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Archives for agosto 2025

Técnica de Diafanía o de iluminación

técnica de diafanía, luz de santosLa técnica de diafanía es luz espiritual, tal como la poseyeron los santos. Esta práctica conduce a elevar la vibración personal y favorecer procesos evolutivos que atraen a nuestra vida personas afines, que se reconocen mutuamente y se aúnan con fines espirituales. Todo fluye como la luz de santos que irradia y transforma.

Es un brillo profundo como el de la tensión interna (que permite la llegada de la gracia divina). No modifica el orden aparente de las cosas. Es un resplandor por el cual, primero en mi interior, luego en mi cuerpo y más tarde en mi entorno, se produce un baño de luz que surge de mí, intensificando y dando relieve a todo lo que se me acerca. Toda situación se vuelve única, encantada. Cuando hay diafanía se está en un goce que ningún poder del mundo puede igualar, ni nada puede impedir que ese fenómeno crezca y penetre en mi alma y en todo lo que me rodea.

No podemos forzar su aparición: primero, porque puede afectarnos físicamente; segundo, porque su encanto radica en la gradualidad con que se manifiesta; y tercero, porque debo esperar a que la Gracia venga.

La persona que practica esta técnica de diafanía se encuentra con seres igualmente iluminados. Son imanes que hacen que las almas se reconozcan y trabajen para el pleroma, la Nueva Tierra. Puede venir acompañada, o no, de múltiples carismas, siempre irradiando la luz de santos que guía el camino espiritual.

Duración: 40 días.
Importante: Debe realizarse después de haber trabajado al menos dos de las Técnicas para la adquisición de virtudes teologales. Si se hiciera a la inversa, se obtendría una Gracia Gratis Dada y se incurriría en falta (concepto teológico).

Materiales: Un cirio. Sahumerio para técnicas (buscar preparación en Sendero de Ciencias Sagradas).
Contador Alquímico: debe fabricarse (también está en el mismo Sendero).

Desarrollo:
Debo seguir las cuentas con formas del contador alquímico.
Me persigno, enciendo el cirio y el sahumerio para técnicas, y rezo:

1ª cuenta: Un Padrenuestro.

2ª cuenta: Un Ave María.

3ª cuenta: Pedido: “Señor Dios, es Tu Voluntad, que mi alma y mi cuerpo se llenen de la Luz de Tu Rostro”. Amén.

Medalla de la Virgen: Por visualización (en Ciencias Sagradas se le llama “fantasía verdadera”), imaginamos la Luz del Señor en nosotros. Miro la luz del Cristo que me da la vida y calor. Permanezco el tiempo que desee expandiendo la Luz de mi corazón a todo mi cuerpo físico, hasta tener un aura tan grande como desee. Al principio puede costar, pero con el paso de los días será más fácil. Esta visualización fortalece la técnica de diafanía como medio de elevar la vibración personal.

1ª estrella: “Señor, sabemos y presentimos que estás por todas partes en torno a nosotros, pero parece que hay un velo sobre mis ojos. Haz que brille en todo Tu Rostro Universal. Que tu brillo profundo aclare hasta las entrañas, las oscuridades densísimas en cuyo seno me muevo. Y para esto envíame tu Espíritu, cuya acción inflamada puede operar sola los principios y la perfección de la Gran Metamorfosis, hacia la cual confluye toda perfección interior y por la que gime vuestra Creación”. (Leer comprendiendo su significado).

2ª estrella: “Señor, ahora estoy segurísimo. Ni la vida, cuyos progresos aumentan el contacto que tienes sobre mí, ni la muerte que me permite ascender hacia Ti, ni las fuerzas espirituales que son tus instrumentos vivos, ni las energías de la materia en donde te has sumergido, ni las irreversibles ondas de la duración, de las que en última instancia controlas el ritmo y el fluir, ni las insondables profundidades del espacio que miden tu grandeza (Romanos 8); nada de todo esto podrá separarme de tu amor sustancial, porque todo ello no es más que el velo, la ilusión bajo la cual vienes a mí para que yo pueda tomarte”.

3ª estrella: Concentrarse en la Luz del Señor en mí, diciendo una oración o pidiendo esa luz por intercesión de un santo amigo (oración libre). Aquí puedo decir “La Gran Invocación” tres veces seguidas.

