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Santoral

Comunión de los Santos – Listado de Santos

Comunión de los Santos, listado de santos

La Comunión de los Santos nos recuerda que la vida en Cristo nos une más allá de la muerte. Este listado de santos ofrece una guía para tus prácticas y estudios de CanalizandoLuz. Por su parte, la Patrística profundiza en la vida y las enseñanzas de los Padres de la Iglesia. Su estudio también nos ayuda a comprender esta comunión espiritual.

¿Qué significa ser santo?

En la tradición cristiana, la santidad nace de la relación con Dios y se expresa en la manera de vivir. Los santos nos muestran distintas formas de responder a ese llamado. Algunos lo hicieron mediante la enseñanza; otros, desde la oración, el cuidado de los enfermos o la defensa de quienes sufrían.

Sin embargo, ser santo no significa haber tenido una vida sin dificultades ni haber nacido libre de errores. Sus historias también nos hablan de luchas, cambios y decisiones. Precisamente por eso, su ejemplo puede acompañarnos cuando necesitamos perseverar o encontrar una orientación.

En la Iglesia católica, la canonización reconoce públicamente la santidad de una persona y la propone como modelo e intercesora. No obstante, la santidad no se limita a quienes conocemos por su nombre. También comprende a quienes vivieron unidos a Dios sin alcanzar notoriedad.

Por eso, acercarnos a los santos no consiste solamente en pedir su ayuda. También nos invita a conocer sus vidas y a reconocer las virtudes que podemos cultivar. Su testimonio nos recuerda que la fe encuentra expresión en nuestros actos cotidianos.

La Comunión de los Santos: una unión que permanece

La Comunión de los Santos expresa la unión de los fieles en Cristo y la participación en los bienes espirituales. En la enseñanza católica, reúne a quienes peregrinan en la Tierra, a quienes atraviesan la purificación y a quienes gozan de Dios.

Así, esta comunión no se reduce a un conjunto de figuras del pasado. Nos habla de una relación viva, sostenida por la oración, la caridad y la vida compartida en Cristo. Desde esta perspectiva, la muerte no rompe esa unión.

La intercesión de los santos forma parte de esta relación. Al pedirles que oren por nosotros, dirigimos nuestra confianza a Dios, fuente de toda gracia. La veneración honra su testimonio; la adoración corresponde únicamente a Dios.

El santoral como referencia para nuestros estudios

Cuando hablamos de santoral, no nos referimos solo a fechas y nombres. También encontramos un mapa de referencias espirituales y morales que ha inspirado a generaciones. Cada historia nos permite reconocer cómo alguien respondió a las circunstancias de su tiempo.

Las distintas tradiciones cristianas valoran el testimonio de los santos, aunque no todas entienden de igual manera su veneración e intercesión. Por ello, conviene conocer el contexto de cada enseñanza y distinguir las prácticas propias de cada tradición.

Este compendio no pretende ser exhaustivo. Reúne figuras conocidas y otras menos difundidas, valiosas para quien estudia Ciencias Sagradas. Puedes utilizarlo para encontrar oraciones, biografías y reflexiones. Además, ofrece un punto de partida para ampliar tus lecturas y relacionar distintas enseñanzas.

Si organizas tus estudios por temas, este listado también puede ayudarte a reunir referencias para tus clases o escritos. De ese modo, cada nombre abre una puerta hacia su historia y su legado espiritual.

Listado de santos para consultar en CanalizandoLuz

Este listado apoya el estudio de la Comunión de los Santos y permite consultar los artículos disponibles mediante sus enlaces. Incluye también profetas, figuras bíblicas y arcángeles presentes en nuestras prácticas. Estos últimos tienen una naturaleza distinta de la humana.

Asimismo, algunas figuras pertenecen a tradiciones particulares y no cuentan con el mismo reconocimiento en todas las Iglesias. Por eso, presentamos este conjunto como una guía de consulta de CanalizandoLuz.

