La profecía de Daniel y el final de los tiempos: resurrección y rapto, en una lectura bíblica y multidimensional sobre el cielo y la Tierra. La Septuagésima Semana explica lo que ocurrirá como preludio, en esos dos escenarios.
La Biblia habla de dos escenarios: el cielo y la Tierra. Veamos primero el contexto bíblico. Los protagonistas serán la simiente crística o “los hijos de Dios”, cuya ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20). Por otro lado, están “los que moran sobre la tierra”: hombres sin Dios, que tienen su reino en este mundo (Apocalipsis 3:10b).
Para discernir quién es uno y quién es otro, es imprescindible ver tras la máscara. Es totalmente indiferente que la Tierra los reconozca como seres espirituales, vistan togas, se persignen o adoren a Alá. Ver tras la máscara es el mayor aprendizaje.
¿Qué ocurrirá en el cielo y en la Tierra?
El profeta Daniel vaticinó la resurrección de los muertos (Daniel 12:2). En esta lectura, lo que ocurrirá en los cielos comienza con dos hechos fugaces y casi simultáneos: la resurrección y el rapto. Ambos son extraordinarios por su naturaleza y celeridad. El Nuevo Testamento describe esta secuencia en 1 Tesalonicenses 4:16-17.
El primero de ellos es la resurrección. Está anunciada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, y los profetas hablaron de ella a lo largo de los tiempos.
Isaías, en el capítulo 26, versículo 19, decía: “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! Porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos”.
Esto significa que, el día de la resurrección, se levantarán cuerpos resucitados, celestiales y resplandecientes, de todos los lugares de la Tierra donde cayeron. Así llegará finalmente la recompensa para sus almas, que han esperado durante años o siglos ese día.
De todas las épocas y razas, de todos los confines del planeta, se levantarán los resucitados. Estarán perfectamente sincronizados por una misma fuerza que los lleva a unirse con el Cristo. Todos experimentarán el mismo gozo: el de encontrarse con el Señor.
Brinda Mair
Continúa leyendo la lectura multidimensional de este pasaje: “La resurrección de los muertos ya está ocurriendo”.