El juego del Karma y la multidimensionalidad (1a parte)
Multidimensionalmente Somos Uno: el cuerpo multidimensional y nuestros yo en el eterno presente. Una mirada a la unidad más allá de lo real. Somos Uno en el Uno.
Solemos decir “Somos uno» refiriéndonos a nuestra unidad con todo lo superior en nosotros, en Dios. Sin embargo, esta expresión va mucho más allá de esta creencia.
Multidimensionalmente Somos Uno.
Desde esta mirada espiritual, el karma es una rueda del tiempo multidimensional en la cual estamos atrapados vibracionalmente hasta nuestra Ascensión personal. Este recorrido puede comprender numerosos ciclos de muerte y resurrección o la Ascensión en materia por iluminación.
Somos uno con todos nuestros yo multidimensionales. Por lo tanto, poseemos un cuerpo multidimensional (*1). Cada uno de mis yo multidimensionales cree ser único en su espacio-tiempo. ¿Por qué? Porque está atrapado en una célula de tiempo que es su presente (*2).
Ese yo se manifiesta en su espacio-tiempo, lugar y época, a través de una personalidad, la máscara. También lo hace mediante un yo inferior o consciencia (*3), que se expresa por medio de un cuerpo físico.
Desde esta concepción, nuestro cuerpo físico es una condensación del cuerpo etérico que emplea las «materias primas» propias del planeta. Entre ellas se encuentran el carbono, el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno. Los ocho cuerpos inferiores (*4) están formados fundamentalmente por energía 4D (*5).
La energía cuartodimensional, común a todos mis yo multidimensionales, se diferencia en cada célula de tiempo. Allí se manifiesta como materia, en un cuerpo físico que se expresa a través de una personalidad. Así, la Ascensión, por muerte física o iluminación, ofrece la oportunidad de que esa materia se sutilice, abandone su animalidad y conecte con el espíritu.
Demos un ejemplo: mi personalidad se manifiesta en este espacio-tiempo, Argentina, 2002, en el cuerpo físico de Graciela. Ella conectó con su frecuencia galáctica, Brinda, comprendiendo la coexistencia con sus otros yo multidimensionales. Cada uno de ellos cree ser único en su propio espacio-tiempo.
Según mi criterio, el concepto de vidas pasadas es estático. Saber si fui tal o cual persona en determinada época tiene muy poca utilidad en mi presente. Por lo general, se utiliza para justificar mis acciones en esta célula de tiempo. Ese criterio no tiene posibilidad de evolución. Sí la tiene el concepto de multidimensionalidad y de eterno presente, que es dinámico.
El eterno presente y las muchas vidas de nuestro ser multidimensional
Estas muchas vidas son las que solemos llamar vidas pasadas. Hoy comenzamos diciendo: SOMOS UNO.
Multidimensionalmente Somos Uno en 5D, quinta dimensión, en Dios y en todo lo superior en nosotros, en toda la Luz Íntegra. Somos Uno en el Uno.
Multidimensionalmente Somos Uno en 4D, cuarta dimensión, en todos nuestros yo multidimensionales, con nuestras emociones y formas de pensamiento positivas y negativas. Somos Uno en la Dualidad.
En cambio, multidimensionalmente no Somos Uno en tercera dimensión, 3D, mientras la Tierra no ascienda. Allí, nuestra materia física nos diferencia a unos de otros y nos hace parecer individuales, aunque nuestra energía no lo sea. Así se crea y fortalece aún más la ilusión de separación.
Solo cuando tomamos conciencia de esto y aceptamos nuestra unidad con el Todo, las aparentes desigualdades producto de la ilusión se desvanecen.
En ese momento ya no hacemos diferencias por raza, credo, posición social ni por ninguna clasificación del hombre 3D (*11). Nos sabemos uno con el Todo, uno con Todo lo que Es, uno con Dios.
Con amor incondicional,
Brinda Mair
Conceptos mencionados en el texto
(*1) ¿Qué es el cuerpo multidimensional? Desde esta enseñanza, es el campo energético de una persona que coexiste con sus múltiples yo. Nuestra mente lineal 3D, tridimensional, reconoce un antes y un después. Desde la perspectiva del eterno presente del alma, de nuestra energía, esa separación es una ilusión: el pasado y el futuro coexisten.
Si nos estamos comunicando en este momento vía Internet, tal vez también nos estamos escribiendo una carta en la Edad Media. Esa época coexistiría en este preciso instante, en otra dimensión. O bien, simultáneamente, nuestras energías podrían estar relacionándose en un campo de labranza, en el siglo XVIII. Nada es azaroso.
(*2) Las nueve células de tiempo. En esta concepción, cada dimensión espacio-tiempo comprende nueve células de tiempo. Ellas son: pasado, presente, futuro, pasado del pasado, presente del pasado, futuro del pasado, pasado del futuro, presente del futuro y futuro del futuro.
El ser 3D solo es consciente de un presente, con un pasado que puede recordar y un futuro que ignora. Para ascender, debemos ser conscientes de las nueve células de tiempo de nuestra dimensión.
