porque ya está hecho”.

Visualizo a legiones de ángeles rodeando las murallas de esta ciudadela interna y se presentan siete Maestros sacerdotes portando el Arca de la Alianza.
Este día se invocará en particular a Los ángeles 1 – 7 – 13 – 19 – 25 – 31 – 37 – 43 – 49 – 55 – 61 – 67 (2)

Visualización: Imagino que camino rodeando las murallas de la ciudad invocando ángel es en compañía de los Guardianes del Arca de la Alianza, sacerdotes de Dios, quienes portan trompetas que harán sonar a mi pedido siete veces intercalando esto en medio de las invocaciones angélicas. La última llamada de las trompetas es luego del último ángel del día.

c) “En el nombre del espíritu yo…(digo mi nombre completo) invoco al Señor ………….. (nombrar un ángel siguiendo el orden numérico). En el Nombre del Dios Padre, Madre y del Hijo te pido que tomes bajo tu cuidado a mis enemigos internos que provocan en mi ser multidimensional……………..(nombrar de a uno los aspectos de mi lado oscuro que movilizan mis enemigos internos, agregando a cada frase – “¡Oh! (Decir nombre del Ángel invocado), Ángel de Dios, atiende mi súplica.”
Doy gracias porque ya está hecho”

Ejemplo: En el día primero uno seguirá ángel por ángel en el orden indicado. Al llegar al ángel 43 VEULIAH, debo fijarme en el listado de Ángeles, los enemigos internos que puedo poner bajo su custodia, y digo así:
“En el nombre del espíritu yo…..(digo mi nombre completo) invoco al Señor VEULIAH. En el Nombre Dios Padre, Madre y del Hijo te pido que tomes bajo tu cuidado a mis enemigos internos que provocan en mi ser multidimensional incapacidad para generar abundancia – ¡Oh! Veuliah, Ángel de Dios, atiende mi súplica”.
“que me sumen en la dependencia de mi vicio de fumar” – ¡Oh! Veuliah, Ángel de Dios, atiende mi súplica”.
“que provocan que me hunda en pozos de negatividad sin poder encontrar el equilibrio – ¡Oh! Veuliah, Ángel de Dios, atiende mi súplica”.
“que provocan que me autoboicotee en mis proyectos y empresas – ¡Oh! Veuliah, Ángel de Dios, atiende mi súplica”.
«Doy gracias porque ya está hecho“

Debo de mirarme con objetividad para reconocer a mis enemigos internos. Como en este trabajo se limpia el ser multidimensional del cual uno no es consciente, si me molesta reconocer que yo pudiera tener esa oscuridad en él, con más razón debo nombrar a ese enemigo interno y ponerlo bajo la protección angélica.

d) Se repite lo anterior con cada uno de los ángeles que correspondan a ese día. Por ejemplo, en el día Primero, se comienza por el ángel 1 – Vehuhiah, se sigue por el ángel 7 – Achaiah, y así sucesivamente hasta terminar con los ángeles de este día.
Entre medio de las invocaciones, donde yo lo crea conveniente, siete veces en total en este día, diré la invocación del toque de trompetas:

e) Toque de trompetas: “Maestros Guardianes del Arca de la Alianza toquen trompetas de Jerico en llamada a Nuestro Señor. ¡¡AUM!!

Una vez invocados los Ángeles del día cierro con el último toque de trompetas.
Leer los Salmos 70, 63 y 91.

f) Agradecimiento.

Días segundo al sexto: Se repiten los mismos pasos desde el b) al f) pero con los siguientes ángeles del Listado de Ángeles:
Día segundo: 2 – 8 – 14 – 20 – 26 – 32 – 38 – 44 – 50 – 56 – 62 – 68.
Día tercero: 3 – 9 – 15 – 21 – 27 – 33 – 39 – 45 – 51 – 57 – 63 – 69.
Día cuarto: 4 – 10 – 16 – 22 – 28 – 34 – 40 – 46 – 52 – 58 – 64 – 70.
Día quinto: 5 – 11 – 17 – 23 – 29 – 35 – 41 – 47 – 53 – 59 – 65 – 71.
Día Sexto: 6 – 12 – 18 – 24 – 30 – 36 – 42 – 48 – 54 – 60 – 66 – 72.

Día séptimo: En este día se darán siete vueltas seguidas a la ciudadela interna para que, al término de la última, entregar a mis enemigos internos en anatema al Padre, sin retener nada de ellos en mí.

Terminada la séptima vuelta decir en voz alta: ”Caigan los muros de Jericó y que el Poder del Fuego Purificador del espíritu limpie todo lo inferior en mí. ¡Oh, Señor! Te ofrezco en anatema mi Dualidad, mis Egos Físico, Emocional, Mental y espiritual para que tu fuego los purifique en el Altar de mi Corazón y que solo Tú reines en mí. Que así sea, así es, eternamente.”

Cierre: Lectura de Salmos 24, 47 y 117.
Agradecimiento.