1º pie – Sutra o Conjura:
“Domine, fac ut videam, illumina vultum tuum super nos. Sit splendor Domini nostri super nos. Spiritus principalis. Emite Spiritum tuum, et creabuntur. Et renovabis faciem terrae”.

2º pie:
“Señor, atraviesa todo.
Señor, intensifícalo todo.
Señor, engrandécelo todo, que yo te sostenga en mi corazón y que en todo Tú me sostengas a mí”.

Solcito (sol pequeño):
“Dios mío, haz que para mí brille Tu Rostro en el centro de este cuerpo y de esta alma. Jesús, Salvador del dolor humano al que confieres un valor de vida, sé la salvación de la unidad de mi alma. Fuérzame a abandonar mis mezquindades y, apoyado en Ti, arrástrame por el océano desconocido de la caridad”.

1ª cuenta final: Diez Padrenuestros o nombrar veinte Santos Católicos agregando después de cada uno: “Ruega por mí”. Yo prefiero nombrar aquí diez Maestros Ascendidos, Arcángeles y santos que son Maestros Ascendidos. La frecuencia es más elevada en estos últimos casos. No así con los santos católicos, pero es una elección personal.
Ejemplo:

San Francisco de Asís, ruega por mí.

San Martín de Porres, ruega por mí.

San Miguel Arcángel, ruega por mí.

2ª cuenta final: Idem anterior.
3ª cuenta final: Idem anterior.

Importante: Los nombres no deben repetirse. Son todos distintos (ver listado de Santos y de Maestros Ascendidos en Sendero de Ciencias Sagradas).

Apago el cirio.
Se usa el mismo cirio durante los 10 días en que se trabaja una virtud. Se enciende y se apaga cada día. El último día se deja consumir hasta el final.

Esta técnica de diafanía es una práctica espiritual destinada a elevar la vibración personal y a expandir la luz de santos en el mundo.

Un abrazo de luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas, Oraciones cristianas · Etiquetas: prácticas espirituales, técnica de 40 días, técnica para crecer como persona

Estrategia La Gracia – El Juego del Laberinto:

estrategia del Laberinto La Gracia, favor de los diosesLa estrategia La Gracia del Juego del Laberinto es un favor de los dioses y un regalo para la evolución humana; sin embargo, cuando se concede exactamente lo que pedimos, a veces parece una ironía del cielo. La lección es hacernos responsables de nuestras creaciones.

Estrategia del Laberinto La Gracia: ¿Te sientes agraciado o desgraciado?

Muchas veces deseamos algo que, cuando lo obtenemos, descubrimos que no era lo que imaginábamos. Eso suele ocurrir con los deseos del Ego. Con el tiempo, vemos que lo que en la ceguera del alma pareció un regalo del Cielo, en verdad fue un regalo del abismo. Sentirse agraciado o desgraciado depende de nuestra percepción de la realidad que habitamos.

¿Qué es una gracia?

La estrategia La Gracia del Juego del Laberinto es, en apariencia, un favor de los dioses para los humanos como regalo que impulsa su adelanto y evolución; pero, como en los antiguos relatos de genios —como el de Aladino—, también puede ser la forma en que “se burlan” de los hombres concediéndoles exactamente lo que piden. Y no deja de ser “gracioso” (humor negro). Porque la estrategia del Laberinto La Gracia es aprender a ser Dios aquí, cediendo nuestro espacio para que Él se manifieste en nosotros.

¿Y cómo se aprende a ser Dios? Haciéndonos cargo de nuestras creaciones (1).

Recordemos a Midas, rey de Frigia. Obtuvo una gracia del dios Baco por un servicio, y este le ordenó pedir lo que quisiera. Midas, sin medir el peligro, rogó que todo cuanto tocara se transformara en oro. Baco consintió y Midas se retiró feliz, sin comprender el alcance de su petición. Al tomar una rama, se convirtió en oro. Al arrancar espigas de trigo, se volvieron la mies más preciosa. Al tocar las puertas del palacio, comenzaron a despedir reflejos refulgentes. Al lavarse, el agua se volvió oro. Encantado, se entregó a disfrutar del don; pero al sentarse a la mesa, el pan también se convirtió en oro. Lo mismo ocurrió con las comidas y el vino. Rico y pobre a la vez, detestó una opulencia tan funesta y se arrepintió de haberla deseado. Tenía abundancia, pero no podía saciar el hambre ni la sed. Imploró a Baco que lo liberara de aquel estado “solo bueno en apariencia”. El buen dios lo escuchó y le retiró el don (2).

