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Ciencias Sagradas

Luna Maya de la Tortuga en el Calendario Maya

Luna Maya de la TortugaLuna Maya de la Tortuga. La Luna Cosmica de la Tortuga: transcurre del 27 de Junio al 24 de Julio. Debes meditar sobre cual es tu refugio, de que esta hecho tu caparazon y si deseas cambios en tu estructura o no.

De tu decisión depende si avanzaras a paso rápido y determinado o si no haras nada mientras permaneces escondido en tu caparazon aguardando a que el tiempo cambie.

Todos nos protegemos de alguna forma y nuestra coraza o caparazon esta formada por nuestras creencias. Buscamos refugio en ellas porque su existencia nos aporta algo parecido a la felicidad.
A algunos les provee seguridad el poseer bienes materiales mientras que otros buscan refugio en los bienes espirituales que responden a sus creencias. Hay quienes pareciera que no pueden vivir sin amigos y sin familia. Dependen de ellos tal como si se tratara de un motor vital.
Otros necesitan para ser felices el refugio del renombre y del exito profesional.

Sea donde fuere que hayas depositado tus creencias y cual haya sido su resultado al plasmarse en el mundo físico, este será un buen momento de reajustarlas, realizando los cambios que creas menester o bien ampliando tu enfoque para que tu vida se vuelva mas plena. Esta elección necesitara una dosis de sabiduría que esta luna podrá brindarte.

Muy frecuentemente suele ocurrirnos que dejamos de lado aspectos de nuestra realidad por abocarnos a lo que mas responde a nuestro interés inmediato. Este es el momento adecuado de buscar en tu caparazon lo que guardaste como información sin procesar y utilizarla para incluirla definitivamente o desestimarla.

Luna Maya de la TortugaPuede que no te guste todo lo que se ha manifestado en tu vida y este es un buen momento para reevaluar la situación y tomar la fuerza que has tenido para soportar la carga de la coraza que viaja contigo y utilizarla para cambiar el rumbo.

Es importante que cuando decidas que cambios hacer, contemples en ellos la voluntad de tu Ego, tu niño interior, porque si el es feliz, el logro de tus objetivos no tardara en manifestarse.

Pongamos un ejemplo: Si te has decidido a imponerte obligaciones que te conduzcan a hacer dieta para bajar de peso y retomas por defecto el mismo camino donde en pasados intentos has fracasado, ten presente esta vez de equilibrar la balanza «del deber» con algo que te provoque juego o gozo
explorando un arte tal como la danza que te ayudara a moverte en un ambito distinto al de un gimnasio si es que eso no te agrada.
Si lo que te faltan son amigos, unete a grupos de pintura, de artesanias o corales. Asi tu Ego tendra donde distenderse con algo que le gusta, haciendo nuevos amigos.

Si tu caparación fue demasiado flexible y la «invasion» del entorno no te ha permitido lograr lo que quisieras porque te mantiene lo suficientemente ocupado sin poder tener tiempo para ti mismo, recuerda que no te será fácil construir nada si no te reservas un espacio para ti mismo y el poder hallar a Dios en tu vida. Pidele a El la oportunidad.

Lo importante es que no te obligues. Sino que halles la inspiración para que tu cambio se produzca naturalmente tal como los ciclos biológicos y la Ley del Ritmo que afecta a todos los seres vivos.

Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Calendario Maya, Otros calendarios · Etiquetas: Calendario de las 13 lunas, lunas mayas

San Jeremías Profeta

San Jeremías ProfetaSan Jeremías Profeta escuchó la voz de Dios y mantuvo su fidelidad a Dios ante el desprecio, la caída de Jerusalén y el destierro en Egipto. Su nombre se ha interpretado como «Dios me eleva». Un profeta es quien transmite al pueblo la palabra que ha recibido de Dios.

«Tú me sedujiste, Señor, y yo me dejé seducir; tú eras el más fuerte, y me venciste» (Jer 20,7). En estas palabras se escucha la lucha interior de Jeremías: quiso apartarse de una misión que le traía sufrimiento, pero no pudo guardar silencio.

El santoral católico recuerda a Jeremías el 1 de mayo.

La llamada de San Jeremías comenzó antes de su nacimiento. Dios le dijo: «Antes de formarte en el vientre, te conocí; antes de que salieras del seno materno, te consagré» (Jer 1,5). Estas palabras hablan de su elección como profeta; no afirman que hubiese quedado libre del pecado original, como a veces se ha interpretado.