Solo cuando nos aproximamos a un Alfa y un Omega como Niños Divinos podemos ver el tapiz completo de las nueve células de tiempo. Entonces podemos descubrir «el juego». Si nos acercamos al Alfa y al Omega en medio del dolor o del miedo, esto no es posible.
(*3) ¿Qué es el yo personalidad? Es el padre o adulto en esta relación Alma/Ego/Yo. Es el responsable de tomar las decisiones. Aquí lo consideraremos como la conciencia.
(*4) Los ocho cuerpos inferiores. ¿Cómo está formado el cuerpo multidimensional?
Según este esquema espiritual, los primeros ocho son los cuerpos inferiores, correspondientes al elemento Tierra. Para acceder a la Ascensión, deben abrirse sus chacras o centros de energía. Esta apertura se interpreta como la de los siete sellos del Apocalipsis. La diferencia entre siete y ocho corresponde al agregado de un chacra de Ascensión a nivel físico: el del timo, o corazón etérico.
Les siguen los cuerpos cósmicos, del chacra 9 al 16, correspondientes al elemento Fuego. Para ascender, deben abrirse totalmente hasta el chacra 13 inclusive. En esta enseñanza, se considera necesario acompañar esa apertura con el consecuente despertar espiritual. Esta interpretación no permite atribuir enfermedades o fallecimientos a la apertura de los chacras.
Luego vienen los cuerpos divinos, del chacra 17 al 24, correspondientes al elemento Agua. Por último, encontramos los cuerpos de iluminación divina, correspondientes a los chacras 25 al 32 y al elemento Aire.
El cuerpo 33 es el Cuerpo de Luz Adán Kadmon, que es la Quintaesencia.
Lo más común es entrar en contacto con los cuerpos inferiores, los ocho primeros. Eso es lo que se trabaja comúnmente en sanación espiritual.
(*5) Energía 4D. Está integrada por formas de pensamiento y emociones positivas y negativas provenientes de todos mis yo multidimensionales.
(*6) Ciclo kármico abierto. En este marco espiritual, la rueda kármica abarca un período de 13.000 años. Este período no corresponde a media órbita del sistema solar alrededor de la galaxia. Como referencia astronómica, el Sol tarda unos 230 millones de años en completar su movimiento de traslación alrededor de la Vía Láctea.
Según esta enseñanza, al finalizar cada etapa se produce un ciclo de muerte y resurrección para permitir la renovación de la especie en evolución. En este tiempo de vida, las almas van y vienen, abriendo y cerrando contratos. Con las almas con las cuales tenemos aprendizajes pendientes, el ciclo kármico se halla abierto.
Si entráramos al Registro Akáshico, podríamos ver distintos períodos de vida con estos seres. Nos encontraríamos con distintos cuerpos e interpretando distintos personajes, pero siempre con el mismo aprendizaje.
En cambio, las almas que pertenecen a ciclos kármicos cerrados se nos acercan en algún momento de nuestra vida. Podemos sentir una gran afinidad circunstancial, como ocurre con un extraño con quien compartimos un viaje. Tal vez nunca más volvamos a verlo. Sin embargo, en ese momento sentimos como si nos conociéramos desde siempre.
Compartimos solo ese instante porque nuestros aprendizajes son distintos en esta vida y nuestros caminos se han apartado. También puede ser el caso de una amistad a la cual vemos muy poco, pero siempre sabemos que está.
Según esta concepción, por cada situación de aprendizaje en nuestra vida se abren cuatro espacios-tiempo-vida simultáneamente. Los seres humanos actuamos pentadimensionalmente sin saberlo.
(*7) ¿Qué es el yo personalidad? Es la máscara con la cual nos mostramos a la sociedad. Es el padre o adulto en esta relación Alma/Ego/Yo y el responsable de tomar las decisiones. Para algunos, es la conciencia.
(*8) Esto se explicará con detalle en “El juego del karma y la pentadimensionalidad abierta”.
(*9) ¿Qué es el ego? El Ego es nuestro Niño Interior. En esta mirada espiritual, tiene toda la sabiduría de nuestras vidas pasadas y actúa protegiéndose ante aquello que le da miedo.
Activa los mecanismos de defensa para sobrevivir. Dentro de esta interpretación, los síntomas pueden leerse simbólicamente como una llamada a detener aquello que produce miedo. Esto no significa que el ego provoque deliberadamente una enfermedad. El estrés prolongado puede afectar la salud, pero no explica por sí solo todas las enfermedades.
Desde esta concepción, el ego no comprende la muerte física como un regreso al período entrevidas junto con nosotros.
(*10) El Plano Azul original: es la huella que dejamos en el éter como patrón al encarnar y como matriz a la cual debemos volver.
(*11) 3D. Es la tercera dimensión y corresponde al mundo físico que percibimos con los sentidos del cuerpo. Sus tres dimensiones espaciales son el alto, el ancho y el espesor.
En este escrito, la expresión “hombre 3D” describe a quien solo admite como realidad el mundo visible y tangible. Por lo tanto, cree que su realidad es inmodificable.
Extraído del escrito de Brinda Mair: “Quiénes somos los humanos”, que se encuentra en el Sendero de Autoconocimiento.
Brinda Mair




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