Este hecho, relatado por la mitología griega, es retomado por las Ciencias Sagradas de tradición cristiana como “una gracia gratis dada”. Cuando alguien recibe un regalo espiritual, una Gracia pedida en un momento excepcional para dar un salto evolutivo, puede convertirse en arma de doble filo. “Ten cuidado con lo que deseas, no sea que se convierta en realidad”.

Si se obtiene una gracia sin acrisolarse ni convertir el corazón en oro, se genera una descompensación en la energía 4D que puede bloquear aquello que se intenta lograr con ese don. Porque la Gracia obtenida como favor de los dioses, sin haberla merecido por dentro, es beneficiosa solo en apariencia: tendrá “oro” que no podrá hacer producir, tan inútil como el oro de Midas.

Si la persona obtiene una Gracia a través de otro —por medio de quien el espíritu da— y no la hace fructificar, los efluvios de luz recibidos en esa “gracia gratis dada” (por ejemplo, una posibilidad que deseábamos realizar) se desperdiciarán y se levantará otro Muro en su Laberinto.

¿Por qué la concede entonces Dios? ¿Por qué da algo que puede perjudicarme? Al igual que el dios Baco, para que aprendamos a ser Dios: para descubrir que es el Dios en mí —mi Yo Dios— quien ha de transformar mi mundo en oro, y que para que eso ocurra debo transformarme en oro. Lo gratis no existe en lo espiritual ni en el mundo 3D, por más que muchos lo crean. Detrás de toda Gracia aguarda un aprendizaje. Quien kármicamente apela a las Gracias y busca cosas gratis es alguien que no se cree merecedor del ejercicio de su Yo Dios en él. La autoimagen desvalorizada lo mantiene en carencia cuando ese hábito se instala.

Consideremos la videncia (visión a distancia). ¿Por qué alguien no ve ni escucha espiritualmente? Una razón es el miedo. Puede provenir de la multidimensionalidad de un ciclo kármico abierto en el que ya tiene facultades psíquicas y lo que ve le daña emocionalmente, o es perseguido por incomprensión; ese sería el componente kármico.

Otra razón surge de la estrategia del Espejo: si hay cosas que no quiero ver en mí, hoy tampoco tendré visión espiritual. Para ver espiritualmente, primero debo desear ver lo aparente. Si aún no he desarrollado la visión espiritual es porque hay cosas que no quiero ver en el aquí y ahora: si las viera, debería dejar de engañarme. Si vivo y acepto la mentira, ¿cómo voy a ver espiritualmente?

Recuerden: para el espíritu TODO ES REAL. No acepta que yo actúe con Él como puedo hacerlo con mis semejantes, mostrándome bueno y esforzado y, en otro contexto, ponerme la Máscara de la Dualidad. El espíritu y la energía son reales. NO ACEPTAN LA MÁSCARA. No puedo pedir visión espiritual para usarla a conveniencia y parecer iluminado ante los demás.

Como mi Ego/Niño Interior lo sabe, en algún rincón oculto, mientras pido “videncia”, él susurra: “no la quiero”. Si un espíritu de justicia dijera “SEA” y se abriera el tercer ojo en el rango de vibración de un corazón no acrisolado, vería seres oscuros: reflejos de mis formas-pensamiento no crísticas. Lo mismo ocurriría con la clariaudiencia (3). Caerían las Máscaras de quienes me rodean hasta que mi propia Máscara pesara tanto que no podría seguir cargándola; el cambio podría ser tan brusco que hasta enfermaría. Como defensa, no veo ni escucho: espiritualmente, cero.

¿Por qué se quiere “ver espiritualmente”? Porque se han oído maravillas del mundo espiritual: libros, ángeles, guías… El Ego/Niño Interior dice: “yo quiero ver un ángel”. Incluso se acepta la creencia de que “no evoluciona porque no ve ni escucha” y aparece la autocompasión. Pide insistentemente a Dios el don de la videncia para “conectar”. El deseo mueve la 4D —el Astral Planetario— y nace del Ego/Niño Interior, no del alma. Sin trabajar el ver más allá de lo aparente ni atender la llama interna, la petición opera como en la ley de Midas: los dioses dicen “Concedido”, pero el tercer ojo “ve” en el rango que permite el propio corazón.

