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Brinda Mair

San Jeremías Profeta: el llamado de Dios y el miedo

San Jeremías Profeta: el llamado de Dios y el miedo

San Jeremías Profeta escuchó el llamado de Dios pese al miedo. Su vocación profética y su fidelidad nos invitan a responder con valentía. La Iglesia lo recuerda el 1 de mayo.

Jeremías era joven cuando recibió la misión de hablar a su pueblo en nombre de Dios. No comprendía por qué había sido elegido. Sentía que le faltaban las palabras y la capacidad necesarias para cumplir una tarea tan grande. Como Moisés, expresó su resistencia. Sin embargo, Dios no le pidió que dejara de sentir miedo antes de comenzar: le aseguró que estaría con él.

Vocación de Jeremías

El llamado que recoge el libro de Jeremías comienza antes de su nacimiento. Dios le dice que lo conocía y lo había consagrado para ser profeta de las naciones. Jeremías responde que no sabe hablar porque es demasiado joven. Entonces Dios le pide que vaya adonde lo envíe, que diga lo que le ordene y que no tema, porque estará con él para librarlo (Jeremías 1,4-10).

La Escritura cuenta también que Dios tocó su boca y le confió una palabra capaz de arrancar y derribar, pero también de edificar y plantar. Jeremías no había sido llamado solo para anunciar una desgracia. Debía advertir a su pueblo y exhortarlo al arrepentimiento, aunque ese mensaje le costara el rechazo de quienes tenía más cerca.

Por eso San Jeremías representa a quien siente el llamado de Dios a seguirlo en una misión y lucha internamente con sus miedos e inseguridades. Acepta, pese a todo, y hace lo que jamás habría hecho si hubiera seguido a su Ego.

La fidelidad cuando nadie quiere escuchar

Jeremías predicó durante los últimos años del reino de Judá. Vivió el intento de reforma del rey Josías y, más tarde, la oposición de otros gobernantes. Cuando dictó sus palabras a Baruc, el rey Joaquim quemó el rollo donde habían sido escritas. Jeremías volvió a dictarlas. En tiempos de Sedecías lo arrojaron a una cisterna con lodo, de la que fue rescatado. No eran dificultades imaginarias: su fidelidad a Dios lo dejaba expuesto ante el poder y ante su propio pueblo.

También se cansó. El libro conserva su queja ante las burlas y el sufrimiento que le provocaba anunciar un mensaje que nadie quería oír. En un momento llegó a decirle a Dios: «Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir» (Jeremías 20,7). Su entrega no borró el dolor ni las dudas. Allí está, precisamente, lo humano de su historia: siguió adelante sin dejar de sentir el peso de lo que vivía.

Jeremías anunció la destrucción de Jerusalén y llegó a presenciarla, hacia el año 586 antes de Cristo. Permaneció entre quienes habían quedado en Judá, hasta que un grupo lo llevó consigo a Egipto contra su voluntad. Una tradición antigua sostiene que murió allí apedreado por sus compatriotas, aunque la Biblia no relata su muerte.

La imagen de un hombre rechazado por los suyos ha llevado a muchos cristianos a encontrar semejanzas entre los sufrimientos de Jeremías y los de Jesús. Pero antes de convertir su vida en un símbolo, vale la pena mirar al hombre: habló cuando callar habría sido más cómodo, volvió a empezar cuando quemaron sus palabras y sostuvo su misión incluso después de ver destruida la ciudad que amaba.

Tal vez por eso su historia sigue cercana. ¿Cuántas veces sabemos lo que debemos hacer y nos detenemos porque tememos no estar preparados o porque otros no quieren escucharnos? Jeremías no esperó a sentirse capaz para responder. Dio un paso, y después tuvo que dar el siguiente.

Pide en este día su intercesión para decidirte a asumir tu destino, tu misión.

Un abrazo de luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas, Santoral · Etiquetas: Jeremías Profeta

Frases y conceptos de San Agustín

Frases y conceptos de San AgustínFrases y conceptos de San Agustín que nos servirán para conocerlo: “Fe es creer en aquello que no se ve… su recompensa es ver aquello en lo cual se creyó”.

