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Síndrome de Fatiga Crónica y los mecanismos de autopreservación

Síndrome de fatiga crónicaLa mirada espiritual sobre la fatiga crónica y los mecanismos de autopreservación, a partir de cartas y reflexiones acerca de la enfermedad. Una reflexión sobre los mecanismos de anclaje desde mi interpretación espiritual.

Este intercambio de 2004 recoge testimonios e interpretaciones espirituales personales. No establece las causas médicas de la enfermedad ni sustituye su diagnóstico o tratamiento.

La encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica es una enfermedad biológica que puede limitar gravemente las actividades cotidianas. Su causa sigue sin conocerse. El esfuerzo físico o mental puede empeorar sus síntomas. Por eso, estas reflexiones no deben interpretarse como una invitación a forzar el cuerpo ni como una atribución de culpa.

Hola, Brinda:

Saludos. Sé que tal vez son muchas las personas que te escriben y estás muy ocupadita.

Soy yo quien te escribió hace poco preguntándote sobre el síndrome de fatiga crónica. Como me pediste, te envié mi información. Sé que no podemos pretender que tengas las respuestas a todas nuestras interrogantes. Pero lo poco que puedas darme de luz sobre ello te lo agradeceré de corazón.

¡Ah! Había olvidado decirte que, cuando mi esposo está cerca de mí, es cuando más fuertes se manifiestan los dolores. ¿De qué manera podré trabajar esta condición tan incapacitante?

Gracias por tu amor, tu tiempo y por estar aquí, dándonos un poco de luz en el camino de nuestras vidas.

¡Un abrazote enorme y un besoooooooo! Bendecida seas…

Con mucho amor, en alas de ángel.
Sereia Lira (Sally)

Enviado: miércoles 28 de abril de 2004, a las 21:48.

Querida Brinda:

Te cuento mi experiencia con el grupo de apoyo a los enfermos de fibromialgia y fatiga crónica. Asisto desde hace unos meses. Habría de decir “enfermas”, pues el 99 % somos mujeres.

Lo comparto desde el punto de vista estrictamente psicológico. Y, “¡casualmente!”, je, je, enlaza con algunas de tus enseñanzas. Por ejemplo, la baja autoestima o desvalorización. También, tener cerca a alguien —padre, marido, jefe, etc.— del tipo agresivo-destructivo. Bueno, vi esa relación una vez que releí lo que había escrito, pero no la hice constar en el mensaje original.

La lección también era para mí. Me he dejado fluir y he captado el mensaje desde el alma y no desde la mente. Mi mente lo tenía asumido, pero el conocimiento tenía que subir otro escalón.

Mil abrazos.
Aynia

Enviado: lunes 3 de mayo de 2004, a las 12:56.

Mi interpretación espiritual de los mecanismos de autopreservación

Queridas Aynia y Sereia:

La persona con estos síntomas busca una solución y encuentra un marco para comprenderlos dentro de un cuadro clínico. Desde mi lectura espiritual, ese contexto psicofísico puede conformar a su Ego mental, mientras sus Egos emocional y físico padecen. Cuando el Ego mental entiende el padecimiento como algo aparentemente sin solución, a la persona puede costarle aún más movilizar sus recursos interiores.

Esta es mi interpretación de la vivencia emocional del diagnóstico. Recibirlo no provoca la enfermedad ni significa que la persona haya renunciado a mejorar.

Te digo lo que he visto y experimentado estos días para intentar comprender este alud de pedidos. Evidentemente, quienes me escribieron sí hicieron lo que dije: pedirle al Cristo la respuesta.

Yo interpreté que esa respuesta me llegó a través de unos síntomas de agotamiento que me afectaron durante 48 horas. Desde mi experiencia espiritual, sentí que comprendí lo que ocurría y pude revertir aquel malestar. Sin embargo, ese episodio no equivale a un diagnóstico de esta enfermedad ni demuestra una forma de curarla.

Desde la enseñanza espiritual que comparto, todos conectamos por aprendizaje con cinco puertas de la pentadimensionalidad.

En cada una de ellas hay energías que llamamos “habitantes del umbral”. Con ellas tenemos los contratos “más pesados”, que afectan a los ciclos kármicos abiertos. Me refiero a “vidas” de nuestro ser multidimensional que tienen el mismo aprendizaje que nuestro HOY.

Podemos vivir felices toda la vida, entretenidos con miles de problemas, sin llegar a manifestar estas experiencias. Cada vez que alcanzamos un nuevo estado de conciencia, se acomoda nuestra geometría y avanzamos hacia distintas puertas.

En un momento dado, acciones o hechos de nuestro hoy nos conectan con la puerta del Plano Azul Original. También nos conectan con su proyección hacia este espacio-tiempo-vida.

En mi interpretación de entonces, vinculaba al habitante del umbral del Plano Azul Original con la inacción, la pereza y el no hacer. A partir de esa lectura, establecía una asociación espiritual con el síndrome de fatiga crónica.

También interpretaba diferencias en la intensidad del padecimiento según la presencia de esa energía en el Plano Azul o en distintos aspectos de la misión. Estas asociaciones pertenecen a mi marco espiritual; no describen causas médicas demostradas. La enfermedad no debe atribuirse a la pereza ni a una falta de voluntad.

Dentro de ese marco, interpretaba que el despertar a un estado de conciencia más expandido podía apartarnos de la ilusión. Entonces, la ilusión activaría energéticamente mecanismos de anclaje y de autopreservación. En aquel intercambio, entendía la enfermedad como una expresión de esos mecanismos.

El asunto es que, desde esta lectura, las puertas atraen por desequilibrio lo que llamo «basura 4D y 6D». La 4D corresponde a pensamientos y emociones negativas de este espacio-tiempo; la 6D, a otros espacios-tiempo.

En esa imagen espiritual, algo de nuestro hoy puede representar una energía tipo «viuda negra» que nos paraliza. El no poder hablar, el no poder decir, el no poder defendernos. Son vivencias que invitan a revisar nuestro lugar en las relaciones y la posibilidad de pedir ayuda.

En mi explicación original, relacionaba esa parálisis con haber aceptado la inacción por pereza o por miedo a actuar. Hoy es necesario distinguir esa interpretación simbólica de una explicación clínica: no permite afirmar qué enferma a una persona.

De igual forma, dentro de esta enseñanza, hablaba de distintos habitantes del umbral. Nueve en total para las frecuencias planetarias que estamos movilizando en el HOY. Los relacionaba con lo que denominaba enfermedades kármicas “raras”, sin una clara definición ni solución médica en aquel intercambio. Esa denominación espiritual no reemplaza la evaluación médica de cada enfermedad.

Haz algo por ti. Si te reconoces en el silencio o el miedo, busca apoyo para expresar lo que necesitas y cuidar tus límites. Romper esa inacción emocional no significa superar por voluntad las limitaciones físicas de una enfermedad.

Un abrazo desde el Alma.
Brinda Mair

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Escrito por Brinda Mair** · Categorías: Blog, Medicinas para el Alma · Etiquetas: ego mental, habitantes del umbral, pentadimensionalidad, Plano Azul Original

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