  1. S. Francisco de Asís
  2. S. Catalina de Alejandría
  3. S. Catalina de Siena
  4. S. Judas Tadeo
  5. S. Expedito
  6. S. Antonio de Padua
  7. S. Teresita
  8. S. Rita de Casia
  9. S. José de Cupertino
  10. S. Juana de Arco
  11. S. Efrén
  12. S. Eduardo
  13. S. Daniel, profeta
  14. S. Mónica de Hipona
  15. S. Esteban
  16. S. Marta de Betania
  17. S. Hilario
  18. S. Pedro
  19. S. Pablo
  20. S. Elías, profeta
  21. S. Malaquías
  22. S. Gedeón
  23. S. Genaro
  24. S. Bonifacio
  25. S. Cipriano
  26. S. Valentín
  27. S. Fermín
  28. S. Moisés, profeta
  29. S. Zacarías, profeta
  30. S. Elena
  31. S. Cecilia
  32. S. Lucía
  33. S. Rosa de Lima
  34. S. Gabriel, arcángel
  35. S. Rafael, arcángel
  36. S. Uriel, arcángel
  37. S. Miguel, arcángel
  38. S. Ezequiel
  39. S. Benito de Palermo
  40. S. Pantaleón
  41. S. José
  42. S. Patricio
  43. S. María Magdalena
  44. S. Bárbara
  45. S. Escolástica
  46. S. Blas
  47. S. Cayetano de Thiene
  48. S. Brígida
  49. S. Tomás de Aquino
  50. S. Tomás Moro
  51. S. Ana
  52. S. Francisco Solano
  53. S. Juan Bautista
  54. S. Martín de Porres
  55. S. Benito Abad
  56. S. Cristóbal
  57. S. Jeremías, profeta
  58. S. Martín de Tours
  59. S. Agustín
  60. S. Melquisedec
  61. S. Gregorio Magno
  62. S. Ramón Nonato
  63. S. Juan Crisóstomo
  64. S. Andrés
  65. S. Hilarión
  66. S. Teresa de Ávila
  67. S. Buenaventura
  68. S. Santiago Apóstol, el Mayor

Un abrazo de luz
Brinda Mair
#comuniondelossantos #brindamair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Calendario Católico, Ciencias Sagradas, Rituales, Santoral · Etiquetas: oraciones, patrística, santoral

San Martín de Porres para barrer lo negativo

San Martín de Porres, para barrer lo negativo, Altar menor con imagen de San Martín de Porres en la iglesia de Santo Domingo en Lima, Perú
Altar de San Martín de Porres en la iglesia de Santo Domingo en Lima, Perú

San Martín de Porres para barrer lo negativo nos inspira con su vida humilde y luminosa, mostrando en lo simple la fuerza de lo sagrado.

Pide por su intercesión poder ver más allá de la realidad en donde estuvieras atrapado.

San Martín de Porres nació en Lima en 1569. Su padre fue un noble burgalés que más tarde sería nombrado gobernador de Panamá; su madre, llamada Ana Velásquez, era una mujer negra esclavizada y luego liberta, oriunda de Panamá y residente en Lima. Cuando su padre marchó a hacerse cargo del gobierno, Martín permaneció en Lima con su madre, creciendo en sencillez y servicio. A los 15 años ingresó en el Convento de Santo Domingo como hermano lego. Dedicó su vida al cultivo de plantas medicinales, al cuidado de los enfermos y al humilde oficio de barrer los ambientes del convento —que era muy grande— con tanta alegría que le apodaron “Fray Escoba”. Ese sencillo instrumento se convirtió en emblema de una santidad vivida cada día, una forma concreta de barrer lo negativo en uno mismo y en el entorno.

Poseía el don de profecía, con el que anunció la edad a la que moriría; también manifestó bilocación: fue visto en China y Japón animando a misioneros en dificultades. A veces salía del convento para asistir a un enfermo grave y regresaba sin llave ni ayuda. Decía: «Yo tengo mis modos de entrar y salir». Teólogos, obispos y autoridades civiles acudían a él en busca de consejo. Sencillo, humilde, penitente, caritativo y obediente en grado máximo, encarnó una profunda humildad cristiana. Murió en Lima en 1639 y el papa Juan XXIII lo declaró santo en 1962.

San Martín de Porres, para barrer lo negativo, vista nocturna de la iglesia de Santo Domingo en Lima, Perú
Vista nocturna de la iglesia de Santo Domingo en Lima, Perú

Entre lo cotidiano y lo milagroso

En su vida diaria no solo sobresalía su humildad, sino también sus cualidades místicas. Su iconografía muestra su imagen con el atributo de la escoba que representa el poder de barrer lo negativo. También destaca, al pie de sus imágenes, el que se haya agregado a un perro, un gato y un ratón comiendo juntos del mismo plato. Cuenta la tradición que ante los conflictos habituales entre los animales y las molestias que causaban los ratones, Martín les habló con mansedumbre y les ofreció comida en un mismo cuenco: «Coman y callen, y no riñan». El perro y el gato contuvieron su instinto, el ratón se acercó sin miedo y los tres compartieron en paz. Este relato es símbolo de concordia: enseña que la compasión puede reconciliar polos opuestos. También se le reconocen cualidades místicas como la profecía, con la que anunció la fecha de su muerte; la bilocación, al aparecer en tierras lejanas para sostener a misioneros; y la levitación en momentos de oración profunda.
Estos relatos no lo separan de lo humano; al contrario: nos recuerdan que lo extraordinario puede brotar de la humildad más sencilla.

