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Ciencias Sagradas

Inmaculado Corazón de María: el amor que permanece

Inmaculado Corazón de María: el amor que permanece El Inmaculado Corazón de María recuerda el amor fiel de la Madre de Jesús. Su corazón aparece en el Evangelio como un lugar donde ella guarda lo vivido, incluso aquello que todavía no comprende. Por eso esta advocación nos acerca a María en momentos muy humanos: cuando recibe una noticia que cambiará su vida, cuando busca a su hijo con angustia y cuando permanece junto a él en su sufrimiento.

Lucas cuenta que María conservaba los acontecimientos de la infancia de Jesús y los meditaba en su corazón. No dice que comprendiera todo de inmediato. Más adelante, cuando ella y José encuentran a Jesús en el templo después de buscarlo durante tres días, vuelve a guardar lo sucedido. Había sentido la preocupación de cualquier madre que no sabe dónde está su hijo; también había escuchado una respuesta que necesitaba tiempo para comprender.

Ahí encuentro una clave para acercarnos a esta devoción. Guardar algo en el corazón no significa callar por resignación ni fingir que nada duele. Significa darle un lugar a lo vivido, volver a mirarlo y no apresurarse a juzgar cuando todavía faltan piezas de la historia. ¿Cuántas veces respondemos desde el miedo antes de haber escuchado siquiera al otro?

Un corazón que conoce la alegría y el dolor

Cuando María lleva al niño Jesús al templo, Simeón le anuncia que una espada atravesará su alma. La imagen del corazón herido nos recuerda esa profecía y el dolor que acompañaría a la Madre. En muchas representaciones aparece también rodeado de rosas: su amor y su sufrimiento forman parte de una misma vida, la de una mujer que siguió junto a su hijo.

La palabra «inmaculado» habla de la pureza de María. Sin embargo, sería un error imaginar por ello un corazón ajeno a los conflictos humanos. María tuvo que escuchar palabras difíciles, proteger a su hijo y sostenerse ante lo que no podía evitar. Su fidelidad no le ahorró las preguntas. La mantuvo presente cuando hubiera sido más fácil apartar la mirada.

La devoción al corazón de la Virgen existía antes del siglo XX, pero las apariciones de Fátima le dieron una difusión especial. Según el testimonio de sor Lucía, en junio de 1917 la Virgen habló a los tres pastorcitos de su corazón como refugio y camino hacia Dios. Lucía temía quedarse sola: Francisco y Jacinta morirían siendo niños, mientras que ella debía continuar su vida. En aquel relato, la promesa responde primero a una pena concreta, la de una niña que no quería perder a quienes amaba.

Los pastorcitos describieron asimismo un corazón rodeado de espinas. Dentro de la tradición de Fátima, esas espinas expresan las ofensas y la falta de amor de las personas; la reparación invita a responder mediante la oración y una vida más atenta a Dios y a los demás. Es un relato de fe transmitido por sus protagonistas. Podemos comprender su sentido sin convertir cada detalle de una aparición en un hecho que la historia pueda demostrar por sí sola.

Una memoria que nos pide estar presentes

En 1942, Pío XII consagró la Iglesia y la humanidad al Inmaculado Corazón de María. Dos años después, su fiesta se extendió a toda la Iglesia. Hoy la memoria litúrgica se celebra el sábado siguiente a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. La cercanía de ambas fechas muestra el vínculo entre la Madre y el Hijo: María acompaña la vida de Cristo y orienta hacia él a quienes acuden a ella.

Cuando alguien busca amparo en María, suele llegar con una preocupación que tiene nombre: un hijo que se ha alejado, una enfermedad, una pérdida, el temor de quedarse solo. Hablar de su corazón puede abrir entonces una pregunta sencilla y exigente. Si pedimos ser escuchados, ¿sabemos escuchar a quien vive a nuestro lado? Si deseamos compañía en una hora difícil, ¿nos detenemos cuando otro necesita la nuestra?

El Inmaculado Corazón de María nos recuerda a una madre que guardó muchas cosas sin dejar de amar, incluso cuando le dolían. Podemos llevarle aquello que hoy nos inquieta. Y, al volver a nuestra vida cotidiana, podemos elegir algo que está a nuestro alcance: escuchar antes de responder, permanecer cerca de quien sufre y no retirar el corazón justo cuando más se necesita.

Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Advocaciones marianas, Blog, Ciencias Sagradas · Etiquetas: Fátima, Simeón, sor Lucía

Contador letánico: cómo fabricarlo

Contador letánico: cómo fabricarloContador letánico: cómo fabricarlo con cuentas y figuras. Conoce sus piezas, tres estrellitas y su uso en las técnicas de Ciencias Sagradas. Este contador tan especial acompaña la oración y reúne formas que, en estas prácticas, se relacionan con elementos alquímicos.

Es necesario utilizar específicamente este elemento en las técnicas de Ciencias Sagradas que así lo indican. En la tradición cristiana, se han empleado contadores para seguir las letanías y las oraciones a los santos. Este contador letánico, en particular, tiene formas que lo relacionan con elementos alquímicos que atraen energía del cosmos a medida que rezamos con él.

Algunas son cuentas simples; otras tienen forma de estrellas, pies o sol. También lleva una medalla de la Madre María. Yo he enseñado a construirlo con dijes y pequeños muñequitos de los que se utilizan en pulseras o como adornos de pasteles de boda. También pueden aprovecharse las cuentas de un rosario o de un denario que se haya dejado de utilizar.

No hace falta que todas las piezas sean iguales. Puedes reunirlas poco a poco y probar cómo quedan antes de unirlas. Lo importante es reconocer cada figura al pasarla entre los dedos, sin perder el hilo de la oración.

contador letánicoOtros me han mostrado el hermoso resultado de su creatividad: utilizaron cerámica fría para construir las piezas. Sus contadores quedaron realmente bellos, con una vibración de Amor acorde con la dedicación que pusieron en su construcción.

Aquí solo voy a enumerar las piezas. Una imagen de la Virgen o del Maestro Jesús, según tu afinidad, enlaza el círculo. En él van tres estrellitas, dos pies, un sol y tres bolillitas. De la parte que cuelga van otras tres bolillitas y una cruz. Agrego el dibujo del contador letánico para que no quede lugar a dudas.

Antes de cerrar el hilo, compara tu trabajo con el dibujo y comprueba que cada pieza esté en su lugar. Revisa también las uniones para poder utilizar el contador con comodidad.

Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas · Etiquetas: denario, letanías

Nuestra Señora de Guadalupe y el mensaje de Juan Diego

Nuestra Señora de Guadalupe y el mensaje de Juan DiegoNuestra Señora de Guadalupe habló a Juan Diego en el Tepeyac. Su historia revela una maternidad que escucha y devuelve dignidad al olvidado. La tradición sitúa aquel encuentro en diciembre de 1531, cuando México atravesaba los primeros años de la conquista. En medio de tantos cambios, el mensajero elegido no fue una autoridad ni una persona influyente. Fue un hombre indígena que caminaba hacia Tlatelolco.

Juan Diego escuchó que la Virgen deseaba una casa en el Tepeyac, un lugar donde pudiera recibir a quienes acudieran a ella con sus penas. Le pidió que llevara ese mensaje al obispo Juan de Zumárraga. Podemos imaginar la dificultad de presentarse ante él, pero no necesitamos inventar lo que Juan Diego sintió para comprender el peso de aquel encargo: debía hacerse escuchar por alguien con poder para decidir.

Según el relato guadalupano, el obispo pidió una señal. Juan Diego volvió al cerro, aunque después dejó de acudir porque su tío Juan Bernardino estaba gravemente enfermo. Su preocupación era concreta. Había una persona querida que necesitaba ayuda, y el tiempo parecía escaparse. En ese momento, la historia deja de ser solamente la de una petición para construir un templo. También es la historia de un hombre que intenta cumplir una misión mientras teme por la vida de alguien de su familia.

Las flores y el mensaje de Juan Diego

La tradición cuenta que María salió a su encuentro y le indicó que recogiera flores en lo alto del Tepeyac. Juan Diego las llevó en su tilma ante el obispo. Al desplegar la tela, apareció la imagen que hoy se venera en la Basílica de Guadalupe. El relato añade que Juan Bernardino recuperó la salud. Estos episodios pertenecen a la tradición religiosa transmitida, entre otros textos, por el Nican Mopohua; no debemos confundir ese testimonio de fe con una comprobación histórica de cada detalle.

Hay algo que merece nuestra atención antes incluso de llegar a las flores. Juan Diego tuvo que volver a hablar después de que su primera visita no bastara. Muchas personas conocen esa experiencia: explicar una necesidad, encontrar una puerta cerrada y preguntarse si vale la pena insistir. La devoción guadalupana conserva también esa escena. Nos invita a mirar a quien lleva un mensaje y, por su origen o su posición social, corre el riesgo de no ser escuchado.

