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Archives for mayo 2026

Ar-Rahman Allah el Compasivo,

Ar-Rahman Allah el Compasivo, reflexiona sobre la bondad. Todo lo bueno presente en el ser humano no le pertenece realmente a él, sino a Allah. Puede creer durante un tiempo que sus actos generosos nacen de su propia virtud, pero cuando observa con sinceridad el movimiento profundo de su corazón, comprende que la compasión tiene un origen más elevado. La bondad no es una posesión personal; el ser humano es apenas un canal a través del cual Allah manifiesta Su misericordia en el mundo.

Reconocer esta verdad aporta serenidad. Comprender que la compasión fluye desde la Fuente hacia la criatura y, a través de ella, alcanza a otros seres, libera del peso del ego. Cuando una persona elige actuar correctamente, no está creando el bien por sí misma, sino procurando armonizar su voluntad con una Voluntad superior.

Sin embargo, este aprendizaje no siempre resulta sencillo. Existen momentos en los que la ingratitud de otros hiere el corazón o en los que una mala experiencia amenaza con sembrar resentimiento. Es entonces cuando recuerda que soportar esas pruebas por amor a Allah transforma el cansancio en mérito espiritual. La verdadera recompensa no siempre se encuentra en el reconocimiento humano, que suele ser limitado e incierto, sino en aquello que trasciende las fronteras de este mundo.

También aprende a vigilar una de las trampas más sutiles del camino espiritual: la vanidad. ¿Se realizan las buenas obras para agradar a Allah o para ser visto por los demás? La pregunta merece una reflexión constante. Quien comprende la profundidad de la caridad llega incluso a sentirse en deuda con aquellos a quienes ayuda, pues son ellos quienes le brindan la oportunidad de ejercer la misericordia. Sin la necesidad ajena, muchas virtudes permanecerían ocultas e inactivas.

Del mismo modo, cuando es él quien recibe ayuda, procura recordar que el verdadero benefactor es Allah. Agradece sinceramente a quien le extiende la mano, porque la gratitud forma parte de la nobleza del carácter, pero no pierde de vista que toda provisión procede finalmente de Dios. Las personas son instrumentos de una voluntad más grande que ellas mismas.

Entre todos los peligros interiores, pocos resultan tan destructivos como la arrogancia. La mente puede susurrar que la bondad es una cualidad propia, un mérito exclusivamente personal. Cuando alguien comienza a verse como la fuente de aquello que en realidad recibe, la soberbia ocupa el lugar de la humildad y se interrumpe la conexión con la Fuente. El orgullo termina por conducir a la soledad espiritual y al vacío interior. Por eso el creyente procura recordar constantemente su condición de servidor. Prefiere ser un humilde instrumento de la misericordia divina antes que convertirse en prisionero de la ilusión de su propia grandeza.

Mi práctica espiritual para hoy

Este dhikr puede convertirse en un ancla a lo largo de la jornada. Cada cuenta del tasbish o el rosario cristiano es una oportunidad para recordar que toda bondad procede de Allah y que el corazón humano encuentra su equilibrio cuando permanece unido a esa verdad.

Jaculatoria:
“Allah, hazlo compasivo, caritativo y temeroso de Ti.”

Propósito: Repetir estas palabras cien veces, sin apresurarse a terminar. Cada repetición es una invitación a que la compasión, la generosidad y la humildad se conviertan en una forma natural de vivir. Si la mente se distrae, volverá a comenzar con paciencia, recordando que el trabajo interior es una de las tareas más importantes de su camino espiritual.

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Islamismo, Nombres de Dios Sagrado Corán · Etiquetas: rosario cristiano, tasbish

Allah, el Nombre que abarca todo lo que Es

Allah, el Nombre que abarca todo lo que EsSi se intenta comprender la inmensidad de la realidad, inevitablemente se llega a la palabra que sostiene el universo: Allah, el Nombre que abarca todo lo que Es, no es solo un nombre, sino el punto de convergencia de todos los atributos divinos. Hablar de Allah es reconocer la unicidad absoluta, la fuente donde todo comienza y el destino hacia el cual todo, consciente o inconscientemente, regresa. Para quien busca el conocimiento, este nombre es el ancla que impide que la mente se pierda en la multiplicidad de las formas.

La existencia humana, a menudo dispersa entre deseos, temores y distracciones, encuentra en la invocación de este nombre su centro de gravedad. Cuando el ser humano pronuncia “Allah”, está reconociendo que no hay realidad fuera de Él. Es un recordatorio constante de que la soberanía de la vida no reside en el ego ni en las circunstancias externas, sino en la Voluntad que todo lo sostiene. El individuo que internaliza esta presencia comienza a ver el mundo no como un caos de eventos azarosos, sino como un despliegue armonioso de un propósito único.

Sin embargo, el riesgo de esta reflexión es convertir el nombre en una abstracción intelectual. La verdadera comprensión del Nombre Supremo no ocurre en el pensamiento, sino en la rendición del corazón. El peligro acecha cuando el hombre cree que puede “contener” o «definir» a Allah a través de conceptos limitados. Esa pretensión es, en sí misma, una forma de velo. La humildad verdadera consiste en reconocer que, aunque Allah se manifiesta en todo lo creado, Su esencia permanece más allá de cualquier descripción humana. El creyente debe, por tanto, caminar con la reverencia de quien sabe que está ante la presencia de lo Infinito en cada instante.