Sugerencia: Si se desea hacer un trabajo integral de recuperación de sí mismo, debe repetirse esta táctica un total de trece veces a lo largo de 260 días (Año Maya) que se corresponderán con las 13 Lunas del Calendario Maya. Deberá tomarse como día de inicio un día cuyo Kin dé por reducción numérica, 7. Por ejemplo: Kin 34: 3 + 4 = 7.
Para ver los días más convenientes para iniciar el trabajo visita el Calendario Mágico de Brinda Mair (3)
Importante: Para mayor efectividad en el resultado de todas las Tácticas del Juego, se recomienda poner en práctica esta táctica por lo menos una vez.

(1) Biblia – Antiguo Testamento – Libro de Josué 1 a 12.
(2) Ver Cap. 21 – Listado de Ángeles.

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Ciudad Bajo Sitio en Kin 7 - Primer día o iglesia

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Salmos Ciudad Bajo Sitio Kin 7

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Consulta aquí las fechas recomendadas.


Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Ciudad Bajo Sitio · Etiquetas: ángeles kabalísticos, kin 7, práctica espiritual

Los 13 arrepentimientos de Pistis Sophia

Los 13 arrepentimientos de Pistis SofíaEl leer cada arrepentimiento de la Sophia caída en el Universo Kármico pidiendo regresar a la luz activará la fe y te atraerá liberación divina. Esta enseñanza se encuentra en el Pistis Sophia. Este es un texto gnóstico copto que relata la historia de la caída del Conocimiento (Pistis) en el universo kármico, donde queda atrapado en un plano de ignorancia y sufrimiento. En esta experiencia, la Fe (Sophia) —que representa la Fe viva— eleva sus súplicas a la Divinidad, pidiendo ser rescatada de las fuerzas que la retienen en la oscuridad (La Sophia caída).

Estos ruegos de la Sophia caída, conocidos como los 13 arrepentimientos, son clamores que buscan la reconexión con la Luz y la liberación del alma. En el libro original, estas plegarias se encuentran en la versión comentada de J. J. Hurtak, pero sus contenidos coinciden con salmos de la Biblia. Por eso, para quienes no tienen acceso al Pistis Sophia, se recomienda leer los salmos bíblicos correspondientes para activar la misma energía de liberación.

Cómo practicar los 13 días de arrepentimiento

Durante 13 días consecutivos, lee cada día los 13 salmos correspondientes a cada arrepentimiento, preferiblemente en distintos horarios. Si cuentas con la edición comentada del Pistis Sophia, puedes leer un arrepentimiento completo por día. Para potenciar la energía de conexión con la Luz, se recomienda iniciar la práctica al día siguiente del plenilunio.

Correspondencia entre arrepentimientos y salmos

Arrepentimiento Salmo
1º (pág. 160) 69 (pág. 174)
2º (pág. 180) 71 (pág. 186)
3º (pág. 189) 70 (pág. 191)
4º (pág. 193) 102 (pág. 198)
5º (pág. 205) 88 (pág. 212)
6º (pág. 217) 130 (pág. 220)
7º (pág. 225) 25 (pág. 232)
8º (pág. 238) 31 (pág. 244)
9º (pág. 251) 35 (pág. 257)
10º (pág. 265) 120 (pág. 267)
11º (pág. 269) 52 (pág. 271)
12º (pág. 274) 109 (pág. 109)
13º (pág. 283) 51 (pág. 285)

Cantos y alabanzas complementarias

  • Cantos de Liberación – Odas de Salomón: 1º (pág. 288) → Oda 5 | 2º (pág. 292) → Oda 19
  • Cantos de alabanza – Salmo 107 (pág. 431)
  • Lecturas adicionales: pág. 72, 82, 99 (nº 49), 564, 566, 570 | Salmo 85 (pág. 296)

Actividad propuesta: Lee los salmos correspondientes a cada arrepentimiento para activar la energía de liberación, invocando la fuerza de la Sophia que pide ser rescatada por la Luz Divina.
Nota: Se trata de una práctica muy poderosa y te recomiendo no usarla vanamente. Utilízala en situaciones extremas de desesperación o dolor.

trece arrepentimientos de Pistis Sophia en Salmos de la Biblia

Salmos de Pistis Sophia en la Biblia

Los trece arrepentimientos de Pistis Sophia en Salmos de la Biblia son clamores de la Fe (Pistis) y la Sabiduría (Sophia), que, habiendo sido atrapada en la frecuencia del Universo kármico del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, clama por regresar a los Universos de Luz de donde provino.

