Sé un observador consciente del Laberinto. Lee las experiencias del taller Abandona el Laberinto y descubre otra forma de vivir tu propia vida.
Comparto contigo pensamientos, sentires y experiencias de mi taller «Abandona el Laberinto». Tal vez, leyendo los mensajes de los iniciados que me han llegado a través del ciberespacio, puedas recrear la dinámica de «leer» la vida. Ellos han aprendido a hacerlo «Con Ojos de Dios«.
Besos de luz,
Brinda Mair
Reconocer el Laberinto y dar los primeros pasos
No sé por qué me sigue impresionando que todos nos metamos en el mismo Laberinto. No basta con que se nos ponga viejo el juego o la rutina: nos quedamos ahí.
Bueno, por lo menos se nos ha enseñado otro camino, otra forma de vivir. Seguramente, darnos cuenta de que estamos enfrascados en un laberinto nos ayudaría a dar los pasos necesarios para liberarnos de él.
Agradecimientos de luz,
Eylon Kuvs — Enviado: lunes, 23 de mayo de 2005, 10:35 a. m.
Bueno, de que me llama el itinerario de la Isla de Pascua, me llama. Ahora, a manifestar. Hay cosas emocionantes en mi camino en estos momentos. Comienzo a vivir una vez más después de un período de estancamiento que yo mismo causé.
Gracias, Brinda. Sabes que estuviste presente en mi vida en el momento oportuno, por dirección divina. Soy pequeño, pero impresiona cuánto escucha el universo. No me di por vencido y apareciste para manifestar la intención divina.
Si nos vemos en Pascua, será una bendición de Dios. Luz para ti y para todos los que te rodean.
Eylon — Enviado: miércoles, 25 de mayo de 2005, 11:02 p. m.
Escuchar a los niños y a la niña interna
A la profesora Brinda Mair, maestra de adultos-niños que empiezan a aprender a vivir por gracia de otra oportunidad.
Querida Brinda:
Tú dices que, cuando Dios quiere que aprendamos algo, envía personas con un indicador común. Pues bien, hace tiempo que los niños vienen a mí y no sabía por qué. Mis procesos personales me llevan, indefectiblemente y para bien, a sanar a mi niña interna. Entonces vienen más niños, ahora para tratarlos en el gabinete.
¿Qué hacer? Tomo un taxi y veo a su hijito de dos años sentado al lado del conductor. ¿Alguien ha subido a un taxi cuyo conductor llevara a su hijo como acompañante?
Más adelante, durante el trayecto, veo en la acera a un personaje oscuro del pasado que no había vuelto a ver. En medio de toda esta ola, se me hace patente la necesidad de limpiar y separar la paja del trigo.
¿Qué significa todo esto? «Dejad que los niños vengan a mí», dice Jesucristo. Desde mi interpretación espiritual, siento que cancelamos constantemente las gracias de quienes traen el Pan de Vida bajo el brazo.
A veces no los atiendo o no sé qué hacer por miedo o porque siento que fuimos castrados. Otras veces, los padres no los escuchamos. Desde esa lectura simbólica, interpreto sus enfermedades como una limpieza de lo que no hemos resuelto.
Yo no sabía expresarme, hilvanar ideas, razonar ni abrir mi coronario, mi terraza al Cielo, para recibir Revelación. Y mi hijo se atornilla la lengua: «piercing», le dicen.
No escuchamos a nuestros hijos-niños internos, que vienen con el Pan bajo el brazo de la Revelación. Traen la Buena Nueva a nuestro mundo. Sin embargo, no nos escuchamos ni escuchamos a Dios.
Nos techamos el Cielo, nos tapamos la terraza al Cielo. Cerramos el paso a la Revelación, a la Verdad de Dios que viene a nosotros para evolucionar.
Dejemos que Dios entre en nosotros a través de nuestro chakra corona. Escuchemos lo que tiene para decirnos mediante sus mensajeros: nuestras creaciones, nuestros espejos-hijos. No lo hicimos antes con nosotros mismos y, ahora, el barullo mental nos estresa y confunde.
Paz y serenidad de espíritu. Atravesar nuestra 4D personal para escuchar en silencio.
Gracias por enseñarme el primer grado de adulto: aprender a escribir nuevamente las páginas de una vida nueva.
Dejar de repetir los mismos juegos
Yo, Maiaj, voy saliendo del Limbo, cansada de repetir juegos de niños en el Laberinto. Me he golpeado tanto, y cada vez más fuerte, contra las mismas paredes.
Los chichones duelen tanto que ya no queremos más. Ahí empezamos a hacer los deberes de la tarea espiritual. Vamos limpiando y salimos.
Luego, en el Limbo, la nada: nada es. Finalmente, miramos hacia arriba, queriendo ver de verdad. Nos atrevemos a cruzar el umbral y se abren las puertas del Cielo. El Cielo queda abierto para recibir lo que el Padre tiene en abundancia para nosotros.
