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Estrategias del Juego-libro

Estrategia El Muro en el Juego del Laberinto

Estrategia El muroPara aprender a identificar muros en tu interior o en tus mecanismos de defensa, válete de los ejemplos de la Estrategia El muro en el Juego del Laberinto. Sigue los enlaces.

Estrategia El Muro
El muro es una división. ¿Has creado muros para defenderte de otros, o de ti mismo, o has aceptado que otros te lo impusieran? Identifícalos y derriba los que ya no te hagan falta.
Nuestros muros internos son invisibles, son de naturaleza psíquica y son sostenidos por nuestros miedos, lo cual los convierte en barreras infranqueables, aun para nosotros mismos, pese a que no tenemos conciencia de que los hemos creado.

     


    Lee la Estrategia El Muro en el libro «Conexión con el Alma-Abandona el Laberinto» de Brinda Mair-Ed. Kier

    Escrito por Brinda Mair · Categorías: Abandona el Laberinto, Blog, Estrategias del Juego-libro · Etiquetas: Estrategia El Muro

    Estrategia El Espejo en el Juego del Laberinto

    Estrategia El Espejo, Juego del Laberinto, reflejos y aprendizaje interiorLa Estrategia El Espejo en el Juego del Laberinto nos recuerda que los humanos somos Espejos. Todo lo que observas en tu entorno —situaciones, personas, paisajes, conflictos o alegrías— forma parte de ti, aun aquello con lo que crees no tener relación alguna. Esto ocurre porque se cumple en ti la Ley Hermética de Polaridad, que enseña que los polos opuestos son, en esencia, lo mismo.

    Cuando rechazas una actitud o un comportamiento y te dices “esto no tiene nada que ver conmigo”, lo que en realidad sucede es que estás reflejando la misma vibración, pero en su polo opuesto. Es decir, trabajas la misma energía, solo que polarizada. Si no fuera así, no lo verías reflejado en tu realidad.

    Comprender la Estrategia El Espejo en el Juego del Laberinto es dar un paso hacia la No Lucha. Dejas de intentar cambiar la realidad externa y comienzas a modificar tu realidad interna, la única sobre la que tienes verdadero poder. A medida que transformas tu interior, tu Espejo también cambia y la imagen que proyectas se vuelve más luminosa.

    De la misma forma, cuando contemplas un bello paisaje, esa belleza también está en ti. Lo que anhelas ya existe como potencial en tu interior, pero requiere que trabajes en ti para manifestarlo.

    Aceptar lo que tu Espejo muestra, incluso cuando resulta incómodo, es una oportunidad de integración y crecimiento. No se trata de luchar contra lo que ves, sino de agradecerlo, porque cada reflejo te conduce de regreso a tu esencia, ayudándote a recordar quién eres realmente.

    Mira ejemplos en estos post.

    • Estrategia El Espejo en el Juego del Laberinto
    • El Espejo de los otros me ayuda a aprender de mi mismo
    • Estrategia El Espejo: «Espejito, espejito…»

    Escrito por Brinda Mair · Categorías: Abandona el Laberinto, Blog, Estrategias del Juego-libro · Etiquetas: Estrategia El Espejo

    Estrategia del Juego del Laberinto La Búsqueda

    La Estrategia La Búsqueda nos moviliza a avanzar en medio de las dificultades con ayuda de nuestros guías espirituales, equilibrando la dualidad.

    ¿Qué nos moviliza a avanzar en medio de las dificultades? La Estrategia del Juego del Laberinto La Búsqueda nos muestra que seguimos los pasos de un juego, conocido o desconocido por nosotros, que desde otra dimensión mueve las piezas de nuestra vida.

    Los humanos estamos inmersos en la Dualidad. La forma en que nos manifestamos en ella caracteriza nuestra manera de movernos en el laberinto. ¿El miedo te paraliza o te impulsa a moverte? ¿Cómo superas los muros o enfrentas la adversidad? Si el karma te ha entrenado para vivir en medio de conflictos o emergencias, ¿podrías vivir sin ellos? Si tu frecuencia es la paz, ¿te has planteado si ella esconde la tibieza del alma? O, si en verdad estás comprometido con ella, ¿cómo la harías extensiva al mundo? ¿Recurres a lo Superior en ti antes de emprender una acción en 3D o lo haces cuando ya se presentó un conflicto, cuando ya no te restan fuerzas para luchar?

    El Laberinto está formado por cuatro niveles de energía:

    • Nivel 1: Se manifiesta la estrategia del juego del Muro de acción directa.
    • Nivel 2: Se caracteriza por la estrategia del juego del Muro de acción indirecta.
    • Nivel 3: primera fase del proceso de entropía.
    • Nivel 4: segunda y última fase del proceso de entropía.

