Mi Credo es una declaración de aquello en lo que creo. Porque no basta solo con creer: expresar nuestras creencias moviliza la energía de la intención. A imagen y semejanza del Padre, utilizamos el Verbo Creador para dar vida a aquello que decimos.
Queridos amigos del Alma:
De las oraciones cristianas, hay una que jamás utilizo y es el Credo. Me tomo muy en serio las palabras y no puedo repetir aquello en lo que no creo plenamente. Por eso, cuando alguna de las técnicas que realizo lo incluye, suelo omitirlo o reemplazarlo por “La Gran Invocación”.
Sin embargo, había en mí una declaración de principios que aún no había expresado.
En la noche de la fiesta de San Miguel Arcángel, mis guías me hicieron ver que se acercaban épocas en que la fe en Dios sería puesta en tela de juicio. Para mí, un mundo sin fe espiritual vuelve vacía la existencia. Pero la fe, cuando no está acompañada por el Conocimiento Superior, también puede debilitarse y profundizar la ilusión de separación.
En la noche del lunes recibí una pregunta que me llevó a replantearme por escrito mis propias creencias: “¿En qué creo?”. Así nació este credo.
Comparto contigo mi declaración de fe. En mi Espejo, te invito a realizar este ejercicio y encontrar tus propias palabras. Es una forma de marcar el rumbo, una especie de brújula de fe… Así lo siento.
Mi Credo
Por Brinda Mair
- Creo en la existencia de la energía universal que llamamos Dios, entre muchos otros nombres, y que contiene a todos los universos o niveles de consciencia.
- Creo que esa energía está compuesta por aspectos masculinos y femeninos, reflejados en distintas culturas mediante diferentes modelos e imágenes, y que ambos son parte del Uno.
- Creo en la figura de Jesús de Nazaret como la más afín a mí, entre tantos maestros que vinieron a este plano buscando expandir conciencias y sembrar la frecuencia crística.
- Creo en la Madre Cósmica, que me refleja en la Tierra como a una de sus criaturas. Creo en la imagen de María que la representa y en las muchas diosas mediante las cuales la consciencia humana reconoce a la Energía Universal Femenina.
- Creo en la existencia de los seres visibles e invisibles de la naturaleza, criaturas de la Creación que comparten con el hombre esta Tierra.
- Creo en los muchos mundos habitados de la Creación y en la existencia humana como una pieza necesaria dentro del equilibrio del mandala cósmico.
- Creo en el hombre como síntesis de todos los universos, porque todos los universos están dentro de él.
- Creo en el poder cocreador del hombre, creado a imagen y semejanza del Universo Creador y capaz también de cocrear universos.
- Creo en la existencia de una sola vida multidimensional en este plano. Creo que todas nuestras vidas transcurren hoy, sin pasado y sin futuro, dentro de un presente eterno.
- Creo en el libre albedrío como motor multidimensional que nos permite manifestarnos en este Universo de la Dualidad, dentro de la polaridad que elegimos vibrar. Creo en la oportunidad de aprender tanto de nuestros aciertos como de nuestros errores.
- Creo en que Somos Uno. Creo que esa unidad comprende tanto la Luz como el karma y que nuestra transformación personal tiene también un alcance colectivo.
- Creo en el religare como oportunidad de volvernos a unir con la Fuente de Amor Universal, cuya energía es alquímica y transformadora.
- Creo en el sacerdocio de la simiente crística, en íntima unión con el Yo Divino.
- Creo en las leyes herméticas porque mi afinidad y mi vibración me indican que en ellas existe justicia dentro del equilibrio universal.
- Creo en la Verdad como energía interdimensional que atraviesa todas las dimensiones, transforma y religa al ser con la Verdad Universal.
- Creo en el Conocimiento Superior guardado en libros de sabiduría ancestral. Creo en su raíz común suprahumana y en su manifestación a través de distintos pueblos, culturas y maestros. Creo que el tiempo de comprender esas enseñanzas con mayor madurez del alma es hoy.
- Creo en la Ascensión personal y planetaria como energías que impulsan a hallar el equilibrio en el Camino del Medio del Árbol de la Vida. Creo en la integración de las polaridades y en su regreso a la unidad.
- Creo en la existencia de ciclos de muerte y resurrección que afectan a todo lo creado en el mundo físico. Creo que la inmortalidad verdadera pertenece al espíritu y no a la forma material.
Vivir aquello en lo que creo
Estas creencias encuentran su sentido en la forma de vivirlas. Para cocrear universos de luz, la primera materia de trabajo es uno mismo y la realidad inmediata que nos rodea. El verdadero viaje comienza en nuestros universos internos: cuanto más avanzamos hacia dentro, más lejos alcanza nuestra acción en el mundo visible.
Desde mi mirada espiritual, la decisión de tomar las riendas de nuestro destino tiene un alcance multidimensional. No necesitamos conocer cada una de nuestras vidas para comenzar a transformar aquello que manifestamos hoy. El conocimiento pierde su propósito cuando nos detiene en la autocomplacencia, la culpa o la autojustificación.
El karma multidimensional tampoco se encuentra separado de nuestra experiencia colectiva. Si Somos Uno, cada transformación interior participa del cambio del conjunto. El libre albedrío nos permite revisar nuestras elecciones y cambiar de dirección cuando sus frutos no coinciden con lo que deseamos.
Por eso, el religare es mucho más que pronunciar palabras bellas o expresar buenos deseos: para cambiar el mundo hay que vibrar en el Amor. Ese amor necesita ser evocado, cultivado y arraigado por voluntad consciente.
Las leyes herméticas, especialmente la Ley de Vibración, forman parte del marco desde el cual comprendo mi experiencia. Para un sensitivo, la realidad también incluye aquello que percibe más allá de los sentidos físicos. Acompañar ese reconocimiento requiere discernimiento, para que el miedo o las apariencias no ocupen el lugar de la comprensión.
A eso he dedicado mi vida: a invitar a otros a experimentar por sí mismos y a despertar el discernimiento mediante la unión de la Fe y el Conocimiento Superior.
La Ascensión personal y planetaria representa, para mí, una transformación profunda de la conciencia. También implica dejar morir formas de ser, apegos y creencias. Aferrarnos a la permanencia de la forma física puede dificultar la aceptación de los ciclos de transformación que atraviesan todo lo creado.
Mi eje motor ha sido siempre volver a conectar al ser que manifestamos aquí y ahora con el ser de luz que vibra en nosotros. Creo que despertar una sensibilidad consciente puede ayudarnos a reconocer el sufrimiento ajeno y a extender nuestro cuidado hacia la Naturaleza y todo lo existente.
Así, el “Somos Uno” deja de ser una idea bella y comienza a convertirse en una experiencia que transforma nuestra manera de actuar. Comprendemos que debemos al otro el mismo cuidado, amor y respeto que nos debemos a nosotros mismos.
Por último, creo que una nueva conciencia nacerá del matrimonio místico entre la Fe y el Conocimiento, Pistis Sophia. Como ocurre en todo matrimonio verdadero, no basta la afinidad: también deben existir compatibilidades. Mientras el conocimiento desprecie a la Fe y la Fe rechace al conocimiento, esa unión seguirá pendiente.
Que el Espíritu nos guíe siempre.
Con Amor Incondicional
Brinda Mair