Primer arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 69

1 Del maestro de coro. Según la melodía de «Los lirios». De David.

2 ¡Sálvame, Dios mío,
porque el agua me llega a la garganta!
3 Estoy hundido en el fango del Abismo
y no puedo hacer pie;
he caído en las aguas profundas,
y me arrastra la corriente.
4 Estoy exhausto de tanto gritar,
y mi garganta se ha enronquecido;
se me ha nublado la vista
de tanto esperar a mi Dios.
5 Más numerosos que los cabellos de mi cabeza
son los que me odian sin motivo;
más fuertes que mis huesos,
los que me atacan sin razón.
¡Y hasta tengo que devolver
lo que yo no he robado!
6 Dios mío, tú conoces mi necedad,
no se te ocultan mis ofensas.
7 Que no queden defraudados por mi culpa
los que esperan en ti, Señor del universo;
que no queden humillados por mi causa
los que te buscan, Dios de Israel.
8 Por ti he soportado afrentas
y la vergüenza cubrió mi rostro;
9 me convertí en un extraño para mis hermanos,
fui un extranjero para los hijos de mi madre:
10 porque el celo de tu Casa me devora,
y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian.
11 Cuando aflijo mi alma con ayunos,
aprovechan para insultarme;
12 cuando me visto de penitente,
soy para ellos un motivo de risa;
13 los que están a la puerta murmuran contra mí,
y los bebedores me hacen burla con sus cantos.
14 Pero mi oración sube hasta ti, Señor,
en el momento favorable:
respóndeme, Dios mío, por tu gran amor,
sálvame, por tu fidelidad.
15 Sácame del lodo para que no me hunda,
líbrame de los que me odian
y de las aguas profundas;
16 que no me arrastre la corriente,
que no me trague el Abismo,
que el Pozo no se cierre sobre mí.
17 Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor,
por tu gran compasión vuélvete a mí;
18 no me ocultes el rostro a tu servidor,
respóndeme pronto, porque estoy en peligro.
19 Acércate a mí y rescátame,
líbrame de mis enemigos:
20 tú conoces mi afrenta, mi vergüenza y mi deshonra,
todos mis enemigos están ante ti.
21 La vergüenza me destroza el corazón,
y no tengo remedio.
Espero compasión y no la encuentro,
en vano busco un consuelo:
22 pusieron veneno en mi comida,
y cuando tuve sed me dieron vinagre.
23 Que su mesa se convierta en una trampa,
y sus manjares, en un lazo;
24 que se nuble su vista y no vean
y sus espaldas se queden sin fuerza.
25 Descarga sobre ellos tu indignación,
que los alcance el ardor de tu enojo;
26 que sus poblados se queden desiertos
y nadie habite en sus carpas.
27 Porque persiguen al que tú has castigado
y aumentan los dolores del que tú has herido.
28 Impútales una culpa tras otra,
no los declares inocentes;
29 bórralos del Libro de la Vida,
que no sean inscritos con los justos.
30 Yo soy un pobre desdichado, Dios mío,
que tu ayuda me proteja:
31 así alabaré con cantos el nombre de Dios,
y proclamaré su grandeza dando gracias;
32 esto agradará al Señor más que un toro,
más que un novillo con cuernos y pezuñas.
33 Que lo vean los humildes y se alegren,
que vivan los que buscan a Dios:
34 porque el Señor escucha a los pobres
y no desprecia a sus cautivos.
35 Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar,
y todos los seres que se mueven en ellos;
36 porque Dios salvará a Sión

y volverá a edificar las ciudades de Judá:
37 el linaje de sus servidores la tendrá como herencia,
y los que aman su nombre morarán en ella.

Segundo arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 71

1 Yo me refugio en ti, Señor,
¡que nunca tenga que avergonzarme!
2 Por tu justicia, líbrame y rescátame,
inclina tu oído hacia mí, y sálvame.
3 Sé para mí una roca protectora,
tú que decidiste venir siempre en mi ayuda,
porque tú eres mi Roca y mi fortaleza.
4 ¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío,
de las garras del malvado y del violento!
5 Porque tú, Señor, eres mi esperanza
and mi seguridad desde mi juventud.
6 En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre;
desde el seno materno fuiste mi protector,
y mi alabanza está siempre ante ti.
7 Soy un motivo de estupor para muchos,
pero tú eres mi refugio poderoso.
8 Mi boca proclama tu alabanza
y anuncia tu gloria todo el día.
9 No me rechaces en el tiempo de mi vejez,
no me abandones, porque se agotan mis fuerzas;
10 mis enemigos hablan contra mí,
y los que me acechan se confabulan, diciendo:
11 «Dios lo tiene abandonado: persíganlo,
captúrenlo, porque no hay nadie quien lo libre».
12 ¡Oh Dios, no te quedes lejos de mí;
Dios mío, ven pronto a socorrerme!
13 ¡Queden confundidos y humillados
los que atentan contra mi vida!
¡Queden cubiertos de oprobio y de vergüenza
los que buscan mi perdición!
14 Yo, por mi parte, seguiré esperando
and te alabaré cada vez más.
15 Mi boca anunciará incesantemente
tus actos de justicia y salvación,
aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos.
16 Vendré a celebrar las proezas del Señor,
evocaré tu justicia, que es solo tuya.
17 Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,
y hasta hoy he narrado tus maravillas.
18 Ahora que estoy viejo y lleno de canas,
no me abandones, Dios mío,
hasta que anuncie las proezas de tu brazo
a la generación que vendrá.
19 Tu justicia llega hasta el cielo, oh Dios:
tú has hecho grandes cosas,
y no hay nadie igual a ti, Dios mío.
20 Me hiciste pasar por muchas angustias,
pero de nuevo me darás la vida;
me harás subir de lo profundo de la tierra,
21 acrecentarás mi dignidad
y volverás a consolarme.
22 Entonces te daré gracias con el arpa,
por tu fidelidad, Dios mío;
te cantaré con la cítara,
a ti, el Santo de Israel.
23 Mis labios te cantarán jubilosos,
y también mi alma, que tú redimiste.
24 Yo hablaré de tu justicia todo el día,
porque quedarán confundidos y avergonzados
los que buscan mi perdición.