    Los humanos, seres multidimensionales, actuando pentadimensionalmente dentro del Laberinto, viajamos por la cuarta dimensión del Plano Astral y Mental Planetario a través de los pensamientos y emociones de nuestros Yo-multidimensionales, estimulados por la emoción que más moviliza al Yo-Personalidad: el miedo. El diccionario de la Real Academia Española dice que los antónimos del miedo son el valor y la audacia. Esto quiere decir que el mismo miedo que nos impulsa a movilizarnos en la 4D es la misma energía que nos paraliza para actuar en 3D y viceversa: el mismo miedo (4D) cuando logro dejar de paralizarme y muevo al físico para actuar es el que me da valor y audacia para enfrentar a lo que nunca me atreví.

    Sin embargo, no deja de ser miedo, y no deja de estar en 4D/3D. Nada ascendió por más que mi ser inferior crea que me superé porque dejé de asustarme o de paralizarme ante una determinada situación.

    Lo único que hice es plasmarlo en 3D a través de una acción cuando manifesté arrojo, atrevimiento o bien parálisis. Todas son manifestaciones posibles en el mundo físico de la misma energía: el miedo.

    Sin embargo, no ascendió. Si hubiera ascendido la emoción del miedo, la ilusión se desvanecería y el peligro que él movilizaba, desaparecería. Yo no actuaría haciendo lo contrario, sino que el propio estímulo desaparecería. Eso indicaría que el miedo ya no está en mí ni como miedo ni como arrojo (su repolarización, su opuesto). Solo habría armonía.

    De la misma forma que hoy y siempre, en nuestro Eterno Presente, el hombre ha viajado por el océano cuartodimensional a través de los mares de su miedo, muchas veces confundido con valor. Esta era una cualidad muy preciada por el hombre antiguo. Era lo que lo hacía hombre para dejar de ser niño. ¿Pero y su Niño Interno se haría hombre con él? Evidentemente que no, porque el Ego/Niño Interior a quien no se lo cuida ni se lo integra y simplemente se lo obliga a arrojarse a una pileta para que aprenda a nadar, por más que el Ego Físico actúe y su Ego Emocional lo acepte para ser amado, esconderá su miedo y creará situaciones cada vez más difíciles en la vida de ese hombre para poner a prueba su supuesto valor buscando que alguna vez se detenga y se ame a sí mismo no agrediendo más a su niño.

    Tal como vemos, cuando actuamos de esta forma, nada asciende pese a que hayamos positivizado, en apariencia, nuestro miedo. Solo profundizamos la ilusión anclándonos en ella.

    Nuestro mecanismo de positivización de nuestro miedo es llevado adelante por nuestro Ego espiritual. Él también hace de las suyas y nos hace querer cambiar toda la oscuridad en luz, lo malo en bueno, la guerra en paz. Pero también está en cuarta dimensión (4D más elevada, pero 4D al fin) y no se da cuenta de que la luz y la oscuridad son lo mismo, que tienen la misma esencia nada más que cambiada de tonalidad.

    Para ascender, no debo temer a mi oscuridad. Debo reconocer su existencia, debo aceptarla y no querer cambiarla, renunciando a mi deseo inferior de querer transformarla en luz, porque la Sabiduría Divina hará que cuando llegue mi momentum, yo me dé cuenta de que si ella no existiera, nunca podría abandonar el Laberinto. Que necesito las dos polaridades yin y yang, negativo y positivo, femenino y masculino, bien y mal, etc., para ascender.

    Mientras exista la dualidad manifestada en el plano físico como lucha de polaridades, la Ascensión NO ES POSIBLE.

    Los que buscan la guerra y me repolarizan a la paz, me están ayudando a ver al hacerme tomar una postura con respecto al Espejo de la 3D, que existe un aspecto de mi vida en el cual no hay paz, sino que se libra una intensa guerra. Yo no iría a cargar un misil, pero ¿en qué parte de mi ser interior se libra esa guerra estéril una y otra vez? ¿Contra quién arrojo misiles: contra otros o contra mí mismo? Mientras pedimos PAZ, sin darnos cuenta —mecanismo muy propio de la ilusión de la 3D— pedimos guerra. ¿Por qué? Porque si digo NO a la guerra, es que tengo miedo a la guerra y no tengo paz. Si digo SÍ a la paz es que también tengo miedo a que haya guerra, si no ni me plantearía la posibilidad porque no existiría para mí.

    Y el miedo genera lo que el miedo siente. Y al equivocarnos en medio de la ilusión potenciamos energéticamente, cuartodimensionalmente el miedo. Llegará un momento que al recargar tanto el océano 4D con él, se hará visible manifestándose en el mundo físico. ¿Por qué es que debe materializarse la 4D? Porque si no lo hace, no puedo hacer correcciones en mi energía porque no la veo.

    La oportunidad está en despertar pronto y darnos cuenta de lo que estamos haciendo energéticamente. Despertar de la ilusión… ese es nuestro desafío estando en materia.

    Les recordaré una historia.

    En la Antigüedad los hombres creían que las sirenas encantaban con sus cantos a los marinos que acercaban sus barcos a las costas donde ellas moraban, haciéndolos encallar. El humano que se atrevió a escucharlas y vivir para contarlo, fue Ulises.

