Gabriel el Ángel del Señor en Nuzul al Quran, nos recuerda su papel como mensajero divino. Siempre que se ha presentado en la historia sagrada lo ha hecho por orden de Dios. Se le reconoce como “el anunciador”, el mensajero que trae una buena nueva. En la Biblia se lo encuentra visitando al profeta Daniel para hablar de los últimos días, a Zacarías para anunciarle el nacimiento de un hijo que sería Juan el Bautista, y a María para comunicarle que daría a luz al Mesías.
¿Sabías que no solo la Biblia cita al ángel Gabriel, sino también el Corán?
A menudo lo llamamos Arcángel Gabriel, aunque la Biblia no lo nombra así. Ese título aparece en el Libro de Enoc y se difundió en el período intermedio entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Sin embargo, la denominación “Arcángel Gabriel” es aceptada por la Iglesia Católica, la Anglicana y la Ortodoxa.
El Corán relata que Gabriel el ángel del Señor en Nuzul al Quram, visitó al profeta Mahoma en la decimoséptima noche del Ramadán para revelar el mensaje divino. Este acontecimiento, conocido como Nuzul al Quran, marcó el inicio de una revelación que se extendería durante 23 años. Cada mensaje fue recibido por los huffaz (memorizadores), quienes lo retenían en su corazón, recitándolo incansablemente.
El árabe fue la lengua elegida porque, al igual que el hebreo o el egipcio, mantiene un vínculo ideográfico con la energía de la luz, algo que las lenguas modernas no logran. Por eso, quienes abrazan el islam procuran aprender árabe para leer el Corán en su lengua original y captar plenamente la fuerza espiritual que contiene.
El Corán se fijó en escritura después de la muerte del Profeta, basándose en la recitación de los memorizadores, sin permitir adaptaciones ni modificaciones como ocurrió con la Biblia.
Aunque muchos de nosotros no sabemos leer árabe, eso no impide reconocer la Munificencia y la Misericordia de Dios reflejadas en todos los pueblos de la Tierra.
Hoy recordamos que Gabriel el Ángel del Señor en Nuzul al Quran, trajo la revelación que ilumina hasta nuestros días, nuestra mente y nuestro camino, guiándonos siempre hacia la comprensión del mensaje divino.
Que el Espíritu nos acompañe siempre.
Un abrazo desde el alma,
Brinda Mair
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