Tercer arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 70

1 Del maestro de coro. De David. En memoria.

2 ¡Líbrame, Dios mío!
¡Señor, ven pronto a socorrerme!
3 Que se avergüencen y sean humillados
los que quieren acabar con mi vida.
Que retrocedan confundidos
los que desean mi ruina;
4 que vuelvan la espalda avergonzados los que se ríen de mí.
5 Que se alegren y regocijen en ti
todos los que te buscan;
y digan siempre los que desean tu victoria:
«¡Qué grande es nuestro Dios!».
6 Yo soy pobre y miserable:
ven pronto, Dios mío;
tú eres mi ayuda y mi libertador,
¡no tardes, Señor!

Cuarto arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 102

1 Oración del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante el Señor.

2 Señor, escucha mi oración
y llegue a ti mi clamor;
3 no me ocultes tu rostro
en el momento del peligro;
inclina hacia mí tu oído,
respóndeme pronto, cuando te invoco.
4 Porque mis días se disipan como el humo,
y mis huesos arden como brasas;
5 mi corazón se seca, marchitado como la hierba,
¡y hasta me olvido de comer mi pan!
6 Los huesos se me pegan a la piel,
por la violencia de mis gemidos.
7 Me parezco a una lechuza del desierto,
soy como el búho entre las ruinas;
8 estoy desvelado, y me lamento
como un pájaro solitario en el tejado;
9 mis enemigos me insultan sin cesar,
y enfurecidos, me cubren de imprecaciones.
10 Yo como ceniza en vez de pan
y mezclo mi bebida con lágrimas,
11 a causa de tu indignación y tu furor,
porque me alzaste en alto y me arrojaste.
12 Mis días son como sombras que se agrandan,
y me voy secando como la hierba.
13 Pero tú, Señor, reinas para siempre,
y tu Nombre permanece eternamente.
14 Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,
porque ya es hora de tenerle piedad,
ya ha llegado el momento señalado:
15 tus servidores sienten amor por esas piedras
y se compadecen de esas ruinas.
16 Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
17 cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
18 cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria.
19 Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
20 porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
21 para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
29 Los hijos de tus servidores tendrán una morada
y su descendencia estará segura ante ti.
22 para proclamar en Sión el nombre del Señor
y su alabanza en Jerusalén,
23 cuando se reúnan los pueblos y los reinos,
y sirvan todos juntos al Señor.
24 Mis fuerzas se debilitaron por el camino
y se abreviaron mis días;
25 pero yo digo: «Dios mío,
no me lleves en la mitad de mi vida,
tú que permaneces para siempre».
26 En tiempos remotos, fundaste la tierra,
y el cielo es obra de tus manos;
27 ellos se acaban, y tú permaneces:
se desgastan lo mismo que la ropa,
los cambias como a un vestido, y ellos pasan.
28 Tú, en cambio, eres siempre el mismo,
y tus años no tienen fin.

Quinto arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 88

1 Canto. Salmo de los hijos de Coré. Del maestro de coro. Para la enfermedad. Para la aflicción. Poema de Hernán, el aborigen.

2 ¡Señor, mi Dios y mi salvador,
día y noche estoy clamando ante ti:
3 que mi plegaria llegue a tu presencia;
inclina tu oído a mi clamor!
4 Porque estoy saturado de infortunios,
y mi vida está al borde del Abismo;
5 me cuento entre los que bajaron a la tumba,
y soy como un hombre sin fuerzas.
6 Yo tengo mi lecho entre los muertos,
como los caídos que yacen en el sepulcro,
como aquellos en los que tú ya ni piensas,
porque fueron arrancados de tu mano.
7 Me has puesto en lo más hondo de la fosa,
en las regiones oscuras y profundas;
8 tu indignación pesa sobre mí,
y me estás ahogando con tu oleaje.
9 Apartaste de mí a mis conocidos,
me hiciste despreciable a sus ojos;
estoy prisionero, sin poder salir,
10 y mis ojos se debilitan por la aflicción.
Yo te invoco, Señor, todo el día,
con las manos tendidas hacia ti.
11 ¿Acaso haces prodigios por los muertos,
o se alzan los difuntos para darte gracias?
12 ¿Se proclama tu amor en el sepulcro,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
13 ¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas,
o tu justicia en la tierra del olvido?
14 Yo invoco tu ayuda, Señor,
desde temprano te llega mi plegaria:
15 ¿Por qué me rechazas, Señor?
¿Por qué me ocultas tu rostro?
16 Estoy afligido y enfermo desde niño,
extenuado bajo el peso de tus desgracias;
17 tus enojos pasaron sobre mí,
me consumieron tus terribles aflicciones.
18 Me rodearon todo el día como una correntada,
me envuelven todos a la vez.
19 Tú me separaste de mis parientes y amigos,
y las tinieblas son mis confidentes.

