Las energías vampíricas se revelan en el Espejo de los otros. Reflexión sobre las viudas negras, el poder y el desafío de aprender a soltar. Descubrir cómo tomamos energía de otros también nos invita a reconocer nuestras propias dependencias.
¿No es fantástico descubrirse en el Espejo de los otros? Así también puede ocurrir con las energías vampíricas viuda negra descubiertas en el Espejo. Si no te gusta lo que ves… ¿Harás como Dorian Gray con su retrato y lo ocultarás para no ver tu Alma? ¿O romperás el Espejo, como la madrastra de Blancanieves en el cuento, porque te dice lo que no quieres escuchar?
La pregunta de Mónica sobre las viudas negras
Hola, Brinda. Hoy le estaba haciendo reiki a una amiga y apareció una pregunta en mi cabeza. Entonces dije: «Brinda me la va a responder». Mi amiga tiene una madre que es una “viuda negra” en potencia. Me recuerda a mi abuela, que era igual. Yo me pregunto por qué las viudas negras se alimentan de energía humana y no buscan hacerse reiki, por ejemplo.
Tanto en el caso de mi amiga como en el de mi abuela, no quieren saber nada con imposición de manos ni energía universal. Pero sí quieren vampirizar a las personas que tienen más cerca. Espero tu respuesta.
Un abrazo de luz.
Mónica
Reconocernos en el Espejo de los otros
Hola, Mónica:
Antes que nada, deseo hacer una aclaración. Las viudas negras no siempre son vampiras, pero que las hay, las hay. El desafío del Laberinto es volvernos reales. Eso significa vernos a nosotros mismos más allá de la ilusión. En este caso, la ilusión consiste en que tu amiga y tú miran a la distancia los defectos de su madre y tu abuela. Este hecho pareciera hermanarlas. Se preguntan por qué, en lugar de tomar energía de otros, no aprenden, por ejemplo, Reiki para canalizar la energía que necesitan.
Desde la lectura espiritual del Espejo que propongo, ambas comparten una energía con esas figuras que observan a la distancia. ¿Acaso los espejos no nos reflejan? Evidentemente, no se reconocen a sí mismas en ese Espejo. ¿Por qué? Porque tienen una forma distinta de actuar con la energía de los otros: su Espejo vampiriza, quita, y ustedes dan. Son polos de una misma energía. Pero no es lo único: ni ustedes ni sus Espejos dejan crecer a los otros. ¡Espera, no te enojes y sigue leyendo!
Dar y quitar: dos formas de sostener la dependencia
Las viudas negras limitan el crecimiento de otros. Pueden coartar su libertad o concederla con la condición de que hagan lo que ellas quieran. Tu amiga y tú, reikistas, seguramente estén disponibles para quien necesite energía. Se la brindan mientras la toman de la Fuente Universal. Te pregunto: ¿acaso las personas que eligen la terapia de Reiki no regresan periódicamente a recargar la energía que han gastado? ¿Consideras que estas personas crecen, evolucionan o simplemente tapan precariamente un bache “hasta la próxima”? Entiendo que esto es necesario en un momento o etapa, pero luego se debe seguir adelante. Si no es así, tanto tú como aquellos que atiendes se detienen en su evolución.
Con respecto a las energías vampíricas, viuda negra, has planteado el Reiki como una buena opción para evitar que un vampiro tome energía de otros. Divagando… Si un vampiro recibiera su ración de sangre de una bolsa, ¿eso le impediría seguir anhelando tomarla de una víctima? La viuda negra, hombre o mujer, necesita ser rey en su reino. Necesita saciar sus ansias de poder y dominación. Ese es un apetito muy especial que no se sacia con energía.
Para transformarlo, necesita sanar sus egos, armonizar y equilibrar sus energías. No basta con cambiar el objeto de la dependencia por algo más aceptable. Debe tomar conciencia de sus manejos y hacerse cargo de su propia adicción. O tal vez tengas que aceptar que no pueda con su naturaleza…
Aprender a soltar
El que se dedica a hacer Reiki exclusivamente, ¿suelta? Mi sugerencia es que sigas aprendiendo, que sigas evolucionando. Cuando llegue el momento y mires hacia atrás, verás a tu abuela y a la madre de tu amiga con misericordia y amor. Incluso podrás mirarte así a ti misma y a tu amiga, sin crítica. Comprenderás el momento en que hiciste la observación que te llevó a escribirme. Dios mediante, tu comprensión de la limitación ajena será amplia.
Esto es, en realidad, caridad con uno mismo en el Espejo de los otros. Uno no puede, o no debiera, amar a su imagen reflejada en un espejo. Puede hacerlo amando a los otros: sus Espejos. Querida amiga del alma: desde esta mirada, ambas —tu amiga y tú— son pichones de viuda negra. Solo que aún no se reconocen a sí mismas como tales. Tal vez hoy no puedan mirarse en su Espejo. Quizá lo hagan en el futuro, a través de sus hijos o sus nietos… ¡Oh, espejito, espejito! ¡Qué problema filosófico me has planteado!
Mirar el Espejo o rechazar lo que muestra
Resumiendo: ¿no es fantástico descubrirse en el Espejo de los otros? ¿Acaso no te gusta el Espejo? ¿Harás como Dorian Gray con su retrato? ¿Lo ocultarás para no ver tu alma? ¿O romperás el Espejo, como la madrastra de Blancanieves, porque te dice lo que no quieres escuchar? Yo elijo verlo y verme en ti también.
Recuerda: en el Laberinto actuamos como el perro de Pavlov, siguiendo y respondiendo a energías faltantes o complementarias. No estarías hablando conmigo si yo no fuera una viuda negra “reciclada”.
Resolver con la energía primaria
A veces no podemos resolver en el laberinto nuestros vínculos con determinadas energías. Por distintos motivos, creemos imposible un acercamiento. Entonces nos ponemos en la otra vereda, nos repolarizamos. Buscamos resolver con “virus atenuados”. Uso esta imagen como metáfora: generar anticuerpos y crear una “vacuna natural”. Así nos preparamos para resolver, llegado el momento, el contrato de almas pendiente con la energía primaria. Eso es lo que intentas hacer cuando te juntas con tu amiga. Solo que, lamentablemente, no logran llegar al centro. Sin intención, únicamente juntan fuerzas para oponerse a la fuerte impronta primaria: abuela y mamá.
Si no nos sanamos de fondo, necesitaremos ir cíclicamente a “conectarnos” con la energía universal a través de un “conectado”. En ese caso, uno actúa como una planta sin tierra que busca sostenerse tomando de otra. La imagen que utilizo es la de las plantas parásitas, que obtienen recursos de otras plantas. Estas últimas toman su energía de la luz solar y sus nutrientes de la Tierra, la fuente. Sería como darle a un vampiro su ración de sangre. Si su naturaleza lo lleva a tomar energía —sangre— de otros, ¿bastará con darle su ración diaria? ¿El Reiki, por ejemplo, le impedirá salir a buscar a sus víctimas en la ilusión?
Así como la sangre no cambia la naturaleza del vampiro, recibir energía no transforma por sí solo los mecanismos de dependencia y dominación. En el sentido espiritual que aquí planteo, el Reiki o cualquier técnica de bioenergía pueden ser un paliativo en la ilusión del Laberinto. Por sí solos, no sanan esa naturaleza.
Gracias desde el alma por escribirme.
Un abrazo desde el Alma.
Brinda Mair
#BrindaMair