    Los relatos de sus peripecias para llegar a Ítaca, su hogar, luego de librar una guerra externa en  Troya  (manifestación de su lucha interna) y ser castigado por los dioses a vagar por el mar hasta que el tiempo fuera cumplido, fueron contados por Homero en «La Odisea«.

    El mar de Ulises es la 4D. Todos los miedos que no pudo resolver en Troya porque los positivizó transformándolos en valor, se plasmaron en experiencias terroríficas, manifestaciones de la lucha interna y que en la Antigüedad eran consideradas hazañas.

    Ulises es el arquetipo del hombre espiritual que busca un puerto seguro: nosotros mismos, buscando plasmar la Nueva Tierra.

    Nos aventuramos en el océano 4D de los Planos Astral y Mental Planetario y llegamos a distintos puertos por vibración, adonde la energía de nuestro ego/niño interior nos permite llegar kármicamente o adonde nuestra Alma nos impulsa cuando la dejamos entrar.

    Pero, como es energía 4D, nuestro cerebro no la registra hasta que se plasma en 3D. Cuartodimensionalmente, solo reconoce a ese viejo conocido: el miedo. Aquí llego a un puerto conocido, pero que hubiera preferido evitar, pero como ahora es un cerebro 3D de un hombre espiritual, utiliza al ego espiritual, quien le dice: “Positivízalo”.

    El cerebro 3D escucha “Habrá guerra”, el Ego espiritual dice “No a la guerra”, pero en 4D hay solo miedo alimentando el miedo y haciendo que el mar 4D se embravezca cada vez más.

    Como le ocurría a Ulises… Él creía que el salir airoso de sus hazañas demostrando su valentía era en sí mismo un valor, pero lo único que hacía era que su ego/niño interior le siguiera creando más peligros para que se detuviera y mirara hacia adentro y reconociera que todo ese valor, que todo ese arrojo, era nada más que miedo repolarizado.

    Pero Ulises no lo hizo y siguió adelante, con ayuda ocasional de los dioses o como de la hechicera Circe, que antes de dejarlo partir de su isla le advirtió sobre algunos peligros que se le presentarían, mientras que sobre otros le dijo que él mismo debería elegir cuando llegara el momento. Eso mismo ocurre actualmente con nuestros guías, que en determinado nivel de evolución pueden avisarnos algunas cosas sí y otras no, porque de lo contrario no evolucionaríamos y no avanzaríamos en el océano 4D de nuestros miedos.

    Pero Ulises tenía un barco para viajar sobre el mar llevando su motivación, que era regresar a su hogar. ¿Cuál es nuestro barco y cuál es nuestra carga?

    Cuando una carga de fuego, que es la motivación proveniente de nuestro Ser Superior de plasmar la Nueva Tierra, debe viajar por el agua del océano multidimensional de las emociones (4D), es natural que ese contacto de elementos contradictorios produzca en nosotros un tormento.

    ¿A qué se debe el tormento? Nuestros sentimientos reciben un impulso energético superior proveniente de nuestra Alma que tiene conocimiento de cómo abandonar el laberinto siguiendo el diseño del Plano Azul Original y se lanzan con vehemencia a la realización de aquello que desean.

    Pero el impulso, que es Fuego, tiene una dinámica diferente u opuesta a las aspiraciones del deseo (Agua). Entonces el deseo potenciado por un lado, se ve en la obligación de someterse a las reglas del Ego espiritual, por el otro. Puede y quiere hacer, pero sabe que no debe, de ahí el tormento. Este se resolverá saltándose la barrera del deber o bien reprimiendo el deseo. Si transgrede la regla esto le generará un tormento aún mayor pero si no lo hace, el deseo se retorcerá en su insatisfacción.

    Veamos cómo actúa esto dentro del Laberinto. ¿Cómo es que se enfrentará el miedo? Todo dependerá del equilibrio de sus energías internas yin, pasiva o femenina y yang, activa o masculina. Recordemos que estas dos energías están presentes en todos los seres humanos indistintamente del sexo que manifiesten en este espacio-tiempo.

    Nivel 1: el Muro de acción directa

    El Nivel 1 del Laberinto se caracteriza por la estrategia del juego del Muro de acción directa. El Muro representa el primer Alfa y Omega que el individuo debe atravesar. Si el individuo tiene un porcentaje mayor de energía yang o bien la incrementa en su aprendizaje para subsistir dentro del Laberinto, superará los primeros Muros repolarizando su miedo y pasará al Nivel 2.

    Los mecanismos para enfrentar los Muros son adquiridos por el ego/niño interior en la primera infancia y, de acuerdo con su éxito o a su fracaso en superar esta barrera, transferirá su resultado a otros aprendizajes.

    Si la energía predominante es yin, tenderá a retraerse, dado que el atravesar el Muro le resultará tan imposible que tal vez permanezca quieto mirándolo. Finalmente, se replegará sobre sí mismo, se lamentará de su mala suerte o se volverá apático pensando que la vida para él es así.