Sexto arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 130

1 Canto de peregrinación.

Desde lo más profundo te invoco, Señor,
2 ¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria.
3 Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
¿quién podrá subsistir?
4 Pero en ti se encuentra el perdón,
para que seas temido.
5 Mi alma espera en el Señor,
y yo confío en su palabra.
6 Mi alma espera al Señor,
más que el centinela la aurora.
Como el centinela espera la aurora,
7 espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia:
8 él redimirá a Israel
de todos sus pecados.

Séptimo arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 25

1 De David.

[Alef] A ti, Señor, elevo mi alma,
2 [Bet] Dios mío, yo pongo en ti mi confianza;
¡que no tenga que avergonzarme
ni se rían de mí mis enemigos!
3 [Guímel] Ninguno de los que esperan en ti
tendrá que avergonzarse:
se avergonzarán los que traicionan en vano.
4 [Dálet] Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.
5 [He] Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador,
[Vau] y yo espero en ti todo el día.
6 [Zain] Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor,
porque son eternos.
7 [Jet] No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud:
por tu bondad, Señor, acuérdate de mí según tu fidelidad.
8 [Tet] El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
9 [Iod] él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.
10 [Caf] Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad,
para los que observan los preceptos de su alianza.
11 [Lámed] ¡Por el honor de tu Nombre, Señor,
perdona mi culpa, aunque es muy grande!
12 [Mem] ¿Hay alguien que teme al Señor?
Él le indicará el camino que debe elegir:
13 [Nun] su alma descansará feliz
y su descendencia poseerá la tierra.
14 [Sámec] El Señor da su amistad a los que lo temen
y les hace conocer su alianza.
15 [Ain] Mis ojos están siempre fijos en el Señor,
porque él sacará mis pies de la trampa.
16 [Pe] Mírame, Señor, y ten piedad de mí,
porque estoy solo y afligido:
17 [Sade] alivia las angustias de mi corazón,
y sácame de mis tribulaciones.
18 [Qof] Mira mi aflicción y mis fatigas,
y perdona a todos mis pecados.
19 [Res] Mira qué numerosos son mis enemigos
y qué violento es el odio que me tienen.
20 [Sin] Defiende mi vida y líbrame:
que no me avergüence de haber confiado en ti;
21 [Tau] la integridad y la rectitud me protegen,
porque yo espero en ti, Señor.
22 Salva, Dios mío, a Israel
de todas sus angustias.

Octavo arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 31

Del maestro de coro. Salmo de David.

2 Yo me refugio en ti, Señor,
¡que nunca me vea defraudado!
Líbrame, por tu justicia
3 inclina tu oído hacia mí
y ven pronto a socorrerme.
Sé para mí una roca protectora,
un baluarte donde me encuentre a salvo,
4 porque tú eres mi Roca y mi baluarte:
por tu Nombre, guíame y condúceme.
5 Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi refugio.
6 Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
7 Yo detesto a los que veneran ídolos vanos
y confío en el Señor.
8 ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría!
Cuando tú viste mi aflicción
y supiste que mi vida peligraba,
9 no me entregaste al poder del enemigo,
me pusiste en un lugar espacioso.
10 Ten piedad de mí, Señor,
porque estoy angustiado:
mis ojos, mi garganta y mis entrañas
están extenuados de dolor.
11 Mi vida se consume de tristeza,
mis años, entre gemidos;
mis fuerzas decaen por la aflicción
y mis huesos están extenuados.
12 Soy la burla de todos mis enemigos
y la irrisión de mis propios vecinos;
para mis amigos soy motivo de espanto,
los que me ven por la calle huyen de mí,
13 Como un muerto, he caído en el olvido,
me he convertido en una cosa inútil.
14 Oigo los rumores de la gente
and amenazas por todas partes,
mientras se confabulan contra mí
y traman quitarme la vida.
15 Pero yo confío en ti, Señor,
y te digo: «Tú eres mi Dios,
16 mi destino está en tus manos».
Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen.
17 Que brille tu rostro sobre tu servidor,
sálvame por tu misericordia;
18 Señor, que no me avergüence
de haberte invocado.
Que se avergüencen los malvados
y bajen mudos al Abismo;
19 que enmudezcan los labios mentirosos,
los que profieren insolencias contra el justo
con soberbia y menosprecio.
20 ¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos.
21 Tú los ocultas al amparo de tu rostro
de las intrigas de los hombres;
y los escondes en tu Tienda de campaña,
lejos de las lenguas pendencieras.
22 ¡Bendito sea el Señor!
Él me mostró las maravillas de su amor
en el momento del peligro.
23 En mi turbación llegué a decir:
«He sido arrojado de tu presencia».
Pero tú escuchaste la voz de mi súplica,
cuando yo te invocaba.
24 Amen al Señor, todos sus fieles,
porque él protege a los que son leales
y castiga con severidad a los soberbios.
25 Sean fuertes y valerosos,
todos los que esperan en el Señor.