  • Nuestro corazón está inquieto hasta que reposa en Ti.
  • La virtud es un hábito operativo bueno. Un poder o fuerza para cumplir el bien. La virtud hace bueno al hombre que la posee y a sus obras, pues es un medio para trabajar la materia.
  • La esencia de la virtud consiste en una elección interna continua. Soy virtuoso cuando poseo la tendencia natural de desechar lo nocivo y apetecer lo provechoso.
  • Entonces, al asimilar las virtudes, todos los hombres de bien manifestarán clemencia y mansedumbre. Así como honestidad, que se relaciona con la conducta externa. A actuar según un orden de rectitud interna traducido al comportamiento externo.
  • Quien aspira a ser virtuoso debe cuidarse de la ignorancia —por ella no percibe la magnitud del peligro— y de la pericia —exceso de habilidad, hace que se crea capaz de eludir todo peligro—.
  • El comportamiento humano necesita la virtud, pues el hombre tiene un apetito sensitivo, concupiscible e irascible.
  • La saciedad solo la produce el encuentro con el Altisimo.
  • La Virtud conduce a la Felicidad, la cual consiste en el Conocimiento de DIOS.

“Alabarán al Señor los que le buscan, porque los que le buscan le hallan y los que le hallan le alabarán. Que yo, Señor, te busque invocándote y te invoque creyendo en ti, pues me has sido ya predicado. Te invoca, Señor, mi fe, la fe que tú me diste, que tú me inspiraste por la humanidad de tu Hijo.”

San Agustín suma a su Conocimiento la fe, la luz divina, el infinito y eterno torrente de AGUA VIVA SUPERIOR que lo envuelve producto de su entrega. Dejar su vieja tierra y caminar hacia la nueva, para compartir al mundo el fruto de su conversión. Es un testigo de Fe, de redención.
Sentir su Vida es llenarse de GRACIA.

Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas · Etiquetas: San Agustín

Shavuot: Moisés recibe las tablas de la Ley en el desierto del Sinaí

havuot: Moisés recibe las tablas de la Ley en el desierto del SinaíShavuot: Moisés recibe las tablas de la Ley en el desierto del Sinaí. A la salida del pueblo judío de Egipto, Moisés se dirigió al desierto y llegó tres meses después al monte Sinaí.

Allí Dios le entregó los Diez Mandamientos. La palabra Sinaí significa acantilados. Este día es conocido por los nombres de “El banquete de Cabinas”, “Banquete de la Cosecha” o “El banquete de Cabinas”. El nombre hebreo es “Shavuot”.

En el Nuevo Testamento, a esta misma fecha se le da el nombre del día de Pentecostés por tratarse del quincuagésimo día después de la Pascua de los judíos. El banquete es a finales de la primavera.

En Monte Sinaí

1. En el tercer mes después de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en ese mismo día llegaron al desierto de Sinaí.

2. Partieron de Refidim y llegaron al desierto de Sinaí, e Israel acampó allí en el desierto frente al monte.

3. Entonces Moisés subió para encontrarse con Dios, y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: –Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel:

4. “Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y como os he levantado a vosotros sobre alas de águilas y os he traído a mí.

5 Ahora pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis para mí un pueblo especial entre todos los pueblos. Porque Mia es toda la tierra,

6. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes y una nación santa.» Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

7. Entonces Moisés volvió y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en su presencia todas estas palabras que Jehová le había mandado.

8. Todo el pueblo respondió a una, y dijo: –¡Haremos todo lo que Jehová ha dicho! Y Moisés repitió a Jehová las palabras del pueblo.

9. Jehová dijo a Moisés: –He aquí, yo vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo y te crea para siempre». Y Moisés repitió a Jehová las palabras del pueblo.

10. Jehová dijo a Moisés: –Ve al pueblo y santifícalos hoy y mañana, y que laven sus vestidos».

11. Que estén preparados para el tercer día, porque al tercer día Jehová descenderá sobre el monte Sinaí, a la vista de todo el pueblo.

12. Tú señalarás un límite al pueblo, alrededor, diciendo: “Guardaos; no subáis al monte ni toquéis su límite. Cualquiera que toque el monte, morirá irremisiblemente.

13. Nadie pondrá sus manos sobre él, porque ciertamente será apedreado o muerto a flechazos; sea animal u hombre, no vivirá. Solo podrán subir al monte cuando la corneta suene prolongadamente.»

14. Moisés descendió del monte al encuentro del pueblo y lo santificó, y ellos lavaron sus vestidos.

15. Entonces dijo al pueblo: –Estad preparados para el tercer Día. Absteneos de relaciones con mujer.

16. Aconteció al tercer día, al amanecer, que hubo truenos y relámpagos, una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de corneta. Y todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció.

17. Moisés hizo salir al pueblo del campamento al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte.

18. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en medio de fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció en gran manera.

