La experiencia de criar hijos con parálisis cerebral puede despertar en los padres preguntas sobre sus propios aprendizajes. Desde la mirada espiritual de este escrito, propongo leer el Espejo y Ver el mundo con ojos de Dios. De esa forma, buscamos sentido en lo que vivimos. El Orden Cósmico se revela a quien ve tras la Máscara.
Brinda:
Sigo todas tus enseñanzas. Estuve en la nueva página y me pareció bárbara y sencilla para descargar información. Aunque todavía no pude hacer ningún taller tuyo, en eso estoy.
Quería consultarte algo. Mi hija mayor está pasando por un momento que, creo yo, es una prueba para toda la familia. Tiene un problema neurológico y fue medicada, pero no toleró el medicamento. Tuvo dos lipotimias importantes; en una de ellas, la presión llegó a 6,3.
Ella tiene parálisis cerebral y no puede hablar. Nos comunicamos a través de gestos y expresiones. Tenemos una consulta gratuita en FLENI, en Buenos Aires, para ver si podemos dar con el medicamento adecuado.
Mi pregunta es qué puedo hacer desde mi lugar para ayudarla. En una de las convulsiones cayó de boca y perdió dos dientes delanteros. No la está pasando nada bien.
Sé que esto es un aprendizaje, pero todavía no puedo captarlo. Me gustaría que pudieras ayudarme en este momento y darme tu opinión al respecto.
Desde ya, te agradezco todo lo que haces, que me parece bárbaro. Hay mensajes que leo que parecen escritos para mí.
Con el alma,
Isabel
Enviado: martes 10 de mayo de 2005, a la 1:44.
Hola, Isabel:
Estando en México, hace dos años, una alumna vino a una sesión personal con su hijo de 18 años. Él estaba en silla de ruedas y tenía una enfermedad similar a la de tu hija.
Le dije que él no podía estar presente durante la sesión. Ella me respondió que no entendía nada, que vivía en su mundo.
Esta joven mujer es una madre muy dedicada a su hijo. Vive para él. O, mejor dicho, hasta ese momento había vivido para la culpa y el deseo de ver la Gracia en su aprendizaje, tal como tú.
Pero percibí algo: sentía que lo escuchaba y comprendía lo que quería decir, pese a que no podía hablar. Desde mi interpretación espiritual, esa comunicación trascendía las palabras y lo que llamamos 3D. La relacionaba con la 4D.
Esto describe mi experiencia subjetiva, no una evaluación de sus capacidades. No poder hablar no significa necesariamente no comprender. Por eso, es importante dirigirse también a él y reconocer sus formas de comunicación.
Desde esta mirada, la desconexión puede sentirse mayor cuando el entorno intenta comprender únicamente mediante un código limitado. La culpa y el miedo también pueden dificultar nuestra disposición a escuchar.
Lo relaciono con el equilibrio de la estrella pentagonal. En mi lenguaje espiritual, la 4D representa una lectura de aquello que no se ve ni se escucha de manera habitual. Aquí utilizo esa expresión en sentido simbólico, sin atribuirla al funcionamiento de un hemisferio cerebral.
Cuando el miedo o la culpa nos bloquean, el Amor Incondicional puede ayudarnos a acercarnos al otro. No se trata de exigir a los progenitores una capacidad especial, sino de abrir un espacio de escucha.
A veces, las señas que antes funcionaban para entenderse parecen no ser suficientes. Sin embargo, si aparecen cambios o un posible empeoramiento, es necesario que los profesionales los evalúen.
En mi lectura simbólica, asociaba la lipotimia con el miedo y el pánico. Esa asociación no permite explicar médicamente un desmayo ni conocer su causa.
También interpretaba la desconexión mediante las imágenes de la 3D, la 4D y una «cárcel del alma». Son expresiones de mi marco espiritual. No describen el efecto de los medicamentos ni permiten afirmar que una parte del cerebro esté bloqueada por karma.
Los efectos de la medicación y los episodios que describes requieren valoración médica. No corresponde suspender ni modificar el tratamiento a partir de una interpretación espiritual.
En el acompañamiento cotidiano, puedes observar si tu hija expresa miedo, malestar o necesidad de cercanía. También puedes preguntarte si hubo cambios familiares que estén afectando su tranquilidad. Esto no significa que la familia haya causado sus síntomas.
Y llegué a lo que ahora me preguntas: qué tienes que aprender.
Un padre puede hacer por su hijo lo que jamás haría por sí mismo. Desde esta mirada, lo relaciono con el Amor Condicional, que llamo el azúcar de la Tierra.
Tal vez esa entrega también invite a revisar la propia fe, más allá de sus formalidades. A comprender lo que trasciende las palabras y a descubrir otras maneras de estar presentes.
En ese sentido, propongo mirar nuestras propias dificultades para escuchar y comprender. Utilizo la imagen de captar los sonidos de lo invisible como una invitación espiritual. No como una explicación de la discapacidad de los hijos.
Al ver que nació con una dificultad, puede resultar difícil reconocer La Levadura de Dios. Es la imagen del aprendizaje que trajo al nacer, con su pan bajo el brazo.
Desde mi lectura kármica, la Gracia de su nacimiento puede tardar en reconocerse. Tal vez hoy esa revelación todavía no llegue. Tu fe puede acompañarte en esta prueba del alma y ayudarte a encontrar sostén.
Todo lo existente, incluida la canalización sobre la que me he explayado en este tiempo, responde, desde esta perspectiva, a un orden cósmico. La naturaleza sigue ese orden. Los humanos también lo seguimos mediante nuestros ciclos biológicos, aunque en otros aspectos vivamos de manera asincrónica.
Desde mi interpretación espiritual, el vínculo con tu hija puede invitarte a reconectar con ese orden. Lo relaciono simbólicamente con aprendizajes de otros espacios y tiempos. Esto no permite afirmar que su condición sea consecuencia de algo que tú hayas hecho o dejado de hacer.
Tal vez, por amor, encuentres una forma de profundizar tu fe y reconectarte con la energía de la Diosa. Esa relación puede ser una oportunidad para buscar el equilibrio de la estrella pentagonal. Es el equilibrio del que hablé al referirme a la Isla de Pascua.
Para su padre, propongo reflexionar sobre la aceptación de lo distinto. En mi lectura kármica original, relacionaba especialmente ese vínculo con un aprendizaje compartido. Se trata de una interpretación espiritual, no de una causa demostrable de la parálisis cerebral.
Un abrazo muy fuerte desde el alma.
Que el Espíritu nos guíe siempre.
Con Amor Incondicional,
Brinda Mair




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