Noveno arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 35

1 De David.

Combate, Señor, a los que me atacan,
pelea contra los que me hacen la guerra.
2 Toma el escudo y el broquel,
levántate y ven en mi ayuda;
3 empuña la lanza y la jabalina
para enfrentar a mis perseguidores;
dime: «Yo soy tu salvación».
4 Que sufran una derrota humillante
los que intentan quitarme la vida;
que vuelvan la espalda confundidos
los que traman mi perdición.
5 Que sean como la paja ante el viento,
mientras el Ángel del Señor los arrastra;
6 que su camino sea oscuro y resbaladizo,
mientras el Ángel del Señor los persigue.
7 Porque me tendieron sus redes sin motivo
y me cavaron una fosa mortal:
8 ¡que los sorprenda un desastre imprevisto;
que sean atrapados por sus propias redes,
y caigan en la fosa que ellos mismos cavaron!
9 Pero yo me alegraré en el Señor,
me regocijaré por su victoria;
10 todo mi ser proclamará:
«Señor, no hay nadie igual a ti;
tú libras al débil de las manos del más fuerte,
y al pobre, de aquel que lo despoja».
11 Se presentan contra mí testigos falsos;
me piden cuenta de cosas que ignoro;
12 me devuelven mal por bien,
dejando mi alma desolada.
13 Yo, en cambio, cuando ellos estaban enfermos,
me cubría con ropas de penitente,
afligía mi alma con ayunos
y oraba con la cabeza inclinada.
14 Ellos eran para mí como un amigo o un hermano,
y yo andaba triste y abatido,
como quien llora la muerte de su madre.
15 Pero cuando tropecé ellos se alegraron,
se juntaron todos contra mí
y me golpearon sorpresivamente;
me desgarraban sin cesar,
16 se burlaban de mí con crueldad
y rechinaban contra mí sus dientes.
17 Señor, ¿cuánto tiempo vas a tolerarlo?
Líbrame de los animales rugientes,
salva mi vida de los leones;
18 y te daré gracias en la gran asamblea,
te alabaré en medio de una multitud.
19 ¡Que no canten victoria mis enemigos traicioneros,
ni se guiñen el ojo los que me odian sin motivo!
20 Ellos no hablan de paz,
sino que atacan a los oprimidos de la tierra;
traman planes engañosos
21 y se ríen de mí a carcajadas, diciendo:
«Lo hemos visto con nuestros propios ojos».
22 Tú también lo has visto, Señor, no te calles;
no te quedes lejos de mí, Señor;
23 ¡despiértate, levántate, Dios mío,
Señor mío, defiende mi causa!
24 Júzgame según tu justicia, Señor;
Dios mío, que no canten victoria sobre mí;
25 que no piensen: «Se cumplió nuestro deseo»,
ni digan: «Lo hemos devorado».
26 Que sufran una derrota humillante
los que se alegran de mi desgracia;
que se cubran de confusión y de vergüenza
los que se envalentonan contra mí.
27 Canten, en cambio, y alégrense,
los que desean mi triunfo;
los que desean mi felicidad,
repitan siempre: «¡Qué grande es el Señor
que en la paz de su siervo se complace!».
28 Entonces mi lengua pregonará tu justicia,
y cada día proclamará tu alabanza.

Décimo arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 120

1 Canto de peregrinación.

En mi aflicción invoqué al Señor,
y él me respondió.
2 ¡Líbrame, Señor, de los labios mentirosos
y de la lengua traicionera!
3 ¿Con qué te castigará el Señor,
lengua traicionera?
4 Con flechas afiladas de guerrero
y con brasas de retama.
5 ¡Ay de mí, que estoy desterrado en Mésec,
y vivo en los campamentos de Quedar!
6 Mucho tiempo he convivido
con los que odian la paz.
7 Cuando yo hablo de paz,
ellos declaran la guerra.

Undécimo arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 52

1 Del maestro de coro. Poema de David.
2 Cuando el edomita Doeg vino a avisar a Saúl, diciéndole: «David ha entrado en casa de Ajimélec».

