| Los humanos somos viajeros del tiempo
cuartodimensionales (4D) atrapados en una célula de tiempo, en mi caso, en el
año 2003 en Argentina.
Somos seres multidimensionales sin
embargo al estar atrapados en una célula de tiempo, nuestro Presente, actuamos
pentadimensionalmente. Por cada aprendizaje o situación que atravesemos
nuestra energía se realinea con sólo cinco dimensiones por vez, vinculándonos
con ellas según las frecuencias de nuestros rayos personales.
Nuestros cuerpos inferiores reciben
las frecuencias de los siete rayos que la metafísica estudió y que ingresan por
nuestros chacras, sin embargo, de acuerdo a nuestras frecuencias personales se
activan los aprendizajes de cinco de ellos.
¿Pero qué son los rayos cósmicos?
Este tema corresponde a la
Metafísica. La energía luz, que
procede del Padre, es de una irradiación blanca, celeste, transparente y
purísima. Esta energía divina lleva en sí los restantes seis rayos de
manifestación.
En lo físico descomponemos la luz
blanca enfocándola en un prisma y tenemos el espectro total de colores. Podemos
ver esto en la naturaleza. Millones de pequeñas gotas de agua, suspendidas en la
atmósfera, descomponen la luz blanca transparente solar, conformando el bello
arco iris.
De acuerdo a la Ley hermética
de Correspondencia, como es arriba es abajo, como es en el micro es en el
macrocosmo, la Luz Divina, que emana nuestro Padre Madre Sol Central, es
purísima vida manifestándose autosostenidamente en forma continua y constante.
Esta energía-Luz llega hasta nuestro Sol Central, donde gira orbitando nuestro
sol físico.
El Logos Solar, actuando como
prisma espiritual, descompone el rayo blanco primordial, proyectando este junto
a los seis rayos restantes hacia nuestro Logos Planetario. De la misma
forma, nuestro Logos Solar proyecta los 7 rayos hacia los directores
(logos) de los demás planetas del Sistema Solar. Estos 7 rayos de luz
espiritual llegan a nuestro planeta y son dirigidos por el logos planetario a
los 7 arcángeles solares, para que ellos de 7 en 7 los hagan llegar a
nosotros.
Estos rayos de vida primordiales
ingresan por nuestras cabezas (centro coronario) y se anclan en nuestro corazón,
alimentando la llama energética trina en nuestro centro de conciencia cardíaco.
Esta Divina Llama es la energía-Luz que moviliza a nuestros cuerpos inferiores
dotándolos de vida.
Nadie está desconectado en el cosmos.
Todos estamos conectados a través de estos rayos de luz de nuestro Sol Central
Padre Madre Amor. Por eso, podemos afirmar con plena certeza que: "Mi Padre y yo
somos Uno, junto a todos mis hermanos del Universo."
Estos siete rayos son de un
color bellísimo, muy difícil de comparar con los colores que ven nuestros ojos
físicos. Para ayudar a la comprensión, visualización y aplicación de estos
rayos, se les asignan colores semejantes a los que conocemos en el plano físico.
Al ingresar esos rayos en la
frecuencia kármica se repolarizan negativamente. Sin embargo, el trabajo
personal espiritual, debe llevarlos al equilibrio a través de la manifestación
de las virtudes que ellos conllevan.
Los rayos cósmicos, sus virtudes y sus
pecados capitales en forma sucinta son:
Rayo azul: poder - fuerza /
pereza
Rayo rosa: amor / odio
Rayo amarillo: sabiduría / estrechez mental
- envidia
Rayo verde: sanación / gula
Rayo violeta: trasmutación - ceremonial /
soberbia
Rayo blanco: pureza / lujuria
Rayo oro-rubí: providencia /
avaricia
Nuestra casa, nuestra calle, todo lo
que existe en este plano tiene un "color" que vibra en la frecuencia de un rayo
cósmico. Ese rayo cósmico tiene el valor de ser un filtro en la
pentadimensionalidad. Esos filtros deben ser activados por la utilización
consciente de los Nombres Revelados.
De lo contrario, la puerta de la
pentadimensionalidad atrae la repolarización del rayo hasta que este se
equilibra
Que el Espíritu nos guíe
Siempre. Con Amor Incondicional Brinda Mair
El detalle de los rayos cósmicos que afectan
tu pentadimensionalidad se halla en el estudio de los Nombres Revelados a través
de los tiempos.
55-llave
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