Como hiciera Moisés, Jeremías protestó. Dijo que no sabía hablar y que todavía era demasiado joven para llevar la palabra de Dios al pueblo. Pero el Señor tocó su boca y le confió una tarea difícil: anunciar la caída de aquello que debía ser arrancado y, también, la posibilidad de edificar y plantar de nuevo. La misma voz que le pedía denunciar el daño le hablaba de reconstrucción.

Durante años predicó de viva voz. Más tarde dictó sus palabras a su secretario Baruc, quien las puso por escrito. Su vida estuvo marcada por el sufrimiento y el peligro, incluso entre sus propios conciudadanos. Los exhortaba al arrepentimiento, pero muchos preferían no escucharlo.

Ahí se destaca su fidelidad a Dios. Jeremías podía lamentarse por el rechazo y, al mismo tiempo, decirle al Señor: «Tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón» (Jer 15,16). Su fidelidad no le evitó el dolor; lo sostuvo mientras seguía hablando.

El rey Josías emprendió una reforma religiosa, pero los años que siguieron fueron cada vez más difíciles para Judá. El rey Joaquim quemó el rollo que Jeremías había dictado a Baruc, y ambos tuvieron que escribirlo otra vez. En tiempos de Sedecías, los adversarios del profeta lo arrojaron a una cisterna donde había lodo. Allí pudo haber muerto si no lo hubiesen sacado.

Ni las amenazas ni la humillación consiguieron callarlo. Jeremías se cansaba, se quejaba ante Dios y sentía el peso de las burlas. ¿Quién podría hablar siempre de un peligro que los demás no quieren ver y permanecer indiferente a su desprecio? Su valentía no consistía en no tener miedo, sino en continuar a pesar de él.

Jeremías vivió con austeridad y padeció por el pueblo al que amaba. Anunció la destrucción de Jerusalén y fue testigo de la caída de la ciudad y del Templo, ocurrida en 587/586 antes de Cristo. Después permaneció entre quienes habían quedado allí, hasta que un grupo lo llevó consigo a Egipto contra su voluntad. La tradición cuenta que murió apedreado, aunque la Biblia no describe cómo terminó su vida.

Para muchos cristianos, su sufrimiento recuerda el de Jesucristo: ambos hablaron a los suyos y conocieron el rechazo. No hace falta confundir sus vidas para reconocer esa semejanza. Las palabras de Jesús sobre Jerusalén, que mata a los profetas y apedrea a quienes le son enviados (Lc 13,34), también hacen pensar en el destino que la tradición atribuye a Jeremías.

Hay un mensaje especial en su ministerio para quienes se han visto obligados a estar solos y sienten que sus esfuerzos no dan fruto. En Jeremías, lo que parecía un fracaso no borró el valor de su palabra. Su libro conserva buena parte de esa voz en forma poética: la poesía hebrea se apoya más en el ritmo y el paralelismo de las ideas que en la rima a la que suele estar acostumbrado el lector de habla castellana.

En El paraíso perdido, Milton escribió sobre el siervo de Dios que sostiene la causa de la verdad frente a una multitud adversa, con palabras más poderosas que las armas. Es una imagen que también ayuda a comprender a Jeremías. Habló cuando hubiera sido más fácil callar, y siguió amando a su pueblo aunque su pueblo no quisiera escucharlo.

Abrazos de luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Santoral · Etiquetas: Jeremías Profeta

San Jeremías Profeta: el llamado de Dios y el miedo

San Jeremías Profeta: el llamado de Dios y el miedo

San Jeremías Profeta escuchó el llamado de Dios pese al miedo. Su vocación profética y su fidelidad nos invitan a responder con valentía. La Iglesia lo recuerda el 1 de mayo.

Jeremías era joven cuando recibió la misión de hablar a su pueblo en nombre de Dios. No comprendía por qué había sido elegido. Sentía que le faltaban las palabras y la capacidad necesarias para cumplir una tarea tan grande. Como Moisés, expresó su resistencia. Sin embargo, Dios no le pidió que dejara de sentir miedo antes de comenzar: le aseguró que estaría con él.

Vocación de Jeremías

El llamado que recoge el libro de Jeremías comienza antes de su nacimiento. Dios le dice que lo conocía y lo había consagrado para ser profeta de las naciones. Jeremías responde que no sabe hablar porque es demasiado joven. Entonces Dios le pide que vaya adonde lo envíe, que diga lo que le ordene y que no tema, porque estará con él para librarlo (Jeremías 1,4-10).