Cómo invocar su intercesión para “barrer lo negativo”

Si atraviesas procesos intensos, recuerda la actitud de San Martín: mansedumbre, servicio y constancia. No necesitas grandes rituales. Si tienes afinidad con él, cada vez que limpies tu casa, recuerda a Fray Escoba y di en silencio: “Así como barro el polvo, también limpio las sombras de mi corazón (o el dolor de mi alma, o lo que necesites)”.

Utiliza su intercesión para sanar relaciones irreconciliables, pidiéndole que se asienten los ánimos.
Esa es la senda para San Martín de Porres para barrer lo negativo en la vida cotidiana.

Que el Espíritu nos guíe siempre
Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas, Santoral · Etiquetas: bilocación, profecía

San Juan Crisóstomo y la adversidad

San Juan Crisóstomo y la adversidad

San Juan Crisóstomo y la adversidad nos recuerdan que, cuando todo parece hundirse, podemos pedir su intercesión y caminar sobre las aguas sosteniendo la fe. En los momentos en que los problemas amenazan con ahogarnos, invoquemos a este santo para que interceda ante Dios Padre.

Hay quienes, en ese estado, recurren a lo que creen que podrá salvarlos: un préstamo, una hipoteca o propuestas de dudosa solución que acarrearán problemas mayores a corto plazo, incluso la pérdida de la libertad o de la salud. La desesperación puede empujar a participar en estafas, vender drogas o hasta entregar un riñón.

La desesperación también puede llevar a pensar en el suicidio, como si escapar fuese mejor que seguir viviendo. Si conoces a alguien que se aproxima a ese umbral, o si tú mismo estás ahí y aún conservas la fe suficiente para recurrir a la Luz de todo lo que es, pide hoy la intercesión de San Juan Crisóstomo. Así como Pedro, apóstol, intentando seguir a Jesús en medio del mar de Galilea, comenzó a caminar sobre las aguas y, al temer, se hundía hasta que la mano de Jesús lo rescató, confiemos y pidamos: Dios, que por intercesión de San Juan Crisóstomo me sostengas en el mar de las adversidades de la vida.

Yo estuve en ese lugar un día y recibí una gracia: una conexión angélica me dijo “di tu sutra (palabra de poder)”. Ese sutra nunca me había funcionado, lo había intentado tantas veces que había desistido. Lo dije y funcionó. Sentí como si una mano poderosa me elevara y la angustia se disolviera. Desde entonces dejó de tener sentido desesperarme. Sé que ocurrió por la intercesión de este santo: San Juan Crisóstomo.

Oración a San Juan Crisóstomo

San Juan Crisóstomo, ruega a Cristo Jesús por mí, para que con su asistencia sea capaz de caminar sobre las aguas del mar de las adversidades.

San Juan Crisóstomo, protégeme de las calumnias, las habladurías, la difamación y la desidia de quienes, sin calumniar directamente, prestan oído al error y lo propagan con su silencio.

Dios mío, da refugio a mi Ego Niño en tu templo.
Dios mío, da refugio a mi Yo Personalidad en tu templo.
Dios mío, da refugio a mi alma en tu templo.

Ayúdame a que mi Yo crístico se exprese en el mundo, conmoviendo incluso a mis enemigos, desarmándolos con la verdad y con la alegría que solo concede tu amor.

Maestro Jesús, te prometo que no te daré un beso como Judas; como el buen ladrón, te reconoceré.

Recuérdame, oh Señor Jesús, que estás en tu Reino. Recuérdame, oh Maestro Jesús, que estás en tu Reino. Recuérdame, oh Santo, desde tu lugar en el Reino de Dios.

Oh, Señor Jesús, que el conocimiento, la revelación, la lucidez, la elocuencia y toda la asistencia que recibo de Ti sirvan para sanar mi alma y mi cuerpo, y jamás para mi juicio o condenación.

Oh Señor Dios, por la intercesión de san Juan Crisóstomo, escucha mi oración. Amén.

Sobre el sutra para “caminar sobre las aguas”

La tradición hermética enseña que el sutra es para uso personal. Si lo entregas a otro, lo pierdes para ti, y tampoco servirá a quien lo reciba. Practícalo y conquístalo. Actívalo a diario durante un año y una semana, repitiéndolo 120 veces cada día. Puedes ayudarte con un rosario o japamala.

