
La energía retenida en la memoria de objetos y lugares revela la energía de lugares a quien desarrolla su percepción extrasensorial.
¿Te gusta visitar museos, lugares históricos, casas antiguas…? De chica me encantaba hacerlo. La atracción era tanta que no hubiera sido raro estudiar historia, museología o terminar siendo anticuario. ¡Qué error hubiera cometido! Porque entonces aún no tenía el grado de desarrollo de mi percepción extrasensorial ni el discernimiento para comprender lo que emite la memoria de objetos y lugares. Esa memoria se forma con la energía de lugares. Son energías cuartodimensionales de emociones y pensamientos de quienes vivieron en esos lugares o poseyeron dichos objetos. Esta lectura 4D, cercana a la psicometría, ayuda a distinguir la vibración de espacios más allá de la apariencia.
El mundo físico ve la Máscara, pero las energías de lugares y objetos la trascienden para quien tiene abierto el canal 4D. He sufrido tantas decepciones entre lo que esperaba encontrar en un sitio y lo que realmente vibraba tras la Máscara, y tan pocas veces —en comparación— el mundo físico me sorprendió favorablemente, que por extensión sé que es más factible lo primero que lo segundo.
Algunos ejemplos
• En un museo de Luján, provincia de Buenos Aires, escuché desde un armario la voz de un niño pidiendo salir. Decidí no volver.
• En Egipto evité los museos. Intenté visitar Abu Simbel, frente al lago Nasser en Asuán: solo pude acercarme a menos de treinta metros de la gran puerta; la energía estaba atrapada allí, en un ambiente muy denso, como casi todo lo egipcio.
¿Un museo que vibra muy bien? El Louvre en París, sobre todo Mesopotamia Asiática y el Renacimiento. Seguramente ayuda la forma del palacio real donde funciona.
• En Arequipa, Perú, el convento de Santa Catalina de Siena tiene una atmósfera de “dejar atrás el mundo”. Se percibe lo que vivían las jóvenes de familias ricas —hijas segundas— obligadas a tomar los hábitos. En el acceso al patio central había cuadros de monjas “durmiendo”: eran retratos post mortem, porque por norma eclesiástica el retrato en vida era sinónimo de vanidad. A la izquierda, una pequeña puerta dejaba ver un carro donde los cuerpos eran conducidos a su sepultura (ver foto). Allí, delante de las condenadas a ese destierro en la flor de sus vidas, estaba su presente y su futuro: solo saldrían muertas. ¿El propósito social no dicho? Asegurar alguien que rezara por la familia. Quedó impresa su energía y también la de los silicios expuestos hoy al público en exvotos con los que mortificaban su cuerpo buscando a Dios.
• En el Vaticano, Roma, lo primero que me llamó la atención fue la falta de fe que emanaba el lugar: turistas como de compras, voces altas, lujo y ostentación. Si uno presta atención, descubre tumbas y urnas en paredes, con ornamentación funeraria. En cada altar hay un papa enterrado o momificado. No vibra bien.
• La Ciudad Antigua de Jerusalén me sorprendió. Caminando por un mercado, de pronto sentí que clavaban clavos en mi cabeza. Al girar vi un cartel: “Quinta estación” del Vía Crucis. Recorrí la distancia hasta la salida como con alas en los pies. En general, Jerusalén es una gran tumba: demasiada sangre a lo largo de los siglos. ¿Lugares de tradición cristiana que vibran bien? Los de los cristianos ortodoxos griegos: han preservado los verdaderos sitios.
• En Asís, Italia, la tierra de San Francisco es un pueblo detenido en el siglo XI. Al entrar, uno llega a la Edad Media. Vibra excepcionalmente bien, y aún más, el lugar donde está enterrado San Francisco, detrás del altar mayor de una iglesia.
• Éfeso, Turquía: una maravilla, el lugar donde vivió la Virgen María, y el pequeño cementerio con la tumba de Juan el Amado, apóstol de Jesús.
Las islas griegas… La mejor vibración, la isla de Patmos, donde Juan escribió el Apocalipsis. Creta vio pasar muchas civilizaciones: toda la isla es reserva arqueológica. Me contaron que una excavación poco profunda en cualquier parte saca a la luz objetos antiguos; incluso en zonas desérticas no tarda en aparecer la policía para advertirlo.
Cuando hago un evento, los días previstos —que fueron elegidos por canalización— protegen de cualquier “extra espiritual no contemplado”: uno encuentra la luz que fue a buscar. Si por karma algo ocurre y hay que permanecer más tiempo (en Creta hubo huelga de aeronavegantes y los vuelos se retrasaron 24 horas), se ve lo que antes no se vio. La noche extra que permanecí en la isla no había forma de acallar las voces de espíritus que vagaban. Llevaba sacramentales —el viaje tenía ese signo: reunirlos para protección— y allí tuve que probarlos inesperadamente.
Estos ejemplos muestran el abanico de lo que hay tras la Máscara de los lugares. Cuando la energía de lugares, no la percibo buena, no saco fotos: sé que las fotos retendrían su carga y podrían afectar a quienes las vieran, aunque no fueran conscientes. Como dice la canción: “Ojos que no ven, corazón que no siente”… No es verdad, aunque lo diga la gente. A veces, para publicar, espero fechas propicias. Tal fue el caso del Memorial de la Shoah, cuya información guardé hasta el día oportuno.
La gente suele envidiar lo que hago, pero no lo haría si viera lo que veo. ¿Añoro la vida de apreciar solo la 3D? No me gustaría ser 3D; los 3D sufren sin saber por qué. Pero, por instantes, quisiera serlo para sacar fotos sin considerar su energía.
Un abrazo de luz
Brinda Mair
PODCAST
Escucha nuestro podcast:
Memoria de objetos y lugares
Duración: 58 min 45 seg.
#PodcastBrindaMair #memoriadeobjetos #energiadelugares
Brinda Mair
Vive la Asunción de María con la canalización de la Madre María y activa tu llama trina en un día de
El leer cada arrepentimiento de la Sophia caída en el Universo Kármico pidiendo regresar a la luz activará la fe y te atraerá liberación divina. Esta enseñanza se encuentra en el Pistis Sophia. Este es un texto gnóstico copto que relata la historia de la caída del Conocimiento (Pistis) en el universo kármico, donde queda atrapado en un plano de ignorancia y sufrimiento. En esta experiencia, la Fe (Sophia) —que representa la Fe viva— eleva sus súplicas a la Divinidad, pidiendo ser rescatada de las fuerzas que la retienen en la oscuridad (La Sophia caída).
Los Nombres de Dios son frecuencias de la Divinidad, formadas por letras hebreas, consciencias creadoras de universos. La práctica diaria de los 72 Nombres de Dios permite elevar tu vibración, activar tu Merkabah y abrir tu conexión con la luz.







































































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