Descubre qué son las palabras de poder y cómo abrir un umbral espiritual con discernimiento, respeto y fidelidad en las Ciencias Sagradas. Desde la antigüedad, las palabras de poder o fórmulas mágicas permanecieron en secreto por la necesidad de preservar el conocimiento de los profanos o no creyentes. ¿Por qué? Porque utilizar palabras de poder en un ámbito o con un propósito determinado, aseguraba la apertura de un umbral capaz de atraer protección u otras energías deseadas por el convocante. Resulta fundamental para ello, respetar un ritual y /o creencias y estudiar su significado.
La respuesta es sencilla: negarse a respetar lo desconocido contradice la virtud cardinal de la prudencia. El sabio sabe que, aunque algo se ofrezca como oro, puede no serlo. Por eso, conviene tomarse tiempo para discernir antes de actuar, evitando responder de forma automática como un perro de Pavlov ante un estímulo que despierta deseos sin reflexión.
Ayudemos aquí al discernimiento.
En las Ciencias Sagradas, las palabras de poder es una conquista que se alcanza al transitar una etapa de evolución espiritual. Trabajar con ella permite abrir un umbral prometido que moviliza fuerzas invisibles. Este don es concedido por el Espíritu Divino como recompensa al creyente, para alivianar su camino y fortalecer su fe.
Sin embargo, hoy todo se quiere rápido y sin esfuerzo, sin fidelidad a un camino, sin respeto al propio poder y, sobre todo, sin sabiduría.
Todo en nuestro mundo es dual. Parece incluso que Dios se ha partido en dos: existe el Bien y el Mal, y muchos piden a uno u otro según su deseo y circunstancia. Incluso aquellos que se consideran “buena gente” a veces no pueden evitar críticas o pensamientos negativos dirigidos contra otros. Sin darse cuenta, invocan fuerzas contrarias a la luz, aun en conversaciones aparentemente inofensivas.
Teniendo en cuenta esto, ¿imaginas el poder de abrir un umbral guiado solo por el deseo humano? Compáralo con un país superpotencia que controlara el clima: ¿sería altruista o usaría ese poder para imponer su voluntad? Lo mismo ocurre con los poderes espirituales.
Cuando un profano —o alguien no dedicado a una práctica esotérica específica— pronuncia palabras de poder, en el mejor de los casos, nada ocurre. Esto puede suceder porque la persona posee una protección especial que la resguarda de sus propios “auto-desastres”, preservándola para un futuro que aún desconoce. Pero si esa protección no existiese, la palabra de poder puede llegar a abrir un umbral espiritual para el que aun no estuviera preparado.
Cada umbral espiritual es como un peaje: hay que “pagar” para atravesarlos. Según la creencia que los rige, la moneda de pago puede ser devoción, sacrificios, renuncias, fidelidad, o actos rituales. Todo forma parte del vínculo con el canal invocado.
Es importante comprender que en cada umbral coexisten las dos polaridades de la frecuencia que se activa. En el de la Abundancia también habitan la Escasez y la Avaricia. En el de la Verdad se oculta la Mentira. Así ocurre con todos los rayos cósmicos, tal como enseña la Metafísica. Por eso, abrir un umbral depende siempre del respeto y la fidelidad hacia el canal invocado.
Hoy vemos en Internet cadenas de oración que utilizan palabras de poder extraídas de contextos sagrados sin el debido respeto. Se promete un resultado milagroso si se reenvía un correo “x” veces, pero… ¿quién crees que te escucha? Solo la soberbia humana puede hacerte creer que puedes manipular a Dios. Usar una palabra de poder sin fidelidad es como intentar forzar una llave que no te pertenece.
Siempre hay un precio. Es parte de este mundo regido por energías densas que intervienen según el valor de tu deseo. Si pides algo que no has conquistado, no esperes un “pase libre”.
En la dualidad existen distintas “monedas” de pago espiritual para movilizar energías en el Plano Astral, y atravesar un umbral espiritual donde los deseos humanos suelen quedar trabados. Algunos cultos pagan con sacrificios de animales, porque la Sangre de Cristo no es aceptada por quienes vibran en esas frecuencias. Para ellos, la sangre vertida es su moneda.
Pero todo está cambiando. Hoy, la humanidad vibra más intensamente en el cuerpo etérico, y la moneda de sangre propia del plano físico está siendo reemplazada por el intercambio de energías. Esto implica que, en lugar de sangre, se ofrecen emociones como dolor, frustración o sensación de no merecimiento, alimentando cadenas invisibles que se fortalecen también a través de Internet.
Cuando se te pide “pagar” con cierta cantidad de “energías-personas” para activar algo, en realidad te están pidiendo que fortalezcas una cadena que no controlas. Así como ocurre con la recopilación de datos visibles en la red, también sucede en planos invisibles. Es la Ley Hermética de Correspondencia en acción.
Discierne y revisa tu fe: ¿encaja con tu credo pagar con esa moneda? Debes ser consciente de tus acciones, tanto en lo material como en lo espiritual. La Luz Verdadera siempre invita a pasar la información por el tamiz del discernimiento. La Oscuridad, en cambio, teme que hagas preguntas.
Que el Espíritu nos guíe siempre.
Un abrazo desde el Alma,
*Brinda Mair*
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