19. Mientras el sonido de la corneta se intensificaba en extremo, Moisés hablaba, y Dios le respondía con truenos.

20. Jehová descendió sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte. Entonces Jehová llamó a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.

21. Jehová dijo a Moisés: –Desciende y advierte al pueblo, no sea que traspasen el límite para ver a Jehová y mueran muchos de ellos».

22. Santifíquense también los sacerdotes que se acercan a Jehová, no sea que Jehová acometa contra ellos.

23. Moisés dijo a Jehováh: –El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque Tú nos has ordenado diciendo: “Señala límites al monte y santifícalo».

24. Y Jehová le dijo: –Ve, desciende y luego sube tú con Aarón». Pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a encontrarse con Jehová, no sea que él acometa contra ellos.

25. Entonces Moisés descendió al encuentro del pueblo y se lo dijo.

Éxodo 19:1-25

Fuente consultada: Bibleview

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Festividades judías · Etiquetas: desierto del Sinaí, Diez Mandamientos, El banquete de Cabinas, Shavuot

30 de Mayo: Santa Juana de Arco

Santa Juana de ArcoSanta Juana de Arco fue una mujer verdaderamente extraordinaria. Una luchadora por la libertad, de un valor y una fe inmensas. Perseverante y firme en las dificultades. Fiel mensajera de lo Superior.

Con su valentia de joven adolescente confundio el arrojo de los hombres mas maduros.

Nacio en día de la Epifania -significa manifestación o fenomeno milagroso-dia de los reyes magos en el año 1412, en Domremy, Francia.

Eran tiempos dificiles. Los ingleses querian apoderarse de toda Francia. La soldadesca entraba y salia por las aldeas y, unos a favor de Inglaterra y otros en contra, siempre estaban en continuos sobresaltos.
La pequeña Juana sentia profundamente grabado en su corazón amor a Jesús y a María. Comulgaba con frecuencia, cosa rara en aquellos tiempos, tanto los sacerdotes que la conocieron como sus compañeros de juegos, atestiguaron que le gustaba ir a orar a la Iglesia, que se ocupaba de los enfermos y era particularmente bondadosa con los peregrinos, a los que mas de una vez, cedio su lecho y se entregaba de lleno a los trabajos que sus padres le encomendaban.

Un día se encontraba en el campo y oyo que de la Iglesia le llegaba una voz que le decia: «Hija de la Iglesia, ve, marcha». Miro a su alrededor y no vio a nadie… Y asi una y otra vez. Hasta que un día se le aparecio un elegante soldado -que era el Arcangel San Miguel– y le indico lo mismo: «No temas, el Señor te tiene reservada una gran misión para liberar al pueblo». No hizo caso. Le parecio un sueño. Poco después fueron dos elegantes matronas – eran Santa Margarita y Santa Catalina – quienes le animan a que siga sus consejos. Ellas le ayudaran. Aquellas «voces» se hacen mas frecuentes. Le dicen que ella es quien ha de salvar a su pueblo esclavizado por los ingleses.

Supera toda clase de dificultades… Se presenta ante el mismo rey Carlos VII, a quien nunca había visto, y lo descubre. Los teologos discuten aquellas visiones y «voces». Le hacen caso. Monta en un caballo. Siguen sus consejos. Va recorriendo las ciudades de Francia y venciendo a los ingleses. Llevando a cabo una epopeya guiada por el espiritu.
El mismo rey la admira y condecora… Pero determinadas circunstancias cambian las cosas y condenan a Juana por heretica y hechicera. Se buscan testigos falsos y la «Doncella de Orleans» es condenada a morir quemada en la hoguera.

Pidio comulgar y a pesar de ser condenada a la hoguera por heretica le permitieron hacerlo. «Contradicciones de la vida» o merecimientos por su conexión. Entonces, dirigiendose a su confesor que estaba a su lado para asistirla y fortalecerla, le pregunto: -«¿Donde estare yo esta tarde?»- «¿No tienes esperanza?, le contesto el sacerdote». – «Si, replico ella, con la gracia de Dios, espero estar en el Paraiso».
La ataron al mastil, prendieron fuego a la leña que había a sus pies y en medio de un profundo silencio solo se oyeron sus tres ultimas palabras: «Jesús, Jesús, Jesús», y un grito desgarrador.

Aquel martirio de una joven de diecinueve años dejo huellas imborrables en las paginas de la historia.

