La meditación expansiva y continua no es un ideal inalcanzable, sino una posibilidad real cuando comprendemos que puede integrarse a cada momento de nuestra vida. ¿Es posible vivir en meditación constante? Esa es la pregunta que muchos nos hacemos cuando los breves minutos diarios de práctica ya no bastan para sostener la paz que anhelamos.
Recibí hace poco el mensaje de Ana, una persona sensible que comenzó a practicar la meditación tras descubrir esta página. Me dijo:
“Descubrí tu sitio y comencé a recibir tus correos diarios, encontrando en ellos muchas respuestas. Cada noche practico la meditación y he empezado a experimentar una vibración intensa que parece expandirse más allá de los límites de mi cuerpo. Esta vibración me ha llevado a preguntarme si debo seguir explorándola o simplemente continuar con mi técnica habitual de ‘no mente’.”
Lo que Ana describe es una experiencia real, profunda, y no poco frecuente entre quienes perseveran en la práctica. Es una conexión vibratoria con el Todo, con lo que nos trasciende. No es producto de la sugestión, ni de un ejercicio mental: es la manifestación energética de un estado de conciencia expandido. El cuerpo vibra porque la energía ya no se detiene en los bordes físicos. Sin embargo, es importante recordar que las herramientas como los mantras, la música o la técnica misma son solo vehículos. El fin no está en ellas, sino en lo que facilitan: un silencio interior que nos ancla en la Presencia.
Mantener ese estado más allá del momento de quietud es el gran desafío. Vivir en estado de meditación no implica estar aislado ni inmóvil. Implica conservar la conciencia encendida en cada acto cotidiano. Caminar con atención. Respirar con intención. Mirar sin juzgar. Escuchar desde el corazón. Sentir la vida sin resistirse a ella. No hay una receta universal. Hay una disposición interna que se cultiva, día a día. Esa es la clave para sostener una meditación expansiva y continua, más allá de cualquier técnica.
Invito a quienes están en esta búsqueda a expandir la práctica meditativa, aprendiendo a vivir en meditación constante, más allá de los instantes reservados para ella. Prueba, por ejemplo, sostener durante siete días dos prácticas clave: el “Aquietamiento para un mental activo” y “Activación del Ara con el Elemental del Cuerpo. La Llama Trina”. Son dos puertas de acceso a ese estado continuo que tanto anhelamos: un lugar interno donde el ruido del mundo ya no domina.
Que el Espíritu nos guíe siempre.
Con Amor Incondicional,
Brinda Mair
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