3 ¿Por qué te jactas de tu malicia,
hombre prepotente y sin piedad?
4 Estás todo el día tramando maldades,
tu lengua es como navaja afilada,
y no haces más que engañar.
5 Prefieres el mal al bien,
la mentira a la verdad;
6 amas las palabras hirientes,
¡lengua mentirosa!
7 Por eso Dios te derribará,
te destruirá para siempre,
te arrojará de tu carpa,
te arrancará de la tierra de los vivientes.
8 Al ver esto, los justos sentirán temor
y se reirán de él, diciendo:
9 «Este es el hombre que no puso su refugio en Dios,
sino que confió en sus muchas riquezas
y se envalentonó por su maldad».
10 Yo, en cambio, como un olivo frondoso
en la Casa de Dios,
he puesto para siempre mi confianza
en la misericordia de Dios.
11 Te daré gracias eternamente
por lo que has hecho,
y proclamaré la bondad de tu Nombre
delante de tus fieles.

Duodécimo arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 52

1 Del maestro de coro. De David. Salmo.

Dios de mi alabanza, no te quedes callado,
2 porque unos hombres malvados y mentirosos
han abierto su boca contra mí.
Me han alabado con mentira en los labios,
3 me han envuelto con palabras de odio,
me combaten sin motivo.
4 Me acusan, a cambio de mi amor,
aunque yo oraba por ellos.
5 Me devuelven mal por bien
y odio por amor, diciendo:
6 «Que se ponga contra él a un impío,
y tenga un acusador a su derecha;
7 que salga condenado del juicio
y su apelación quede frustrada.
8 Que sean pocos sus días
y que otro ocupe su cargo;
9 que sus hijos queden huérfanos,
y su mujer, viuda.
10 Que sus hijos vayan errantes, pidiendo limosna,
y sean echados de sus casas derruidas;
11 que el acreedor se apodere de sus bienes,
y gente extraña le arrebate sus ganancias.
12 Que ni uno solo le tenga piedad,
y nadie se compadezca de sus huérfanos;
13 que su posteridad sea exterminada,
y en una generación desaparezca su nombre.
14 Que el Señor recuerde la culpa de sus padres,
y no borre el pecado de su madre:
15 que estén siempre delante del Señor,
y él extirpe su recuerdo de la tierra.
16 Porque nunca pensó en practicar la misericordia,
sino que persiguió hasta la muerte al pobre,
al desvalido y al hombre atribulado.
17 Amó la maldición: que recaiga sobre él;
no quiso la bendición: que se retire de él.
18 Se revistió de la maldición como de un manto:
¡que ella penetre como agua en su interior
y como aceite en sus huesos;
19 que sea como un vestido que lo cubra
y como un cinturón que lo ciña para siempre!».
20 Que así retribuya el Señor a mis acusadores,
a aquellos que me calumnian.
21 Pero tú, Señor, trátame bien,
por el honor de tu Nombre;
líbrame, por la bondad de tu misericordia.
22 Porque yo soy pobre y miserable,
y mi corazón está traspasado;
23 me desvanezco como sombra que declina,
soy sacudido como la langosta.
24 De tanto ayunar se me doblan las rodillas,
y mi cuerpo está débil y enflaquecido;
25 soy para ellos un ser despreciable,
al verme, mueven la cabeza.
26 Ayúdame, Señor, Dios mío,
sálvame por tu misericordia,
27 para que sepan que aquí está tu mano,
and que tú, Señor, has hecho esto;
28 no importa que ellos maldigan,
con tal que tú me bendigas.
Queden confundidos mis adversarios,
mientras tu servidor se llena de alegría:
29 que mis acusadores se cubran de oprobio,
y la vergüenza los envuelva como un manto.
30 Yo daré gracias al Señor en alta voz,
lo alabaré en medio de la multitud,
31 porque él se puso de parte del pobre,
para salvarlo de sus acusadores.

Décimo tercer arrepentimiento de la Sophia caída:
SALMO 51

1 Del maestro de coro. Salmo de David. 2 Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé.

3 ¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
4 ¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!
5 Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
6 Contra ti, contra ti solo pequé
e hice lo que es malo a tus ojos.
Por eso, será justa tu sentencia
y tu juicio será irreprochable;
7 yo soy culpable desde que nací;
pecador me concibió mi madre.
8 Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior.
9 Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
10 Anúnciame el gozo y la alegría:
que se alegren los huesos quebrantados.
11 Aparta tu vista de mis pecados
y borra todas mis culpas.
12 Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
13 No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.
14 Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga:
15 yo enseñaré tu camino a los impíos
y los pecadores volverán a ti.
16 ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia!
17 Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza.
18 Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
19 mi sacrificio es un espíritu contrito,
tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
20 Trata bien a Sión por tu bondad;
reconstruye los muros de Jerusalén,
21 Entonces aceptarás los sacrificios rituales
–las oblaciones y los holocaustos–
y se ofrecerán novillos en tu altar.

