Nosotros y nuestro desconocimiento de la energía de la Fuente de Amor Divino Dios, somos como niños en los primeros grados, ávidos de aprender lo que el maestro nos enseña, descubriendo detrás de cada aprendizaje una nueva letra que me conecta con el mágico mundo de los cuentos.
La Ley hermética dice: “Así como es arriba es abajo”, así como es para el hombre, también debe ser para el Espíritu.
¿Por qué entonces no recurrimos todos los días a nuestro maestro de 1er grado para que lea por nosotros? Muy simple, porque él nos enseñó para que pudiéramos leer por nosotros mismos, nos acompañó mientras lo necesitamos pero quería que voláramos solos, sin su ayuda. Nos dio seguridad a nuestros primeros intentos, hasta que nos fortalecimos, crecimos y pasados los años, tal vez lo visitamos con un título de mayor importancia que el de maestro de escuela, y se regocijó con nosotros porque nuestro logro era el suyo.
Si este desprendimiento, este desapego, lo pueden tener los hombres comunes de la Tierra que simplemente aman enseñar ¿qué está pasando con los que nos decimos maestros espirituales o aspiramos a serlo, que estamos creando, consciente o inconscientemente dependencia en vez de enseñar a volar? ¿qué nos falta, conocimiento o desapego? ¿es tal vez miedo a que otro pueda superarnos? ¿O acaso todavía estamos insertos en las viejas escuelas de misterio buscando secretamente seguidores?
¿Por qué “leemos” todos los días para otros en lugar de enseñarles a leer?
Es cierto que también hay comodidad por parte de los alumnos, ¿quién quiere hacer el esfuerzo de aprender a leer si hay alguien que se lo da ya procesado?
Es más fácil decir: “yo no me equivoqué, quien se equivocó fue “fulano” que fue quien me lo dijo. Yo no sabía”. O será tal vez lo correcto comenzar a hacerse cargo. Aprender, sentir, vibrar y discernir si lo que dijo “fulano” es para mi verdad o no y me hago cargo de lo que digo?
Decimos que buscamos la Ascensión yo creo que muchos sin saber lo que en realidad significa.
La Ascensión corresponde a la vibración del color blanco. El blanco es símbolo de muerte, de mortaja. Es la muerte a un estado. Hay que morir para volver a resucitar.
Hay que morir a la ignorancia del Espíritu para encontrar Su Sabiduría.
Hay que renunciar a los apegos para renacer a la Libertad del Espíritu. y que la Fuente de la Abundancia de todo lo bueno se abra para nosotros.
La idea de la muerte asusta a la mayoría de la gente. Porque la muerte trae aparejado dolor. Dolor por la pérdida. Y se merece un duelo por nuestra renuncia al ser que éramos para darle la bienvenida al Ser de Luz que somos en el Espíritu.
Pero nos cuesta morir ¿por qué negarlo?
Quienes nos dedicamos a lo que yo hago estamos acostumbrados a morir. Lo hemos hecho una y otra vez y pese a ello, aún nos duele cada nueva muerte. Somos humanos. También es cierto que cada vez nos resulta más fácil porque sabemos que del otro lado nos aguarda el Cristo y un nuevo despertar más luminoso. Nuevos amigos espirituales se nos acercan, felices por nuestro regreso a Casa.
Los que ahora hacen lo que yo llamaba en aquella etapa de mi vida “espiar del otro lado” (la espiritualidad a medias) )mientras el resto del tiempo me dedicaba a sufrir, aguardan que ocurra “algo” que cambie su realidad cuando verdaderamente, íntimamente desearían que nada cambiara en profundidad, sólo que mejorara lo que ellos desean. Y es justamente por ese “no ” íntimo que nada cambia.
Nada cambiará si no damos un paso trascendental para cambiar nuestra realidad.
Demasiada comodidad, el compromiso con el Espíritu no es de medio tiempo.
Algunos dicen “yo recién empiezo”, otros agregan “cuando los chicos crezcan voy a tener más tiempo” y todas las explicaciones que se les pueda ocurrir dar.
Siento que pese a que nuestro ser inferior se crea dueño de decidir los tiempos la aceleración del karma a nivel individual y colectivo, nos dejará sin elección. Tratamos desde 3D de postergar lo impostergable. Y desde mí al menos, elijo transmutar karma en lugar de toparme con él si me es posible.
Pero, como dije antes, hay algo que no estamos haciendo los maestros de estos temas.
Estamos dando pero no estamos enseñando.
Es como el que recibe caridad pero lo único que sabe es ir adonde le dan. Eso está bien en un determinado momento pero no siempre. El no dar una enseñanza cuando se “está despierto” al Espíritu a quien la necesita y se tiene conciencia de ello, genera karma justamente por lo que no se hace y se admite.
Porque al que aún está dormido le es mucho más cómodo ir todos los días a pedir que le regalen pescado antes de aprender cómo sacarlo o bien a que le presten un poco de lumbre para esa noche en lugar de aprender a encenderla por sí mismo.
Mientras no tenga teas de dónde proveerse de la lumbre se lamentará por que nadie le da y no le alcanza para comprarla ¿pero qué ocurriría si le regalaran muchas teas para que su una caña y le enseñaran a pescar con ella? Ya no tendría excusa. La Máscara se caería y entonces se evidenciaría si en realidad quería aprender y hacer el esfuerzo o si lo único que le interesaba era recibir y lamentarse.
La caña que les ofrezco es la Música del Alma.
Enseñar a pescar es dar herramientas personalizadas, esta es una.
Escriba en el buscador Música del Alma para saber un poco más sobre ella.
Con amor incondicional y en Servicio
Brinda Mair