La luna nueva en Tauro nos trae una pausa fértil: la energía mística de Tauro invita a sembrar intención en la materia con calma, presencia y sencillez.
Como toda semilla, la intención necesita silencio, humedad y tiempo. Este novilunio favorece bajar al cuerpo, ordenar prioridades y habitar la materia como sagrada. Cuidar el descanso, elegir lo simple y honrar el ritmo del día a día abren el terreno para que lo pequeño se vuelva consistente.
Con Venus regente, Tauro suaviza los bordes: comer mejor, tocar lo natural, limpiar la mesa de trabajo, revisar las finanzas. La devoción cotidiana se vuelve práctica espiritual. Así comienza el ciclo de manifestación: sembrar hoy, regar mañana, agradecer siempre.
Propuesta concreta: define semillas de intención claras (una meta concreta, un hábito posible, un compromiso medible). La abundancia llega como abundancia consciente cuando deseo y disciplina se encuentran. Paciencia y constancia hacen su trabajo en silencio.
- Escribe tres decisiones simples para los próximos 28 días.
- Siembra una planta o una hierba; cuídala cada mañana.
- Respira a ritmo de la tierra: camina descalzo unos minutos y agradece lo que sostiene.
Cuando el cuerpo descansa y el corazón se aquieta, la intuición escucha. La luna nueva en Tauro recuerda que lo estable también es místico: crecer sin prisa, con raíces profundas, desde un cuerpo y materia sagrada.
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