Eso me ocurrió durante más de veinte años. No sabía que lo que veía fuera era la imagen de lo que tenía dentro. Pensaba en enemigos invisibles, pactos diabólicos, etc., creencias reforzadas por el entorno. Si hubiera sabido que el horror visto era imagen especular de mi interior, quizá habría dejado de correr. ¿Se puede escapar de lo que uno lleva dentro? ¡Quién lo sabe!

Cuando uno ve oscuridad, es que la oscuridad está dentro. Cuando no vemos espiritualmente, somos amados y cuidados: se nos da tiempo, solo tiempo, para hacer el verdadero trabajo interno: volver oro el corazón. Como pedí, obtuve “Pide y se te dará”, pero en el rango de mi vibración; así pasaron años hasta despejar velos de karma y distinguir luces tenues… hasta que la Luz se hizo.

Estrategia del Laberinto La Gracia: ¿Por qué pedimos?

¿Por qué lamentamos lo que no tenemos y no vemos las Gracias que sí tenemos y nos hemos ganado por derecho? Tal vez convenga listar lo que tenemos y lo que lamentamos no tener. Hagámoslo en 3D (físico), 4D (emocional) y 5D (espiritual), y veamos el saldo. Si cuesta ver lo bueno, tomemos tiempo. Pidamos asistencia y observemos capacidades físicas, emocionales y espirituales.

¿Qué talentos nos dio el Padre para trabajar para Él en este plano? Las almas más jóvenes quizás tengan menos que las viejas en el juego, pero todas poseen capacidades latentes para manifestar. Ya que nos gusta pedir ver, ¿por qué no pedimos verlas y manifestarlas? “Pide y se te dará”, dijo el Maestro Jesús. Hagamos real sus palabras.

En síntesis: la estrategia del Laberinto La Gracia no es un atajo gratuito. El favor de los dioses, si llega, pide corazón acrisolado, discernimiento y responsabilidad para que el don fructifique.

(1) Ver Cap. 11: La Estrategia del Juego: Crear para ver.
(2) Ovidio, Las metamorfosis, Libro XI.
(3) Clariaudiencia: audición espiritual.

 

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Abandona el Laberinto, Blog, Estrategias del Juego-libro · Etiquetas: Ego Niño Interior, Estrategia La Gracia, Estrategia La Máscara

Podcast El Merecimiento en el camino espiritual

Bienvenidos a un momento de reflexión sobre un aspecto muchas veces olvidado cuando deseamos algo que pero esencial en la vida espiritual: el merecimiento. Más allá del propio mérito que creemos ganar con nuestro esfuerzo, el merecimiento verdadero se alcanza cuando nuestra vida se alinea con la divinidad. Sin esa conexión divina, incluso las aspiraciones más nobles pueden quedar sin manifestarse.

En la práctica espiritual, y especialmente al trabajar con los Nombres de Dios, es fácil caer en la idea de que el esfuerzo personal basta. El mérito propio es valioso, pero solo florece plenamente cuando hacemos espacio para recibir. Ese espacio para recibir bendiciones se nutre de una relación viva con lo divino. Esa conexión se abre desde la humildad y el reconocimiento de nuestras limitaciones humanas. Allí se inicia el flujo de gracia que expande nuestro merecimiento.

Cuando cultivamos la conexión divina, se abre un flujo de bendiciones que transforma nuestra vida

Las Ciencias Sagradas nos ofrecen herramientas para cultivar esa conexión: técnicas y prácticas que afinan nuestra sintonía con las frecuencias superiores. Al incorporarlas, no solo transformamos nuestro estado interior, sino que abrimos caminos para que la vida responda con oportunidades y bendiciones antes impensadas.

Te invito a escuchar mi podcast “Tres Minutos al Margen: El Merecimiento”, donde profundizo en este tema. Y en la sección “Destacados” de mi web encontrarás prácticas y enseñanzas que pueden acompañarte en tu propio camino hacia un merecimiento ampliado.

El merecimiento no es un premio, es un estado de apertura. Cuando nuestro mérito personal se entrega a la gracia divina, nuestra vida se alinea con su propósito más elevado.

Un abrazo de luz,
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Prosperidad · Etiquetas: abundancia, práctica espiritual

El Ojo de la Aguja, Alfa Omega o sumidero

El Ojo de la Aguja, también llamado Alfa Omega o Sumidero, es un portal creado por los Elohims mediante dos secciones cónicas yuxtapuestas, fragmentos de hiperespacio plegado. Estas estructuras energéticas permiten el contacto entre dimensiones opuestas y aceleran la evolución de las especies. Las crisis impulsan este tránsito: ya sea por muerte física o simbólica, representan la expansión desde planos de conciencia inferiores hacia niveles superiores.