Madurar, sembrar y cosechar una vida nueva en una Tierra Nueva.
Gracias de todo corazón. La Gran Obra continúa, impregnando nuestro campo energético con semillas de Luz, Talento, Fortuna y todo lo bueno de Dios.
Con amor,
Maiaj — Enviado: sábado, 30 de abril de 2005, 9:31 a. m.
La felicidad de vivir el presente
Querida Brinda:
Extraño tu contacto con nosotros, tus alumnos. También respeto tu silencio. Quiero contarte algo, por si en algún momento este correo te dice algo.
He descargado de tu página el audio Shemá Israel y, desde ayer, no paro de escucharlo. No encuentro palabras para contarte la emoción que me embarga. Se me hace un tremendo nudo en la garganta y las lágrimas ruedan por mis mejillas. No sé por qué siento tanto.
¿Qué será, Brinda, lo que mueve en mí? ¿De dónde vengo? ¿De dónde traigo ese sentimiento de placer con ese tema?
Vuelven a pasar por mi retina las imágenes del día en que lo bailamos en tu casa, en el taller del 2 de abril. Recién ahora, al escucharlo nuevamente, me doy cuenta de que en ese lapso experimenté la felicidad.
Me olvidé de dónde estaba y de dónde había llegado. No tenía pasado ni futuro: solo se presentaba la felicidad.
¡Qué lindo, Brinda! ¡Qué es ser feliz, aunque solo hubiera sido por ese momento! O, mejor dicho, ahora me doy cuenta de lo que fue: ser feliz sin pensar que luego podría pasar ese sentimiento.
No estaba ese miedo que generalmente se siente a que el momento de felicidad pase. En ese instante no cabían en mí el futuro ni el pasado. Por eso, no sentía miedo a que se terminara.
Gracias, Brinda, por todo el material que nos aportas para nuestro crecimiento. Gracias por estar.
Un abrazo desde el alma.
Mabel — Enviado: miércoles, 13 de julio de 2005, 3:06 p. m.
El Laberinto también aparece durante un viaje
¡Hola, Brinda querida!
Acabo de leer tu mensaje. Te escribo desde Rímini, Italia. Te cuento que, cuando llegué a Roma, el primer paseo que hice me condujo hacia la «Boca de la Verdad». Me resultó emocionante. Le escribí a Caro sobre esto.
Caminé mucho y nos perdíamos a cada paso. Me sentí en un verdadero laberinto. También sentí que estaba en la Torre de Babel. Había muchísima gente en todas partes: multitudes, y yo acostumbrada a Neuquén. ¡Todos hablaban lenguas diferentes!
Recordé mucho tus mensajes en esos momentos. Te envío un fuerte abrazo.
Muluen — Enviado: sábado, 7 de mayo de 2005, 5:59 a. m.
Seguir aprendiendo a pesar de la distancia
Querida Brinda:
Acabo de regresar a mi casa en Cali después de pasar un par de meses en mi país. Quería sintonizarme contigo y encontré la nueva forma de tu sitio web. Es muy bonita y práctica.
Regresé de Europa cuando tú te vas para allá. Pero la distancia y el tiempo son ilusiones, y yo aprendí que te puedo acompañar desde aquí.
Me sentí protegida y sin miedo durante todo el tiempo que estuve en Alemania por cuestiones de salud. Además, he contado con una suerte tremenda.
Me he preparado para unas intervenciones grandes por cinco tumores que han crecido en nueve meses y presentan una estructura inusual. Sin embargo, después de varios exámenes, me confirmaron que son benignos. Mi alegría se transforma en agradecimiento a la vida. Me lleno de energía para devolver este amor que sentía.
Voy a estar pendiente, siguiendo desde lejos tus pasos por el mundo. Releo tus mensajes y entiendo cada vez más.
Cuando te conocí personalmente, hace dieciséis meses y medio, tú abriste un poquito mi talento. Me indicaste cómo abrirlo yo misma y así sigo subiendo, pedazo por pedazo.
Voy descubriendo qué hay detrás de las actuaciones. También, cómo se convive en este teatro que, para unos, es ilusión y, para otros, la realidad.
En mis sueños, a veces te pregunto sobre asuntos que no son muy claros. Es que yo no he buscado otro guía o maestro. De alguna forma, siempre me ha llegado una respuesta acertada.
Ahora estoy otra vez en mi ambiente, con mi gente, frente al ordenador. Entonces, «me suena», como tú dices: algo parecido a un golpecito en el hombro.
Me alegra que me sigas aceptando como tu iniciada y sé que vamos a volver a vernos. Dios sabe cuándo. Mientras tanto, te deseo que puedas sentir todos los envíos de amor.
Te abraza con cariño,
Fam Modec — Enviado: 29 de abril de 2005.
Gracias por compartir.
Los ama incondicionalmente,
Brinda Mair