Podcast

Escucha nuestro podcast: San Juan Crisóstomo y el caminar sobre las aguas. Duración: 11:09. #PodcastBrindaMair

Escucha también: San Juan Crisóstomo (para ser escuchado cuando tengas el sutra o palabra de poder). Duración: 6:48. #PodcastBrindaMair

Créditos de imagen: #desmotivaciones — Los problemas te ahogan (Korabli, Wookie).

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ciencias Sagradas, Cristianismo, Santoral · Etiquetas: Estrategia La Gracia, fe, podcast

La cruz en mi vida: de la negación a la revelación espiritual

El símbolo de la cruz El símbolo de la cruz es celebrado en la iglesia el 14 de septiembre en la festividad del «Hallazgo de la Santísima Cruz. ¿Qué significa la cruz para ti?»

Santa Elena era una gran psíquica, madre del emperador Constantino, el Grande, quien unificó en su imperio Estado e Iglesia. Ella tomó a su cargo el rescatar «los lugares santos» de Jerusalén que habían caído en el abandono y el olvido. Su principal objetivo era recuperar los restos de la cruz donde Jesús pereció y que los lugareños sabían que habían sido enterrados en el monte de la Calavera (Gólgota).

¿Qué significa el símbolo de la cruz para mí?

Mi relación personal con el símbolo de la cruz atraviesa distintas etapas de mi vida.

En principio, debería definir que la cruz es un laberinto de ocho puertas e instrumento de ascensión, así como un símbolo de redención. Esto último lo puedo reconocer, pero no me identifico con el Cristo sufriente porque siempre consideré que la intención de la Iglesia de perpetuar en esa imagen la agonía de Cristo, al igual que las festividades del Viernes Santo, lo hacen morir todos los años y no permiten ver que Cristo resucitó.

Fue en la escuela primaria donde tomé mayor conciencia del Cristo crucificado. Lamentablemente, lo asocié a las monjas de la escuela y a su máscara de devoción que contrastaba con sus acciones. Allí comenzaron a tomar forma las creencias que me acompañaron gran parte de mi vida sobre el clero, y comencé a diferenciarlo de la creencia en Dios.

Como rechazaba la imagen del Cristo crucificado, que me infundía temor, adopté por aquellos años la simple cruz de madera, sin imagen.

Durante mi adolescencia se produjo mi despertar psíquico cuando murió mi mamá, a mis catorce años. Es evidente hoy para mí que ella retenía una energía que, al partir de este plano, se desbordó hacia mí. La forma tan abrupta en que esto ocurrió, los fenómenos visuales y auditivos que envolvieron mi vida desde los 14 a los 40 años, me provocaron el vivir al comienzo aterrorizada. A lo que siguió un período de normalización, verdaderamente por acostumbre, que dio una aceptación tácita a aquello que creía que no se podía cambiar.

Mi familia me llevó de curandero en curandero intentando hallar equilibrio en medio de lo que experimentaba. Las noches me encontraban rodeada de todo tipo de amuletos y talismanes para poder dormir con alguna protección sin sentirme amenazada ni que terminara despertando alertada por mis propios gritos. ¿Uds. se preguntarán si la cruz estaba dentro de los símbolos de protección? Pues no. ¿Saben por qué? Porque los espíritus que vagan sin poder ascender van hacia las cruces a confesarse (creencia espírita altamente confirmada por mi experiencia personal). Y de eso no era necesario más.

Para darles un ejemplo, yo jamás dormiría con una cruz en la cabecera de la cama. ¡Benditos los que, ciegos y sordos de espíritu, que creyendo en Dios pueden dormir así!

La explicación simplista: «Lo que pasa es que usted extraña a su mamá», dicha por el sacerdote del colegio secundario franciscano como justificativo a todo lo que experimentaba, no logró saciar mis ansias de comprender y, mucho menos, logró retenerme dentro de la fe.

Con los años, me reconcilié con la Iglesia, pero con limitaciones: Mi Credo difiere del Credo.

Siempre usé cruces, pero con piedras o sin ningún grabado.

En todos estos años, tuve una sola cruz de pared: la cruz de San Damián, que compré viajando por Asís (Italia). La hermosísima energía de la iglesia que albergaba los restos de San Francisco y la historia de la cruz de San Damián, que lo llevó a convertirse, me hizo olvidar mi aprehensión natural por las cruces con imágenes. La tuve durante mucho tiempo, hasta que la doné a la iglesia.

Así transcurrió este tema hasta hace dos semanas.

