Los ángeles serafines son los ángeles de la faz. Son los más cercanos a Dios. También, los más hermosos artífices de la belleza. Se los considera la jerarquía más alta de los ángeles; rodean el trono de Dios y lo alaban cantándole “Santo, Santo, Santo”.
Conocimiento proveniente de la Ciencia Sagrada de la Angelologia:
Son los ángeles de la faz, pues ven todo el tiempo a Dios. Dios los dotó de 3 pares de alas (en total 6 alas). Cuando un serafín está en presencia de Dios, se tapa con un par de alas la cabeza, con otro par la cara y con otro par el cuerpo; de esta manera no se quema y no es destruido. Sus alas tienen muchos ojos (10 a 20 en cada ala) con los que pueden ver a Dios. Su presencia ante un hombre capaz de ver al Serafín suele producir, como en el caso de Santa Teresa y de muchos otros santos, los estigmas o heridas de la cruz en sus miembros, marcando al mismo tiempo el designio del sufrimiento que ese ser debe transcurrir en su vida.
San Tecla es un santo etíope dotado de tres pares de alas. San Francisco es llamado el santo serafínico, pues automáticamente aparecieron las llagas de Cristo en sus manos. Las llagas las hacen los serafines a los santos.
Enseñan por sobre todas las cosas el amor.
En el aspecto corporal, si hay problemas relacionados con la cabeza, se los puede convocar porque tienen dominio en este plano.
El superior directo de los ángeles serafines es el Creador. Son los más cercanos a él y los más hermosos artífices de la belleza. Se los considera la jerarquía más alta de los ángeles; rodean el trono de Dios y lo alaban cantándole “Santo, Santo, Santo”.
Se dice que poseen seis pares de alas; dos tapan la cara, dos el cuerpo y las otras dos las utilizan para volar (algunos dicen que se cubren de la luz de Dios).
Sirven al Dios que poseemos en cada uno de nosotros y trabajan especialmente con la energía del amor; son conocidos también como cantores o músicos de Dios. Se los representa a veces con instrumentos musicales o cantando; transmiten la frecuencia Amor Impersonal y la sabiduría del amor.
Los serafines son una clase de seres celestiales mencionados por primera vez en Hebreos, uno de los libros del Antiguo Testamento bíblico. Iconografías judías posteriores los concibieron incluso con formas mortales. Dentro de la jerarquía cristiana de ángeles, representan el orden superior.
En Isaías 6:1 aparecen mencionadas las visiones que el profeta Isaías tuvo de un serafin: “Primero vi al Señor sentado en un trono. Levante la vista y vi un serafin de pie detrás de el. Tenia seis alas: con dos de ellas cubria su rostro, con otras dos cubria sus pies, y con las otras dos surcaba el cielo”.
Ademas de estar dotado de seis alas y ser de aspecto imponente, el serafin es una “especie cantora”, que alaba con melodias la inmensa bondad del Señor. En la visión de Isaias, los serafines repiten constantemente Santo santo santo, santo es el Señor, Dios del Universo, santo es el Señor”.
Los serafines también forman parte de la fe judaica. Son mencionados en la oración Kedushah, mientras que la visión de Isaias narrada en el apartado anterior forma parte de la liturgia religiosa tradicional de los judíos ortodoxos.
Los serafines ocupan el quinto lugar en la clasificación de los ángeles efectuada por Maimonides.
Cabe destacar que los judíos reformistas no confian generalmente en la existencia de los angeles, aunque los mencionan con propósitos metaforicos.
En la Edad Media: Para la teologia medieval y la neoplatonica, los serafines eran los encargados de organizar el coro de angeles. Pero su función primordial es la vigilancia y cuidado del trono de Dios.
Fue el pensador medieval Pseudo-Dionisio Areopagita quien incluyo a los serafines dentro de su Jerarquia Celestial. El los caracterizo como “seres de calor”. Ángeles que simbolizan la revolución eterna de los principios divinos, la calidez y la agudeza, la perpetuidad, la energía y la actividad incesante.
Su inextinguible, invariable y luminoso poder es capaz de dispersar y destruir las sombras de la oscuridad
También Tomas Aquino ofrecio una descripción de los serafines en su obra capital, llamada Suma Teológica.
Segun este filosofo y teologo, el nombre «Seraphim» procede del verbo “abrasar”, que denota exceso de calor. Existen tres aspectos incluidos en el verbo “abrasar”:
1) Primero, el movimiento continuo hacia arriba. Esto significa que los serafines se dirigen permanentemente hacia el Creador y defienden sus preceptos.
2) En segundo lugar, incluye la actividad del “calor”, que se vincula con el fervor sobreabundante que los serafines transmiten al mundo.
3) Por último, “abrasar” también alude a la claridad o brillo. Son como candelas que transiten su luz a los demas.
En su Oración acerca de la dignidad humana (1487), el pensador renacentista italiano Pico della Mirandola califica a los serafines como “aquellos seres fogosos que queman con el fuego de la caridad”.
Dentro de la teologia cristiana, los serafines son seres puros que iluminan y mantienen comunicación permanente con el Creador. Y el fuego se asocia con la Purificación y el Amor.
Remitiendonos a la etimologia del nombre, la palabra “serafin” procede del verbo saraph, que significa “cremar” o “foguear”.
El presente escrito es fruto de la investigación bibliografica de Brinda Mair, basada en la bibliografía citada. Puedes reproducirlo exclusivamente por medios electrónicos incluyendo esta cita, la bibliografia aludida y a https://canalizandoluz.com.es.es. Nota: Progresivamente se iran eliminando los acentos ortograficos a fin de facilitar la lectura en distintos ordenadores. Si encuentras un enlace roto, por favor informalo aqui
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