El Ojo de la Aguja, también llamado Alfa Omega o Sumidero, es un portal creado por los Elohims mediante dos secciones cónicas yuxtapuestas, fragmentos de hiperespacio plegado. Estas estructuras energéticas permiten el contacto entre dimensiones opuestas y aceleran la evolución de las especies. Las crisis impulsan este tránsito: ya sea por muerte física o simbólica, representan la expansión desde planos de conciencia inferiores hacia niveles superiores.
Ese espacio donde el universo se pliega conecta realidades vibracionales distintas: una menos evolucionada, la otra más elevada. Para cruzar, los seres deben soltar toda densidad que impida su permanencia en la nueva vibración. Esta transformación evoca la enseñanza del Maestro Jesús acerca del «ojo de la aguja».
Al atravesar el punto cero —el sumidero o Alfa Omega— nuestra conciencia se expande, guiada hacia el decimotercer universo y la manifestación de Adán Kadmón, máxima expresión de la civilización adámica en nuestro universo local.
La música del Alma del Canal de Luz Alfa Omega, generada a través de la codificación del Nombre Cósmico, acompaña este tránsito. Así, al avanzar por este canal, nos acercamos a la plenitud del cosmograma de la Civilización Adámica en nuestro entorno universal.
Con todo mi cariño y admiración,
Brinda Mair
Multidimensionalidad y mundos paralelos. Nuestra materia tridimensional nos permite manifestar solo un futuro posible en el plano físico de los muchos futuros posibles en la multidimensionalidad. Nuestro ser multidimensional predetermina, así, los finales. Sin embargo, hay momentos en que esa historia puede ser cambiada: la existencia de mundos paralelos nos posibilita modificar el desenlace. Somos seres multidimensionales.
Vivir en prosperidad no es cuestión de suerte ni de acumular riquezas materiales. Sembrar prosperidad significa cultivar en nuestro interior las condiciones para que lo que necesitamos llegue en el momento justo, sin forzarlo, en sintonía con
Nuestro cuerpo habla todo el tiempo, aunque muchas veces no sepamos escucharlo. Cada experiencia deja huellas que se graban en nuestro cuerpo físico, el cual se expresa por medio de la salud o de la enfermedad. También nuestros cuerpos sutiles son afectados por nuestras emociones y pensamientos que finalmente se almacenan como campos de energía positivos o negativos, manifestando estados de salud o enfermedad, de placer o de disconformidad o dolor.
Homosexualidad masculina en conflicto con las creencias religiosas: la culpa, el Santo Temor de Dios y la represión emocional.