    Si este mecanismo no es complementado por la activación de la energía yang, podrá permanecer en este nivel toda su vida de adulto, dependiendo de una energía yang aportada por un familiar inmediato, puesto que de lo contrario no podría sobrevivir más que de la caridad. Su economía será de subsistencia.

    Si el grupo de Almas al cual pertenece el individuo es muy yin, se detendrán en el Nivel 1 del Laberinto y manifestarán pobreza extrema, patrones de carencia muy marcados. Deberán vivir de la caridad. La justicia del Universo hace que el equilibrio de las polaridades dentro del plano Tierra haga que una virtud divina como es la caridad se manifieste para asistir a la energía yin que ha llegado a un estancamiento. Si eso no existiera los yin extremos morirían de entropía (1) en el Nivel 1 del Laberinto.

    Si es un adulto que ha permanecido en este nivel, puede que no tenga Espejos donde reflejarse porque vive solo o bien los Espejos son tan conocidos que ya se ha acostumbrado a verse en ellos y no puede aprender de lo que le muestran. Estos Espejos son los de la familia primaria, compañeros de trabajo, etc.

    Si no tiene dentro de sí la energía yang que necesita para poder desplazarse dentro del Laberinto la buscará dentro de otros que kármicamente la compartan con él. Tal vez se case y forme otra familia, que elegirá como el Perro de Pavlov buscando su energía yang faltante. Reemplazará en la ilusión a su familia primaria, pero solo será la Máscara, simplemente para cambiar de Espejos y activar así la posibilidad de trascender Alfas y Omegas resolviendo la misma energía de su familia primaria pero tal vez repolarizada en la ilusión.

    Indefectiblemente, como el Perro de Pavlov atraerá la energía conocida y reaccionará repitiendo la estructura energética del hogar primario.

    También puede ocurrir que pase al Nivel 2 cuando, por miedo a la escasez, incremente por necesidad su energía yang y enfrente el muro, saliendo “al mundo”, aventurándose en el Laberinto.

    Ejemplos: Todos atravesamos por esta etapa en algún momento de nuestras vidas. El yo-personalidad niño, que enfrenta el mundo por primera vez, irá adquiriendo mecanismos para superar sus miedos. Tomará información de los cuerpos emocionales de sus padres y movilizará su realidad. Es la mujer o el joven que siempre vivió cuidado por su familia y sale a trabajar. Es el anciano que no tiene fuerzas para enfrentar al mundo. Puede que en otros momentos de su vida haya avanzado por el laberinto, pero que ahora solo ve los muros que lo rodean en un mundo que lo aísla. En los niveles uno y dos se producen Alfas y Omegas que son oportunidades de aprender que los Elohim, frecuencias de Dios constructoras de universos, crean para ayudarnos a atravesar el umbral donde el Cristo nos espera para entregarle la energía no realizada de nuestro ego/niño interior. Solo cuando comprendamos que debemos permitirnos fluir en la voluntad de Dios bajo la guía de nuestra alma y no la de nuestros egos, que kármicamente nos impulsan a avanzar por el laberinto, podremos comenzar a conectar con su salida.

    Nivel 2: el Muro de acción indirecta

    El Nivel 2 del Laberinto se caracteriza por la estrategia del juego del muro de acción indirecta. La energía 4D del ego/niño interior de la persona en contacto con la pentadimensionalidad abierta va a generar refuerzos del muro que lo separa del Nivel 3 intentando detener el avance.

    La energía 4D de los egos inferiores reprimidos comienza a manifestarse en su realidad 3D. Esto la asusta, pero reaccionará ante la situación conforme a sus mecanismos de defensa adquiridos.

    Si su energía predominante es yin, las barreras del Muro de acción indirecta la detendrán. Si su energía es yang, decodificará los obstáculos como estímulos para seguir y poner a prueba su fortaleza. Puede que bajo esta circunstancia se active un Crisol o bien que personas de polaridad predominantemente yin equilibren su energía interna, actuando como amortiguadores de la energía 4D que proviene de la pentadimensionalidad.

    Supongamos que se trata de una pareja: un hombre con mucha energía yang y su esposa yin, ambos compensándose energéticamente. Su energía está equilibrada.

    Situaciones kármicas pueden ocasionar desplazamientos de sus energías hacia otros seres (amantes, padres, hijos, amigos, etc.) o bien trabajo, actividades sociales, etc. a los cuales se acomodarán como el perro de Pavlov, buscando energías que en la ilusión del laberinto identificarán con situaciones o personas.

    Esto ocasionará que aquel integrante de la pareja inicial que no haya logrado equilibrarse con la energía proveniente de sus egos inferiores reprimidos, conectados con la multidimensionalidad, comience a ver en su realidad 3D (plano físico) lo que no podía ver en 4D (energía de la pentadimensionalidad abierta).

    Dado que su energía yang es alta, no se lamentará y seguirá avanzando. No se detendrá por sí mismo, pero será la situación la que intentará detenerlo. Podrá ser a través de un accidente, enfermedades o un crisol cuyo amor le haga reconsiderar su escala de valores con relación a lo que es importante.

