Pedir al Universo un marido… ¿Es conveniente?

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Pedir al Universo un marido

Seguramente habrás escuchado alguna vez el dicho: “Ten cuidado con lo que pides porque puede hacerse realidad”. Tal es el caso de pedir al universo un marido u otras cosas que uno debería cocrear por vibración exclusivamente y no por decreto o pedido especial.

Un saludo muy especial para ti Brinda.

Desde hace tiempo te leo y hace varios días quería escribirte. Me gusta mucho lo que escribes, me hace recordar, despertar. Tus mensajes me llegan al alma dándome luz. En este espacio de mi vida paso momentos de crecimiento muy grandes. Mi vida cambió totalmente, cambié de país, de esposo, de apellido, pasé de ser una persona muy ocupada a una desocupada, aparentemente, estoy en un descanso físico y en un trabajo espiritual muy fuerte. Me inquietan muchas cosas de mí. Me encantaría encontrarme, pero hay veces que encuentro un pedacito de mí y no me gusta lo que veo. Me casé con un hombre y buen esposo. Lo único que me aleja de él es que se parece mucho a mi madre, sobre todo en su agresividad, y me recuerda algunas pocas de mi padre; por lo tanto, me recuerda mi lado oscuro. Eso me aleja de él. Cuando lo conocí, sentí un sí en mi corazón. Sentí que debía casarme con él y así sucedió. Venía pidiéndole un buen esposo a Dios y me lo mandó hasta en la fecha que lo pedí. Ahora veo realizado este deseo, pero no sé cómo enfrentarlo, cómo manejarlo. Me ocurrió que, al llegar a este nuevo país, sentí como si yo hubiera perdido mi poder. A veces pienso que necesito permiso de mi esposo para todo. No sé qué pasa, pero no he podido encontrarme conmigo misma, sobre todo en mi parte laboral. No me gusta depender tanto de otra persona. Me siento vulnerable. Por momentos me siento como una niña muy asustada con todo lo que Dios me entregó. Estoy aprendiendo a hablar de nuevo, pues tengo un nuevo idioma. También a ser esposa, a ser mujer, a ser madre. Tengo mucho miedo de fallarme otra vez, pues hace algunos años me divorcié.

No sé qué me pasa. Lo único que sé es que estoy huyendo de mi esposo, pues no sé cómo acercarme a él sin ser lastimada. Sé que tengo un gran llamado y también tengo miedo de que ese llamado especial a mi puerta sea de Dios. Quiero aceptarlo con todas mis fuerzas, pero temo fallarle. No sé qué me pasa. Me duele traicionarlo.

Al estar en este nuevo país es como si me potencializara todo lo malo que siempre refleja mi lado oscuro. Me siento débil, me volví agresiva y siento que perdí mi contacto con mi esencia, o bien, no puedo conectarme.

Mi inquietud del alma es saber qué pasó conmigo.

Si me puedes ayudar, te agradecería con el alma muchísimo.
Un abrazo, Luz.

Hola, Luz:

Yo, por mi parte, pido tanto a mis guías el tener el tiempo material para poder responder porque sé que es necesario. Han sido estos últimos meses, meses de tanto trabajo en Akkor y el programa de radio, que dejé de lado lo que no podía ya sostener en cuestión de prioridades, que era el responder a Merkabah.

Te respondo. De la misma forma que quien pida lo que necesita a Dios y conmueva al Universo cuando lo hace, lo obtendrá, de igual forma te ocurrió cuando le pediste al Universo y comentaste: “venía pidiéndole un buen esposo a Dios y me lo mandó hasta en la fecha que lo pedí”. Estás viviendo tu matrimonio como una prisión. Como si eso fuera poco, te generaste otra al estar incomunicada y sin recursos propios en otro país. Cuando uno hace eso es porque si lo mismo te hubiera sido dado permaneciendo en tu país, ya hubieras huido y evitado la experiencia. Las condiciones creadas no te lo permiten.

La programación que te llevó a cumplir con el mandato que condicionó tu realidad presente es el matrimonio. En tu familia paterna te condicionaron con la creencia de que la mujer para ser feliz tiene que ser esposa y madre. Tu fracaso matrimonial, primero, creíste que no se dieron las condiciones para que lo lograras y deseaste repetir la experiencia.