Extraído de la Biblia on line «El Pueblo de Dios».

Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas, Cristianismo ortodoxo, Rituales · Etiquetas: práctica espiritual, Salmos bíblicos

Podcast El Merecimiento en el camino espiritual

Bienvenidos a un momento de reflexión sobre un aspecto muchas veces olvidado cuando deseamos algo que pero esencial en la vida espiritual: el merecimiento. Más allá del propio mérito que creemos ganar con nuestro esfuerzo, el merecimiento verdadero se alcanza cuando nuestra vida se alinea con la divinidad. Sin esa conexión divina, incluso las aspiraciones más nobles pueden quedar sin manifestarse.

En la práctica espiritual, y especialmente al trabajar con los Nombres de Dios, es fácil caer en la idea de que el esfuerzo personal basta. El mérito propio es valioso, pero solo florece plenamente cuando hacemos espacio para recibir. Ese espacio para recibir bendiciones se nutre de una relación viva con lo divino. Esa conexión se abre desde la humildad y el reconocimiento de nuestras limitaciones humanas. Allí se inicia el flujo de gracia que expande nuestro merecimiento.

Cuando cultivamos la conexión divina, se abre un flujo de bendiciones que transforma nuestra vida

Las Ciencias Sagradas nos ofrecen herramientas para cultivar esa conexión: técnicas y prácticas que afinan nuestra sintonía con las frecuencias superiores. Al incorporarlas, no solo transformamos nuestro estado interior, sino que abrimos caminos para que la vida responda con oportunidades y bendiciones antes impensadas.

Te invito a escuchar mi podcast “Tres Minutos al Margen: El Merecimiento”, donde profundizo en este tema. Y en la sección “Destacados” de mi web encontrarás prácticas y enseñanzas que pueden acompañarte en tu propio camino hacia un merecimiento ampliado.

El merecimiento no es un premio, es un estado de apertura. Cuando nuestro mérito personal se entrega a la gracia divina, nuestra vida se alinea con su propósito más elevado.

Un abrazo de luz,
Brinda Mair

Escrito por Catalina Rina · Categorías: Blog, Prosperidad · Etiquetas: abundancia, práctica espiritual

Prosperidad

Sembrar prosperidad, canalizar oportunidadesVivir en prosperidad no es cuestión de suerte ni de acumular riquezas materiales. Sembrar prosperidad significa cultivar en nuestro interior las condiciones para que lo que necesitamos llegue en el momento justo, sin forzarlo, en sintonía con la Gracia del Universo. La verdadera prosperidad nace de un estado de conexión interna que nos permite sembrar abundancia, canalizar oportunidades y reconocer el instante preciso en que la vida nos abre una puerta.

Desde tiempos antiguos, los sabios han sabido leer esas señales. No es un don reservado a unos pocos “predestinados” sino una capacidad que todos podemos despertar. El primer paso es limpiar nuestro campo energético y emocional para crear espacio a lo nuevo. Si la tierra está ocupada por las malas hierbas del miedo, la frustración o las creencias limitantes, ninguna semilla germinará.

Sembrar prosperidad implica, también, aprender a poner límites. La falta de fronteras internas claras deja entrar energías y personas que drenan nuestras fuerzas. El “hasta aquí” no es egoísmo; es el resguardo del terreno fértil donde crecerán nuestros proyectos. Sin ese cuidado, la cosecha se pierde.

Otro elemento clave es el equilibrio. Quien vive en esfuerzo constante, teme perder lo que tiene y se desconecta del gozo, atrae más carencia. En cambio, quien trabaja con amor por lo que hace, sin miedo y con gratitud, activa un flujo de energía que multiplica resultados. El arte de canalizar oportunidades consiste en saber cuándo avanzar, cuándo esperar y cuándo reorientar el rumbo sin perder la confianza.

La intuición es la brújula de este camino. Al activar la intuición, percibimos movimientos sutiles dentro y fuera de nosotros que señalan el momento propicio para actuar. Esto no se logra desde la prisa, sino desde un estado de escucha interior. Las técnicas de centrado en el corazón, de limpieza energética y de activación de chakras, son herramientas prácticas para afinar esa sensibilidad.

Recuerda: lo que pides ya existe en alguna dimensión de tu ser. Si aún no lo ves manifestado, tal vez lo esté disfrutando otro “tú” en la multidimensionalidad, mientras tus miedos o viejos decretos lo mantienen fuera de tu alcance. Sanar esas memorias y reprogramar tu vibración es parte del proceso de atraer prosperidad.

Sembrar abundancia es más que acumular; es construir una vida con sentido, donde cada paso se da en coherencia con lo que somos y con lo que el Universo nos inspira. Cuando alineamos intención, acción y energía, la oportunidad se convierte en compañera constante.

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Escrito por Catalina Rina · Categorías: Senderos · Etiquetas: chakras de ascensión, práctica espiritual, técnicas de abundancia

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