La Escritura cuenta también que Dios tocó su boca y le confió una palabra capaz de arrancar y derribar, pero también de edificar y plantar. Jeremías no había sido llamado solo para anunciar una desgracia. Debía advertir a su pueblo y exhortarlo al arrepentimiento, aunque ese mensaje le costara el rechazo de quienes tenía más cerca.

Por eso San Jeremías representa a quien siente el llamado de Dios a seguirlo en una misión y lucha internamente con sus miedos e inseguridades. Acepta, pese a todo, y hace lo que jamás habría hecho si hubiera seguido a su Ego.

La fidelidad cuando nadie quiere escuchar

Jeremías predicó durante los últimos años del reino de Judá. Vivió el intento de reforma del rey Josías y, más tarde, la oposición de otros gobernantes. Cuando dictó sus palabras a Baruc, el rey Joaquim quemó el rollo donde habían sido escritas. Jeremías volvió a dictarlas. En tiempos de Sedecías lo arrojaron a una cisterna con lodo, de la que fue rescatado. No eran dificultades imaginarias: su fidelidad a Dios lo dejaba expuesto ante el poder y ante su propio pueblo.

También se cansó. El libro conserva su queja ante las burlas y el sufrimiento que le provocaba anunciar un mensaje que nadie quería oír. En un momento llegó a decirle a Dios: «Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir» (Jeremías 20,7). Su entrega no borró el dolor ni las dudas. Allí está, precisamente, lo humano de su historia: siguió adelante sin dejar de sentir el peso de lo que vivía.

Jeremías anunció la destrucción de Jerusalén y llegó a presenciarla, hacia el año 586 antes de Cristo. Permaneció entre quienes habían quedado en Judá, hasta que un grupo lo llevó consigo a Egipto contra su voluntad. Una tradición antigua sostiene que murió allí apedreado por sus compatriotas, aunque la Biblia no relata su muerte.

La imagen de un hombre rechazado por los suyos ha llevado a muchos cristianos a encontrar semejanzas entre los sufrimientos de Jeremías y los de Jesús. Pero antes de convertir su vida en un símbolo, vale la pena mirar al hombre: habló cuando callar habría sido más cómodo, volvió a empezar cuando quemaron sus palabras y sostuvo su misión incluso después de ver destruida la ciudad que amaba.

Tal vez por eso su historia sigue cercana. ¿Cuántas veces sabemos lo que debemos hacer y nos detenemos porque tememos no estar preparados o porque otros no quieren escucharnos? Jeremías no esperó a sentirse capaz para responder. Dio un paso, y después tuvo que dar el siguiente.

Pide en este día su intercesión para decidirte a asumir tu destino, tu misión.

Un abrazo de luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas, Santoral · Etiquetas: Jeremías Profeta

Frases y conceptos de San Agustín

Frases y conceptos de San AgustínFrases y conceptos de San Agustín que nos servirán para conocerlo: “Fe es creer en aquello que no se ve… su recompensa es ver aquello en lo cual se creyó”.

  • Nuestro corazón está inquieto hasta que reposa en Ti.
  • La virtud es un hábito operativo bueno. Un poder o fuerza para cumplir el bien. La virtud hace bueno al hombre que la posee y a sus obras, pues es un medio para trabajar la materia.
  • La esencia de la virtud consiste en una elección interna continua. Soy virtuoso cuando poseo la tendencia natural de desechar lo nocivo y apetecer lo provechoso.
  • Entonces, al asimilar las virtudes, todos los hombres de bien manifestarán clemencia y mansedumbre. Así como honestidad, que se relaciona con la conducta externa. A actuar según un orden de rectitud interna traducido al comportamiento externo.
  • Quien aspira a ser virtuoso debe cuidarse de la ignorancia —por ella no percibe la magnitud del peligro— y de la pericia —exceso de habilidad, hace que se crea capaz de eludir todo peligro—.
  • El comportamiento humano necesita la virtud, pues el hombre tiene un apetito sensitivo, concupiscible e irascible.
  • La saciedad solo la produce el encuentro con el Altisimo.
  • La Virtud conduce a la Felicidad, la cual consiste en el Conocimiento de DIOS.

“Alabarán al Señor los que le buscan, porque los que le buscan le hallan y los que le hallan le alabarán. Que yo, Señor, te busque invocándote y te invoque creyendo en ti, pues me has sido ya predicado. Te invoca, Señor, mi fe, la fe que tú me diste, que tú me inspiraste por la humanidad de tu Hijo.”