Aquel que hace de Allah el centro de su vida comienza a experimentar una transformación en su mirada. Los problemas cotidianos pierden su poder corrosivo cuando son contrastados con la inmensidad del Creador. La angustia se disuelve al recordar que quien sostiene las estrellas también sostiene el aliento de cada ser. Es un ejercicio de confianza radical: soltar la ilusión de control para descansar en la certeza de que todo lo que sucede está bajo el cuidado de Aquel que es el principio y el fin de toda realidad.

La soberbia humana se desmorona ante la mención de este nombre, pues no hay espacio para el “yo” cuando se contempla al “Único”. Quien vive sumergido en este recuerdo se vuelve, inevitablemente, más paciente, más firme ante la adversidad y más compasivo con sus semejantes, pues reconoce en cada uno la huella de la misma Fuente.

Práctica espiritual: El centro de la conciencia

La repetición del Nombre Supremo es el ejercicio más elevado para el corazón. No se trata de una palabra vacía, sino de una vibración que busca sintonizar el alma con la realidad fundamental.

  • Jaculatoria:
    «Allah, Tú eres el Único; alinea mi corazón con Tu presencia.»

  • Propósito: Utiliza el tasbish para realizar cien repeticiones. La clave de esta práctica es la pausa entre cada mención. Al decir “Allah”, intenta detenerte un instante en el silencio que sigue, permitiendo que esa vibración descienda desde la mente hasta el centro del pecho. El objetivo es que, al finalizar las cien cuentas, la mente ya no esté dispersa en el mundo. La mente se enraiza en el silencio donde habita el recuerdo del Creador.

Que el Espíritu nos guíe Siempre
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Islamismo, Nombres de Dios Sagrado Corán · Etiquetas: rosario cristiano, tasbish

Psicotrónica: Técnica del vaso de agua ¡Pide ayuda a tu subconsciente!

Psicotrónica: Técnica del vaso de agua ¡Pide ayuda a tu subconsciente!Psicotrónica: Técnica del vaso de agua, sirve para obtener la información necesaria de nuestro subconsciente cuando nuestro cuerpo mental es dominante de nuestros cuerpos inferiores. Esto nos permitirá resolver problemas de los cuales no conocemos la solución precisa.

El proceso aprovecha el estado de vigilia en el cual nuestro cuerpo mental dominante baja sus barreras de defensa y de autojuzgamiento que bloquea la percepción instintiva y subconsciente en estado lúcido.

Antes de ir a dormir, prepara un vaso de agua (mediano, lleno) con unas gotas de limón (se forma una solución electrolítica).

Realiza un ejercicio de relajación y aquietamiento para tu mente. Toma una posición cómoda, bien relajada y comienza. Como ejemplo te doy esta técnica de aquietamiento:

«Cierro los ojos y voy a imaginarme que una luz blanco-plateada se agranda y expande en mi corazón, a medida que ingresa y egresa el aire por mi nariz, lentamente. Hasta formarme un aura de luz blanco-plateada tan grande como quiera. Cuando todo es luz por dentro y por fuera, voy a pensar al inspirar:

«Yo soy luz» y al exhalar voy a afirmar (susurrando y dejando escapar el aire) «Yo soy luz». Esto lo voy a repetir siete veces. Luego voy a pensar al inspirar: «Yo soy paz» y al exhalar voy a afirmar (susurrando y dejando escapar el aire) «Yo soy paz». Esto lo voy a repetir también siete veces.

Una vez concluido este ejercicio de relajación, comienza con la técnica.

Antes de acostarte, toma un vaso de agua con ambas manos sin que los dedos se toquen entre sí. Coloca los ojos cerrados como si miraran hacia arriba. Esto provocara un estado psíquico especial (sin forzarte, si no puedes solo concéntrate en la luz del corazón). Llama a tu ángel o a tu Yo Superior como sueles hacerlo. Si lo deseas, puedes decir:

«Desde mi Presencia Yo Soy y mi Santo Cristo Interior pido a Dios Padre/Madre que me indique durante el sueño que hacer para solucionar «X» problema o que me indique que puedo hacer en tal circunstancia (no dar mucha explicación, muy breve y simple) y que si al despertar no recuerdo, que actúe como si supiera. Doy gracias porque ya está hecho».

Debes tomar la mitad del vaso de agua y dejarlo en la mesa de luz. Al despertar, tomarás nuevamente el vaso de agua con las dos manos con los dedos separados, y beberás el resto del agua y te dices interiormente: «Agradezco a mis ángeles y a mis guías su ayuda. Sé que esto es lo único hacer para hallar la solución al problema que tengo. Doy gracias porque ya está hecho».

Ten la certeza que tendrás la respuesta en este día. Puede que la respuesta la tengas durante el sueño. Si asi fue, agradece por la Gracia obtenida. Pero si no recuerdas el sueño -que era siempre mi caso-, la puerta que dejaste abierta al decir «y que si al despertar no recuerdo, que actúe como si supiera», te impulsará a actuar con la decisión del impulso interno, guiado por todo lo superior en ti.

La Psicotrónica: Técnica del vaso de agua sólo se puede hacer una pregunta a la vez por noche, si es tu deseo. Llegará un momento en que tendrás respuesta sin hacer la técnica, con solo pensar en lo que quieres saber porque abras abierto la puerta y te resultará más fácil comunicarte con tu subconsciente en estado lúcido.

Con Amor Incondicional y en Servicio.
Brinda Mair

Escrito por Brinda Mair · Categorías: Blog, Medicinas para el Alma · Etiquetas: estado de vigilia, mente consciente, percepción interna, subconsciente

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