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El ataque de pánico es una patología espiritual de los «nuevos psíquicos»

El ataque de pánico es una patología espiritualEl ataque de pánico y los nuevos psíquicos: una mirada espiritual sobre el miedo al miedo, el despertar y la búsqueda de equilibrio interior. Una reflexión sobre la situación de pánico desde mi visión espiritual. Fobias y depresiones desde esta perspectiva.

En este artículo comparto mi interpretación espiritual del despertar y de lo que he llamado sus patologías espirituales. Estas ideas no constituyen una explicación médica de los síntomas ni permiten identificar sus causas. El acompañamiento espiritual puede convivir con la atención profesional, pero no reemplaza el diagnóstico ni el tratamiento.

Desde mi punto de vista energético, interpreto algunas experiencias de pánico como una vivencia que la mente lógica no encuentra cómo comprender. Dentro de esta lectura, la persona desconoce lo que ha experimentado y carece de un marco para interpretarlo. El cuerpo responde con una intensa sensación de alarma, aunque no se reconozca un desencadenante. Cuando la experiencia se repite inesperadamente, aparece el temor a padecer otro episodio: el “miedo al miedo”.

Hablaré aquí, en forma general, de algunas situaciones energético-espirituales que relaciono con estas experiencias. También abordaré su relación, dentro de mi visión, con los cambios planetarios y la disolución de los velos interdimensionales.

En las fobias, el miedo suele vincularse con un objeto o una situación identificable. Un ataque de pánico, en cambio, puede aparecer sin un desencadenante evidente para quien lo experimenta. La valoración profesional permite distinguir estas situaciones y orientar su atención.

Desde mi lectura multidimensional, interpreto ciertas fobias como recuerdos de otras experiencias del ser. El miedo que aquí parece virtual tendría, dentro de esa interpretación, una referencia real del otro lado del velo. Por ejemplo, alguien puede temer al fuego sin haberse quemado ni haber presenciado un incendio. Esta explicación pertenece al terreno de las creencias espirituales; no demuestra el origen de una fobia.

En ese marco, el revivir energético de otro espacio-tiempo-vida podría expresarse durante la infancia mediante pesadillas. A medida que el niño crece, ese recuerdo adquiriría distintas formas. Si el ciclo kármico abierto se cerró o se reforzó el velo de separación, de adulto podría olvidarlo. Dentro de esta interpretación, el recuerdo reaparecería si ese velo volviera a disolverse.

En otros casos, imagino ese recuerdo inconsciente como un archivo que permanece inactivo en una computadora. En una fecha precisa se activa y comienza a alterar su funcionamiento. Utilizo esta comparación para describir mi interpretación de la disolución de los velos interdimensionales. La relaciono con el momento en que se reúnen las piezas del juego del karma en la pentadimensionalidad abierta.

Tomemos como ejemplo el miedo a las alturas o acrofobia. La persona siente terror al aproximarse a un balcón o atravesar un puente, aunque existan barreras de seguridad suficientes. Desde mi visión, esa imagen podría evocar una caída en otra experiencia de su ser multidimensional. No obstante, esa asociación espiritual no permite establecer qué causa el miedo de una persona concreta.

También he interpretado las depresiones cíclicas mediante la imagen de un recuerdo multidimensional inconsciente. Dentro de esa lectura, lo relaciono con muertes prematuras, abortos o suicidios que la persona reviviría de manera estacional. No se trata de causas clínicas demostradas.

La sensación de encierro puede resultar muy intensa. Quien la atraviesa puede sentir que ningún esfuerzo propio ni ninguna ayuda cercana consigue alcanzarlo. En mi lenguaje espiritual, lo comparo con permanecer dentro de un capullo del que no se encuentra la salida. Esa imagen intenta expresar el sufrimiento, sin convertirlo en una condena ni atribuirlo a una culpa personal.

La atención de estos cuadros requiere una evaluación individual. El tratamiento profesional del trastorno de pánico puede incluir psicoterapia, medicamentos o ambos. En el caso de la bipolaridad, los profesionales pueden indicar estabilizadores del estado de ánimo, como el litio, según las necesidades de cada persona.

No hay evidencia clínica de que estos medicamentos bloqueen la conexión espiritual ni conviertan la vida interior en una cárcel. Recibir tratamiento no representa una falta de fe ni un fracaso del camino personal. Cualquier dificultad con la medicación debe conversarse con el profesional que la indicó, sin suspenderla por cuenta propia.

Hablemos ahora de la situación de pánico que sobreviene sin un desencadenante visible.

Expliquemos la sensación de vulnerabilidad en el Espejo con un hecho 3D. Imaginemos un intento de robo o una agresión. Después, la persona puede permanecer pendiente de cualquier movimiento a su alrededor. Mira por el rabillo del ojo, busca compañía y procura evitar aquello que le recuerda el peligro. Emprende acciones para sentirse nuevamente a salvo.