Sufres porque te crees mala al no poder dar el tono para ser feliz. Tu ego niña te reclama: “¡Cómo es esto! Me casé, tengo marido, me mantiene, me trajo a otro país, tengo hijos. ¡Reuní todo lo que me dijeron que tenía que lograr para ser una mujer feliz! ¿Por qué no lo soy?”. Tu ser inferior creía hasta ese momento que su felicidad no podía existir feliz fuera del matrimonio. Te pregunto: ¿Ahora sigues pensando lo mismo? Si tu conciencia se ha ampliado y te das cuenta de que no eres feliz, que te equivocaste, ¡solo perdónate y sigue tu camino! Es cierto que existen coincidencias con tus padres y su matrimonio que te hacen sentir que has regresado a tu infancia. Ya lo has podido ver y comprender. ¿Es necesario que sigas así viviendo la vida de tus padres y mueras como ellos en esa estructura por no romper las barreras sociales condicionantes, la Máscara del Matrimonio? Has dejado salir a tu lado oscuro manifestado en la relación de tus padres que padeciste como hija. Tú volviste a instalar el único programa que tenías: el de tus padres.

¿Mi sugerencia? ¡Comienza a reescribir tu historia! Deja de repetir una asignatura que no tienes por qué aprobar. Solo tenías que poder darte cuenta de ello.

Para aquel a quien le pueda servir: Yo sé que hay cosas que no deben ser pedidas nunca, una de ellas es el tener pareja. ¿Pero quién se lo dice a quien no la tiene? Y vive haciendo cuanta cosa le dicen para atraer la pareja de sus sueños o, dicho de otra forma, el karma pendiente o bien reactivar un ciclo kármico que bien podrías haber evitado tal como te ocurrió. Yo sé que hay que trabajar dentro de uno la imagen de la pareja reflejo de todo lo sanado en uno, cocrear un nuevo programa, para que recién nos llegue la pareja dhármica. Generalmente, no tenemos tanta paciencia. También es cierto que muchos necesitan VER para así lograr hacer cambios, de tanto cansancio de experimentar más de lo mismo. Esas son las personas como yo lo fui, con vidas sumamente complejas, que necesitan VIVIFICAR, dar vida a situaciones para así resolverlas. Muchos, que yo los llamo los “ni” o tibios, no generan vivificación y en sus vidas “no pasa nada”. Carecen de estímulo interno y/o externo como para movilizar su realidad. En ellos, la estrategia planteada es el Muro.

Quienes se dedican a su trabajo interno sin desear fuera ni pedir comprobaciones, cuando su imagen interna es fuerte, llegará un momento en que lo creado se volverá visible en el exterior.

Querida mía, te sugiero este trabajo que te llevará tres meses culminar. Es gratis. Requerirá de tu esfuerzo y, sobre todo, te proveerá de un defensor, el Cristo o Yo Superior en ti, quien te irá liberando progresivamente de la culpa y frenará por Clemencia y Misericordia lo negativo que pudiera venir, hasta que tengas la capacidad (Pistis Sofía, Fe y Sabiduría) de cocrear un nuevo programa. Saldrás adelante, Dios mediante. Una forma de realizar el proceso de liberación personal con herramientas que puedes encontrar en CanalizandoLuz. ¿Cómo podemos trabajar para reconectarnos con la Abundancia y la Oportunidad?

Encontrarás técnicas de Ciencias Sagradas y canalizaciones (escritas y grabaciones) para trabajar:

  1. Sanar al Ego Niño Interior
  2. Crear sanos cercos que evidencien el límite de nuestro refugio
  3. Tenemos que darnos espacio para recuperar alegría y tiempos personales porque sin ellos la vida carece de sentido. Es necesario que podamos ver los hechos de nuestra vida desde otra perspectiva, sin la limitación de lo visible, apartándonos, tal como si nos viésemos desde afuera. Allí llegan las técnicas de liberación de implantes y de iluminación.
  4. Es fundamental que podamos ir reconociendo nuestras faltas ocultas, dado que son los verdaderos imanes que atraen a los problemas y con ellos a la escasez de distintos tipos (económica, afectiva, etc.). Hay algo en nosotros que activa a nuestros enemigos kármicos manifestados en personas o situaciones y debe ser una de nuestras metas en nuestra reconquista, el quitarles poder a esos imanes y descubrir su localización para extirparlos.

Luego sí, te invito a profundizar más a través de lo que enseño porque nada es negado si se tiene fe y sabiduría (Pistis Sofía) como para atraerlo. Esta última viene de la mano del discernimiento. Abandona el Laberinto es discernimiento en acción.

Un abrazo desde el Alma,
Brinda Mair


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