San Agustín suma a su Conocimiento la fe, la luz divina, el infinito y eterno torrente de AGUA VIVA SUPERIOR que lo envuelve producto de su entrega. Dejar su vieja tierra y caminar hacia la nueva, para compartir al mundo el fruto de su conversión. Es un testigo de Fe, de redención.
Sentir su Vida es llenarse de GRACIA.

Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas · Etiquetas: San Agustín

Shavuot: Moisés recibe las tablas de la Ley en el desierto del Sinaí

havuot: Moisés recibe las tablas de la Ley en el desierto del SinaíShavuot: Moisés recibe las tablas de la Ley en el desierto del Sinaí. A la salida del pueblo judío de Egipto, Moisés se dirigió al desierto y llegó tres meses después al monte Sinaí.

Allí Dios le entregó los Diez Mandamientos. La palabra Sinaí significa acantilados. Este día es conocido por los nombres de “El banquete de Cabinas”, “Banquete de la Cosecha” o “El banquete de Cabinas”. El nombre hebreo es “Shavuot”.

En el Nuevo Testamento, a esta misma fecha se le da el nombre del día de Pentecostés por tratarse del quincuagésimo día después de la Pascua de los judíos. El banquete es a finales de la primavera.

En Monte Sinaí

1. En el tercer mes después de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en ese mismo día llegaron al desierto de Sinaí.

2. Partieron de Refidim y llegaron al desierto de Sinaí, e Israel acampó allí en el desierto frente al monte.

3. Entonces Moisés subió para encontrarse con Dios, y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: –Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel:

4. “Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y como os he levantado a vosotros sobre alas de águilas y os he traído a mí.

5 Ahora pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis para mí un pueblo especial entre todos los pueblos. Porque Mia es toda la tierra,

6. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes y una nación santa.» Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

7. Entonces Moisés volvió y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en su presencia todas estas palabras que Jehová le había mandado.

8. Todo el pueblo respondió a una, y dijo: –¡Haremos todo lo que Jehová ha dicho! Y Moisés repitió a Jehová las palabras del pueblo.

9. Jehová dijo a Moisés: –He aquí, yo vendré a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo y te crea para siempre». Y Moisés repitió a Jehová las palabras del pueblo.

10. Jehová dijo a Moisés: –Ve al pueblo y santifícalos hoy y mañana, y que laven sus vestidos».

11. Que estén preparados para el tercer día, porque al tercer día Jehová descenderá sobre el monte Sinaí, a la vista de todo el pueblo.

12. Tú señalarás un límite al pueblo, alrededor, diciendo: “Guardaos; no subáis al monte ni toquéis su límite. Cualquiera que toque el monte, morirá irremisiblemente.

13. Nadie pondrá sus manos sobre él, porque ciertamente será apedreado o muerto a flechazos; sea animal u hombre, no vivirá. Solo podrán subir al monte cuando la corneta suene prolongadamente.»

14. Moisés descendió del monte al encuentro del pueblo y lo santificó, y ellos lavaron sus vestidos.

15. Entonces dijo al pueblo: –Estad preparados para el tercer Día. Absteneos de relaciones con mujer.

16. Aconteció al tercer día, al amanecer, que hubo truenos y relámpagos, una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de corneta. Y todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció.

17. Moisés hizo salir al pueblo del campamento al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte.

18. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en medio de fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció en gran manera.

19. Mientras el sonido de la corneta se intensificaba en extremo, Moisés hablaba, y Dios le respondía con truenos.

20. Jehová descendió sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte. Entonces Jehová llamó a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.

21. Jehová dijo a Moisés: –Desciende y advierte al pueblo, no sea que traspasen el límite para ver a Jehová y mueran muchos de ellos».

22. Santifíquense también los sacerdotes que se acercan a Jehová, no sea que Jehová acometa contra ellos.

23. Moisés dijo a Jehováh: –El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque Tú nos has ordenado diciendo: “Señala límites al monte y santifícalo».

24. Y Jehová le dijo: –Ve, desciende y luego sube tú con Aarón». Pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a encontrarse con Jehová, no sea que él acometa contra ellos.

25. Entonces Moisés descendió al encuentro del pueblo y se lo dijo.

Éxodo 19:1-25

Fuente consultada: Bibleview

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Festividades judías · Etiquetas: desierto del Sinaí, Diez Mandamientos, El banquete de Cabinas, Shavuot

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