La imagen de un intruso en la “casa interna” expresa esa pérdida de seguridad. Es como despertar en medio de la noche y descubrir que alguien ha entrado en el dormitorio. Aunque después se retire, puede permanecer el miedo a su regreso. La incertidumbre aumenta cuando no se comprende cómo ocurrió aquello que parecía imposible.

Utilizo esta imagen como una comparación del sentimiento de invasión. Sentir esa amenaza no demuestra que exista un agresor invisible ni una entidad espiritual presente.

Como es abajo, es arriba. En mi lectura energética, esta comparación permite hablar de una seguridad interior que parece quebrarse inesperadamente. Si los episodios se repiten, el temor puede ocupar cada vez más espacio en la vida cotidiana. Por eso conviene buscar atención temprana y sumar los apoyos personales que ayuden a recuperar estabilidad.

El trabajo espiritual puede acompañar esa reconquista interior. Sin embargo, no permite determinar por sí mismo la gravedad de los síntomas ni sustituye la ayuda profesional.

Imaginemos ahora a una persona que viaja en automóvil por una ruta que atraviesa un lugar descampado. De pronto percibe algo extraño, se asusta y no encuentra una explicación que la tranquilice. Dentro de mi visión espiritual, he relacionado estas vivencias con lo que denomino corredores energéticos.

La persona puede interpretar que una energía la rozó y que su mente lógica no consiguió comprenderlo. Después, comienza a prestar atención a sensaciones que antes pasaban inadvertidas. La experiencia puede dejarla especialmente sensible y temerosa de que vuelva a suceder.

Sin embargo, esa percepción no confirma un contacto energético. Los síntomas necesitan una valoración que contemple sus posibles causas físicas y psicológicas.

Desde mi marco espiritual, he descrito algunas de estas experiencias como un despertar vivido de forma traumática. La palabra “despertar” expresa aquí una interpretación personal, no un diagnóstico. Tampoco corresponde restar importancia al sufrimiento porque se le atribuya un significado espiritual.

En mi lenguaje, distingo la experiencia 3D, vinculada al mundo físico, de la 4D, asociada a los planos astral y mental planetario. Esta distinción pertenece a mi enseñanza espiritual. No permite equiparar experiencias diferentes ni establecer clínicamente el origen de un trauma.

Muchas personas cuentan que comenzaron a sufrir episodios de pánico sin haberlos experimentado antes. ¿Cómo comprender lo que les ocurre?

Desde mi visión de la Tierra en ascenso, relaciono ciertas vivencias de sensibilidad con la disolución de los velos interdimensionales. La imagen sería la de alguien que siente que le falta “una piel”. Aquella barrera que antes le proporcionaba seguridad parece haber desaparecido. Así describo una vivencia subjetiva de exposición y vulnerabilidad.

Lo que antes resultaba ajeno parece ahora entremezclarse con la vida cotidiana. A veces, quien no buscaba lo espiritual comienza a hacerse preguntas sobre ello. Puede necesitar explicaciones que su mente lógica comprenda y también un espacio donde hablar de sus creencias sin sentirse juzgado.

Buscar alivio médico y aceptar al Cristo no son decisiones incompatibles. La fe puede acompañar a quien recibe tratamiento. Tampoco corresponde interpretar el sufrimiento como prueba de un karma negativo o de una insuficiencia espiritual.

Dentro de mi propuesta, el trabajo energético busca acompañar la recuperación de confianza desde los primeros síntomas, junto con la atención profesional. La presencia crística representa una fuente de sostén para quien comparte esta fe. Desde ese lugar, propongo un trabajo de reconquista personal como el de Akkor.

La persona aprende a reconocer lo que siente y a utilizar los recursos espirituales que le resultan significativos. En mi enseñanza, esto incluye la alineación de la energía y el uso de umbrales de gracia específicos. Al cultivar su relación con la Consciencia Crística, puede encontrar esperanza y un sentido para su recorrido. Ese acompañamiento no garantiza la desaparición de los episodios.

Dentro de esta visión, la multiplicidad de estímulos también puede desconcertar a quienes ya se consideran psíquicos. Habría que recordar que el rayo blanco de la Ascensión, según la enseñanza metafísica que aquí sigo, representa el equilibrio. Conviene distinguir este uso espiritual de la Metafísica como disciplina filosófica.

Las personas que buscan experiencias espirituales también pueden sentirse sobreestimuladas y perder perspectiva. En ese caso, hace falta detenerse, recuperar referencias cotidianas y buscar apoyo si las experiencias generan angustia o desorganización.

Como es abajo, es arriba. La referencia al científico ruso Pavlov me sirve como comparación sobre el efecto de los estímulos. Sin embargo, una experiencia de laboratorio con animales no demuestra la existencia de un fenómeno energético ni explica por sí sola el pánico humano.

