El égregor es una energía creada por el dolor humano. Como habitante del umbral, se alimenta de nuestros miedos y del poder que sí le damos. Este cascarón se sostiene con la energía que recibe.
Un égregor se crea a partir de energías negativas emitidas por los seres humanos, tanto de forma colectiva como individual, en el ser multidimensional o grupo de almas. Un solo yo multidimensional o, dicho de otra forma, una persona puede crear un égregor si es sometido a un gran sufrimiento, como la tortura o una enfermedad prolongada con mucho dolor.
En esos casos, el ser inferior libera fragmentos de energía de su cuerpo etérico. Estos se van uniendo hasta formar una energía de dolor unificada que semeja un ente sin serlo. Carece de consciencia y de capacidad para subsistir durante mucho tiempo. Solo lo hará si encuentra alimento en más sufrimiento y dolor. En las Ciencias Sagradas se los llama «cascarones» y tienen distintos rangos de acción según su capacidad para moverse y actuar en el plano astral planetario. La energía que el égregor necesita le es suministrada, de forma consciente o inconsciente, por un ser humano.
Los egregores también se reconocen como entidades con cierta autonomía, pero su poder SIEMPRE les es dado por los seres humanos. No existen por sí solos. Aseguran su propia existencia resguardando los umbrales que nos permitirían ascender y, justamente, impidiéndonos hacerlo. Por eso se los llama «habitantes del umbral».
Se generan a partir de energías multidimensionales negativas, emitidas en distintos espacios y tiempos, que se agrupan y toman formas. No pertenecen ni a la luz ni a la oscuridad: son energías libres, sin consciencia. No sienten temor de Dios ni del demonio, lo cual los vuelve más peligrosos, porque los alimentan multidimensionalmente los miedos humanos, los rencores, los egoísmos, las avaricias y todos los defectos de los rayos cósmicos.
Los égregors vibran en el plano astral planetario y en el nivel de nuestro cuerpo etérico. Su existencia nos ayuda a incrementar nuestro karma personal. Para que un égregor desaparezca, se le debe quitar el poder que uno mismo le da. Pero no bastará con decirle simplemente: «Tú no existes, eres una creación mental mía»… Pues no, porque, al ser multidimensional, su fuerza es mayor y tiene poder sobre nuestros sueños y nuestros miedos más profundos, que puede alimentar mientras dormimos o estamos en estado de vigilia.
En cada chakra, incluidos los chakras de Ascensión, existe un égregor que vigila el umbral o portal del chakra y sostiene nuestras energías negativas asociadas a ese chakra. Se trata del égregor llamado habitante del umbral.
Hay otros égregors creados por el fenómeno de masas. Su furia forma una entidad que alimenta el fuego y busca un crisol: alguien que muera. Para comprender este tipo de égregor, sugiero escuchar esta canalización.
En Ciencias Sagradas hay técnicas especiales para destruirlos, pero —y siempre hay un pero—, al mismo tiempo que actuemos, el égregor actuará sobre nosotros. Como su energía principal es el fuego, puede que nos invada la fiebre. Además, como tiene amplio poder de acción sobre el mundo de los sueños y la octava dimensión, nos dormiremos aun sin estar nada cansados.
Hay energías que permanecen en este plano aun cuando su creador haya muerto físicamente. Tal suele ser el caso de las energías viuda negra.
Digo físicamente porque la muerte es simplemente un cambio de estado. Una persona que odia mucho y muere odiando quedará aquí, odiando y alimentando a un égregor. Sin embargo, como no tiene materia, su energía se desvanecerá con el tiempo, siempre y cuando no haya otro —generalmente, un familiar afín— que tome la posta y siga odiando…
Una forma positiva de trabajar para desarmar esta energía que hemos creado es mediante la adquisición de virtudes teologales.
Fe, para que la presencia de Dios en mí sea lo que mueva el mundo.
Fidelidad, para no traicionar al Cristo en mí y aplicar el concepto «la caridad bien entendida comienza por casa», siendo «casa» uno mismo.
La caridad verdadera comienza por uno mismo, creyendo que es posible CAMBIAR: reflejo puro de Misericordia con el Uno para ser Uno en el Espejo de otros.
Cuando hayas pedido cada virtud durante diez días, hasta completar un total de cuarenta días que te auguran la Presencia de Dios en tu vida, haz la Técnica de Diafanía o Iluminación.
El trabajo iniciático especial para trabajar sobre los égregors es Pirámide de Akkor, del taller Akkor, la Puerta de la Esperanza.
No hay égregor que se le resista.
Un abrazo desde el Alma
Brinda Mair
La práctica para adquirir virtudes teologales nos eleva espiritualmente, acercándonos a Cristo. Manifestar virtudes en nuestra vida atrae