    Su ego/niño interior se manifestará en el aspecto en que kármicamente el aprendizaje se repita en la pentadimensionalidad. Generalmente, lo hará en uno de los planos de su realidad: afectivo, económico, espiritual, salud, nivel social, etc.

    Si en medio de la crisis, la persona comienza a despertar de la ilusión, verá que las situaciones se reiteran una y otra vez como si estuviera dentro de una obra teatral donde los personajes se ponen otras máscaras y otros vestidos, pero que todo se repite con una similitud asombrosa.

    Esta observación y el incremento de las dificultades, tal vez la hagan reconsiderar los mecanismos que ha empleado para llegar hasta aquí. Buscará un escape a esta situación allí donde lo ha hecho con más frecuencia en su multidimensionalidad: buscando a alguien que la religue, que la vuelva a unir con Dios (iglesias, sectas, personas a las que considere con esa facultad, etc.). Hacer esto es un gran paso, pero seguramente la pondrá con un pie en el cielo y otro en la tierra y deberá decidir dónde está. Decidir el camino del Espíritu requerirá tal vez más tiempo y llegar al Nivel 3 del Laberinto.

    Nivel 3: primera fase de la entropía

    En el Nivel 3, el Yo-Personalidad se encuentra con que la energía 4D multidimensional acentúa el bloqueo afectando progresivamente varios planos de la realidad. Se cumplen así en su vida las profecías de los tiempos finales, de las cuales habló el Cristo, que anuncian que todo lo que se puso en el cielo personal debe caer para encontrar a Dios (2).

    Cuando todo a lo que la persona le dio el poder haya desaparecido, tal vez encuentre el equilibrio de las polaridades por haber disminuido su energía yang por el desgaste energético producido.

    Quien tenga este mecanismo, hombre o mujer, pero con energía yang predominante, necesitará para seguir avanzando energía yin que compense su exceso de yang. Buscará relacionarse con personas yin, las cuales le servirán para equilibrar su energía yang. Puede tratarse de otro ser que por amor le dé esa frecuencia (esposo/a, amigo/a, amante) y hasta haga de crisol limpiando su energía 4D multidimensional.

    Si esto no ocurre, si no surge un crisol, se acelerará el proceso de entropía.

    Generalmente, se llega a este nivel alrededor de los cuarenta y cinco años, en que la persona cambia su polaridad y, si no se ha vuelto flexible, esto comenzará a afectar su materia. Sigue entonces avanzando hasta el cuarto y último nivel.

    Nivel 4: Segunda y última fase de la entropía

    La energía de los Egos inferiores no ascendidos comienza a ingresar en el cuerpo físico, cancelando el karma en materia, matando al animal que lo hacía avanzar por el Laberinto…

    Si su energía yang disminuida por destrucción del ego físico, emocional y/o mental compensa su energía yin, se volverá a abrir la oportunidad de un nuevo Alfa y Omega. La persona podrá elegir ver la apertura del umbral y la nueva oportunidad que se le abre o se lamentará viendo todas las puertas que se le han cerrado.

    ¿Cómo se abrirá la puerta del Alfa y el Omega? Pues en medio de la crisis extrema tal vez la persona se acuerde de pedir ayuda a Dios. Si la materia afectada aún resiste, se mantendrá en el plano, de lo contrario, igualmente ascenderá por muerte física.

    La salida del Laberinto

    ¿Cuál es la cuestión? Equilibrar los aspectos yin y yang de forma personal o grupal de manera tal que el mandala grupal se mueva ascendiendo la dualidad. El objetivo es la compensación de la dualidad. Lograr el equilibrio es lo que da el tono que abrirá el Alfa y el Omega. Solo la armonía y la integración de la dualidad nos conectan con la puerta de salida en cualquier nivel del Laberinto.

    Venimos a este plano sin conciencia de nuestra multidimensionalidad.

    Hemos olvidado… Atrapado en el Laberinto, el hombre reaviva una y otra vez la ilusión y sigue escuchando a través del océano cuartodimensional, el canto de las sirenas que lo distrae de su viaje al Espíritu.

    Reconocer ese canto y equilibrar la dualidad le muestran la salida del Laberinto.

    (1) Entropía: proceso de degradación de la materia, involución.
    (2) La Biblia: Mateo 24, 29-30; Lucas 21, 8-28; Marcos 13, 5-26. Profecías apocalípticas.

    Escrito por Brinda Mair · Categorías: Abandona el Laberinto, Blog, Estrategias del Juego-libro · Etiquetas: Estrategia La Búsqueda.

    Estrategia Los Mensajeros de Luz o guías espirituales

    Estrategia Los Mensajeros de Luz o guías espiritualesLos guías espirituales inspiran mensajes a tu espiritu, a tu mente… ¿Sabes guiarte por tu intuición o necesitas que los mensajes del espiritu se anuncien con bombos y platillos?