Estaba trabajando sola en casa e ingresó una energía que me interrumpía, molestándome. La retiraba, y al rato regresaba porque me negaba a prestarle atención, abandonando lo que estaba haciendo. A estas alturas, me parece muy vano investigar de dónde proviene. Es como si alguien quisiera averiguar de dónde viene una mosca molesta. Esta situación suele acontecerles a todas las personas con mayor o menor frecuencia, pero lo asocian a inquietudes ligadas a algún suceso que viven, o simplemente “se ponen nerviosos sin motivo”, o bien se les manifiesta como dolor de cabeza, espalda o similar.

De pronto, tuve la certeza de que una cruz con Jesús crucificado la frenaría sin esfuerzo.

Mi único objeto que podría tener una cruz, era un decenario. Y así fue. Lo que no esperaba era que la cruz tuviese una imagen de Jesús crucificado. ¡No me había dado cuenta!

La puse sobre mi escritorio y la energía no regresó más.

Moraleja para los que les tienen animadversión hacia las cruces con imágenes de Jesús crucificado:

No renieguen de su uso por creencias (como yo lo hice). Prueben si se les presenta la ocasión. Habrá casos en los que ellas serán la mejor solución. En especial, servirán para actuar contra seres que reconocen al Cristo, pero están al servicio del mal: desde espectros a demonios, porque los elementales no reaccionan ante las cruces.

Ojalá que estas experiencias les sean de utilidad.

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Un abrazo desde el alma.
Brinda Mair

PD: Para quien le intrigue saber cuándo se normalizó esto que relaté, recién pude comenzar a dominar el fenómeno psíquico a partir de que canalicé mi Nombre Cósmico, Brinda Mair, a los 40 años. Todo lo demás, tal como la experiencia “de la mosca”, es constante, con periodos más calmos unos que otros. Es parte de quien soy y favorece mi profesión. No sabría vivir sin sentir lo que no se ve. Me ha ocurrido viajando en contadísimos lugares o portales donde “no se siente en 4D”. Eso me desconcierta. (Nota de autor – Brinda Mair)

 

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ciencias Sagradas, Cristianismo, Santoral · Etiquetas: la cruz, revelación espiritual

La cruz de San Andrés y el llamado a perseverar

La cruz de San Andrés y el llamado a perseverarLa cruz de San Andrés recuerda el llamado a perseverar en la fe, aun en la soledad: un camino propio de autenticidad, valor y Amor Crístico.

La cruz de San Andrés tiene forma de aspa. Es conocida como «cruz decussata» y, según la tradición, fue el instrumento del martirio del apóstol Andrés. Nacido en Betsaida, fue primero discípulo de Juan el Bautista antes de seguir a Cristo, a quien presentó a su hermano Pedro.

Ver la cruz de San Andrés hoy, fuera del contexto espiritual, podría desconcertar: la encontramos como símbolo de advertencia en sustancias peligrosas. Esa asociación, tan actual como inquietante, nos invita a mirar con más profundidad. Porque, así como esas etiquetas alertan de un riesgo para el cuerpo, también lo espiritual —cuando es verdadero— se vuelve una alerta viva para las estructuras que pretenden adormecer el alma.

El mensaje de Andrés se consideró subversivo en su época. Hoy día sigue siéndolo porque perseverar en la fe cuando lo cómodo es huir contraviene la dinámica social. Así como el amar a pesar del rechazo, el mantenerse firme cuando el mundo invita a disolverse, se considera peligroso. Andrés se consideró «un transgresor», como lo son todos aquellos que se convierten en espejo de un amor que no pide nada, pero transforma todo.

Hoy no se encienden hogueras, pero la soledad del iniciado sigue siendo real. Muchos que están atravesando un proceso de mutación interior reconocen este escenario: se sienten aislados, desfasados, como si caminaran al margen de un mundo que ya no los refleja. Y, sin embargo, es precisamente ahí donde la cruz de San Andrés resplandece: como recordatorio de que el camino del alma no es un sendero populoso, sino uno que demanda autenticidad y valor.

Este símbolo también representa una encrucijada: dos maderos que se cruzan como dos caminos que se eligen. Uno lleva a la repetición del mundo. El otro, al Amor Crístico que habita en todo. El primer paso es aceptar que no todos comprenderán, y que no es necesario que lo hagan.

El verdadero cambio no pide permiso. Se vive.

Quien persevere sabrá que, cuando el ego deja de mirar al mundo para complacerlo, el Amor, en su forma más pura, llena todos los espacios vacíos. Esa es la victoria secreta del espíritu: no necesita ser vista para ser real.

Un abrazo de luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Ciencias Sagradas, Santoral · Etiquetas: Amor Crístico, cruz decussata, San Andrés, símbolos sagrados

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