El pozo de Elías y la noche oscura: aprende de la fe del profeta a atravesar momentos oscuros. Recupera tu poder y vuelve a confiar en Dios. Esa muerte simbólica puede ser una oportunidad para renacer.
¿Te sientes hundido en un pozo donde el karma te ha reducido? La prueba de fe de Elías nos recuerda que, incluso en el aislamiento, Dios no nos abandona.
El relato bíblico cuenta que Dios le indicó que se escondiera junto al arroyo Querit, al este del Jordán. Allí tendría agua para beber y recibiría alimento. Elías obedeció.
Así, Dios ordenó a los cuervos que lo alimentaran, y ellos lo hicieron. Le llevaron pan y carne por la mañana y por la tarde, mientras él bebía del arroyo de Querit (1 Reyes 17:2-6).
Cada vez que atravesamos un momento de oscuridad, podemos recordar esta experiencia. Las Ciencias Sagradas hablan de «la noche oscura», una vivencia que se reconoce en el camino de muchos santos. Como Elías, tenemos la oportunidad de comprobar que Dios no nos abandona nunca.
El pozo de Elías representa aquí un cambio de frecuencia, una muerte simbólica de la cual debemos resucitar. Es como un vientre materno que nos provee la Madre Tierra con el propósito de darnos tiempo para madurar y renacer.
Sin embargo, por alguna razón podemos negarnos a abandonar ese proceso limitante y evolucionar al siguiente estado. Entonces, nos arriesgamos a caer en la entropía, el deterioro y el deseo de no vivir.
Sabe que siempre tendrás a Dios y al Cristo tendiéndote la mano. Su ayuda te acompaña hasta que descubras la fuerza que le has dado a la situación que crees que te ha reducido a ese estado. Quítasela. Recupera tu poder.
Que el Espíritu nos guíe siempre.
Un abrazo desde el Alma.
Brinda Mair