    En nuestra vida suele haber momentos en que aparecen ángeles físicos. Algunas veces son gente “extraña” que aparece providencialmente en el momento justo en que la necesitas y luego desaparece dejandote el recuerdo de su ayuda o de su palabra oportuna. Otras veces, la ayuda que llega es invisible a través de ángeles o de guías espirituales no angelicos. Es muy necesario el aprender a reconocer su voz entre las muchas voces que hay en nuestra mente.

    El espiritu nos ve perfectos, plenos de Luz y no con nuestros conflictos del Aquí y el Ahora. El Padre sabe adonde vamos a llegar y nos ve alli, y no en nuestro momento en que las culpas y los miedos activados nos hacen retroceder. Todo el Universo sabe siempre de nuestras elecciones, y de lo que somos capaces de hacer en cada espacio-tiempo en el cual nuestra Alma Colectiva se proyecta en una imagen tridimensional para actuar el Juego del Laberinto.

    Todo esta codificado. Nuestros nombres, nuestros numeros, nuestros domicilios, numeros de seguros, de documentos, etc., hablan al espiritu sobre nuestros aprendizajes pendientes, nuestras capacidades y la forma en que saldremos del Juego cuando despertemos. ¿Por qué? ¿Cómo es posible? Porque el pasado y el futuro no existen y para nuestro «futuro» el Juego ya termino, simplemente, en nuestro Ahora, estamos soñando nuestro pasado.
    Asi como una estrella supernova se la ve en el cielo pero ya no existe, asi es nuestra existencia en este plano, un sueño de otra realidad donde creemos ser pero ya nos convertimos en luz.
    Por eso es que los mensajeros de la Luz, nuestros guias, no nos escuchan en determinado nivel de nuestros aprendizajes kármicos porque hay tanta vibración inarmonica producto de la «basura psíquica 4D», tenemos tantas cosas en nuestra mente, que si no nos hacemos amos de ella y nuestra intención se hace una, ellos no nos escuchan porque no damos señales contundentes. Es por eso que es necesario hablarles a nuestros guias con voz audible. Si lo hacemos mentalmente, nuestro pensamiento modifica nuestro campo energético, pero al estar siempre convulsionado si se quiere, esta modificación pasa inadvertida por ellos y decimos que «Dios no nos escucha». Entonces tal vez hagamos una peregrinación a un lugar sagrado y al llegar, con el Ego Fisico cansado, nuestro Ego Emocional que se fue limpiando en el camino, nuestro Ego Mental diga por indicación de nuestro Ego espiritual, «Dios mio ayúdame». En ese momento, nuestro campo energético,blanqueado por el esfuerzo, hizo la conexión por vibración con lo Superior.

    Si esto no ocurre asi, si todos los Egos intervienen dando su opinion a mi pedido de auxilio, desde «el otro lado» piensan:»Esta como siempre», y no se dan cuenta de que estamos pidiendo ayuda.
    Debemos pensar que nuestro cerebro 3D decodifica la imagen de nuestro cuerpo físico pero fuera de este plano solo somos vistos como luz con distintas tonalidades.

    Si no somos uno en intencion, no pedimos en voz alta a nuestros guías ¿quienes son los que nos escuchan? Pues nuestros «ayudantes de abajo». Algunos con mejores intenciones que otros, pero su evolución no nos permite salir del juego donde ellos mismos están atrapados cuartodimensionalmente.
    Eso si, estos «auxiliares» no tienen los mismos inconvenientes de decodificación de nuestra realidad que los «ayudantes de arriba» porque nos ven como nosotros nos vemos, tal vez con nuestros campos energéticos, pero seguramente, no nos ven como una nova, porque vibran cuartodimensionalmente.
    Y ni hablar cuando la persona considera «su ángel particular o guia» a su familiar fallecido porque era una excelente persona y la amaba. Alli el apego trascendio a la ilusión de la muerte fisica y ninguna de las dos Almas evoluciona.
    Hay veces que en esa frecuencia son seres que no conocio en este espacio tiempo, «pero que la conocen» en otro espacio-tiempo y existen de por medio pactos y contratos. Entonces la intención de estas energías es kármicamente interesada porque ellos pueden estar ligados a nosotros en distintos lados del velo de la ilusión del Juego del Laberinto, distintos espacios tiempo, y si nosotros elevamos nuestra frecuencia, ellos quedaran solos y ya no podrán utilizar nuestra energía de conexión con Dios de la cual viven, por su desconexión de la Fuente. Por eso están muy interesados en que no avancemos. Este fenomeno se llama subyugación. Se
    caracteriza en que la energía seduce, subyuga, a su objetivo de forma tal de alimentar en el su Ego espiritual a fin de que la iluminación no se produzca y la situación se mantenga hasta la terminación del ciclo.

