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Festividad de San Silvestre: agradecer y recibir el nuevo año

Festividad de San SilvestreLa festividad de San Silvestre permite agradecer por el año que termina y dar la bienvenida al nuevo año.  Conoce rituales de fin de año para pedir que lo pendiente se abra paso en un nuevo comienzo.

Cada 31 de diciembre, la Iglesia recuerda a San Silvestre I, papa.

Se lo suele llamar el último santo del año por la fecha de su celebración. Aunque el santoral recuerda también a otros santos ese día, su nombre ha quedado especialmente unido a la despedida del año civil.

Llegamos a esta fecha con una mezcla de sentimientos. Hay alegrías que quisiéramos prolongar, ausencias que duelen y asuntos que todavía esperan una respuesta. Entre los preparativos de la noche, podemos reservar un momento para mirar lo vivido y decidir cómo queremos continuar.

San Silvestre, el santo que despide el año

Silvestre I fue papa entre los años 314 y 335, durante el gobierno del emperador Constantino. Le correspondió acompañar a una Iglesia que salía de las persecuciones y comenzaba a celebrar públicamente su fe.

Murió el 31 de diciembre del año 335. Por eso se lo recuerda en esa fecha. La coincidencia con el cierre del calendario permite asociar su memoria con una reflexión sobre el tiempo y los cambios que atravesamos.

Sin embargo, los rituales de fin de año que siguen son una propuesta de práctica personal. No constituyen una ceremonia oficial dedicada a este santo ni una costumbre que podamos atribuirle históricamente.

Agradecer lo recibido antes de pedir lo que falta

En la tradición católica, el Te Deum es un himno de alabanza que se canta al terminar el año para agradecer a Dios. En las celebraciones vaticanas acompaña las primeras vísperas de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios.

Esta acción de gracias nos invita a detenernos en aquello que, por cotidiano, dejamos de valorar. La persona que nos acompañó. Una dificultad que pudimos atravesar. El alimento compartido. Una oportunidad que llegó cuando ya habíamos perdido la esperanza.

Agradecer tampoco exige llamar bueno a todo lo ocurrido. Si has sufrido una pérdida, puedes reconocer tu dolor y agradecer el amor recibido. Ambas cosas tienen lugar en la misma oración.

Para preparar tu propio momento de gratitud al terminar el año, busca un sitio tranquilo y toma dos hojas. En la primera escribe: «Gracias por lo recibido». En la segunda: «Lo que encomiendo para el nuevo año».

  1. Reconoce lo concreto. Escribe en la primera hoja los hechos, las personas y las ayudas por las que deseas dar gracias.
  2. Lee con atención. Detente en cada recuerdo. Puedes agradecer a Dios en voz audible y nombrar a quienes estuvieron presentes.
  3. Haz llegar tu agradecimiento. Si es posible, llama o escribe a alguien cuya ayuda haya sido importante. Que esa persona sepa lo que su gesto significó.

Encomendar lo pendiente y disponerse a recibir

La segunda hoja servirá para ordenar los asuntos pendientes para el nuevo año. Quizá esperas trabajo, una reconciliación, una respuesta o la posibilidad de concluir un proyecto.

Escríbelos sin convertirlos en una lista interminable de exigencias. A veces pedimos que algo llegue, pero todavía necesitamos preparar el lugar que ocupará en nuestra vida.

  1. Nombra lo que esperas. Expresa cada petición de manera clara. Distingue lo que deseas de aquello que realmente necesitas.
  2. Revisa lo que depende de ti. Junto a cada asunto, escribe un paso posible: enviar una solicitud, pedir orientación o retomar una tarea.
  3. Encomienda lo que no puedes controlar. Pide discernimiento para reconocer una oportunidad y paciencia para respetar los tiempos y las decisiones ajenas.
  4. Conserva la hoja. Pon una fecha para volver a leerla durante enero. Así podrás reconocer los avances y revisar lo que necesita otro rumbo.

Recibir lo pendiente puede significar que llegue una respuesta esperada. Otras veces implica descubrir una solución distinta. Por eso, deja espacio para aquello que hoy todavía no sabes imaginar.

Una oración para cerrar el año

Puedes terminar esta práctica con la siguiente oración propuesta para este momento. No es una plegaria tradicional de San Silvestre:

Señor, gracias por cuanto he recibido durante este año.
Gracias por quienes me acompañaron y por las ayudas que pude reconocer.
Te presento también mi dolor, mis errores y aquello que quedó inconcluso.
Dame claridad para reparar lo que esté en mis manos.
Encomiendo a tu cuidado mis necesidades y mis proyectos.
Ayúdame a reconocer las oportunidades del nuevo año y a actuar cuando llegue el momento.
Por intercesión de San Silvestre, acompáñame en este cambio de año.
Amén.

Al celebrar la festividad de San Silvestre, puedes acompañar tu oración con un gesto de ayuda. Compartir alimento, visitar a alguien solo o cumplir una promesa pendiente también expresa gratitud.

Tal vez haya algo que deseas recibir y que otra persona también espera de ti: una respuesta, una disculpa, una visita. Antes de terminar el año, mira si puedes dar tú ese primer paso.

Un abrazo de Luz
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Ciencias Sagradas, Santoral · Etiquetas: gratitud, oración., proyectos, Te Deum

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