María no le pidió que dejara de preocuparse por su tío para ocuparse de asuntos más importantes. En la narración, su dolor familiar recibe atención. Ese detalle cambia la manera de leer todo lo demás. La casa solicitada en el Tepeyac tendría sentido si quienes llegaran allí, con una enfermedad, una pérdida o una inquietud, encontraran acogida. ¿De qué serviría levantarla si después pasáramos de largo ante esas personas?

Una imagen cercana a su pueblo

La imagen de la Virgen de Guadalupe se reconoce por su manto azul verdoso, los rayos que la rodean y la luna bajo sus pies. Su presencia quedó unida a la vida religiosa de México y, con el tiempo, a la de muchos pueblos de América. Cada 12 de diciembre se celebra su fiesta. Ese día, millones de personas se acercan a ella con gratitud o con una petición que acaso no se atreven a confiar a nadie más.

Conviene recordar, sin embargo, que detrás de las grandes peregrinaciones permanece aquel encuentro narrado entre María y Juan Diego. Si solo vemos la multitud, podemos perder de vista al hombre que debió presentarse ante el obispo y hablar. Si solo vemos la imagen, podemos olvidar al tío enfermo por quien Juan Diego se desvelaba.

La historia de La Guadalupana sigue haciéndonos una pregunta sencilla: ¿a quién escuchamos cuando alguien se acerca con una preocupación que interrumpe nuestros planes? Tal vez hoy no podamos resolverla. Pero sí podemos detenernos, recibir a esa persona con respeto y tomar en serio lo que nos cuenta. Para quien se sentía olvidado, ese gesto puede ser el comienzo de algo nuevo.

Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Advocaciones marianas, Blog · Etiquetas: Juan Bernardino, Nican Mopohua, Tepeyac, tilma

Nuestra Señora de la Expectación del Parto – 18 de diciembre

https://canalizandoluz.com/nuestra-senora-de-la-expectacion-del-parto-18-de-diciembre/Nuestra Señora de la Expectación del Parto recuerda la espera de María en Navidad y la esperanza del nacimiento de Jesús. Se la celebra el 18 de diciembre, cuando faltan pocos días para que el Niño nazca. La llamamos también Virgen de la Esperanza o Virgen de la O. Son nombres distintos para mirar a María en un momento muy concreto de su vida: está embarazada y espera.

Quizá por haber contemplado tantas veces a María con Jesús en brazos, olvidamos que antes hubo meses de gestación. Hubo un cuerpo que cambiaba, días que transcurrían y preparativos para recibir a un hijo. El Evangelio de Lucas cuenta que María visitó a Isabel mientras ambas esperaban el nacimiento de sus niños. En aquel encuentro, Isabel reconoció lo que María llevaba en su vientre, y las dos mujeres pudieron compartir una alegría que todavía no era visible para todos.

Una fiesta nacida antes de Navidad

En el año 656, el décimo Concilio de Toledo estableció una celebración mariana para el 18 de diciembre. La fiesta de la Anunciación, fijada para el 25 de marzo, coincidía a veces con días de Cuaresma o con celebraciones pascuales que dificultaban dedicarle toda la solemnidad deseada. Los obispos eligieron entonces un día próximo a Navidad para honrar a la Madre de Jesús y el misterio de la Encarnación. Con el tiempo, aquella celebración llegó a conocerse como la Expectación del parto.

La fecha nos sitúa ante algo que ninguna madre puede apresurar por voluntad propia. María había dicho sí al anuncio del ángel, pero después tuvo que vivir cada día de ese sí. Aceptar un llamado no elimina la espera ni resuelve de inmediato las necesidades de la vida. Entre la promesa y el nacimiento había un camino que recorrer.

El Evangelio no nos dice qué sintió María en cada una de aquellas jornadas. Sería fácil atribuirle pensamientos que desconocemos. Sí nos muestra sus actos: escuchó, respondió y fue a acompañar a Isabel. Su espera no la dejó inmóvil ni encerrada en sí misma. En medio de lo que le estaba ocurriendo, pudo reconocer que otra mujer también necesitaba compañía.

¿Por qué se la llama Virgen de la O?

El nombre de Virgen de la O está relacionado con las grandes antífonas de Adviento, que comienzan con la exclamación «Oh» y expresan el deseo de que llegue el Mesías. La Iglesia las canta en los días anteriores a la Navidad. Ese sonido sencillo, sostenido en la oración, terminó dando un nombre popular a María en su espera.

Me conmueve la claridad de ese nombre. A veces esperamos algo y no encontramos palabras para decirlo. Una noticia médica, el regreso de alguien, la llegada de un hijo o el final de una situación difícil pueden ocupar nuestros pensamientos durante días. No todas las esperas se viven con la misma alegría. Por eso conviene escuchar a quien atraviesa una sin decirle enseguida cómo debería sentirse.