    Pero ¿Quiénes son los mensajeros que el Padre Madre Dios envía en nuestro auxilio?
    Algunas veces son seres que vibran en nuestra misma armonica pero con una evolución superior y por lo tanto, asistiendonos, ellos también ascienden, porque elevan la frecuencia de su propia escala vibratoria.
    Nosotros le llamamos Maestros.
    Ellos pueden ayudarnos una vez que nosotros hayamos atravesado un Alfa y un Omega que los Elohims construyen constantemente para dar a la Humanidad en evolución la posibilidad de aprender. No antes.
    Cuando estamos atravesando lo que en Ciencias Sagradas se denomina «la noche oscura» o que en los terminos empleados aqui, significa que ingresamos en una etapa de movilización de las energías 4D negativas de nuestra rueda kármica con el propósito de ascenderlas, renunciando a seguir al Ego/Niño Interior para decir a Dios «Hagase tu Voluntad y no la mia». Cuando lo hacemos, cuando nos vencemos a nosotros mismos, trascendemos un Alfa y un Omega y la ayuda llega. Los enviados, nuestros guías nunca pueden trascender nuestro libre albedrio.

    Pero la mayoria de las veces somos nosotros mismos que venimos en nuestro auxilio desde dimensiones superiores, mundos paralelos con mayor evolucion, etc. (No olvidemos que el Universo es economico).
    ¿Cómo es eso?
    ¿Cómo que nosotros mismos en dimensiones superiores?
    Bueno, si no lo saben les doy una noticia, también somos multidimensionales fuera de la esfera kármica. No todos los seres de este planeta, solo los que son semillas galácticas o estelares.
    Una vez que superamos gran parte de los aprendizajes kármicos de este espacio-tiempo, estamos en condiciones de conectarnos con nuestra frecuencia galáctica la cual espera nuestro despertar para ayudarnos a trabajar multidimensionalmente en la esfera kármica, en el Experimento Terra.

    Escucho preguntas:
    ¿Cómo se si soy una semilla galáctica? Es simple. No hubieras llegado nunca a este capitulo. Y si no eres una semilla galáctica y eres una semilla de la Tierra, has despertado y vibras como si fueras una, y esto se basa en vibración no en títulos adquiridos ni otorgados por nadie. Asi que considerate una y comienza a trabajar por el Plan. Comienza a conectar con tus guias, los mensajeros de Luz que te corresponden por vibración. Hablales y empezaras a escuchar que te responden. Ellos te ayudaran a poder dar el salto cuantico para ganar el Juego y hacerte cargo de lo que has venido a hacer a este plano.

    Escrito por Brinda Mair · Categorías: Abandona el Laberinto, Blog, Estrategias del Juego-libro · Etiquetas: Estrategia Los Mensajeros de Luz

    Abandona el Laberinto: Estrategia El Perro de Pavlov

    Estrategia El Perro de PavlovSi en tu vida una energía con la cual siempre tropiezas sin importar las vueltas que des, estás ligado a ella por la Estrategia El perro de Pavlov.

    ¿Puedes reconocerte a ti mismo encontrando siempre las mismas energías en el Laberinto? ¿Cuál es la energía con la cual siempre tropiezas sin importar las vueltas que des? Tal vez se trate de una persona, o de un nombre, o de un número al que como perro de Pavlov detectas, tal como un sabroso hueso o atraes como pulgas…

    El conductismo, escuela psicológica que intentó explicar y predecir la conducta humana observable como respuesta ante un determinado estímulo, tomó para fundamentar teóricamente su postulado, una experiencia.

    La misma fue llevada a cabo por el médico ruso Pavlov.

    ¿En qué consistió la experiencia de Pavlov?

    Este observó que a los perros que tenía en su laboratorio, les bastaba oír los pasos de la persona que les traía la comida para comenzar a salivar y a segregar jugos gástricos, lo cual hacía suponer que los perros habían aprendido a anticipar la comida. Agregó en su experiencia una campana y cuando los perros la escuchaban sin ver comida, comenzaban a salivar, con lo cual concluyo que los perros habían incorporado un conocimiento. A esto lo llamó reflejo condicionado.

    Los humanos muchas veces incorporamos un aprendizaje por reflejo condicionado.
    Al igual que el perro de Pavlov, las acciones que realizamos en nuestra vida, nos conducen a consecuencias positivas o negativas que nos permiten inferir resultados y elaborar una creencia sobre nosotros, sobre los otros, sobre nuestra realidad 3D. En respuesta a esa creencia elaboramos una línea de conducta o mecanismo para actuar en situaciones similares. Estos mecanismos son adquiridos por nuestro Ego/Niño Interior en la primera infancia en respuesta al éxito que tuvo al emplearla, lo cual afianzó la conducta clasificándola de exitosa o positiva.

    Nosotros sabemos que lo que se manifiesta en el mundo físico es el reflejo de una dinámica interna. “Como es arriba, es abajo y como es abajo, es arriba” – Ley de Correspondencia.
    ¿A qué estaremos reaccionando como el Perro de Pavlov? Pues a la energía.
    Siempre el ser humano se movió en el mundo en 3D por vibración en respuesta a la energía que se manifiesta en conductas observables, pero estando en 3D, al efecto lo llamo causa. Sin embargo, al ser aún lenta la energía 4D, la reacomodación energética podía tardar años. Actualmente, esto ha cambiado considerablemente y las personas “comunes” comienzan a abrir frecuencias que desconocen y las confunden porque no responden al hemisferio izquierdo de nuestro cerebro, a lo lógico, a lo observable de la 3D, sino que responden al hemisferio derecho, a lo ilógico, a lo no observable a simple vista, a la 4D.
    La persona en 3D no tiene AÚN contexto para manejar esto. Su situación actual es como cuando al Perro de Pavlov, le cambiaron los pasos por la campana para anunciarle su comida.
    La persona en 3D trata hoy de encontrar contexto para saber que significa la energía en forma de sensaciones inexplicables que percibe y que la confunden. Tal como el perro que no sabía si habría comida o no después de la campana. Debe incorporar el aprendizaje de la 4D.