Ese espacio donde el universo se pliega conecta realidades vibracionales distintas: una menos evolucionada, la otra más elevada. Para cruzar, los seres deben soltar toda densidad que impida su permanencia en la nueva vibración. Esta transformación evoca la enseñanza del Maestro Jesús acerca del «ojo de la aguja».

Al atravesar el punto cero —el sumidero o Alfa Omega— nuestra conciencia se expande, guiada hacia el decimotercer universo y la manifestación de Adán Kadmón, máxima expresión de la civilización adámica en nuestro universo local.

La música del Alma del Canal de Luz Alfa Omega, generada a través de la codificación del Nombre Cósmico, acompaña este tránsito. Así, al avanzar por este canal, nos acercamos a la plenitud del cosmograma de la Civilización Adámica en nuestro entorno universal.

Con todo mi cariño y admiración,
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ascensión planetaria, Blog · Etiquetas: ascensión personal, Elohim

Multidimensionalidad y mundos paralelos: El final puede ser cambiado

Multidimensionalidad y mundos paralelos. Nuestra materia tridimensional nos permite manifestar solo un futuro posible en el plano físico de los muchos futuros posibles en la multidimensionalidad.  Nuestro ser multidimensional predetermina, así, los finales. Sin embargo, hay momentos en que esa historia puede ser cambiada: la existencia de mundos paralelos nos posibilita modificar el desenlace. Somos seres multidimensionales.
En la multidimensionalidad existen muchos futuros posibles. La elección de uno de ellos está predeterminado por nuestras elecciones pasadas y nuestra conciencia atrapada en el plano físico. Sin embargo, esa predeterminación, puede ser cambiada por una crisis en este plano que provoca la apertura de un Alfa Omega. En esos Alfa Omega, cada vibración, cada sentimiento y cada elección nos conecta con un futuro posible. ¿Qué nos hace elegir entre uno u otro o bien nos ata a vivir una y otra vez la misma historia? Desde el punto de vista multidimensional, la elección está condicionada por nuestros apegos, manifestados en contratos del alma realizados en la frecuencia del Universo Kármico.

Nuestra energía no logra soltar la ilusión que cree real. La conciencia retiene los hechos dolorosos, incapaz de perdonar, y se ata tanto a sus “enemigos” de la ilusión como a sus amores imposibles, a sus deseos o a lo establecido por su genética. La influencia de los astros puede generar nubes o burbujas que predisponen a esas alianzas kármicas… ¿Pero dónde estaría la Misericordia Divina si no nos hubiese dado la Fe para contrarrestar tal influencia?

Nuestras creencias y deseos se llevan la mejor parte, porque no hay mayor enemigo que uno mismo para desanclarse de la ilusión. Pero… ¿y si tuviéramos una oportunidad de elegir sin esa influencia? Al menos para ver con claridad, sin condicionamientos. ¿Quién no desearía poder asomarse a la multidimensionalidad y decidir si permanecer donde está o continuar el camino?

Para eso existe el Plano Azul. Allí es posible percibir el conjunto de nuestro aquí y ahora junto con los futuros posibles presentes en los umbrales o cruces interdimensionales que están listos para abrirse con solo poner intención. Ellos coinciden con crisis en este plano.
Cuando los umbrales del tiempo se abren, nuestro dolor o frustración puede cegarnos y no permitirnos ver el tesoro que tenemos al lado. Incluso podríamos morir de hambre sin darnos cuenta de cómo el Universo nos está proveyendo lo que necesitamos.

La activación de nuestro Merkabah o vehículo de luz nos permite balancear nuestra energía para movilizarlo.
Hay momentos de año que favorecen esas alineaciones energéticas tal como eventos astronómicos, portales de luz, pero puedes predisponerlos a través de tu trabajo de ascensión personal.

Recuerda: si no te gusta lo que estás manifestando, sensibiliza tu energía para reconocer los umbrales invisibles que se abren en distintos momentos de la vida, sin esperar a que una crisis lo haga por ti.
Cuando llegue ese instante, mueve tus fichas y cambia tu final predeterminado por un mejor futuro.

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Multidimensionalidad · Etiquetas: Alfa Omega, mundos paralelos

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