Quienes son “recién llegados” pueden sentirse como un niño con un juguete nuevo. La prudencia requiere experiencia, conocimiento y tiempo. Cuando faltan esos recursos y se suma una fuerte necesidad de reconocimiento, resulta más fácil aceptar lo que promete hacernos sentir especiales.

Dentro de mi lenguaje espiritual, describo ese riesgo mediante la imagen de entidades del bajo astral disfrazadas de maestros. El Ego espiritual las aceptaría porque ensalzan al Ego emocional. En el País de los Ciegos, el tuerto es rey…

Esta imagen expresa una advertencia sobre el discernimiento. No basta con que una experiencia resulte intensa o halagadora para considerarla verdadera. Una información acertada puede mezclarse progresivamente con otra falsa. En mi marco espiritual, denomino subyugación a esa pérdida de autonomía ante una influencia que se acepta sin cuestionarla.

Esto forma parte de lo que, en mi enseñanza, describo como el mandala de los posibles de las posesiones espirituales. Son conceptos de esa tradición interpretativa, no diagnósticos de salud mental.

También considero necesario revisar críticamente las prácticas que se presentan bajo la Máscara de distintas técnicas de la New Age. La aceptación popular no garantiza que una práctica sea adecuada para todos. El discernimiento exige observar sus efectos y conservar la libertad de preguntar, disentir y retirarse.

En mi lenguaje simbólico, el psiquismo que pierde esa libertad puede ingresar en otra cárcel del alma. Esta vez, sus paredes parecen iluminadas por las luces falsas del noveno chakra. La apariencia luminosa no garantiza, dentro de esta lectura, que exista Ascensión.

Deberíamos recordar que el Camino del Medio propone el equilibrio de las polaridades.

Para buscar ese equilibrio también hace falta la mente lógica. El estudio espiritual puede aportar prudencia y perspectiva, sin ocupar el lugar de un tratamiento necesario. El conocimiento ancestral inspira el Santo Temor de Dios y la humildad ante el Todo. Reconocer lo pequeños e ignorantes que somos ante las múltiples facetas de lo creado puede ayudarnos a cuestionar nuestras propias certezas.

Cuando veo todo esto, surge esta expresión en mi alma: “¡Pobre mundo! ¡Pobre humanidad! ¡Dios tenga piedad, clemencia y misericordia de todos nosotros!”.

Desde mi visión de la Justicia Divina, estos procesos forman parte de una transformación que interpreto como irreversible. La imagen del derretimiento de los hielos polares me sirve para expresar esa sensación de cambio. No equiparo con ello un proceso físico con una creencia espiritual. ¿Qué transformaciones nos exigirán aprender primero? No lo sé.

Que el Espíritu nos guíe siempre.
Un abrazo desde el Alma.
Brinda Mair

Cómo trabaja Akkor-La Puerta de la Esperanza en los ataques de pánico: Desde mi propuesta, Akkor ofrece un acompañamiento espiritual complementario. No constituye un tratamiento clínico del pánico ni reemplaza la atención médica o psicológica.

Cuando atravesamos una crisis, puede resultar difícil encontrar de inmediato al profesional que nos atiende. Mientras buscamos esa ayuda, la fe puede ofrecer sostén a quienes han abierto su corazón al Cristo. Sin embargo, repetir “Tengo fe, yo creo en el Cristo Jesús” puede no resultar suficiente para atravesar el miedo. Se necesita contención, compañía y apoyo concreto en 3D.

Dentro de este acompañamiento utilizo los umbrales de Akkor. En mi enseñanza, representan un trabajo con la frecuencia crística y la música del canal Alfa-Omega, orientado a la alineación interior.

La persona puede incorporarlos a su práctica espiritual si le proporcionan calma y no aumentan su malestar. Si presiente un episodio, puede recurrir a los recursos de apoyo acordados con su profesional y sumar su práctica espiritual. No debe interpretarse una sensación de alivio como prueba de que existía una energía intrusa.

Desde mi visión, el trabajo en Conciencia Crística busca fortalecer la confianza, la esperanza y la relación con uno mismo. Eso es Akkor en este aspecto del acompañamiento personal.

A medida que la persona avanza en su reconquista interior, puede encontrar nuevas formas de comprender su experiencia. El recorrido varía y no permite prometer resultados ni plazos de recuperación.

En la secuencia de mi propuesta espiritual, después de tres meses puede considerarse el proceso de Conexión con el Alma. Ese plazo organiza el recorrido de la enseñanza; no representa una indicación clínica. Allí se trabaja, desde mi interpretación multidimensional, con distintos “limpiadores”, las relaciones interpersonales y los contratos del alma.

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Escrito por Brinda Mair · Categorías: Ascensión planetaria, Blog, Nuestro cuerpo habla · Etiquetas: ataque de pànico, liberación

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