Preparación del óleo sagrado u óleo catecuménico. Su origen se remonta a los primeros tiempos del cristianismo y a su utilización por los cristianos de las catacumbas. Aprende a consagrar el óleo para utilizarlo en las técnicas de Ciencias Sagradas y en el trabajo espiritual personal.
Ingredientes
1 frasco gotero de color ámbar de 30 ml.
15 ml de aceite de oliva puro o aceite de uva de buena calidad. No puede ser una mezcla.
15 ml de agua potenciada con Reiki, Agua Bendita o agua de manantial. No utilizar agua bendecida.
¿Qué diferencia existe entre el agua bendita y el agua bendecida?
El Agua Bendita se prepara ritualmente con sal gruesa durante la Semana Santa. Se deja al sereno durante tres noches, bajo la luz del plenilunio, y se consagra el Sábado de Gloria.
El agua bendecida, en cambio, es el agua mineral que se compra y se lleva ante un sacerdote para que la bendiga. Para esta preparación no posee otro poder vibratorio que el propio del agua. Por esta razón, si no se dispone de Agua Bendita, es preferible utilizar agua de manantial o potenciada mediante una técnica de bioenergía tal como por ejemplo, reiki.
Cómo se sutiliza el óleo
El óleo se sutiliza mediante una técnica de sucusión. El término procede del latín succussio, que significa «sacudida» o «agitación fuerte», aunque su uso como procedimiento específico pertenece principalmente a la homeopatía. Dentro de la doctrina homeopática, la combinación de dilución y sucusión recibe el nombre de dinamización o potenciación.
La sucusión también está presente en antiguas técnicas de Ciencias Sagradas. En ellas se considera que, al agitar rítmicamente una sustancia, se moviliza y potencia la energía contenida en su materia.
La oración actúa entonces como un disolvente espiritual: deshace la energía negativa que haya podido quedar atrapada en un objeto, una situación o una persona. Al mismo tiempo, imprime una finalidad a la energía movilizada por la técnica de sucusión y la orienta hacia el propósito de la preparación.
De este modo, la sucusión potencia y sutiliza al óleo actuando sobre su materia, mientras que la oración la purifica y le confiere una dirección. La intención del operador, en comunión con su ser superior, enlaza ambos procesos y sostiene el propósito durante toda la preparación del óleo.
Paso a paso para consagrar el óleo
- Vierte todos los ingredientes dentro del frasco y ciérralo herméticamente.
- Agita el frasco rítmicamente hasta completar 99 movimientos de sucusión, mientras realizas la consagración mediante una de estas dos formas:
- Reza el rosario, distribuyendo los 99 movimientos de sucusión a intervalos regulares a lo largo de la oración.
- Acompaña cada uno de los 99 movimientos con la jaculatoria: «Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí».
Que el Espíritu nos guíe Siempre
Un abrazo de luz
Brinda Mair