Si quieres saber que actividades puedes hacer en este día en tu trabajo espiritual, ingresa en el Calendario Mágico y sigue los enlaces.

Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog

Pedidos a Dios junto a la Comunión de los Santos ¡Acude a ella!

El Pedido a Dios junto a la Comunión de los Santos nos permite presentar nuestra oración acompañados por los maestros espirituales ascendidos y los santos. Ellos no rezan «por nosotros», sino «con nosotros». ¡Llama a la Comunión de los Santos, sobre todo cuando estés solo!

El maestro espiritual o santo que elijas te acompañará en tu pedido a Dios. De esa forma se cumplirá en ti la promesa que nos hizo el Maestro Jesús al decir: «Cuando haya dos o más reunidos en Mi Nombre, Yo estaré entre ustedes».

Los maestros espirituales ascendidos y los santos conocen el valor de la oración compartida. Por eso, este Pedido a Dios junto a la Comunión de los Santos se realiza invocando a quien hayas elegido para que te acompañe como intercesor.

Cómo realizar el pedido

Enciendo un cirio y un sahumerio ritual.

Rezo un padrenuestro y un avemaría.
«Señor Dios, te pido que escuches mi oración por intercesión de san o santa ……………………… (nombrar al santo, santa, maestro o maestra intercesora). Oh, san ……………………… (nombrar al santo o santa intercesora), tú que has obtenido de Dios la gracia de ……………………… (citar aquí la cualidad o intercesión que se le reconoce), te pido que ruegues conmigo al Maestro Jesús para que, juntos y reunidos en Su Nombre, Él esté entre nosotros y escuche nuestra oración. Acompáñame en ella.

Señor Dios, el Uno, junto a san ……………………… (nombrar nuevamente al santo, santa, maestro o maestra espiritual ascendida intercesora), te pido que me ayudes a ……………………… (Decir el pedido concreto de forma breve y clara).

Señor Jesús, a Tu servicio estoy. Ayúdame liberando la energía invisible que bloquea los asuntos terrenales por los cuales te pido. Yo me haré cargo, con Tu inspiración, de mover lo que haga falta en el mundo para que ello ocurra.

Maestro Jesús, te suplico: ayúdame creando las condiciones energéticas necesarias para que ello se manifieste.

Señor Dios, para Ti trabajo. Protégeme de todo mal, sácame de la oscuridad, ilumina mi corazón oprimido e ilumina mis ojos con Tu luz divina para que pueda ver con ella las lecciones de mi entorno y valorarlas en su justa medida.

Que sepa que cuento con Tu amistad y que ella prevalece sobre todos los hechos y contratos de esta Tierra; que no espero nada de nadie, excepto de ti, y que los otros, tanto como yo, solo somos las piezas de un juego multidimensional que Tú dominas, como su Creador que eres.

Señor, que nunca olvide mi tarea y mi compromiso de trabajar para Ti hasta el último día de mi vida.

Gracias, Señor, por haberme escuchado. Gracias, Maestro Jesús. Gracias, hermano o hermana ……………………… (nombrar al santo, santa, maestro o maestra espiritual ascendida que acompañó mi oración), por haberme acompañado en este pedido. Dios te bendiga.

Amén. Amén. Amén. Amén.
Rezo nueve glorias.
Apago el cirio.
El noveno día dejo que se consuma hasta el final.
Si es una novena continua, al décimo día vuelvo a encender otro cirio y continúo.

Fórmula de agradecimiento

Enciendo un cirio y un sahumerio ritual.
Rezo un padrenuestro y un avemaría.

Luego digo: «Señor Dios Padre-Madre, te agradezco que me hayas concedido ……………………… (decir lo que se obtuvo) por la intercesión de ……………………… (nombrar al santo, santa, maestro o maestra que fue invocado). Amén. Amén. Amén. Amén.

A continuación, rezo nueve glorias.
Lo hago así durante nueve días.

El noveno día dejo que el cirio se consuma hasta el final.

Útil en casos urgentes

¿Cómo puedo hacer esta novena en un solo día?
Enciendo un cirio y un sahumerio ritual.
Rezo nueve padrenuestros y nueve avemarías. Leo mi pedido. Seguidamente, cierro con ochenta y una glorias.
Amén. Amén. Amén. Amén.

Canalizada por Brinda Mair. Actualizada el 01-11-2017.

 

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas, Oraciones cristianas, Técnicas dedicadas a la Comunión de los Santos · Etiquetas: oraciones cristianas, rituales, santoral

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