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Conexion con el Alma

Conexión con el alma

Brinda Mair

Cuando somos pequeños, en nuestra infancia, generalmente hasta los seis años, nuestra Alma nuestro Ego y nuestra Yo-Personalidad, se encuentran integrados. Somos por fuera lo que somos por dentro.
Nuestra Alma no es perfecta. Ella también está aprendiendo pero no ha perdido la conexión con las dimensiones superiores lo cual la mantiene en equilibrio, balanceada, y le permite el poder guiarnos. El Ego y el Yo no están balanceados. La función del Alma es mantener el equilibrio Alma-Ego/Niño Interior-Yo cada vez que este se altera.
Esta conexión Alma-Ego/Niño Interior-Yo (*1) es realizada por nuestro hemisferio derecho del cerebro.

 

¿Qué es el Ego? El Ego es nuestro Niño Interior. Tiene toda la sabiduría de nuestras vidas pasadas y su forma de accionar es protegiéndose ante lo que le da miedo. Activa todos los mecanismos de defensa para sobrevivir y tiene acceso a nuestro cuerpo, enfermándolo si es necesario, con tal que nos detengamos en producir lo que le está ocasionando miedo. No es consciente de que si nosotros morimos a esta realidad a causa de la enfermedad que él provoca por miedo, deberá regresar con nosotros al período entrevidas.

 

¿Qué es el Yo? Es el padre o adulto en esta relación Alma/Ego/Yo, somos el responsable para tomar las decisiones. Para algunos es la conciencia. (Esta es la acepción con la que la consideraremos aquí).

 

Cuando comenzamos a ir a la escuela, el sistema educativo comienza a hacer prevalecer el desarrollo del hemisferio izquierdo de nuestro cerebro, en detrimento del derecho. Somos premiados por memorizar y retener todo tipo de información. Nos volvemos lógicos . Con el tiempo, nuestro hemisferio derecho se atrofia y perdemos la conexión con nuestra Alma, que es la que mantiene el balance con nuestro Ego y nuestra Personalidad.
La ruptura de esta conexión puede darse antes o después  de esta edad, pero el ingreso a la enseñanza escolarizada es un hecho significativo generalizado.
Como todo es perfecto, si esto no ocurriera, si esta separación entre nuestra Alma y el Ego/Niño Interior y el Yo no ocurriera,  siempre seguiríamos las indicaciones de nuestra Alma y ella no crecería por no poder procurarnos nosotros los aprendizajes que ella necesita para crecer, aprender y evolucionar.
Además el regresar a la conexión con nuestra Alma, luego de las experiencias de haber seguido las sugerencias de nuestro Ego y de nuestro Yo-Personalidad,  hace que este reencuentro sea mucho más fuerte y significativo.

 

El Alma no es perfecta sino que fue herida y modelada por las experiencias dolorosas de muchas vidas pero a causa de que tiene acceso a la sabiduría de las dimensiones superiores permanece equilibrada. El Alma trabaja en su curación, trabajando en el Blue-print, el Plano Azul original (*2) firmando contratos con otras almas que le procurarán las experiencias que necesita para evolucionar.
Luego, dos partes de sí misma, el Ego/Niño Interior y el Yo, actúan las experiencias que ella necesita para crecer y evolucionar. Cuando nacemos en este espacio tiempo, aparecemos en el Laberinto. Muchas veces reforzamos sus paredes una y otra vez, pronunciando nuestro encierro del cual decimos querer salir.
Para comenzar a encontrar la salida, debemos conectar con nuestra Alma. Ella es la que nos puede sacar de él.


Cuando se accede al camino de Ascensión, todos los días nuestro Yo inferior debe tomar decisiones. Cuando lo hace debe elegir entre seguir al Ego/Niño Interior o al Alma. El Ego/Niño Interior se maneja en base al miedo. El Ego puede ver únicamente lo que tiene ante sí, no sabe cómo crear una solución amorosa, llena de compasión y alegre que el Alma puede crear. El miedo nos hace retroceder. Sin embargo es necesario que lo sigamos muchas veces antes de que podamos seguir al Alma.
Cuando nos enfrentamos con el hecho de tener que tomar una decisión con respecto al camino a seguir, siempre tendemos a elegir la opción menos penosa, el camino de la menor resistencia, el que aparentemente nos hace sufrir menos. Ese es el camino que por lo general nos muestra el Ego. Si asi lo tomamos, lo único que logramos es dar un rodeo, porque inevitablemente esta elección nos conducirá a toparnos con una pared de nuestro laberinto y a repetir indefectiblemente la experiencia que queríamos evitar. Esto que en apariencia es negativo o penoso, se puede transformar en una experiencia positiva porque tarde o temprano nos llevará a escuchar al Alma.
El seguir al Alma nos permite acceder a encontrar la salida del laberinto, no por ignorar al miedo, sino enfrentándolo, ayudándolo a integrar al Yo y manifestar esta asimilación a través de la Personalidad ya no buscando evitar al miedo en el futuro. En este caso el Alma crece.
Cuando el Ego/Niño Interior y el Yo siguen las directivas del Alma, el miedo se integra al Yo, el Alma cancela contratos y no activa los posteriores que se activarían si este contrato no se cancelara.
Cuando el ser busca acceder a la misión del Alma luego de muchas encarnaciones, es cuando más se activan todos los miedos y contratos pendientes de ciclos kármicos abiertos (*3).


Las Almas más viejas que hayan trabajado en su perfeccionamiento, deben abrazar su misión. La misión del Alma. El Alma tiene un nombre secreto (*4) que es revelado en estos tiempos. La vibración de este nombre es la que nos facilita abordar nuestra misión porque contiene vibraciones y la información total. Sin embargo no debemos olvidar que el nombre es sólo una palabra, es la potencialidad de ser, es el poder del fruto, podemos desplegar nuestra inteligencia para adquirirlo, pero de nada servirá si no nos tomamos el trabajo de hacer crecer el árbol que la semilla oculta y convertirnos así en el NOMBRE.
Todos nosotros en alguna frecuencia escuchamos a nuestra Alma. Ella nos habla a nuestro corazón para que podamos encontrar el camino de regreso a casa.

 

Con Amor Incondicional
Brinda Mair

 

(*1) Alma-Ego/Niño Interior-Yo: las definiciones de estos términos escapan a la Psicología tradicional y se explican en este mismo texto.
(*2) Blue-print, el Plano Azul original: es la huella que dejamos en el éter como patrón al encarnar y como matriz a la cual debemos volver.
(*3) Ciclos kármicos abiertos: Encarnaciones con aprendizajes no resueltos cuyos contratos se vuelven a activar con los mismos seres pero con otros roles en esta encarnación con el propósito de que si se logra enfrentar el miedo con la ayuda del Alma, éste se asimile al Yo no temiendo ya más el enfrentarlo. Los ciclos kármicos abiertos son cinco, por lo general.
(*4) nombre secreto: se refiere al nombre cósmico o galáctico. En algunos casos, hemos tenido ese nombre en una encarnación en la rueda kármica anterior (período de 14.000 años anterior a este ciclo) en la cual vinimos a cumplir la misión pero no logramos ascender.

Ultima Actualización: 09/05/2003

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