    En cambio, los sensitivos que siempre sintieron la 4D, en un primer momento estaban en terreno conocido como peces en el agua. Pero a medida que la vibración planetaria se incrementa, comienzan a verse cada vez más expuestos a una serie de estímulos diversos, variados y muy próximos, provenientes de las polaridades de la 4D que están percibiendo. Esto sería como si al Perro de Pavlov le tocaran campanas cada dos minutos hacia distintos lados. Esto confunde a cualquiera hasta paralizarlo.
    Si el sensitivo antes escuchaba una campana que le decía sí o no, ahora escucha sí, no, tal vez, seguro, mañana. Tiene más percepciones e intensificación de las mismas a punto tal de afectarle física y emocionalmente por el cúmulo de energías 4D que percibe kármicamente en su cuerpo etérico.

    Demos un ejemplo de por qué ocurre

    La Era de Acuario abre los corazones al Amor Incondicional y hace que muchos confundan el Amor 5D con amor 4D que se materializa en el físico. El ser 3D está aún descolocado, el pobre entre tantas sensaciones nuevas.
    Lo que ocurre, es que las emociones (4D) se confunden porque ese ser que tengo adelante y que me moviliza tantas sensaciones “ilógicas” fue mi padre, mi amante, mi hija. Mis Yo-multidimensionales que tengo “calzados sobre mí como si fueran trajes” lo reconocen y lo aman inmediatamente. Y mi Yo-Personalidad se encuentra en mi célula de tiempo, sintiendo amor por un desconocido como si lo conociera desde siempre. Mientras que la pentadimensionalidad se abre para darme la oportunidad de recobrar mi maestría despertando de la ilusión y centrándome en mi hoy: VIENDO y siendo consciente de mi multidimensionalidad y NO DE LO QUE LA ILUSIÓN ME MUESTRA (tanto en 3D como en 4D).

    Debemos aprender que estamos reaccionando ante el estímulo de energía proveniente de otros espacios-tiempo, por más que la ilusión nos muestre seres físicos y creamos que son ellos los que nos movilizan en nuestro Ahora.
    Tenemos que elevar nuestra frecuencia para “ver el juego desde arriba” y despertar rápido del sopor que me induce el contacto con esa energía. Si no lo hiciera, ingresaré en otro sendero del karma pensando que encontré el amor de mi vida, cuando, en realidad, fui atrapado en un encantamiento de la energía kármica.
    Para ello se hace necesario que aprenda a diferenciar estímulos pese a la diversidad y proximidad de los mismos. El no aprender a hacerlo, puede afectar el psiquismo de quien tiene los canales abiertos.

    El Sadismo de Pavlov

    Aunque les parezca mentira, el sádico de Pavlov lo comprobó en 3D con su pobre perro (y sabemos que la dinámica externa es el espejo de una dinámica interna). Él puso en práctica el siguiente experimento. Enseñó al perro una mancha circular de luz brillante que precedía el darle alimento y una mancha elíptica antes de aplicarle una corriente eléctrica. El perro aprendió a distinguir claramente los círculos de las elipses, gozando con los primeros y evitando las últimas con espanto. Pavlov disminuyó entonces gradualmente la excentricidad de la elipse, haciéndola cada vez más parecida a un círculo. Durante largo tiempo, el perro continuó distinguiendo claramente ambas figuras. Finalmente, llegó el día en que no pudo reconocerlas y se dedicó a aullar y a forcejear hasta casi enloquecer, porque su miedo bloqueó el percibir la diferencia. La proximidad y semejanza de estímulos no reconocidos por el hemisferio izquierdo que podían dar lugar a una experiencia dolorosa, hizo que el perro cayera en un estado de excitación que no podía controlar.
    (1)

    Gracias a Dios, los humanos tenemos una ventaja sobre este pobre animal: podemos iluminarnos y elevar nuestra frecuencia vibracional para que la cantidad, diversidad y semejanza de estímulos que estamos recibiendo no nos afecte física, emocional ni psíquicamente por la hiperestimulación cuartodimensional. Pidan Iluminación Cerebral (2)

    (1) Bertrand Russell: “La Perspectiva Científica”.

    (2) Ver “Técnica para pedir Iluminación Cerebral”

    Escrito por Brinda Mair · Categorías: Abandona el Laberinto, Blog, Estrategias del Juego-libro · Etiquetas: Estrategia El perro de Pavlov

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