La Estrategia El Refugio te moviliza a crear espacios personales, internos o externos. Descubre los mecanismos que te impulsan a crearlos. Reconoce tu necesidad de establecer límites para resguardarte del entorno y disponer de espacios propios para crear.
Nuestro verdadero refugio debe ser Dios. Aprender a sostenerse en Dios, y no en el karma, es todo un aprendizaje. Cuando algo nos supera en 3D —una situación conflictiva—, buscamos contención en 4D: alguien que nos escuche, amigos, familiares, etc. Estos son los lazos que el mundo acepta como válidos. Esta «contención» impide que la energía ascienda y hace que sea retomada para iniciar un nuevo ciclo.
Si esa contención no consistiera en escuchar y retroalimentar lo ocurrido con opiniones kármicas, sino en hacer todo lo contrario —buscar la Ascensión de lo sucedido, pedir asistencia a lo superior, llamar a nuestros guías, meditar y sanarnos—, el karma se liberaría poco a poco.
Pero, kármicamente, cuando nos ocurre algo, buscamos a quien sabemos que nos apoyará y nos dará su «opinión a favor». Eso es lo que nuestro Ego/Niño Interior lastimado necesita para fortalecerse. Así, el karma nunca termina, por más que se trabaje en otro orden para sanarlo.
Lee aquí algunos ejemplos.



