----- Original Message -----
From: "Eylon Kuvs" Sent: Sunday, March 06, 2005 12:47 PM
Subject: Gracias
Hola Brinda,
Que bendición saber que mis oraciones llegan a Dios, que las escucha y
que recibo la ayuda que he pedido.
Gracias Brinda y fuertes abrazos y besos de luz.
Eylon Kuvs
Adjunto lo que considero una foto muy especial del viaje.
Queridos amigos del Alma:
Comparto con Uds. esta imagen que me envía Eylon desde Panamá y que integró el grupo que llegó hasta Bolivia.
Cuando voy a un lugar sólo sé que debo estar allí en una determinada fecha y se revela el motivo a medida que me acerco pero tengo pocas precisiones hasta que estoy en el lugar. Quienes me conocen saben que será único. Yo sólo espero y confío en el Padre Quien Me Guía y la Fe es la que me da certeza de que Siempre será lo mejor.
Aprender a fluir en la Voluntad de Dios en el mundo físico es todo un desafío desde 3D. Requiere poder soltar, integrar miedos, hacer espacio y aceptar que lo ilógico y lo aparentemente imposible es posible.
Esta determinación es la que motiva a quienes en cada viaje que realizo mueven sus realidades para estar en lo que sienten su lugar preciso y momento oportuno. No hay nada ni nadie que pueda impedirlo cuando la Fe de la certeza irrumpe. Si la limitación aparente fuera el dinero, los pasajes costosos fluyen..., los permisos laborales también, aparece quien cuide a los hijos pequeños, todo se arregla y equilibra para estar cuando la Fe mueve a la materia y el ser llega al estado de conciencia que le permite movilizar la Matrix para generar lo necesario.
La foto que envía Eylon, pertenece a Chinkana en la Isla del Sol, en el lado boliviano del Lago Titicaca.
La costa tenía la forma de una oreja que es visible desde la foto. A un costado se hallan las ruinas de un laberinto del período incaico.
Al cuarto día de trabajo el Espíritu nos trajo hasta aquí, donde la Revelación se hizo presente: este lugar era el oído de Dios.
Un punto en el plano físico donde la Tierra y el Cielo atraen el eco de mensajes de otras esferas, que replican en las almas de quienes están abiertos y tienen espacio para recibir.
Cuenta la tradición que aquí se recibían los mensajes de los dioses y los chasquis incaicos venían desde el Cuzco por túneles secretos hoy desconocidos, hacia el lugar donde las vírgenes del Sol moraban.
Allí fuimos a escuchar a Dios.
Hacer espacio fue la clave de los primeros días. Fuertes trabajos personales y grupales precedieron a ese encuentro porque era necesario sacar a la luz lo que las diferencias de personalidades bloqueaban y que si permanecían al cuarto día, el Espíritu y la Revelación se negarían. Lo positivo fue que todos estaban predispuestos a sacar la oscuridad y para ello el Espíritu me indicó un lugar. Una pequeña isla que apenas se divisaba desde la costa y que sólo era albergada por aves y su estiércol tapizaba su superficie.
El Espíritu nos reunió allí al atardecer del segundo día.
¿Acaso no hay mayor Justicia que la Oportunidad de ver fuera lo que se tiene dentro y en un sistema controlado como era esa isla en lugar de que esa basura interna se plasme en la vida diaria?
Si teníamos fuera nada más que guano era que ese estiércol estaba dentro ¿no era una gran oportunidad para sacarlo y permitir luego que el agua del Lago donde los Tiahuanaku decían que el Sol y la Luna habían dado origen a la Humanidad, limpiara nuestra basura interna?? Nada más justo.
Sólo el tiempo lineal y el climático nos corrían.
¿Por qué? porque hay una creencia entre la gente de las islas. Si alguien cae al agua no lo rescatan porque creen que es el agua del lago quien cobra esa vida como tributo. A su vez, la temperatura del agua generaría una hipotermia que aún el mejor nadador no soportaría.
Nadie de los que allí estuvo, olvidará jamás esa pequeña isla ni el momento cuando el agua de la marea subía y amenazaba cubrir a las dieciséis personas que cada vez más se apilaban en su centro, sacando a relucir lo que tenían dentro antes que el agua nos cubriera.
Los nativos de la Isla Amantaní estaban alarmados por este "grupo de locos" que pidieron ser llevados a ese lugar al atardecer cuando la marea sube. Pese a sus lógicos temores, respetaron nuestro deseo de permanecer allí en soledad hasta que se les indicara regresar a buscarnos y voluntariamente no regresaron a la costa sino que se quedaron a unos cincuenta metros de la isla en sus pequeñas barcas bajo un cielo que cada vez se cerraba más, anunciando la próxima tormenta.
El agua comenzaba a crecer y a cubrir la isla. La noche se cerraba cada vez más. En el momento oportuno mis guías me indicaron regresar. Las barcas se acercaron en medio de la oscuridad atraídos por la luz de la única linterna que teníamos. Unidos por nuestras voces y el pequeño foco de luz nos mantuvimos juntos, bote con bote mientras el último de nosotros estuvo montado. La tormenta arreciaba y sólo había sobre nosotros un pequeño círculo de cielo profundo y claro del altiplano, que como una ventana a otro mundo parecía confirmarnos lo que sabíamos: que no estábamos solos.
En el momento de estar todos en el agua, ésta se aquietó y ocurrió un hecho increíble que sólo quien estuvo sabe que digo la verdad, en instantes o al menos así nos pareció a los presentes, mientras estábamos atentos a que todos los botes se tocaran para partir todos juntos de la isla ya casi cubierta por la marea, las barcas tocaron el muelle del puerto.
Habíamos llegado sin haber partido. Era como si no nos hubiésemos movido, pero ya habíamos llegado con total seguridad.
Pruebas de Fe que sólo existen para quienes no necesitan pruebas y que sólo los moviliza la Fe de saber que es posible
Esa fue la antesala de Chinkana, el oído de Dios.
Un abrazo desde el Alma
Brinda