La imagen de María embarazada también ha quedado representada en el arte cristiano. Hay figuras que muestran su vientre crecido y otras en las que apoya las manos sobre él. Al verla así, la maternidad de María deja de parecernos una idea distante. Nos recuerda que Jesús vino al mundo a través de una mujer que lo llevó dentro de sí y lo dio a luz.

San Juan Pablo II, al hablar de esta antigua fiesta, pidió una atención particular hacia las madres que esperan un hijo. Es una invitación concreta. Puede comenzar por acompañar a una mujer a una consulta, ayudarla con una tarea, escuchar sus preocupaciones o respetar el silencio que necesita. También por comprender que algunas viven el embarazo en circunstancias difíciles y que una palabra ligera puede pesarles más de lo que imaginamos.

La esperanza que acompaña a esta advocación no exige fingir que todo es fácil. María nos acerca al tiempo que transcurre antes de recibir aquello que se espera. Y nos deja una pregunta para estos días previos a Navidad: cuando alguien a nuestro lado vive una espera, ¿sabemos detenernos y acompañarlo?

Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Advocaciones marianas, Blog, Ciencias Sagradas · Etiquetas: Adviento, Concilio de Toledo, María embarazada, maternidad de María

San Marcos de León: historia, símbolo y novena.

San Marcos de León: historia, símbolo y novena.San Marcos de León fue evangelista y su símbolo es el león. Su nombre está unido a uno de los cuatro Evangelios y a una devoción popular a la que muchas personas acuden cuando se sienten amenazadas o desean resolver un conflicto.

La tradición cristiana recuerda a Marcos como colaborador de san Pedro. También lo relaciona con la primera comunidad cristiana de Alejandría. Su fiesta se celebra el 25 de abril. Pero quizá lo más fácil de reconocer en una imagen sea el león que aparece a su lado. De ahí que, en la devoción popular, muchas personas lo llamen San Marcos de León.

El león de San Marcos

El león es el símbolo del evangelista. A veces aparece con alas y un libro abierto. Esa imagen pertenece a la iconografía cristiana; no significa que Marcos haya tenido que enfrentarse a una fiera de carne y hueso.

Sin embargo, la figura del león permite comprender por qué tantas personas recurren a él en momentos difíciles. Hay situaciones que se nos presentan como una fiera: una disputa que crece, una amenaza que no sabemos cómo detener o el temor de que alguien quiera hacernos daño. Cuando el miedo ocupa todo el espacio, hasta las palabras de otra persona pueden parecernos un ataque.

Una petición en medio del conflicto

La devoción popular a San Marcos de León expresa ese deseo de que la hostilidad se calme. Quien pide ayuda suele pensar en alguien concreto, pero también puede desconocer de dónde viene aquello que le causa temor. En la oración que sigue, la petición comienza sometiéndose a la voluntad de Dios y termina poniendo a esas personas a los pies del Cristo Cósmico.

Ese detalle invita a detenerse un momento. Cuando un conflicto nos hiere, podemos desear que el otro se acerque, que escuche o que deponga su agresividad. También nosotros necesitamos reconocer qué parte de nuestro miedo está hablando. Pedir que una situación cambie no nos exime de mirar con claridad lo que sucede ni de decidir cómo actuar.

Novena ininterrumpida a San Marcos de León

Prendo cirio y sahumerio
Rezo:
1 Padre Nuestro
1 Ave Maria
Pedido:

“Señor Dios, el Uno, si es Tu Voluntad, te pido por la intercesión de San Marcos de León, que pongas ante los pies del Cristo Cósmico a mis enemigos visibles y a mis enemigos invisibles, que son aquellos a quienes desconozco. Doy gracias porque ya está hecho.
Oh San Marcos de León, tú que desataste y desarmaste a la fiera más grande del mundo, desátale el corazón a mis enemigos de la ilusión, en particular a ………. (Decir nombre y apellido de la persona) para que vengan, que vengan, que nada los detenga, que corran, que corran, que nadie los socorra, que las calles se les acorten y los pasos se les alarguen, que lleguen a mí como mansos corderos, humildes, rendidos y postrados a los pies del Cristo Cósmico, así sea.”

Amén. Amén. Amén. Amén.
9 Glorias

Que el Espíritu nos guíe Siempre
Un abrazo de luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas, Santoral · Etiquetas: Alejandría, evangelista, león, novena

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